Deléitate en Dios

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¡Deleitémonos en el Dios al que adoramos!

Cuesta bastante pensar en A. W. Tozer sin que nos venga a la mente los atributos de Dios. Uno de sus libros, que se ha convertido en un clásico devocional, se titula El conocimiento del Dios santo. Este fue el último libro que escribió y representa la culminación de años de estudio, oración y predicación. Personalmente, leo este libro una vez al año.

En cierta ocasión, durante un sermón que pronunció en Chicago, el Dr. Tozer hizo a su congregación una petición bastante personal. Era algo que no solía hacer, pero fue interesante escuchar cómo hacía un llamado tan personal.

<< Quiero que oren por mí. Deseo que pidan a Dios que me ayude y me permita vivir lo suficiente para escribir un libro sobre sus atributos, desde un punto de vista devocional. Lo tengo en mente y quiero hacerlo, pero estoy muy ocupado con todas las otras cosas que tengo entre manos. Oren por mí para que el Señor cumpla su propósito en mi vida. Quisiera hacer esto y exponer a esta generación un concepto elevado del gran Dios Todopoderoso en sus tres Personas. Cuando muera, no me gustaría que el mundo dijera: “¿Verdad que Tozer era listo, elocuente e ingenioso?”. No, me gustaría que dijera: “Te alabamos, Dios. Reconocemos que eres el Señor. Glorifiquemos al Padre eterno; que todos los ángeles clamen diciendo:

“¡Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos! ¡El cielo y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria!”. Esto es lo que deseo hacer. Quiero dejar a mis espaldas el aroma de Dios, de modo que la Trinidad reciba todo el mérito. >>

Creo que esta oración ha sido respondida más allá de las humildes expectativas de Tozer. El conocimiento del Dios santo ha sido de bendición para muchas personas desde el momento de su publicación.

La gran pasión del corazón y el ministerio de Tozer era Dios. Quería estimular a las personas y, en consecuencia, muchos le malinterpretaron. Por supuesto, él sabía que no conseguiría que todos subieran a bordo, pero buscaba a ese remanente que sintiera tal pasión por Dios que continuase con el ministerio que Dios le había confiado a él. No predicaba o escribía para todo el mundo, sino, concretamente, para quienes tenían un corazón para Dios.

En este libro, que se basa en sermones que predicó el Dr. Tozer en muy diversos lugares, apreciamos cuál era la carga de su corazón. La mayoría de sermones asociados con este libro se predicó después de la publicación de El conocimiento del Dios santo. A pesar de que escribió el libro, fue incapaz de agotar el tema. Dedicó los últimos años de su vida a predicar acerca de Dios. A veces lo invitaban a una serie de conferencias bíblicas para que predicase sobre un tema concreto, y con frecuencia aceptaba sus directrices, pero su pasión era predicar a Dios.

Lo interesante de este estudio es el hecho de que, según dice el Dr. Tozer, lo que pensamos de Dios afecta a todos los aspectos de nuestras vidas. A menudo decía que es posible adivinar el futuro de una persona si entendemos su percepción de Dios. Esa era la clave. Desde el punto de vista de Tozer, lo más importante era lo que pensaba de Dios una persona.

Creo que esto se le aplicaba a él mismo. Para entender realmente su trabajo y su mente su trabajo y su ministerio, es necesario comprender su percepción de Dios. A Tozer no le interesaban las tendencias pasadas que se infiltraban en la iglesia de su época. Sin embargo, le preocupaban tales cosas porque, como veremos en este libro, desde su punto de vista esas tendencias producían un efecto negativo sobre la iglesia, y eran las culpables de algunas de las carencias que veía en ella.

No todo el mundo apreciaba al Dr. Tozer o su enseñanza, y él  lo entendía. En este libro hallamos una referencia a una carta que escribió un profesor de un seminario, quien con bastante firmeza discrepaba del Dr. Tozer sobre la doctrina del Espíritu Santo. Él raras veces respondía a las críticas. No sé si es que simplemente no tenía tiempo para ello, o si le faltaba la voluntad. Pero algunos se mostraban muy críticos con él, sencillamente porque no comprendían su percepción de Dios.

Incluso en sus tiempos, Tozer se quejaba de la mediocridad de la iglesia cristiana, se quejaba de que la adoración había caído a un nivel muy bajo, despreciable. Me pregunto qué diría hoy día. Tozer creía firmemente que nuestra adoración de Dios debía ser digna de Él. Para conseguir esto, debemos saber quién es Dios en realidad.

A Tozer no le interesa la metodología, la tecnología ni nada por el estilo. No le interesaba saber cuánto sabías acerca de Dios. Por supuesto, eso era el punto de salida. Lo que le interesaba era el propio Dios, su naturaleza y su carácter, y cómo se nos ha revelado por medio de su Palabra.

El problema con el panorama eclesial tal como lo percibía Tozer en su época, era el mismo al que nos  enfrentamos hoy simplemente podemos decir que ha empeorado. Desde aquellos tiempos no ha cambiado gran cosa, excepto que la iglesia cristiana se ha ido deslizando cada vez más con el paso de las generaciones.

Tozer no escribía ni predicaba a los mediocres. A quienes les bastaba con seguir haciendo todo igual no les interesaba leer nada de lo que él tenía que decir. La esencia de Tozer, así como su predicación y sus escritos, fue una pasión por Dios que invadía toda su vida. No importaba nada más. Creía que debemos regocijarnos en Dios todos los días, pero nunca aposentarnos y conformarnos con el punto en el que estamos espiritualmente. Su lema cotidiano era “Avanzar hacia la perfección”.

Este no es un libro que puedas leer y dejarlo luego en una estantería. Creo que lo que Tozer pretende expresar es, simplemente, que tu pasión por Dios determinará tu estilo de vida. No puedes decir que crees en Dios y luego manifestar conductas que entren en conflicto con el carácter y la naturaleza santa de Dios. Ambas cosas son incompatibles. Si en ti hay algo que no sea santo, en realidad es que no hay nada santo en tu vida. El cristianismo no es una religión en la que respetas determinadas normas, reglamentos y rituales; el cristianismo es una pasión por Dios que solo se puede satisfacer cuando acudimos a Jesucristo.

En lo más profundo del alma humana está esa imagen de Dios que solo puede satisfacer la eternidad. Cuando intentamos llenar ese espacio con cosas temporales, nunca quedamos satisfechos. El hombre más rico del país nunca está satisfecho con sus riquezas. La persona más famosa del mundo no está satisfecha con su popularidad. Todas ellas saben que la riqueza y la popularidad de nuestras vidas naturales pueden desaparecer con la misma rapidez con que llegaron. Algunos de los hombres más acaudalados se suicidan porque sus vidas están vacías y carecen de sentido. El hombre fue creado para ser lleno de eternidad. Y esa eternidad empieza con Jesucristo, el Hijo eterno, que entra en nuestras vidas.

Al final de cada capítulo hay un himno que tiene relación con el tema del mismo. Si sabes algo del Dr. Tozer, sabrás que tenía un apetito y un aprecio insaciable por los himnos  de la iglesia. Sus comentarios sobre la himnología son esclarecedores y debemos enfatizarlos en nuestra época. Quizá nos enfrentemos a una generación que le ha dado la espalda por completo a los himnos tradicionales de la iglesia. Esos himnos los escribieron hombres y mujeres que sentían tanta pasión por Dios que muchos de ellos perdieron la vida a causa de ella. Los himnos nacieron de su experiencia personal con Dios que en muchos casos los desbordaba.

Hoy disponemos de canciones breves y llamativas, músicas que nos hacen sentir bien. Esto sería deplorable para el Dr. Tozer. Los himnos de la iglesia no van destinados a hacernos sentir bien, sino a elevarnos por encima de nuestros sentimientos y llegar a lo que se conoce como el mysterium tremendum, la presencia inefable de Dios, un lugar con el que pocos cristianos modernos están familiarizados.

Meditar en los himnos hará que nuestro corazón aprenda a apreciar a Dios. El Dr. Tozer advertía que no podemos pasar rápidamente por un himno y sacar provecho de él. Pasa tiempo con un himno y deja que penetre en tu alma.

El propósito de este libro no es descubrir qué pensaba de Dios el Dr. Tozer. Si ese fuera el caso, a él le habría inquietado mucho. No, el propósito de este libro es encender en tu corazón una pasión por Dios que te lleve a seguirle con todas tus fuerzas, que incluso conmocione a los que están satisfechos con la pasión que sienten por Dios ahora.

Si alguien lee este libro y le impacta profundamente, de modo que quiera buscar a Dios con una pasión que no puede ser satisfecha fuera de Él, esta obra habrá cumplido su propósito.

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Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

Reseña Deleitate en Dios 1

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El Ejemplo Cristiano

Blog21

El argumento más efectivo a favor del Cristianismo es todavía las buenas vidas de aquellos que lo profesan. Una compañía de Cristianos felices de vida pura en la comunidad es una prueba más poderosa que Cristo ha resucitado que cualquier tratado erudito pudiera ser. Y otra ventaja adicional es que, mientras que la persona promedio, común y corriente, no leería una obra teológica ni que se le pagara, nadie puede evadir el argumento práctico presentado por la presencia de mujeres y hombres santos.

Para los hijos e hijas de esta era tensa y altamente mecanizada una vida santa pareciera indiscutiblemente aburrida y aburridora y totalmente sin brillo, carente de interés, pero entre todos los juguetes imaginativos de fantasía que captan el interés del mundo, una vida santa se alza aparte como la única cosa destinada a perdurar.

*Las estrellas no hacen ruido*, dice el proverbio italiano, sin embargo han perdurado a través de todas las civilizaciones y en su modesto silencio han seguido brillantes por los siglos, predicando su sencilla doctrina de Dios y las cosas que perduran. Francisco de Asís compuso unos himnos sublimes y predicó unos sermones hermosos y amenos, pero no se le recuerda ni conoce por ninguno de éstos, sino que ha captado la imaginación moral de la humanidad. La pureza prístina de su vida es la que le ganó un lugar perdurable en los corazones de todos los que buscan a Dios.

El Cristiano que sea celoso de promover la causa de Cristo puede comenzar viviendo en el poder del Espíritu y así reproducir la vida de Cristo a la vista de los hombres. En profunda humildad y sin ostentación, él puede permitir que su luz brille. Tal vez el mundo pretenda no ver, pero lo verá y notará, sin embargo, y es probable que le moleste su conciencia de manera seria por lo que haya visto.

 

Extraído de “Orientando las velas”.

Aiden Wilson Tozer (21 de abril de 1897- 12 de mayo de 1963) fue un reconocido pastor cristiano estadounidense, predicador, escritor,  y conferenciante bíblico.