¿Qué es la Teología Reformada?

Reseña 42

“Sproul no solo tiene un entendimiento increíblemente amplio sobre la teología reformada, sino que también tiene la habilidad para explicar teología compleja de una manera tanto interesante como entendible… Este es un gran libro de R. C. Sproul en su mejor punto: defendiendo la pureza del evangelio”. – Tim Chales, pastor, autor y reseñador de libros para World Magazine

La mayoría de los cristianos han escuchado acerca de la teología reformada. Muchos piensan que la entienden bastante. Pero la experiencia me ha mostrado que pocos realmente la conocen como ellos piensan. Y eso es así tanto para personas que afirman ser reformadas como para aquellas que no lo son. Esto no se puede decir de R. C. Sproul. Sproul no solo tiene una comprensión asombrosamente amplia pero detallada de la teología reformada, sino que además ha sido dotado con la capacidad de explicar teología compleja de una forma que es tanto interesante como comprensible. Ese no es un don común.

¿Qué es la teología reformada?, que anteriormente fue publicado en inglés con el título más desconocido Grace Unknown, es el intento de Sproul de ayudar a otros a entender lo básico de la teología reformada. Es sorprendente que solo el cincuenta por ciento del libro está dedicado a una discusión de los cinco puntos del calvinismo. La primera mitad trata acerca de los fundamentos de la teología reformada que muchos libros similares han pasado por alto. Sin entender primero los fundamentos, al lector se le hará muchos más difícil entender los cinco puntos. Así que Sproul comienza analizando la soberanía de Dios; la importancia de la Escritura como la única regla infalible para nuestra fe; la sola fe; el triple oficio de Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey; y la teología del pacto. Cada uno de estos temas se explica en detalle, pero con precisión suficiente que los hace fáciles de entender.

La segunda parte del libro es un examen de los cinco puntos del calvinismo: depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible, y perseverancia de los santos. Al igual que muchos otros teólogos, Sproul ha llegado a ver que este acróstico, aunque es útil, hace tanto por oscurecer los puntos como por aclararlos. Sproul prefiere hablar de corrupción radical, elección soberana, expiación con propósito, llamado efectivo, y preservación de los santos. Estos términos ayudan mucho a aclarar malentendidos comunes. Por ejemplo, con la frase «depravación total» es fácil suponer que los cristianos reformados creen que los humanos son todo lo depravados que podrían ser; su depravación es total. No obstante, la teología reformada enseña que, si bien los seres humanos son corruptos, y aun radicalmente corruptos, lo son en extensión, no en grado. La depravación se extiende a cada aspecto de la persona, pero por la gracia de Dios, el grado puede ser mayor o menor.

Debo señalar que, con todo lo útil que es este libro, no es para regalarlo a tu amigo que no es salvo. Sproul presupone que uno conoce la Biblia y la teología cristiana. Incluso a un joven cristiano puede resultarle difícil lidiar con algunos términos y conceptos. No obstante, es ideal para el creyente reformado que está intentando clarificar sus creencias, o para el cristiano no reformado que quiere entender de qué se trata la teología reformada.

Un libro accesible, bíblico, y educativo, uno de los mejores que he leído sobre la materia, y se da el caso de que he leído bastantes. Sproul le ha prestado un servicio al cristianismo al articular con tanta claridad los fundamentos y creencias de la teología reformada. No hace falta decir que lo recomiendo.

* Editorial Poiema 2016. -240 pp.

Contenido

Introducción: La teología reformada es una teología 7

I. FUNDAMENTOS DE LA TEOLOGÍA REFORMADA
1 Dios en el centro 23
2 Basada solo en la Palabra de Dios 43
3 Comprometida con la sola fe 61
4 Comprometida con el profeta, sacerdote y rey 83
5 Apodo: Teología del Pacto 103

II. LOS CINCO PUNTOS DE LA TEOLOGÍA REFORMADA
6 La corrupción radical de la humanidad 121
7 La elección soberana de Dios 143
8 El sacrificio con propósito de Cristo 167
9 El llamado eficaz del Espíritu 183
10 La divina preservación de los santos 203
Epílogo 225
Notas 227
Índices 231

ÍNDICE DE DIAGRAMAS
Diagrama 0.1 – Una teología centrada en Dios 15
Diagrama 0.2 – Una teología centrada en el hombre 16
Diagrama 7.1 – La cadena de oro de la salvación 148
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1.1 – La primera piedra fundacional 24
Tabla 2.1 – La segunda piedra fundacional 44
Tabla 2.2 – El canon 55
Tabla 3.1 – La tercera piedra fundacional 62
Tabla 3.2 – La justificación 81
Tabla 4.1 – La cuarta piedra fundacional 84
Tabla 4.2 – Los concilios cristológicos 87
Tabla 5.1 – La quinta piedra fundacional 104
Tabla 5.2 – La estructura de los pactos antiguos 111
Tabla 5.3 – Tres tipos de pacto 116
Tabla 6.1 – El primer pétalo del “TULIP” 122
Tabla 6.2 – Agustín y la habilidad humana 128
Tabla 7.1 – El segundo pétalo del “TULIP” 144
Tabla 7.2 – La predestinación 165
Tabla 8.1 – El tercer pétalo del “TULIP” 168
Tabla 8.2 – La voluntad de Dios 173
Tabla 9.1 – El cuarto pétalo del “TULIP” 184
Tabla 10.1 – El quinto pétalo del “TULIP” 204

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Qué es la Teología Reformada 1

 

¿Qué es la Teología Reformada?

Qué es la teología reformada

¿Qué es la Teología Reformada?
R.C. Sproul

Has escuchado acerca de la teología reformada, pero no estás seguro de lo que es. Algunos comentarios han sido positivos, otros negativos. Parece ser importante y te gustaría saber más. Y quieres una explicación completa, no algo simplista..

¿Qué Es la Teología Reformada? No es un libro académico, sino una introducción accesible a las creencias que han sido inmensamente impactantes en la iglesia cristiana a través de toda su historia. En este libro revelador, R. C. Sproul te mostrará los fundamentos de la doctrina reformada y te explicará cómo las creencias reformadas están centradas en Dios, basadas en Su palabra y comprometidas con la fe en Jesucristo. Te mostrará claramente la realidad de la inmensa gracia de Dios.

“Sproul no solo tiene un entendimiento increíblemente amplio sobre la teología reformada, sino que también tiene la habilidad para explicar teología compleja de una manera tanto interesante como entendible… Este es un gran libro de R. C. Sproul en su mejor punto: defendiendo la pureza del evangelio”. – Tim Chales, pastor, autor y reseñador de libros para World Magazine

240 pp. Rústica
Ref. 1949 – 13,99 €

La Oración del Señor

Reseña 39

Imagínese lo que debió haber sido tener el privilegio de seguir a Jesús día tras día, escuchando su enseñanza y viéndolo realizar sus milagros. Podemos imaginar muchas cosas que quienes tuvieron ese privilegio pudieron haberle pedido que les enseñase. Quizás los discípulos pudieron haberle pedido: “Jesús, enséñanos a convertir el agua en vino”. Pudieron haber pedido: ‘Enséñanos a caminar sobre el agua”. O pudieron haber dicho: “Enséñanos a levantar a la gente de entre los muertos”. En una ocasión los discípulos vinieron y le dijeron: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1b). Resulta fascinante que esta fuera la pregunta candente que le formularon a Jesús. Ellos vieron el vínculo entre la extraordinaria vida de oración de Jesús y su poder, su enseñanza, su carácter, toda su persona. Vieron la intimidad que Jesús tenía con el Padre e hicieron la conexión entre su oración y su poder. Esta petición resultó en esa magnífica oración de Jesús que conocemos como “El Padre Nuestro”, “La Oración Modelo” o “La Oración del Señor”. Una herramienta poderosísima que Jesús pone a nuestra disposición para que la usemos una y otra vez. Una oración que se convierte en parte de la fibra de nuestro pensamiento. Empieza a hacerse parte de nuestra alma para que nos apoyemos en ella cuando no sepamos cómo deberíamos orar. Siempre podemos orar la Oración del Señor.

R. C. Sproul fue fundador de Ligonier Ministries, pastor fundador de Saint Andrevy’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College, y editor ejecutivo de la revista Tabletolk. Su programa radial, Renewing Your Mind, todavía se transmite diariamente en cientos de estaciones radiales alrededor del mundo y también se puede escuchar en línea. Fue autor de más de cien libros, incluyendo Sorprendido por el sufrimiento, Si Dios existe, ¿por qué hay tantos ateos? y Todos somos teólogos, publicados por Editorial Mundo Hispano. Fue reconocido en todo el mundo por su defensa elocuente de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga en su Palabra con firmeza y convicción.

“R. C. Sproul tiene un asombroso don para explicar verdades difíciles de manera concisa, memorable y fácil de entender. Es el maestro ideal para un estudio de la Oración del Señor porque esa oración es una lección profunda que Jesús dio a sus discípulos con una asombrosa economía de palabras acerca de un tema dificil. Usted será grandemente bendecido y edificado por este libro.” —Doctor John MacArthur Pastor-maestro Grace Community Church Sun Valley, California

“Este es un libro muy especial acerca de la oración. No lo dejará abrumado por el fracaso ni lo empujará a “darle a la oración una oportunidad más”, como lo hacen muchos libros y sermones acerca de la oración. En cambio, lo tomará delicadamente de la mano, como lo hizo Jesús cuando enseñó a los discípulos la oración en la que se basan estas páginas. Lo llevará a sentir el privilegio de la oración, a estimular nuevos deseos para orar, e incluso dejarlo con una sensación de los deleites de la oración. Estas páginas tienen una atmósfera de luz y están impregnadas de una sensación de frescura y gozo. Verdaderamente feliz es el teólogo que puede estimular la oración. Y nosotros estamos felices de que R. C. Sproul sea ese teólogo. La Oración del Señor es, sencillamente, un placer espiritual.” —Doctor Sinclair B. Ferguson Profesor Ligonier Ministries

“Me encanta escuchar a R. C. Sproul enseñando, y este libro suena exactamente como él: presenta verdades penetrantes ilustradas sorprendentemente. Sus citas apropiadas y su sabiduría pastoral hacen que sea tan fácil de leer como encantador de escuchar (y los capítulos cortos ayudan!). Sproul explica claramente las Escrituras con declaraciones que son simples y precisas. Él sabe lo suficiente como para decir cosas importantes de manera clara y concisa: verdades acerca del reino, la paternidad de Dios, la historia y, por supuesto, la oración. Incluso hay una sección útil de preguntas y respuestas al final. Este librito ahora ocupa su lugar junto con los clásicos sobre la oración.” —Doctor Mark Dever Pastor principal Iglesia Bautista Capitol Hill Washington, D. C.

“Históricamente, el discipulado evangélico en la iglesia ha usado mucho el Credo de los Apóstoles, la ley de Dios y el Padre Nues-tro. Ahora, a través de esta maravillosa y perspicaz exposición de la Oración del Señor, R. C. ha provisto a los cristianos que hacen discípulos y a las iglesias de un instrumento excelente y útil para dirigir y satisfacer los deseos del corazón de cada creyente que clame: “Señor, enséñanos a orar».” Doctor Harry L. Reeder III Pastor principal Iglesia Presbiteriana BriaNTood Birmingham, Alabama

CONTENIDO

  • Uno – Cómo no orar 9
  • Dos – Padre nuestro que estás en los cielos 25
  • Tres – Santificado sea tu nombre 35
  • Cuatro – Venga tu reino 45
  • Cinco – Sea hecha tu voluntad 57
  • Seis – El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy 67
  • Siete – Perdónanos nuestras deudas 77 
  • Ocho – No nos metas en tentación 91
  • Nueve – Tuyo es el reino 101
  • Diez – Preguntas y respuestas 109
  • Apéndice: Si Dios es soberano, ¿por qué orar? 115

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La oración del Señor 1

Advertencias sobre la Oración

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Necesito hacer una advertencia. En nuestros días, muchas personas han vuelto a descubrir el poder de la oración. Esto es algo bueno; no hay nada más emocionante en la vida cristiana que orar específicamente, para expresar un deseo, para hacer una solicitud o una petición a Dios, y luego ver cómo Él responde esa solicitud de manera específica y clara. Es bueno recibir lo que pedimos, pero el beneficio añadido es la seguridad que adquirimos de que Dios escucha nuestras oraciones y las responde.

Sin embargo, algunos llevan esto a un extremo y saltan a la conclusión de que la oración es una especie de varita mágica, que si oramos con el sonido correcto, de la manera correcta, con las frases correctas, y en la postura correcta, Dios está obligado a responder. La idea parece ser que tenemos la capacidad para obligar al Dios Todopoderoso para que haga por nosotros lo que nosotros queremos que se haga, pero Dios no es un botones celestial que está disponible cada vez que presionamos el botón, a la espera de servirnos en cada una de nuestras solicitudes.

Es posible que respondas que la Biblia parece decir que Dios está dispuesto a darnos prácticamente cualquier cosa que pidamos. Podrías mencionar que Jesús dijo: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Mat. 7 :7). Podrías recordar que Jesús dijo, “Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán” (Mat. 21:22). Podrías incluso mencionar que Él dijo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat.18:19).

Versos en su contexto

Tenemos que ser muy cuidadosos en nuestro manejo de estos versos, teniendo cuidado de interpretarlos en su contexto. Piensa en ello: a cualquier número de personas le gustaría ver una cura para el cáncer. Estoy seguro de que podría encontrar al menos unas pocas personas que estarían de acuerdo conmigo en esto, así que si dos o tres de nosotros nos reunimos y acordamos que una cura para el cáncer sería bueno, y luego oramos sobre eso, ¿estaría Dios obligado a responder?

Jesús dijo claramente: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo… les será hecho”, pero Él hizo esta declaración en el contexto de una gran cantidad de información acerca de la oración auténtica que Él ya había dado a sus discípulos. No podemos simplemente venir a un texto y escoger un verso sin examinar todas las cualificaciones que nuestro Señor dio en su enseñanza completa de la oración. Hacerlo así es arriesgarse a terminar con una visión mágica del asunto.

Criaturas del tiempo

Una de las razones por las que somos atraídos a la superstición y prácticas impías es que somos criaturas del tiempo. Como resultado de ello, estamos ansiosos. No sabemos lo que el mañana va a traer. Mi primera oración de niño fue: “Ahora me acuesto a dormir. Le pido al Señor que cuide mi alma. Si muero antes de despertar, pido al Señor que tome mi alma”. Esa última frase siempre me dio miedo, la parte de morir antes de despertar. No sabía si iba a morir antes de que me despertara. En realidad, no mucho ha cambiado desde entonces. No sé lo que esta tarde va a traer a mi vida. No sé lo que el mañana, la próxima semana, o el próximo año va a traer a mi vida, y tampoco tú. Vivimos siempre al borde de la eternidad, como criaturas finitas. Y eso trae ansiedad a nuestras almas.

¿No es interesante que uno de los negocios más lucrativos en los Estados Unidos de América en el siglo XXI, un tiempo de gran progreso en la educación, un tiempo de explosión del conocimiento, sigue siendo la práctica de la astrología? Lo he dicho muchas veces, que podría pedir a mis estudiantes del seminario a que nombren las doce tribus de Israel, y estaría muy feliz si pudieran nombrar ocho o nueve. Pero podría pedirles que nombren los doce signos del zodíaco, y prácticamente cada uno de ellos, dado el tiempo suficiente, podría nombrar todos los doce. No creo que ello signifique que estén más interesados en la astrología que en la historia bíblica, pero ello sugiere que la astrología es un fenómeno que está muy extendido en nuestra cultura. ¿Por qué? Porque queremos conocer el futuro.

Eso no es lo que significa vivir en la fe cristiana. Mi mañana y tus mañanas están en las manos de Dios. Hacemos nuestras peticiones ante Él y confiamos nuestros mañanas a su soberanía. Estoy encantado de que mi futuro no esté en las manos de las estrellas o los adivinos. Más bien, mi futuro está en las manos de la voluntad del Dios soberano.

Este extracto se toma del folleto, Preguntas Cruciales” de R.C. Sproul.

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El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Todos somos teólogos

Reseña 20

“La reflexión sobre cada doctrina o enseñanza de la Biblia y su organización en nuestro propio pensamiento es tarea de cada creyente en Cristo: esto es hacer teología.” 

Los cristianos muchas veces permanecen con un conocimiento básico de las Escrituras, no porque sea su deseo conformarse con lo fundamental del cristianismo, sino porque encuentran en los libros de teología un lenguaje muy difícil de entender. Muchos pastores y creyentes anhelan profundizar en la Palabra y ser más precisos en la doctrina, pero cuando empiezan a leer un libro de teología sistemática por Herman Bavinck, Louis Berkhof o incluso de Wayne Grudem, sus deseos por aprender se ven mitigados.

El título del libro es una invitación seria al lector para que ejerza su capacidad como teólogo. A veces pensamos en la teología como un ejercicio frío de alguien encerrado en una oficina y con una montaña de volúmenes a su alrededor. No dudamos que esa reflexión tenga su valor, ¡y seguramente han sido muchas las horas que nuestro autor ha dedicado a esa tarea de escritorio!

Por eso es importante que juntemos las diferentes enseñanzas de la Biblia en una manera sistemática y que lo hagamos usando métodos de interpretación probados por el tiempo. De esa forma, llegaremos a formular una teología que es consistente y está fundada en la verdad.

En el libro “Todos Somos Teólogos”, R.C. Sproul, nos presenta una introducción a la teología sistemática. En este libro podemos ver  la teología como la ciencia más elevada, pero sin que se le quite su parte de poesía; a pesar de que se desarrollan temas complejos, el libro muestra una redacción agradable y un lenguaje accesible.

Todos somos teólogos, pero no todos tenemos la teología verdadera  

Quizá te puedas estar preguntando: “¿Para qué leer un libro de teología sistemática? Da igual si su lenguaje es sencillo, yo no quiero ser un teólogo, yo solo quiero ser cristiano y amar a Jesús”. Permíteme corregir un poco tu forma de pensar. Así como no es necesario usar la expresión “cristiano regenerado” —puesto que para ser cristiano uno debe ser regenerado—, decir que uno es cristiano pero no un teólogo es algo contradictorio, debido a que todo cristiano es un teólogo. Así que no se trata de si queremos ser teólogos o no, ¡todos lo somos! No solo los cristianos, toda persona en el mundo lo es, porque todos tienen una idea acerca de cómo es Dios. Por lo tanto, la cuestión principal no se trata de decidir si vamos a ser teólogos o no, sino de si vamos a tener una teología verdadera o una falsa.

La teología sistemática se vuelve necesaria en la vida del creyente, porque sólo la Biblia tiene autoridad para definir qué debemos creer. Y no solo que creer respecto a quien es Él, sino sobre toda la realidad. Dios en su Palabra volvió a imprimir las verdades que ya había escrito en su creación, para que su revelación especial nos ayudara en nuestra comprensión de su revelación natural. Entonces, al ser la Escritura nuestra regla de fe, la teología sistemática tiene como objetivo recolectar lo que la Biblia entera enseña respecto algún tema en específico, como la oración, la Iglesia o la salvación.

Entendiendo la revelación de Dios

La teología sistemática no trata de forzar lo que la Biblia enseña para encerrarla en diferentes categorías. Más bien, su objetivo es entender todo lo que Dios nos ha revelado acerca de diversos temas, pero siempre tomando en cuenta el contexto de cada versículo en el que se habla. La sistematización es para darle un orden y comprender cada doctrina de manera aislada, para luego verla a la luz de toda la revelación bíblica. Una de las diferencias que podremos encontrar en los libros de teología sistemática, es que cada autor resume las enseñanzas de diferentes maneras. Algunos serán más breves que otros al presentar una doctrina, algunos podrán incluir el desarrollo histórico de una enseñanza y verla desde una perspectiva filosófica o desde la visión de otras denominaciones. En el caso de R. C. Sproul, él nos presenta cada tema con brevedad, y lo hace por medio de pequeños subtítulos que no superan las cuatro páginas (esto hace que el libro pueda usarse como devocional o leerlo en pequeños fragmentos de tiempo libre).

A pesar de que una de las características de la Biblia es la claridad de sus enseñanzas (Sal. 19:7, 119:130), la teología sistemática nos ayuda a comprender con mayor facilidad todo lo que Dios nos ha revelado en su Palabra. Esto no debe llevar al cristiano a estudiar solo por estudiar, sino conducirlo a conocer a Dios (Jr. 9:23-24), cumplir con su mandato (Mt. 28:19-20), crecer en fe y carácter (2 Tim 3:16) y hacerlo todo en dependencia de Dios (Sal. 119:18).

El autor demuestra su habilidad para hacer que los temas complejos sean entendibles. Nos conduce a un vistazo de las verdades básicas de la fe cristiana, recordándonos quién es Dios y qué ha hecho por su pueblo en este mundo y en el venidero.

El deseo de R.C. Sproul al escribir “Todos Somos Teólogos” es enamorarnos con el majestuoso contenido de la Escritura, para hacer que la Iglesia del Señor atesore Su Palabra por encima de cualquier otro libro.

El doctor Sproul lo guiará por las diferentes áreas de la teología: antropología y creación, cristología, pneumatología, soteriología, eclesiología y escatología.

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¿Qué es el evangelio?

Blog27

No hay mayor mensaje que el evangelio. Pero a pesar de su importancia, muy a menudo es distorsionado masivamente o simplificado de más. La gente piensa que está predicando el evangelio cuando te dice: “Puedes tener un propósito en la vida”, o “puedes encontrar significado en tu vida”, o “puedes tener una relación personal con Jesús”. Todo eso es verdad y es importante, pero no llega al corazón de lo que es el evangelio.

Al evangelio se le llama “buenas nuevas” ya que habla sobre el problema más serio que tú y yo tenemos como seres humanos, y ese problema es simplemente esto: Dios es santo y Él es justo, y yo no lo soy. Y al final de mi vida estaré delante de un Dios justo y santo, y seré juzgado. Y seré juzgado ya sea en base a mi propia justicia, la falta de ella, o en base a la justicia de otro. Las buenas nuevas del evangelio son que Jesús vivió una vida de perfecta rectitud y perfecta obediencia a Dios, no a su propio favor, sino por su pueblo. Él ha hecho por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo. Pero no solo vivió esa vida de perfecta obediencia, sino que se ofreció a sí mismo como un sacrificio perfecto para satisfacer la justicia de Dios.

El gran error en nuestros días es el siguiente: creer que Dios no se preocupa de proteger su propia integridad. Que es una deidad debilucha, que solo pasa su varita mágica de un lado a otro perdonando a todos. No. El que Dios te perdone es algo muy costoso. Le costó el sacrificio de su propio Hijo. Fue tan valioso el sacrificio que Dios lo pronunció valioso al levantarlo de los muertos. Así que Cristo murió por nosotros, y fue levantado para nuestra justificación. Por lo que el evangelio es algo objetivo. Es el mensaje de quién es y qué hizo Jesús. Y también tiene una dimensión subjetiva. ¿Cómo nos apropiamos subjetivamente de los beneficios de Jesús? ¿Cómo los consigo? La Biblia deja en claro que no somos justificados por nuestras obras, ni por nuestros esfuerzos, ni por nuestras acciones, sino por la fe —y solo mediante la fe. La única manera en que puedes recibir el beneficio de la vida y la muerte de Cristo es poniendo tu fe en Él y solo en Él. Si haces esto, eres declarado justo por Dios, adoptado en su familia, perdonado de todos tus pecados, y habrás comenzado tu peregrinación hacia la eternidad.

Robert Charles Sproul (nacido el 13 de febrero de 1939) es un teólogo calvinista estadounidense, autor y pastor.

http://www.ligonier.org

La Supremacía de Cristo

Blog11

Me pregunto si es adecuado tener un libro “favorito” en la Biblia. La idea rechina como las uñas sobre una pizarra. ¿Qué nos induciría a preferir una porción de la Palabra de Dios más que otra? Oír a Dios decir lo que sea es una delicia tal para el alma que cada palabra que salga de su boca debería excitar el alma en la misma medida. Quizás cuando alcancemos la gloria, nuestra delicia en Él y en su Palabra será tal que no entenderá de grados comparativos.

Mientras tanto, tenemos nuestras variadas inclinaciones. Cuando pienso en libros “favoritos” de la Biblia, siempre coloco la carta a los Hebreos muy cerca de la parte más alta. ¿Por qué? En primer lugar, este libro conecta, de una forma magistral, el Antiguo Testamento y el Nuevo. Lo que dice San Agustín es verdad: “El Nuevo está escondido en el Antiguo y éste se revela en el Nuevo”. El puente entre los dos es el libro de Hebreos.

Hebreos es un libro de comparaciones y contrastes. El Nuevo Pacto se ve contra el telón de fondo del Antiguo. El Nuevo se ve como algo mejor. “Mejor” es la palabra clave. El Nuevo Pacto es mejor porque es más global (incluye a los gentiles); tiene un mejor Mediador; un mejor Sumo Sacerdote; un mejor Rey y una mejor revelación de Dios.

Lo que tiene el Nuevo Pacto, que falta en el Antiguo, es el cumplimiento del Mesías prometido. En una palabra, tenemos a Jesús, el Verbo hecho carne.

R.C.Sproul 1

De hecho, mientras el autor de Hebreos (que, según creo, era Pablo, posiblemente a través de un escribiente) describe la persona y la obra de Jesús, el comparativo cambia rápidamente al superlativo. No basta con ver a Jesús como alguien simplemente “mejor” que lo que vino con anterioridad. Él es más que mejor: es el mejor.

A este respecto, Hebreos se centra en la supremacía de Cristo. Hablar de “supremacía” es hablar de lo que está “por encima” o “sobre” los demás. Alcanza el nivel de lo que es “súper”. En nuestro lenguaje se refiere a aquello (o aquél) que es lo más grande en poder, autoridad o rango. También se usa para describir aquello (o aquel) que tiene la mayor importancia, relevancia, carácter o logro: lo máximo.

En todas estas áreas de consideración, Jesús figura como lo máximo o lo supremo: supremo en poder, rango, gloria, autoridad, importancia, etc.

La alta cristología de Hebreos se levanta contra el trasfondo del Antiguo Testamento. Hebreos comienza con la certificación de que Cristo es la suprema revelación de Dios: “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder” (He. 1:1-3a).

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Aquí, la supremacía de Cristo es su preeminencia sobre los profetas del Antiguo Testamento. Aquellos profetas hablaron la Palabra de Dios, pero Cristo es la Palabra de Dios. No es un simple profeta dentro de una larga lista. Él es el Profeta por excelencia. Esta revelación suprema viene de él, Aquél que es más que un profeta, el propio Hijo de Dios. En este pasaje de apertura en el libro de los Hebreos hay suficiente cristología de peso para ocupar a los astutos teólogos durante toda su vida sin que puedan agotar su riqueza. Aquí se ve a Cristo como Creador del mundo y Aquel que lo defiende por su poder. Él es el Creador de todas las cosas y el Heredero de todas ellas. Es el resplandor mismo de la gloria de Dios. De nuevo, no basta con decir que es el reflejo supremo de la gloria divina. No; él es el resplandor de esa gloria. Es la expresión de la imagen de la persona de Dios, Aquel que lleva el imago dei de forma suprema.

A continuación, Hebreos establece el contraste entre la persona y la función de los ángeles y Jesús. Ningún ángel llega al nivel de unigénito Hijo de Dios. Los ángeles no deben ser adorados, pero a ellos sí se les ordena que adoren a Cristo. El Reino no se da a los ángeles; se le da a Cristo que es el único que se sienta a la derecha de Dios Padre, en la posición de autoridad cósmica. Cristo tiene la supremacía sobre los ángeles en todas las formas posibles y no debe ser confundido como uno de ellos.

Luego, el autor de Hebreos detalla la supremacía de Cristo sobre Moisés. Con toda seguridad, Moisés es la persona que más se exalta en el Antiguo Testamento por su papel como mediador de la Ley. Leemos: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. El cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque Él ha sido considerado digno de más gloria que Moisés, así como el constructor de la casa tiene más honra que la casa. Porque toda casa es hecha por alguno, pero el que hace todas las cosas es Dios. Y Moisés fue fiel en toda la casa de Dios como siervo […] pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros […]” (He. 3:1-6a).

Los contrastes aquí se encuentran entre el siervo de la casa, el constructor y el propietario de la misma. El constructor y propietario están por encima del siervo de la casa. Moisés pudo conducir al pueblo a la tierra prometida terrenal, pero no guiarlos a su reposo eterno.

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Después de esto, se ve a Cristo como Sumo Sacerdote supremo. Los sumos sacerdotes de la antigüedad no eran más que sombras de la realidad que había de venir. Los sacrificios de la antigüedad se ofrecían con regularidad; Cristo ofrece el verdadero sacrificio y lo hizo una vez y para siempre. Los antiguos sacerdotes ofrecían objetos distintos a ellos mismos. El Sumo Sacerdote Supremo se ofreció a sí mismo, sacrificio perfecto. Él es el sujeto y, a la vez, el objeto del supremo sacrificio de expiación.

Finalmente, el sacerdocio de Cristo difiere de aquél de la antigüedad en el que Cristo sirve tanto de Sumo Sacerdote como de Rey. En el Antiguo Pacto, el rey debía venir únicamente de la tribu de Judá. Los sacerdotes debían ser consagrados de la tribu de Leví (según Aarón). Pero Jesús no era levita. Era un sacerdocio diferente, según un orden distinto: el orden de Melquisedec. Este aparece de forma extraña ante Abraham en su condición de rey y sacerdote a quien éste rinde obediencia. Hebreos argumenta que Abraham es mayor que Leví, y Melquisedec es mayor que Abraham y por tanto mayor que Leví. La condición de sumo sacerdote y rey eternos se da a Cristo en cumplimiento del Salmo 110.

Estas referencias no son más que unas cuantas de las riquezas expuestas en Hebreos que declaran la supremacía de Cristo.

 

Robert Charles Sproul (nacido el 13 de febrero de 1939) es un teólogo calvinista estadounidense, autor y pastor. Él es el fundador y presidente de Ligonier Ministries.

http://www.ligonier.org/