365 días con J.C.Ryle

El primer advenimiento del Mesías debía ser un advenimiento de humillación. Esa humillación comenzaría desde el momento de su concepción y nacimiento.

A través de una cuidadosa recopilación de lecturas diarias, extraídas de las Meditaciones sobre los Evangelios de J.C. Ryle, Robert Sheehan nos ofrece un encuentro diario con las verdades de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas comentadas con profundidad y claridad. Sus palabras de reto y ánimo, llenas de amor al Señor Jesucristo y de sabiduría práctica, las convierten en una estupenda herramienta de reflexión y meditación para el tiempo devocional individual o familiar. 

Este libro incluye una reflexión y lectura de J.C. Ryle para cada día del año, que junto al versículo diario, la lectura adicional recomendada y la meditación, convierten esta obra en una herramienta idonea para tener un momento devocional diario. Junto a 365 días con Juan Calvino y 365 días con George Whitefield forman una serie de libros devocionales para al menos 3 años con lo mejor de estos 3 autores.

Te presentamos a continuación los 5 primeros días del mes de Enero para que tengas un acercamiento a estas obras sobre el terreno.

1 ENERO Lucas 1:5-7 LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Hebreos 12:4-13

Señalemos en este pasaje, por un lado, el buen testimonio que ofrecen los personajes de Zacarías y Elisabet. Se nos dice: «eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor». Importa poco si interpretamos esta justicia como aquella que se imputa a todos los creyentes para su justificación o como aquella que el Espíritu Santo obra interiormente en los creyentes para su santificación. Estas dos clasesde justicia nunca están desvinculadas. No hay justificados que no sean santificados; y no hay santificados que no sean justificados. Nos basta con saber que Zacarías y Elisabet recibieron gracia cuando la gracia era algo muy raro, y que guardaban todas las gravosas ordenanzas de las leyes ceremoniales con reverente rigurosidad cuando pocos israelitas se preocupaban de ellas excepto de manera nominal y formal.

Respecto a nosotros, destaca en este pasaje el ejemplo que esta santa pareja enseña a los cristianos. Esforcémonos por servir a Dios fielmente y por vivir plenamente conforme a la luz recibida como hicieron ellos.

Cabe destacar, por otro lado, la gran prueba por la que Dios quiso que pasaran Zacarías y Elisabet; se nos dice: «no tenían hijo» (v. 7). Difícilmente puede comprender un cristiano moderno todo lo que implicaban estas palabras. Para un judío de la Antigüedad representaba una aflicción muy grande. Carecer de hijos era una de las pruebas más amargas (cf. 1 S 1:10).

La gracia de Dios no evita a nadie los problemas. A pesar de que este santo sacerdote y su esposa eran «justos», tenían un pesar en sus vidas. Recordemos esto si servimos a Cristo y no consideremos las pruebas como algo extraño. Más bien creamos que la sabiduría perfecta de Dios actúa según lo que más nos conviene, y que, cuando Dios nos disciplina, es para «que participemos de su santidad» (He 12:10). Si las aflicciones nos conducen más cerca de Cristo y de la Biblia y nos llevan a orar más, son verdaderas bendiciones. Puede que no pensemos eso ahora, pero pensaremos así cuando nos despertemos en el otro mundo.

MEDITACIÓN: Dios hace que todas las circunstancias obren para nuestro bien si le amamos (Ro 8:28). Él sabe lo que pasaría si nuestras circunstancias fueran diferentes (Sal 81:13-15; Mt 11:21-23). ¿Acaso no podemos confiar en que su sabiduría haya orquestado las circunstancias que más nos convienen para cada situación?

2 ENERO Lucas 1:8-12 LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Salmo 111

Dios anunció el futuro nacimiento de Juan el Bautista. Se nos dice que a Zacarías se le apareció un ángel del Señor. El ministerio de los ángeles es sin duda una cuestión profunda. En ningún lugar de la Biblia encontramos tan frecuente mención de ellos como en el período del ministerio terrenal de nuestro Señor. Y en ningún momento leemos de tantas apariciones de ángeles como en el de la encarnación y entrada en el mundo de nuestro Señor. El significado de esta circunstancia es bastante claro. Su propósito era enseñar a la Iglesia que el Mesías no era un ángel, sino el Señor de los ángeles, así como el de los hombres. Los ángeles anunciaron su llegada. Los ángeles proclamaron su nacimiento. Los ángeles se regocijaron por su aparición. Y, al hacerlo así, dejaron claro que aquel que venía a morir por los pecadores no era uno de ellos, sino alguien que estaba por encima de ellos: el Rey de reyes y Señor de señores.

De todas las cosas acerca de los ángeles, hay algo que nunca debemos olvidar: tienen un profundo interés en la obra de Cristo y en la salvación que Cristo ha provisto. Cantaron excelsas alabanzas cuando el Hijo de Dios descendió para hacer la paz entre Dios y el hombre por medio de su propia sangre. Se regocijan cuando los pecadores se arrepienten y nacen hijos de nuestro Padre celestial. Se deleitan en ministrar a aquellos que serán los herederos de la salvación. Esforcémonos por ser como ellos mientras estamos en la tierra, tengamos su mentalidad y compartamos sus alegrías. Señalemos en este pasaje, por último, el efecto que produjo en la mente de Zacarías la aparición de un ángel. Esta experiencia de este hombre justo concuerda exactamente con la de otros santos bajo circunstancias parecidas. Como él, cuando tuvieron visiones de cosas que pertenecían al otro mundo temblaron y tuvieron temor.

¿Cómo explicamos este temor? Para esta pregunta solo hay una respuesta. Surge de nuestro sentimiento interno de debilidad, culpa y corrupción. La visión de un habitante del Cielo nos recuerda a la fuerza nuestra propia imperfección y nuestra inadecuación natural para estar delante de Dios. Si los ángeles son tan grandes y terribles, ¿cómo será el Señor de los ángeles?

Bendigamos a Dios porque tenemos un poderoso mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. Creyendo en él, podemos acercarnos a Dios con confianza y mirar hacia adelante al día del juicio sin temor. Sin embargo, temblemos al pensar en el terror de los impíos en el día final.

MEDITACIÓN: Nuestro mundo moderno es un testimonio de la sabiduría y el conocimiento de hombres que han desechado el temor de Dios (Ro 3:18). Pero donde no hay temor de Dios, no hay ni verdadera sabiduría ni conocimiento (Sal 111:10; Pr 1:7).

3 ENERO Lucas 1:13-17 LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Salmo 40:1-10

El que la respuesta a las oraciones se retrase no necesariamente indica que estas sean rechazadas. Zacarías, sin duda, habría orado a menudo pidiendo la bendición de tener hijos y, al parecer, había orado en vano. En esta avanzada etapa de su vida, probablemente habría cesado de mencionar esta cuestión delante de Dios y habría abandonado toda esperanza de ser padre. Pero las primeras palabras del ángel muestran claramente que las oraciones pasadas de Zacarías no habían sido olvidadas (v. 13).

Haremos bien en recordar este hecho cuando nos arrodillemos a orar. Debemos evitar concluir precipitadamente que nuestras súplicas son inútiles, y especialmente cuando se trata de la oración intercesora a favor de otros. No nos corresponde prescribir el tiempo o la forma en que han de ser respondidas nuestras peticiones.

El versículo 14 nos enseña que ningún hijo produce tanto gozo como los que reciben la gracia de Dios. Es mil veces mejor para ellos que la belleza, las riquezas, los honores, el rango o los contactos importantes. Sin gracia, no sabemos lo que pueden llegar a hacer. Es posible que hagan descender nuestras canas con pesar a la tumba.

Los hijos nunca son demasiado jóvenes para recibir la gracia de Dios (v. 15). No hay mayor error que pensar que los niños, por razón de su tierna edad, son incapaces de experimentar la operación del Espíritu Santo. Tengamos cuidado de no limitar el poder y la compasión de Dios. Con él nada es imposible.

La medida de la grandeza que predomina entre los hombres es tremendamente falsa y engañosa. Los príncipes y potentados, los conquistadores y los que dirigen ejércitos, los gobernantes y filósofos, artistas y autores, son la clase de hombres a quienes el mundo considera «grandes». Esa grandeza no es la que reconocen los ángeles de Dios. Ellos consideran grandes a aquellos que hacen grandes cosas para Dios. A los que hacen poco para Dios, los tienen en poco.

MEDITACIÓN: ¿Estamos buscando la alabanza y aprecio de Dios o la de los hombres? (Jn 5:44; Ro 2:29; 1 Co 4:2-5).

4 ENERO Lucas 1:18-25 LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Hebreos 3:7-13

En este pasaje vemos el sorprendente ejemplo del poder de la incredulidad en un hombre bueno. A pesar de ser justo y santo, a Zacarías, el anuncio del ángel le parece increíble (v. 18).

Un judío docto como Zacarías no debería haber planteado semejante pregunta. Sin duda estaba bien versado en las Escrituras del Antiguo Testamento. Debería haber recordado los maravillosos nacimientos de Isaac, Sansón y Samuel en tiempos pasados. Debería haber recordado que lo que Dios ha hecho una vez puede volver a hacerlo y que para él no hay nada imposible. Pero se olvidó de todo eso. No pensó más que en los argumentos del razonamiento humano y el sentido humano. Y suele ocurrir en cuestiones religiosas que, cuando comienza la razón, se acaba la fe.

Cuán pecaminoso es el pecado de la incredulidad a los ojos de Dios (v. 20). Las dudas y preguntas de Zacarías le acarrearon un duro castigo. Fue un castigo acorde con la ofensa: la lengua que no estaba dispuesta a hablar el lenguaje de la alabanza confiada se quedó muda. Durante nueve largos meses, por lo menos, Zacarías estuvo condenado al silencio, lo cual le supuso un recordatorio diario de que, por su incredulidad, había ofendido a Dios.

Pocos pecados parecen tan especialmente provocadores para Dios como el pecado de incredulidad. Dudar de que Dios pueda hacer algo cuando promete hacerlo es negar en la práctica que es el Todopoderoso. Dudar de que Dios vaya a hacer algo cuando ha prometido claramente que lo hará es pensar que Dios miente.

Vigilemos y oremos diariamente contra este pecado destructor del alma. Las concesiones en cuanto al mismo roban a los creyentes su paz interior, debilitan sus manos en el día de la batalla, traen nubarrones sobre sus esperanzas. La incredulidad es la verdadera causa de miles de enfermedades espirituales. En todo lo que respecta al perdón de nuestros pecados y a la aprobación de nuestras almas, a las obligaciones y a las pruebas de nuestra vida cotidiana, establezcamos la máxima religiosa de confiar en la Palabra de Dios incondicionalmente y guardémonos de la incredulidad.

MEDITACIÓN: ¿Obtienes poco provecho de la Palabra de Dios, leída o predicada, porque recibes muy poco de ella con fe? (He 4:2).

5 ENERO Lucas 1:26-33 LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Mateo 12:46-50

En estos versículos tenemos el anuncio del acontecimiento más maravilloso que ha ocurrido en este mundo: la encarnación y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

El primer advenimiento del Mesías debía ser un advenimiento de humillación. Esa humillación comenzaría desde el momento de su concepción y nacimiento. Guardémonos de despreciar la pobreza en otros o en nosotros mismos. El nivel de vida que Jesús escogió voluntariamente debería ser considerado siempre con santa reverencia. Debemos resistirnos a la común tendencia de nuestros días a inclinarnos ante los ricos y a convertir el dinero en un ídolo, y no debemos fomentarla. El ejemplo de nuestro Señor es suficiente respuesta para un millar de máximas serviles bastante corrientes entre los hombres acerca de la riqueza (2 Co 8:9).

Notemos, en segundo lugar, cuán gran privilegio tuvo la virgen María. El lenguaje que utiliza el ángel Gabriel con ella es extraordinario. Es bien sabido el hecho de que la Iglesia católica romana honra a la virgen María de manera poco inferior a como honra a su bendito Hijo. La Iglesia católica romana declara acerca de ella que fue «concebida sin pecado». Es objeto de adoración por parte de los católicos romanos y se ora a ella como mediadora entre Dios y los hombres, considerándola tan poderosa como Cristo mismo. Respecto a esto debemos recordar que no existe la más ligera justificación para ello en la Escritura. Pero, al tiempo que decimos esto, debemos admitir con imparcialidad que ninguna mujer fue nunca tan honrada como la madre de nuestro Señor. Por medio del parto de una mujer, la vida y la inmortalidad salieron a la luz cuando Cristo nació.

Los cristianos no deben olvidar una cosa en relación con este asunto. Existe una relación con Cristo que se halla alcance de todos nosotros; una relación mucho más cercana que la de la carne y la sangre; una relación que pertenece a todos aquellos que se arrepienten y creen (Mr 3:35; Lc 11:28).

¡Cuán gloriosa descripción acerca de nuestro Señor Jesucristo! (vv. 32-33). Acerca de su grandeza ya sabemos algo: ha provisto una poderosa salvación. Ha demostrado ser un Profeta mayor que Moisés. Es el gran Sumo Sacerdote y será mayor aun cuando se convierta en Rey.

MEDITACIÓN: Los verdaderos hermanos de nuestro Señor poseen un parecido familiar (Ro 8:29).

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/devocionales/824-365-dias-con-j-c-ryle.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

La Cruz de Cristo

¿Por qué dedicarnos a reflexionar sobre la muerte de Jesucristo en el Monte Calvario en las afueras de Jerusalén? ¿No es una pérdida de tiempo dar tanta importancia a un acontecimiento lejano en el tiempo, del que, fuera de la Biblia, tenemos muy pocos datos, y que pasó desapercibido para la inmensa mayoría de los contemporáneos de Jesús de Nazaret?

Entre muchas razones, podemos destacar tres. Primero, porque la cruz de Cristo se halla en el centro del evangelio cristiano que tenemos la misión de proclamar. John Stott afirmó en su magnum opus sobre la cruz que “la cruz ocupa el centro mismo de la fe evangélica […], ocupa el lugar central en la fe bíblica e histórica”. Este fue el mensaje que los seguidores de Jesús comenzaron a propagar con enorme celo desde pocos días después de su muerte y resurrección, y que siguen proclamando hoy en día en todo el mundo. Para una humanidad atrapada por la maldad, perdida en la oscuridad y que es incapaz de resolver los problemas acuciantes del egoísmo, el odio, la violencia y la crueldad que marcan al ser humano de manera innegable, no existen mejores noticias que las que aporta el evangelio de Cristo. Solo el mensaje de perdón, transformación y salvación que Dios nos ofrece, en base al sacrificio de Cristo en la cruz, presenta la solución que el mundo necesita de manera desesperada. Sin la predicación del evangelio, no hay esperanza para el mundo. Sin la cruz de Cristo, no hay evangelio que predicar.

En segundo lugar, la cruz de Cristo es lo que mejor nos ilumina a nosotros y a nuestra situación existencial. Es a través de la cruz cómo podemos llegar a comprender el peligro de gravedad incalculable que nos amenaza a los seres humanos caídos, colocados bajo el juicio de Dios, el justo Juez de toda la tierra, él que “tiene poder para arrojar al infierno”. La maldad anida en el corazón humano, como enseñó Jesucristo,’ y como demuestra de manera indiscutible la historia de la humanidad. Siglos y milenios de esfuerzo humano han sido incapaces de resolver este problema fundamental y universal. La cruz nos enseña que no hay escapatoria para los que somos pecadores ante Dios, que no sea la muerte de su Hijo en el Calvario, donde tomó el lugar que nos correspondía a nosotros. Pablo el apóstol habló acerca de “la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen, porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron, y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe”. Solo la cruz de Cristo ofrece un camino de liberación de nuestra esclavitud al mal. Solo el poder del evangelio es capaz de transformar a pecadores en santos.

Podemos aducir una tercera razón: la cruz ilumina también a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. “Dios demuestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. La cruz nos proporciona la evidencia más contundente acerca del amor inagotable de Dios hacia sus criaturas rebeldes y empedernidas en la maldad. “En esto conocemos el amor, en que él [Cristo] puso su vida por nosotros”. A pesar del hecho de que nosotros habíamos dado la espalda a Dios, despreciando su invitación a experimentar la reconciliación y la paz, él tomó la iniciativa, por medio de su Hijo Jesucristo, para buscar nuestra redención de la situación de esclavitud al maligno, al pecado y a la muerte en que estábamos atrapados. Lo hizo al impulso de su compasión y amor, aun cuando el precio de nuestro rescate fue tan alto.

El apóstol Pablo comprendió perfectamente la centralidad de la cruz de Cristo en el mensaje del evangelio. En su primera carta a los cristianos en Corinto, afirma de forma contundente: “En verdad, los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios Y sabiduría de Dios”. Seguía insistiendo: “pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado”. Casi al final de la misma carta, señaló los elementos esenciales del evangelio que predicaba: “Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. En el corazón de su fe y de su predicación se encontraba la cruz de Cristo.

A lo largo del tiempo, y de forma más destacada en los últimos siglos, ha habido una tendencia a reducir el significado de la muerte de Cristo a un ejemplo de cómo enfocar el sufrimiento injusto. Es cierto que el apóstol Pedro señala este aspecto de la cruz: “Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas”. Pero el argumento de Pedro no se reduce a esta faceta ejemplar, sino que insiste en que “[Cristo] mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados”. Más tarde en la misma carta vuelve a enfatizar este aspecto expiatorio y sustitutorio del sacrificio de Jesús: “Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”. Al citar las palabras de otro apóstol, Pablo, a su discípulo Timoteo, “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, Andrew Birch afirma: “En el centro mismo de este mensaje está la cruz. Jesús de Nazaret murió crucificado. Pero su cruz es mucho más que solo el lugar y la manera de su muerte; es también el lugar y la manera de nuestra salvación”.

Si desplazamos la predicación de la cruz de su lugar central en el mensaje cristiano, seremos culpables de pervertir el evangelio de Cristo. Esto es lo que ocurría en las iglesias de Galacia, hecho que impulsó el asombro y la denuncia vehemente del apóstol Pablo, a la vez que un resumen enfático de las verdades centrales del evangelio.” Si reconocemos que el mensaje de la cruz es el fundamento irremplazable de la fe cristiano, es de vital importancia que reflexionemos constantemente sobre él, que lo proclamemos con plena convicción y que lo vivamos en todas sus implicaciones insoslayables. “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo”.

TIMOTEO GLASSCOCK
Estudió derecho en Inglaterra antes de llegar a Madrid como misionero en 1972. Tuvo el privilegio de tener como mentores en sus primeros años en España a personas como Ernesto Trenchard, Pablo Wickham y Juan Solé. Se casó con Elena Gil y en 1982 se trasladaron a Galicia, donde formaron parte del equipo pastoral de la Iglesia de Marín durante veintitrés años. Después de once años colaborando con una iglesia de Salamanca, volvieron a Marín, donde residen en la actualidad. Timoteo tiene un ministerio itinerante de enseñanza bíblica entre las iglesias evangélicas en España y colabora con Proyecto Éfeso, IBSTE y la Escuela Evangélica de Teología. Tienen tres hijos y seis nietos.

ÍNDICE

Capítulo 1. Anticipar la Cruz: la pasión profetizada

Capítulo 2. Contemplar la Cruz: la pasión narrada. Los Evangelios

Capítulo 3. Meditar en la Cruz: la pasión analizada. La primera carta de Pedro

Capítulo 4. Gloriarse en la Cruz: la pasión aplicada. La carta a los Gálatas

112 pp. Andamio Editorial – 2020

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/discipulado/1160-la-cruz-de-cristo.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

El Enrejado y la Vid

¿Cuál es la meta de la iglesia? ¿Llenar los asientos cada domingo? ¿Aumentar su presupuesto? ¿Crear un montón de programas populares?

En “El Enrejado y La Vid”, Colin Marshall y Tony Payne sugieren algo más sencillo y sumamente más importante: hacer y desarrollar discípulos. El enfoque de la iglesia debe ser el hacer discípulos, alcanzando a los perdidos para madurarlos en Cristo para la gloria de Dios.

La metáfora principal del libro describe la relación de la Iglesia (la vid) y su infraestructura, comités, programas, y actividades (el enrejado). El argumento de los autores es que el enrejado debe apoyar el crecimiento de la vid, no dominarlo. Sin embargo, muchas iglesias se enfocan en los programas, la administración, las actividades y viajes, y no en el crecimiento de las personas en el evangelio.

¿Cómo es que crecen los discípulos?

“La tarea fundamental de todo ministerio cristiano es la de predicar el evangelio de Jesucristo en el poder del Espíritu Santo, cuidando que la gente se convierta, cambie y alcance una mayor madurez en ese evangelio. Este trabajo es como plantar, regar, fertilizar y cuidar una planta”. (p. 14)

Cuando una iglesia se enfoca demasiado en las actividades del enrejado, el hacer de discípulos se deja a un lado. La iglesia necesita un enfoque que tome en serio la meta de hacer discípulos. Además, es necesario que los pastores y las congregaciones entiendan que el hacer discípulos es la responsabilidad de cada creyente, no sólo de los pastores.

“Nuestro argumento es que las estructuras no hacen crecer el ministerio, así como los enrejados no hacen crecer las vides, y que la mayoría de las iglesias necesitan hacer un cambio deliberado: dejar de erigir y mantener estructuras, y dedicarse a formar personas que sean discípulos de Cristo hacedores de discípulos de Cristo. Eso puede requerir de algunos cambios de mentalidad radicales que pueden ser dolorosos”. (p. 23)

Cambios de mentalidad radicales

Los autores presentan a lo menos once cambios de mentalidad en el capítulo que se llama “Todos los cristianos deben ser viñadores”. Los nuevos enfoques incluyen:

  1. Enfocarnos en las personas, en vez de llevar a cabo programas.
  2. Preparar a las personas, en vez de llevar a cabo eventos.
  3. Desarrollar a las personas, en vez de usarlas.
  4. Capacitar a nuevos trabajadores, en vez de llenar vacantes.
  5. Ayudar a las personas a avanzar, en vez de solucionar problemas.
  6. Desarrollar liderazgo de equipo, en vez de aferrarse a los pastores ordenados.
  7. Forjar sociedades pastorales, en vez de concentrarse en la estructura política de la iglesia.
  8. Establecer sistemas locales de capacitación, en vez de depender de otras instituciones dedicadas a ella.
  9. Apuntar a una expansión a largo plazo, en vez de concentrarnos en las presiones inmediatas.
  10. Ocuparse del ministerio, en vez de en la administración.
  11. Buscar el crecimiento del evangelio, en vez del crecimiento de la iglesia.

Obviamente, leer este libro no es suficiente para llevar todo esto cabo. Tampoco es suficiente predicar dos o tres sermones, o enseñar una clase nueva acerca del discipulado. Cultivar una iglesia llena de discípulos que hacen discípulos requiere intencionalidad, fidelidad y paciencia en cada parte de la iglesia.

Los autores sugieren cuatro etapas en el proceso de crecimiento individual en el evangelio: acercamiento, seguimiento, crecimiento, y discipulado (o capacitación). Esto quiere decir que cada persona en nuestras iglesias requiere que alguien le acerque el evangelio, le hable más sobre el evangelio, le ayude a crecer en el evangelio, y le capacite a servir en alguna forma.

La intencionalidad requiere un plan para capacitar a creyentes y a líderes dentro de la iglesia a cómo ser discípulos que hacen discípulos. Los últimos capítulos del libro hablan de manera práctica sobre cómo buscar y capacitar obreros (capítulos 9 y 10), los beneficios del aprendizaje en el ministerio (capítulo 11), y cómo empezar a crear una cultura de discipulado (capítulo 12).

Un llamado a volver a las Escrituras

El Enrejado y La Vid” ha creado muchas conversaciones importantes sobre el discipulado y el ministerio. No es que Payne y Marshall hayan inventado un sistema radical para discipular; lo que hacen es un llamado para volver a las Escrituras para ver cómo la iglesia debe pensar en su identidad y papel de hacer discípulos.

Este llamado es importante, porque es muy fácil que perdamos el enfoque central. Es más sencillo medir el ministerio por el número de asistentes y por los programas que se ofrecen. Es más difícil medir el crecimiento espiritual en una iglesia; por eso tendemos a ser pragmáticos en vez de esperar a que el Espíritu de Dios use la Palabra de Dios para hacer la obra de Dios, usando las palabras de David Jackman.

No exagero al decir que este libro es para cada pastor y plantador de iglesias que quiere desarrollar una cultura del discipulado dentro de su congregación. Si has sido bendecido por los libros de 9Marks, “El Enrejado y La Vid” te encantará.

El contenido de este libro tiene el potencial de transformar tu iglesia para que sea más bíblica y llena del evangelio. Cómpralo. Léelo. Toma notas. Ora por tu iglesia y por ti. Y, sobre todo, cumple tu llamado a hacer discípulos.

Kevin Halloran trabaja con Leadership Resources International en el equipo de América Latina entrenando pastores cómo predicar la palabra de Dios con el corazón de Dios. También sirve en el ministerio hispano de The Orchard – Arlington Heights en los suburbios de Chicago, IL. Puedes encontrarlo en su blog personal donde escribe semanalmente sobre temas evangelio-céntricos y seguirlo en Facebook y Twitter.

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/discipulado/549-el-enrejado-y-la-vid.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

El Ganador de Almas

A lo largo de los pasados meses, hemos estado leyendo el libro: “El ganador de almas”, de Charles H. Spurgeon (conocido como el “Príncipe de los Predicadores”). En su obra, trata de dar consejos sobre el glorioso ministerio de la predicación que, para él, es «el asunto más importante de todos para el ministro cristiano».

Por ello, queremos compartir con vosotros algunas de las citas impactantes que hemos leído en esta obra. Por supuesto, no son todas, ya que el libro es una joya en la que cada frase está envuelta en una profunda enseñanza avalada por la Palabra de Dios y la experiencia de este conocido predicador. Esperamos que puedan meditar en ellas y, si Dios lo permite, sean edificados al leerlas. Aquí van:

«La fuerza más grande que tiene un sermón depende de lo que ha sucedido antes de pronunciarlo. Es necesario que te prepares para todo el culto a través de la comunión privada con Dios y una auténtica santidad de carácter».

«La fuerza del predicador era la santidad».

«Dios está dispuesto a hablar a través de un tonto, si este tonto es un hombre santo».

«Tu falta de santidad es la razón de tu falta de éxito».

«En la creación antigua, [Dios] no usó nada más que sus propios instrumentos: “Él dijo,  y fue hecho”. En la nueva creación [nuevo nacimiento], el agente eficiente sigue siendo su poderosa Palabra».

«Tal vez al final de un culto, te digas: “¡He aquí una pesca espléndida!”. Espera un poco. Recuerda las palabras de nuestro Salvador: “El reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. No cuentes tus pescados antes de asarlos; no cuentes tus convertidos antes de haberlos probado una y otra vez. Tal vez este proceso te haga trabajar con un poco de lentitud, hermano, pero resultará más seguro».

«Si no hay oración podemos estar bien seguros de que el alma está muerta».

«No podemos olvidar que la fe verdadera siempre ora, y cuando alguien profesa creer en el Señor Jesús, pero no clama a Él a diario, no nos atrevemos a creer en su fe ni en su conversión».

«La fe verdadera y el arrepentimiento genuino son gemelos; sería perder el tiempo tratar de decir cuál de los dos nace primero».

«Si la persona [salva] no vive de una manera distinta a como vivía antes, tanto en su casa como fuera de ella, necesita arrepentirse de su arrepentimiento, porque su conversión sólo es ficticia».

«Lamentablemente, es posible hablar demasiado poco acerca del Espíritu Santo; de hecho, me temo que este sea uno de los pecados más lastimosos de estos tiempos».

«Un ministerio sólo didáctico, que apelara siempre al entendimiento y dejara sin tocar las emociones, sería un ministerio cojo. […] El pecador tiene corazón además de cabeza; tiene emociones además de pensamientos, y nosotros debemos apelar a ambas cosas».

«La mayor de las atracciones es el Evangelio en toda su pureza. El arma con la cual el Señor conquista a los seres humanos es la verdad, tal como se encuentra en Jesús».

«Hacer prosélitos es una labor adecuada de los fariseos; engendrar seres humanos para Dios es la honorable meta de los ministros de Cristo».

«La predicación es el trabajo más digno de la realeza».

Si la lectura de estas breves citas ha sido de vuestro agrado y han sido edificados, les invito a conseguir este libro para su lectura personal. Seguro que merecerá la pena. No obstante, seguiré compartiendo citas de sus próximos capítulos.

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/evangelizacion/233-el-ganador-de-almas.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

La Santidad

Hablar de Santidad o Santificación en nuestros días, como cosa común y corriente en la vida diaria del creyente, parece algo decadente de lo que no se habla en los tiempos en los que vivimos, donde se da más importancia a otras actitudes más acorde con el ritmo del mundo actual y sus intereses sociales. Muchos ven estos mandatos como exigencias demasiado altas, lejos de poder alcanzar, por lo que no les prestan la atención necesaria. Y ahí es donde damos la bienvenida a esta edición en castellano de este reconocido tratado.

Hace 134 años el autor decía:”Los veinte textos que contiene este volumen son una humilde contribución a una causa que despierta un profundo interés en mí en estos momentos: me refiero a la causa de la santidad. Es una causa que todo aquel que ama a Cristo y desea propagar su Reino en el mundo ha de esforzarse en impulsar. Todo el mundo puede hacer algo, y yo deseo aportar mi grano de arena. Durante muchos años he sentido la profunda convicción de que la santidad práctica y la consagración absoluta de las personas a Dios no recibe la suficiente atención por parte de los cristianos modernos de este país”.

Afirma en el capítulo 2: La santificación. “Temo que la cuestión de la santificación desagrade profundamente a muchos. Algunos hasta lo dejan de lado con desprecio y sarcasmo. Esta es una cuestión de la mayor importancia para nuestras almas. Se trata de una cuestión de gran actualidad en estos tiempos. Últimamente han surgido doctrinas extrañas en lo referente a toda la cuestión de la santificación. Algunos parecen confundirlo con la justificación. Otros, con un fingido celo por la libre gracia, la devalúan y prácticamente la descuidan por completo. Otros aún se fijan el listón de la santificación a una altura equivocada y, al no poder alcanzarlo, malgastan sus vidas vagando de iglesia en iglesia, de capilla en capilla y de secta en secta, en la vana esperanza de encontrar lo que buscan. En tiempos como estos una consideración sosegada de la cuestión, como una de las grandes doctrinas del evangelio, puede ser de gran ayuda para nuestras almas”.

J.C. Ryle ya tiene varias obras en castellano, por lo que no es necesario aportar muchos datos de su vida; sirvió cerca de cuarenta años como ministro del evangelio y llegó a ser el primer obispo de Liverpool en 1880. Pero nos gusta lo que dicen los editores de la versión inglesa de 1995 en el prólogo: Es casi innecesario presentar a John Charles Ryle (1816-1900), puesto que sus obras más conocidas se han reeditado y han tenido numerosos lectores durante muchos años. La exquisita factura literaria de sus libros ha garantizado su popularidad y su utilidad hasta nuestros días. El presente volumen se ha convertido en una obra clásica que goza de difusión y reconocimiento entre muchas personas de todo el mundo. Ryle goza de merecida fama por la maravillosa sencillez de su estilo. Sus sermones, que reflejan la llaneza de sus mensajes orales, son un exquisito ejemplo para todo el que desee comunicarse de manera más eficaz con quienes asisten a la iglesia o con el hombre de la calle. En tiempos en los que a los predicadores evangélicos se los tacha o bien de superficiales o bien de soporíferos, aquí tenemos un gran ejemplo de alguien que no fue ninguna de esas cosas. A medida que el obispo Ryle va explicando y aplicando sus textos con su habitual sencillez y franqueza, el lector siente una punzada en la conciencia y su alma sometida a examen.

Entre sus múltiples citas se hallan excelentes textos de autores puritanos: John Owen, Juan Bunyan. William Gurnall, Samuel Rutherford, Thomas Brooks, Richard Baxter, Thomas Watson, Robert Traill; y él mismo añade dos “pasajes de autores clásicos” en el capítulo 21: de Robert Traill, el primero y de Thomas Brooks el segundo.

Una importante aportación a la buena instrucción, para el cristiano interesado en crecer y para los predicadores.

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/doctrina-y-teologia/183-la-santidad-su-naturaleza-obstaculos-dificultades-y-raices.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

Tratado de Teología

Reseña 49

El Tratado de Teología de Thomas Watson es una de las obras más valiosas de entre los incomparables escritos de los puritanos; y aquellos que mejor la conocen más la aprecian. Watson fue uno de los más concisos, animados, ilustrativos y sugestivos de aquellos eminentes teólogos que hicieron de la era puritana el periodo más excelente de la literatura evangélica. A través de todas sus obras podemos ver una feliz unidad entre la sana doctrina, el examen de conciencia y la sabiduría práctica, y este libro sobresale del resto en utilidad para es estudiante y el ministro.

“Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe” (Colosenses 1:23)

Este libro basado en el Catecismo Menor de la Asamblea de Westminster, donde se recogen y exponen, en forma de preguntas y respuestas, los principios más importantes del cristianismo, diseminados por toda la Escritura. Este catecismo no tiene igual por la «escueta exactitud de las definiciones» y por el «desarrollo lógico» de los fundamentos.

Thomas Watson trata de las principales verdades doctrinales y prácticas de la fe cristiana. Watson transmite su riguroso conocimiento doctrinal y práctico de la verdad en un estilo tan original, conciso, expresivo, mordaz, animado, rico e ilustrativo que se le considera por ello el más leíble de los puritanos.

Es para Watson una necesidad que los cristianos esten bien instruidos en el campo tanto doctrinal como teológico. Es por esto mismo que expone varias ideas en su exposición en este Tratado de Teología:

1 ) ES DEBER DE LOS CRISTIANOS ESTAR FIRMES EN LAS DOCTRINAS DE LA FE.

  • a) La gran finalidad de la Palabra predicada es llevarnos a la estabilidad en la religión.
  • b) Estar firme en la religión es tanto el signo de excelencia como la honra del cristianismo.
  • c) Los que no están firmes en las doctrinas de la fe jamás sufrirán por ella.
  • d) No estar firme en las doctrinas de la fe es una provocación a Dios.
  • e) Si no estás firme en la religión, jamás creceras.
  • f) Tenemos una gran necesidad de estar firmes, por tantas cosas como hay que nos perturban.

2) LA SEGUNDA PROPOSICIÓN ES QUE LA MANERA COMO LOS CRISTIANOS PUEDEN ESTAR FIRMES ES ESTANDO BIEN FUNDADOS.

  • a) De que deberíamos estar fundados en el conocimientos de los principios esenciales.
  • b) Este fundamento es la mejor forma de estar firmes: “Fundados y firmes”.

Tratado de Teología 1

ÍNDICE

Breve nota biográfica acerca de Thomas Watson 7

Un discurso preliminar a la enseñanza de la doctrina 19

I. Introducción 1. El fin principal del hombre 28

2. Las Escrituras 61

II. Dios y su creación 1. El ser de Dios 82

2. El conocimiento de Dios 109

3. La eternidad de Dios 118

4. La inmutabilidad de Dios 127

5. La sabiduría de Dios 136

6. El poder de Dios 147

7. La santidad de Dios 156

8. La justicia de Dios 165

9. La misericordia de Dios 174

10. La verdad de Dios 184

11. La unidad de Dios 192

12. La Trinidad 201

13. La creación 208

14. La providencia de Dios 218

III. La Caída

1. El pacto de las obras 233

2. El pecado 240

3. El pecado de Adán 249

4. El pecado original 257

5. La desgracia del hombre por la Caída 269

IV. El pacto de gracia y su Mediador

1. El pacto de gracia 280

2. Cristo, Mediador del pacto 292

3. El oficio profético de Cristo 300

4. El oficio sacerdotal de Cristo 310

5. El oficio regio de Cristo 335

6. La humillación de Cristo en su encarnación 344

7. La exaltación de Cristo 363

8. Cristo, el Redentor 372

V. La aplicación de la redención

1. La fe 382

2. El llamamiento eficaz 391

3. La justificación 401

4. La adopción 410

5. La santificación 425

6. La seguridad 442

7. La paz 460

8. El gozo 470

9. El crecimiento en la gracia 481

10. La perseverancia 491

VI. La muerte y el día final

1. La muerte de los justos 511

2. El privilegio del creyente al morir 520

3. La resurrección 538

BREVE NOTA BIOGRÁFICA DE THOMAS WATSON

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/doctrina-y-teologia/201-tratado-de-teologia.html

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

Tratado de Teología 2