La Biblia y los Reformadores del Siglo XVI 3ª Parte

Blog87

Analicemos el legado de Juan Calvino, un profesor, pastor, comentarista, maestro y prolífico autor (con al menos cincuenta y nueve obras[7]). Su obra literaria más conocida es la Institución de la Religión Cristiana. Completó la primera versión cuando tenía 27 años, pero la fue revisando a lo largo de más de veinte años hasta publicar la versión definitiva en 1559. También están sus obras menos conocidas que son los Comentarios, que llegaron a ser de la mayoría de los libros de la Biblia. Pero también, tenemos  muchos otros escritos: un salterio, catecismos, liturgias y libros de ordenanzas para la iglesia, La correspondencia de Calvino se extendió por toda Europa, conservándose un número aproximado de 4300 cartas, de las cuales 1369 fueron escritas por Calvino[8], de hecho, un secretario suyo Charles de Jonvilliers estuvo 20 años después de su muerte recogiendo sus cartas. Muchas son largas y muy teológicas (casi tratados), pero otras también nos dejan ver, más que en otros escritos, su lado humano[9].

Claramente Martín Lutero y Juan Calvino continuaron y sobrepasaron con creces a sus antecesores en el proceso de Reforma a través de su intensa labor, lo que no cesó con ellos sino que fue una constante en el movimiento. A propósito de aquello, los autores del libro “La Reforma Ayer y Hoy” nos aportan una llamativa descripción del proceso en España: “La extensión que alcanza la Reforma en España, antes de desatarse las grandes persecuciones contra la misma en la segunda mitad de siglo XVI, resulta prodigioso. Los abundantes Autos de Fe, así como el gran número de exiliados, lo pondrán de manifiesto. Escribiendo en 1602, Cipriano de Valera nos dice que: “En nuestra España muy muchos doctos, muy muchos nobles y gente de lustre e ilustres han salido por esta causa en los Autos. No hay ciudad y, a manera de decir no hay villa ni lugar, no hay casa noble en España, que no haya tenido ni aún tenga alguno o algunos que Dios, por su infinita misericordia, haya alumbrado con la luz del evangelio. Común refrán es el día de hoy en España cuando hablan de algún hombre docto decir: es tan docto que está en peligro de ser luterano[10].

Así entonces podemos decir sin temor a equivocarnos que la Reforma Protestante implicó también un profundo cambio en los hábitos de lectura pues la intención de sus protagonistas fue dar acceso a las Escrituras y sus verdades a la mayor cantidad de personas posible, aquello a través de la traducción del texto sagrado y la publicación de material de apoyo.

Entonces, ¿qué nos queda para los lectores del Siglo XXI?:

  • Problema de soporte: superado, pues en la actualidad podemos leer en diferentes tipos de ediciones y plataformas (aunque mi favorito siempre será el papel)
  • Problema de acceso: bastante superable (en la actualidad los servicios de envío y mensajería pueden ayudar a que los libfoz estén en nuestras manos, tablets o dispositivos en períodos relativamente razonables de tiempo)
  • Problema de cantidad de libros: superado (Según Google, en 2010 existían en el mundo ciento treinta millones de libros diferentes[11]; una asombrosa cantidad de 129.864.880 libros, de todas las lenguas, de todas las materias, de todas las culturas, de todos los tiempos y según la UNESCO se publican 2.2 millones de libros cada año[12]); el desafío entonces es el criterio para elegir una buena obra para leer.
  • Problema de selección: superado gracias a amigos lectores y distribuidores de limpia conciencia y buena voluntad (como por ejemplo los amigos de Solo Sana Doctrina).

Antes de finalizar, un par de datos interesantes para los amantes de la lectura: en la misma época de la invención de la imprenta y desarrollo de la Reforma Protestante comenzó también la difusión a escala masiva del café (el té ya era bastante más conocido) y también comenzó a llegar desde América el chocolate. Esta combinación de café y chocolate, es muy buena compañía para las jornadas de estudio y lectura. En conclusión, sin lugar a dudas, estamos en una época muy privilegiada. Entonces, organicemos el tiempo y ¿vamos a leer un buen libro?

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s

 

[1]Juan Hus, el reformista checo”, en http://www.radio.cz/es/rubrica/especiales/juan-hus-el-reformista-checo

[2] Primero, el sentido literal, considerado el de menor importancia. A éste se sobreponía el sentido alegórico: una vez establecido el sentido literal, se lo dejaba a un lado y se intentaba descubrir el «sentido oculto» referente a la iglesia y su doctrina. Un tercer sentido, el tropológico, apuntaba a la conducta del creyente. Y además estaba el sentido anagógico, relacionado con los fenómenos escatológicos en: http://www.iglesiareformada.com/Lutero_Galatas.html

[3] Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo, Biografía de Martín Lutero, en: http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_lutero

[4] Jean Delumeau, “El Caso Lutero”, Caralt Editores, S.A.,Barcelona, 1988, Pág. 6

[5] Jean Delumeau, “El Caso Lutero”, Caralt Editores, S.A.,Barcelona, 1988, Pág. 5

[6] Un listado de sus títulos puede ser consultado en: https://www.museeprotestant.org/en/notice/martin-luther-his-written-works/  . También, una muy buena selección de textos fundamentales puede ser adquirida en: http://www.solosanadoctrina.com/tienda/index.php?id_product=41&controller=product&search_query=lutero&results=9

[7] Puede revisar el listado en “John Calvin Books List”, https://www.ranker.com/list/john-calvin-books-and-stories-and-written-works/reference

[8] A. Detmers “Calvino como persona”, Pág. 7 en: http://www.calvin09.org/media/pdf/bio/Detmers_Calvin-als-Mensch_SP.pdf

[9] Matt Leighton, “Juan Calvino una Aproximación Biográfica” en “Historia, influencia y legado de Juan Calvino”, Andamio, 2010, Pág. 45

[10] José Moreno Berrocal, Bernard Coster, José de Segovia “La Reforma Ayer y Hoy”, Básicos Andamio, Barcelona, España, 2012, Págs. 30-31. Disponible en: http://www.solosanadoctrina.com/tienda/index.php?id_product=515&controller=product

[11] Artículo: “¿Cuántos libros existen en el mundo?” en: https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/cuantos-libros-existen-mundo/20160628180330062423.html

[12] Artículo: “¿Cuántos libros existen en el mundo?” https://hipertextual.com/2017/04/cuantos-libros-existen-mundo

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Escándalo. La cruz y la resurrección de Jesús

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Donald Arthur Carson (nacido el 21 de diciembre de 1946) es un teólogo evangélico reformado nacido en Canadá y profesor del Nuevo Testamento .

Permítanme, antes de que muchos piensen en la lapidación, por la recomendación de este libro para su lectura, en estos días que se aproximan, “semana santa”, que les hablemos sobre esta obra del bien conocido por todos (o casi todos), Donald A. Carson.

Sirva de introducción lo anterior para pensar  que mientras unos celebran de una forma, los creyentes bien podríamos leer el libro que nos ocupa y estudiar profundamente el significado de la Cruz y la Resurrección de Jesús. 

Nada es más central en la Biblia que la muerte y la resurrección de Jesús. La Biblia entera gira alrededor de un fin de semana en Jerusalén hace unos dos mil años. Todo intento de entender la Biblia sin pensar sobre cómo integrar la crucifixión y resurrección de Jesús fracasará, no será más que un ejercicio de irrevelancia. Los mismos seguidores de Jesús no esperaban que le crucificaran y definitivamente no esperaban que resucitara. Sin embargo, después de ocurridos estos eventos, sus pensamientos y actitudes fueron transformados de tal manera que entendieron que era inevitable que Jesús muriera en una cruz y dejara una tumba vacía. Desde ese momento, sus vidas enteras cambiaron.

Este libro resume no meramente lo que sucedió, sino las implicaciones de estos sucesos. Es decir, la intención del autor es proveer una explicación introductoria de la cruz y la resurrección, estudiando los escritos de algunos de los testigos más antiguos de la muerte y resurrección de Jesús. Las palabras de estos testigos han sido preservadas en la Biblia; los capítulos de este libro son explicaciones de cinco secciones de la Biblia que se expresan sobre estas preguntas.

  1. Las ironías de la Cruz (Mt. 27:27-51a)
  2. El centro de toda la Biblia (Ro. 3:21-26)
  3. El extraño triunfo de un Cordero inmolado (Ap.12)
  4. Un milagro lleno de sorpresas (Jn, 11:1-53)
  5. Dudando de la resurrección de Jesús (Jn. 20:24-31)

¿Crees? ¿O te encuentras entre los millones de personas que en cuanto comienzan a ver de qué trata la cruz, descartan el relato completamente porque les parece un escándalo? ¿Un Dios que vive, muere y resucita? ¿Un Dios que nos mira con ira pero nos ama igualmente? ¿Una cruz en la cual Dios envía y a la vez recibe el castigo? ¡Un escándalo!

“NO HAY CRISTIANISMO SIN LA MUERTE DE CRISTO EN LA CRUZ Y SU RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS.”

Mediante un contenido bíblico directo y sólido, y al mismo tiempo lúcido, revelador y perspicaz, Carson hace una exposición fascinante que nos ayuda a entender más claramente la pasión de la cruz y el triunfo de la resurrección.

 

Donald A. Carson. Publicaciones Andamio, 2011

 

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Puedes ver y ampliar la información viendo el siguiente vídeo:

La Reforma Protestante y la lectura 3

Blog83

A través de este recorrido que nos llevó a través de diferentes tiempos y lugares notamos varias constantes: a saber, las intensas dificultades que atravesaron cada uno a causa de sus convicciones y el compromiso por la difusión de las verdades bíblicas a través de la predicación, publicación y divulgación de la Escritura. A continuación, analicemos la obra de Martín Lutero y Juan Calvino.

En 1512 Lutero, hasta entonces monje agustino,  se doctoró en teología y por aquella época ya contaba con un conocimiento nada despreciable de la Biblia. Al iniciar sus tareas como expositor de las Escrituras, Lutero se encontró una vasta bibliografía exegética, enraizada en la literatura patrística. Ello ocurrió entre los años 1513 y 1515, época en que redactó las primeras notas sobre los Salmos. La primera dificultad con que tuvo que enfrentarse el Reformador fue el método empleado para analizar los textos bíblicos. El método que se usaba en aquel entonces trataba de extraer del texto cuatro sentidos: literal, alegórico, tropológico y analógico[1]. Fue el contacto con el texto sagrado el que empezó a proporcionarle una vía de salida a las angustias de los últimos años lo que derivó en la publicación el 31 de octubre de 1517 de las llamadas 95 Tesis. Al comienzo de la Reforma siguieron años de incertidumbre. Por un tiempo, tras la Dieta de Worms (1521), Lutero estuvo exiliado en Wartburgo.

Aunque Lutero tomó parte en las visitaciones y actividades semejantes, su principal actividad consistía no tanto en la organización externa sino en la predicación, la exégesis, el consejo espiritual y la preparación de tratados sobre las verdades de la salvación.  Como predicador trabajó en la iglesia de la ciudad con su amigo Bugenhagen, visitando también a los enfermos y realizando otras tareas de cuidado pastoral privado. Durante los años que seguirían a su regreso de Wartburgo:

  • 1522-24: Predicó sermones exegéticos sobre 1 y 2 de Pedro y Judas
  • 1523-27: Predicó sobre Génesis y Éxodo además de predicar sobre perícopas.
  • En 1524-25: Clases sobre Deuteronomio
  • En 1524-26: Clases sobre los Profetas menores, Eclesiastés e Isaías.
  • En 1526: Publicó su exégesis de Jonás y Habacuc
  • 1527: Exégesis de Zacarías.
  • En 1527: Se terminaron sus apostillas, la segunda parte no editadas por él mismo.
  • 1529: Publicación de El Pequeño y el Gran catecismo
  • 1531-35: Clases sobre Gálatas (la principal presentación de su doctrina de la salvación)
  • 1536-45: Clases sobre Génesis
  • 1532: Base de Hauspostille: Los sermones que predicó a sus hijos y casa, impedido de hacerlo en público por su mala salud
  • 1534: Se terminó la traducción de la Biblia, aunque hizo correcciones hasta 1545[2].

A propósito de esta traducción, claramente es una de las realizaciones maestras de Lutero. Incluso en la actualidad, en muchos países protestantes aquella es la que figura en las biblias políglotas que se encuentran en las habitaciones de los hoteles[3].

Se calcula que entre 1517 y 1525 se vendieron más de dos mil ediciones de los escritos del Reformador redactados entre esas dos fechas. Y entonces Lutero no se hallaba más que en el principio de su carrera, puesto que falleció́ en 1546. No es exagerado afirmar que fue el hombre del siglo XVI más impreso en su tiempo. El éxito de Lutero prosiguió después de su muerte. Ya en 1906 se enumeraban dos mil libros sobre su persona, sin contar los artículos y los ensayos[4]. Sin lugar a dudas, el estudio, la difusión y explicación de las Escrituras (a través de aproximadamente cincuenta y cinco obras[5]) fueron parte fundamental de la obra de Lutero.

Analicemos el legado de Juan Calvino, un profesor, pastor, comentarista, maestro y prolífico autor (con al menos cincuenta y nueve obras[6]). Su obra literaria más conocida es la Institución de la Religión Cristiana. Completó la primera versión cuando tenía 27 años, pero la fue revisando a lo largo de más de veinte años hasta publicar la versión definitiva en 1559. También están sus obras menos conocidas que son los Comentarios, que llegaron a ser de la mayoría de los libros de la Biblia. Pero también, tenemos  muchos otros escritos: un salterio, catecismos, liturgias y libros de ordenanzas para la iglesia, La correspondencia de Calvino se extendió por toda Europa, conservándose un número aproximado de 4300 cartas, de las cuales 1369 fueron escritas por Calvino[7], de hecho, un secretario suyo Charles de Jonvilliers estuvo 20 años después de su muerte recogiendo sus cartas. Muchas son largas y muy teológicas (casi tratados), pero otras también nos dejan ver, más que en otros escritos, su lado humano[8].

Claramente Martín Lutero y Juan Calvino continuaron y sobrepasaron con creces a sus antecesores en el proceso de Reforma a través de su intensa labor, lo que no cesó con ellos sino que fue una constante en el movimiento. A propósito de aquello, los autores del libro “La Reforma Ayer y Hoy” nos aportan una llamativa descripción del proceso en España: “La extensión que alcanza la Reforma en España, antes de desatarse las grandes persecuciones contra la misma en la segunda mitad de siglo XVI, resulta prodigioso. Los abundantes Autos de Fe, así como el gran número de exiliados, lo pondrán de manifiesto. Escribiendo en 1602, Cipriano de Valera nos dice que: “En nuestra España muy muchos doctos, muy muchos nobles y gente de lustre e ilustres han salido por esta causa en los Autos. No hay ciudad y, a manera de decir no hay villa ni lugar, no hay casa noble en España, que no haya tenido ni aún tenga alguno o algunos que Dios, por su infinita misericordia, haya alumbrado con la luz del evangelio. Común refrán es el día de hoy en España cuando hablan de algún hombre docto decir: es tan docto que está en peligro de ser luterano[9].

Así entonces podemos decir sin temor a equivocarnos que la Reforma Protestante implicó también un profundo cambio en los hábitos de lectura pues la intención de sus protagonistas fue dar acceso a las Escrituras y sus verdades a la mayor cantidad de personas posible, aquello a través de la traducción del texto sagrado y la publicación de material de apoyo.

Entonces, ¿qué nos queda para los lectores del Siglo XXI?:

  • Problema de soporte: superado, pues en la actualidad podemos leer en diferentes tipos de ediciones y plataformas (aunque mi favorito siempre será el papel)
  • Problema de acceso: bastante superable (en la actualidad los servicios de envío y mensajería pueden ayudar a que los libros estén en nuestras manos, tablets o dispositivos en períodos relativamente razonables de tiempo)
  • Problema de cantidad de libros: superado (Según Google, en 2010 existían en el mundo ciento treinta millones de libros diferentes[10]; una asombrosa cantidad de 129.864.880 libros, de todas las lenguas, de todas las materias, de todas las culturas, de todos los tiempos y según la UNESCO se publican 2.2 millones de libros cada año[11]); el desafío entonces es el criterio para elegir una buena obra para leer.
  • Problema de selección: superado gracias a amigos lectores y distribuidores de limpia conciencia y buena voluntad (como por ejemplo los amigos de Solo Sana Doctrina).

Antes de finalizar, un par de datos interesantes para los amantes de la lectura: en la misma época de la invención de la imprenta y desarrollo de la Reforma Protestante comenzó también la difusión a escala masiva del café (el té ya era bastante más conocido) y también comenzó a llegar desde América el chocolate. Esta combinación de café y chocolate, es muy buena compañía para las jornadas de estudio y lectura. En conclusión, sin lugar a dudas, estamos en una época muy privilegiada. Entonces, organicemos el tiempo y ¿vamos a leer un buen libro?

 

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[1] Primero, el sentido literal, considerado el de menor importancia. A éste se sobreponía el sentido alegórico: una vez establecido el sentido literal, se lo dejaba a un lado y se intentaba descubrir el «sentido oculto» referente a la iglesia y su doctrina. Un tercer sentido, el tropológico, apuntaba a la conducta del creyente. Y además estaba el sentido anagógico, relacionado con los fenómenos escatológicos en: http://www.iglesiareformada.com/Lutero_Galatas.html

[2] Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo, Biografía de Martín Lutero, en: http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=bio_lutero

[3] Jean Delumeau, “El Caso Lutero”, Caralt Editores, S.A.,Barcelona, 1988, Pág. 6

[4] Jean Delumeau, “El Caso Lutero”, Caralt Editores, S.A.,Barcelona, 1988, Pág. 5

[5] Un listado de sus títulos puede ser consultado en: https://www.museeprotestant.org/en/notice/martin-luther-his-written-works/  . También, una muy buena selección de textos fundamentales puede ser adquirida en: http://www.solosanadoctrina.com/tienda/index.php?id_product=41&controller=product&search_query=lutero&results=9

[6] Puede revisar el listado en “John Calvin Books List”, https://www.ranker.com/list/john-calvin-books-and-stories-and-written-works/reference

[7] A. Detmers “Calvino como persona”, Pág. 7 en: http://www.calvin09.org/media/pdf/bio/Detmers_Calvin-als-Mensch_SP.pdf

[8] Matt Leighton, “Juan Calvino una Aproximación Biográfica” en “Historia, influencia y legado de Juan Calvino”, Andamio, 2010, Pág. 45

[9] José Moreno Berrocal, Bernard Coster, José de Segovia “La Reforma Ayer y Hoy”, Básicos Andamio, Barcelona, España, 2012, Págs. 30-31. Disponible en: http://www.solosanadoctrina.com/tienda/index.php?id_product=515&controller=product

[10] Artículo: “¿Cuántos libros existen en el mundo?” en: https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/cuantos-libros-existen-mundo/20160628180330062423.html

[11] Artículo: “¿Cuántos libros existen en el mundo?” https://hipertextual.com/2017/04/cuantos-libros-existen-mundo

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s

La Reforma Protestante y la lectura 2

Blog81

Continuemos revisando la relación entre los pre reformadores (del Siglo XV) y reformadores (del Siglo XVI) con la lectura y el compromiso con la difusión de libros.

Juan Huss fue sucesor del inglés John Wycliff (Hussenitz, Reino de Bohemia, c. 1370 – Constanza, Sacro Imperio Romano Germánico, 6 de julio de 1415), sus actividades dejaron una huella imborrable en la historia civil y religiosa del Reino Checo: se desempeñó como teólogo y filósofo, rector de la Universidad Carolina de Praga. Como reformador y predicador se le considera uno de los precursores de la Reforma Protestante, sus seguidores son conocidos como husitas. Un hecho muy importante fue su nombramiento como predicador de la capilla Belén, esta capilla había sido construida por dos laicos, con el expreso deseo de que en ella se predicase la Palabra de Dios al pueblo en lengua común. Cuando estuvo lista, se designó a Huss para predicar en ella. Poco después ocurrió un hecho que sería decisivo para el resto de su vida: llegaron a sus manos unos libros de Juan Wiclef, en un principio, los libros le desconcertaron, pero luego los apreció hasta convertirse en su admirador. La combinación de estos hechos produjo una profunda transformación que derivó en una intensa labor de predicación y publicación lo que provocó su destierro, persecución, encarcelación y finalmente su ejecución luego del Concilio de Constanza. Sin embargo, aquellas complejas circunstancias no impidieron que siguiera trabajando en predicar y escribir, de hecho se cuenta que se ganó la simpatía de hasta de sus mismos carceleros, quienes le pidieron instrucción y consejo. A petición de ellos escribió algunos tratados, como: “Los diez mandamientos”, “La oración dominical”, “El matrimonio”, “Los tres enemigos del hombre” y “Del cuerpo y de la sangre de nuestro Señor Jesucristo, por eso en las portadas de los tratados puso los nombres de los carceleros a cuya petición los había escrito, Además de su obra espiritual, también se recuerdan los méritos que Juan Hus tuvo en el campo de la linguística y la gramática checas. Fue él quien hizo cambios importantes en la ortografía checa, que acompañan a los checos hasta el presente[1].

Gerónimo Savonarolla o Jerónimo de Ferrara (Ferrara, Italia, 21 de septiembre de 1452 – Florencia, 23 de mayo de 1498), fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de las vanidades donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que consideraba licenciosos, como los de Giovanni Boccaccio. Predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia católica, contra la búsqueda de la gloria y contra la sodomía, sospechando que estaba en toda la sociedad de Florencia, donde él vivió. Se le compara a Lutero en su denuncia de la corrupción de la Iglesia católica, pero no estableció ninguna base doctrinal, a diferencia del propio Lutero, precursor del cisma protestante. A pesar de sus excesos destacó como escritor y expositor, presentando diferentes aspectos: poeta, artista, profeta, apologista, entre otros.

William Tyndale, (Slymbridge, 1495 – Bruselas, 6 de octubre de 1536) era un estudiante inglés destacado en griego y latín, que llegó a ser una figura clave en el movimiento de la reforma protestante durante los años posteriores a su implantación. Estudió las Universidades de Oxford y Cambridge, se enfurecía por las barreras entre la Biblia y la gente y su anhelo era alimentar no solo la mente sino también el alma del pueblo. Así es que trabajó desde el hebreo, arameo y griego para crear una Biblia en inglés vernáculo, tan legible y apropiada como para una persona inglesa pudiera leerla y basarse en ella para su vida diaria. Luego de muchas tribulaciones y esfuerzo logró terminar su tarea siendo reconocido hasta la actualidad por haber traducido la Biblia del griego y hebreo, además de imprimirla en inglés

A través de este recorrido que nos llevó a través de diferentes tiempos y lugares notamos varias constantes: a saber, las intensas dificultades que atravesaron cada uno a causa de sus convicciones y el compromiso por la difusión de las verdades bíblicas a través de la predicación, publicación y divulgación de la Escritura.

La semana próxima y como punto final analizaremos la obra de Martín Lutero y Juan Calvino.

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

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La Reforma Protestante y la lectura 1

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En el hemisferio sur, estamos en pleno verano, período en que la mayoría puede disfrutar del período de vacaciones. Para algunos de nosotros, esta temporada es también el momento en que podemos disfrutar de las lecturas que durante el año postergamos por diversos motivos

A propósito del hábito de leer, recordé la obra de un historiador: Roger Chartier, un francés, nacido en Lyon en 1945, cuya formación intelectual fue en el ámbito de la llamada escuela de los Annales, de los años sesenta, la cual representó una renovación en la historiografía al comenzar a instalar nuevos temas en la investigación profesional. Los temas en los que se ha especializado Chartier es en Historia del libro y en las ediciones literarias, revisemos un brillante resumen sobre el libro y su desarrollo histórico:

Entre los siglos II y IV, la difusión de un nuevo tipo de libro que es todavía el nuestro, es decir el libro compuesto de hojas y páginas reunidas dentro de una misma encuadernación que llamamos codex y sustituyó a los rollos de la Antigüedad griega y romana (Colin H. Roberts y T. C. Skeat, 1987); en segundo lugar, a finales de la Edad Media, en los siglos XIV y XV, la aparición del “libro unitario”, es decir la presencia dentro un mismo libro manuscrito de obras compuestas en lengua vulgar por un solo autor (Petrarca, Boccacio, Christine de Pisan) mientras que esta relación caracterizaba antes solamente a las autoridades canónicas antiguas y cristianas y a las obras en latín (Armando Petrucci, 1995), y, finalmente, en el siglo XV, la invención de la imprenta que sigue siendo hasta ahora la técnica más utilizada para la producción de los libros. Somos herederos de esta historia tanto para la definición del libro, es decir a la vez un objeto material y una obra intelectual o estética identificada por el nombre de su autor, como para la percepción de la cultura escrita que se funda sobre distinciones inmediatamente visibles entre diferentes objetos (cartas, documentos, diarios, libros)[1].

A partir de este breve resumen nos puede quedar claro que los libros son objetos que nos han acompañando por mucho tiempo siendo el siglo XV un momento clave para la expansión de las posibilidades de poseer uno de ellos. Esta transformación fue muy importante para los procesos que vendrían más tarde, pues recordemos que hasta ese momento la principal fuente de información que tenían las personas era: la predicación, cantares de los juglares, trovadores, las pinturas y vitrales de iglesias y lugares públicos.

Ahora bien, en paralelo a la aparición de la imprenta durante el siglo XV se fue gestando lo que sería conocido como “Reforma Protestante”, pues ya en esa época las críticas al orden religioso del momento fueron adquiriendo mayor fuerza y difusión. En este mismo sentido, la lectura y la reforma fueron de la mano, pues es muy importante tener en cuenta el hecho de que los principales líderes de dicho proceso fueron personas que tuvieron acceso a la lectura de las Sagradas Escrituras y otras obras del saber de su época, de hecho fue precisamente la lectura de la Biblia lo que los movió a ser líderes de esfuerzos por volver el cristianismo al diseño original y en el camino también de una profunda transformación en los hábitos de lectura de la población general.

Revisemos la relación entre los pre reformadores (del Siglo XV) y reformadores (del Siglo XVI) con la lectura y el compromiso con la difusión de libros.

Pedro Valdo (1140 ? – 1205/7​) (de nombre original Pierre Valdo, Valdès o Vaudès según las fuentes, igualmente conocido como Pierre de Vaux) fue un predicador itinerante, considerado como uno de los precursores de la Reforma Protestante. Impulsó el movimiento cristiano de los Pobres de Lyon, también conocidos como valdenses, uno de los distintivos de este movimiento fue la promoción de la lectura de la Biblia (en tiempos en que estaba prohibido su acceso para el público, en otra instancia que no fuera la misa), destinando fondos para la traducción del Nuevo Testamento desde el latín, utilizando tácticas de venta especiales para las Biblias (para evitar ser denunciados), siendo también intensos misioneros y predicadores. Finalmente, Valdo fue excomulgado y ejecutado por herejía sin embargo, el movimiento Valdense continuó creciendo por un tiempo, se esparció hacia el norte de Italia y regiones de España, Austria, Alemania, Hungría, y Polonia siendo fuertemente perseguido durante los siglos siguientes, al llegar la Reforma la mayoría de los valdenses se unieron a sus filas.

John Wyclif, conocido como Juan Wiclef en español (Hipswell, Yorkshire, c. 1320 – Lutterworth, Leicestershire, 31 de diciembre de 1384) fue traductor, teólogo y reformador inglés que fundó el movimiento que se conoce como Lolardos o Wycliffismo y es considerado por muchos autores como el padre espiritual de los husitas y, en última instancia, de los protestantes. A través de su vida, sostuvo numerosos debates con el Papado lo que le valió persecución y condena. Sin embargo, también fue una de las primeras personas en realizar una traducción de la Biblia en latín, conocida como la Vulgata, directamente a una lengua vernácula, en este caso el inglés, en 1382. En cuanto a la bibliología y su relevancia, sus principales ideas fueron que el verdadero y auténtico poder está en las Sagradas Escrituras (la Biblia), y no en la Iglesia. Esta es la teoría del “biblicismo”, donde está la salvación, la revelación y la autoridad, de forma que la salvación viene directamente de Dios, sin intermediarios, y solamente resaltando el valor único de la Biblia, como fuente única de poder. No juzga a la iglesia sino que, antepone la autoridad suprema de la Biblia a la eclesiástica, como revelación divina. El Concilio de Constanza declaró a Juan Wiclef culpable de herejía en 1414, se ordenó la quema de sus libros, así como la exhumación de su cuerpo y la quema de sus huesos. Por otra parte sentenció la persecución contra los lolardos que permitió la ejecución de John Oldcastle, junto a 37 líderes del movimiento.

 

[1] Conferencia magistral presentada en el Seminario Internacional “¿Qué leer? ¿Cómo leer? Perspectivas sobre la lectura en la infancia”, organizado por el Plan Nacional de Fomento de la Lectura, Lee Chile Lee, del Ministerio de Educación y la Universidad Diego Portales durante los días 6 y 7 de diciembre de 2012, Págs. 12-13

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

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La Lluvia: Una Gran Obra de Dios

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Si le dijéramos a alguien: “Mi Dios hace cosas grandes e inescrutables; realiza incontrolables maravillas”, y respondieran: “¿De veras? ¿Cómo qué?” ¿Diría usted: “Como la lluvia”?.

Cuando leí hace poco estos versículos de Job, al principio me sentí como cuando leí una mala poesía que decía algo así; “Déjame sufrir, déjame morir, para ganarme tu mano; dejame aun escalar una montaña o caminar a través de la llanura? ¿Como si caminar a través de una llanura fuera más sacrificio que morir? Esto me sonó como una broma.

Pero Job no bromeaba. Dios, “el cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillosas que no tienen cuento; que da la lluvia sobre la haz de la tierra.” Para Job, la lluvia realmente es una de las grandes, inescrutables maravillas que Dios realiza. Así que cuando leí esto hace unas semanas, resolví no considerarlo como la letra de una canción popular carente de sentido. Decidí tener una conversación conmigo mismo (lo cual llamamos meditación).

¿Es la lluvia una grande e inescrutable maravilla hecha por Dios? Imaginese ser un granjero en el Cercano Oriente, lejos de lagos o arroyuelos. Unos pocos pozos suministran agua para la familia y los animales. Pero si los cultivos han de crecer y la familia ha de tener su alimento mes tras mes, tiene que venir agua de otra fuente para los campos. Pero, ¿de dónde?

Bueno, del cielo. ¿Del cielo? ¿El agua caerá simplemente del cielo azul? Bueno, no exactamente. El agua tiene que ser llevada unas cuantas millas en el cielo desde el Mar Mediterraneo, y luego derramada sobre los campos desde el cielo. ¿Llevada?¿Cuánto pesa?. Bueno, si cae una pulgada de lluvia en una milla cuadrada de campo durante la noche, eso sumaría 27.878.400 pies cuadrados de agua, lo cual suma 206.300.160 galones,  osea 1.650.501.280 libras de agua.

Eso es pesado. ¿cómo sube al cielo y se queda allí arriba si es tan pesada? pues sube allí por evaporación. ¿de veras? esa es una linda palabra. ¿qué significa? quiere decir que el agua deja de ser agua por un tiempo a fin de poder subir y mantenerse arriba. Comprendo. Entonces, ¿cómo vuelve a bajar? pues, sucede la condensación. ¿eso qué es? el agua comienza a volver a convertirse en agua por medio de juntar pequeñas partículas de polvo de un ancho entre 0,00001 y 0001 centímetros.

¿Y qué de la sal? ¿sal? sí, el mar mediterráneo tiene agua salada. Eso mataría los cultivos. ¿Y qué de la sal? pues, la sal ha sido quitada. Oh. ¿así que el cielo levanta mil millones de libras de agua del mar, le quita la sal, lleva el agua (o lo que sea, cuando ya no es agua) por trescientas millas y luego la arroja? (ahora nuevamente como agua) sobre la granja?

Bueno, no la arroja. Si arrojara un mil millones de libras de agua sobre la granja, aplastaría el trigo. Así que el cielo deja caer los mil millones de libras de agua en gotitas. Y tienen que ser lo suficientemente grandes como para caer una distancia de mas o menos una milla sin evaporarse, y lo suficientemente pequeñas como para no aplastar los tallos de trigo.

¿Cómo es que todas estas partículas de agua que pesan mil millones de libras se hacen lo suficientemente pesadas como para caer (si es que cabe la pregunta)? Pues, se debe a la fusión. ¿Qué es eso? significa que las partículas de agua empiezan a chocar entre sí y a unirse y a hacerse más grandes, y cuando son lo suficientemente grandes, caen. ¿Simplemente así? bueno, no exactamente, porque rebotarían al chocar en lugar de unirse si no hubiera presente un campo eléctrico. ¿Qué? no se preocupe. Créame que es como le digo.

Me parece que, en cambio, simplemente creeré lo que dijo Job. Todavía no entiendo porque las gotas llegan al suelo, porque si empezarán a caer en cuanto son más pesadas que el aire, serían demasiado pequeñas y se evaporarían antes de llegar a la tierra. Pero si esperan para caer, ¿qué las sostiene en el aire hasta que son lo suficientemente grandes como para no evaporarse? sí, estoy seguro que hay una palabra que también describe este detalle. Pero estoy satisfecho ahora que, sea cual fuere esa palabra, esta es una cosa grande e inescrutable que Dios ha hecho. Creo que debería estar agradecido mucho más agradecido de lo que estoy.

 

 

Tomada del libro “A Godward Life” (Una Vida centrada en Dios) 

Tomo 2, página 28  Multnomah Publisher Inc.