La Reforma Protestante y la lectura 2

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Continuemos revisando la relación entre los pre reformadores (del Siglo XV) y reformadores (del Siglo XVI) con la lectura y el compromiso con la difusión de libros.

Juan Huss fue sucesor del inglés John Wycliff (Hussenitz, Reino de Bohemia, c. 1370 – Constanza, Sacro Imperio Romano Germánico, 6 de julio de 1415), sus actividades dejaron una huella imborrable en la historia civil y religiosa del Reino Checo: se desempeñó como teólogo y filósofo, rector de la Universidad Carolina de Praga. Como reformador y predicador se le considera uno de los precursores de la Reforma Protestante, sus seguidores son conocidos como husitas. Un hecho muy importante fue su nombramiento como predicador de la capilla Belén, esta capilla había sido construida por dos laicos, con el expreso deseo de que en ella se predicase la Palabra de Dios al pueblo en lengua común. Cuando estuvo lista, se designó a Huss para predicar en ella. Poco después ocurrió un hecho que sería decisivo para el resto de su vida: llegaron a sus manos unos libros de Juan Wiclef, en un principio, los libros le desconcertaron, pero luego los apreció hasta convertirse en su admirador. La combinación de estos hechos produjo una profunda transformación que derivó en una intensa labor de predicación y publicación lo que provocó su destierro, persecución, encarcelación y finalmente su ejecución luego del Concilio de Constanza. Sin embargo, aquellas complejas circunstancias no impidieron que siguiera trabajando en predicar y escribir, de hecho se cuenta que se ganó la simpatía de hasta de sus mismos carceleros, quienes le pidieron instrucción y consejo. A petición de ellos escribió algunos tratados, como: “Los diez mandamientos”, “La oración dominical”, “El matrimonio”, “Los tres enemigos del hombre” y “Del cuerpo y de la sangre de nuestro Señor Jesucristo, por eso en las portadas de los tratados puso los nombres de los carceleros a cuya petición los había escrito, Además de su obra espiritual, también se recuerdan los méritos que Juan Hus tuvo en el campo de la linguística y la gramática checas. Fue él quien hizo cambios importantes en la ortografía checa, que acompañan a los checos hasta el presente[1].

Gerónimo Savonarolla o Jerónimo de Ferrara (Ferrara, Italia, 21 de septiembre de 1452 – Florencia, 23 de mayo de 1498), fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de las vanidades donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que consideraba licenciosos, como los de Giovanni Boccaccio. Predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia católica, contra la búsqueda de la gloria y contra la sodomía, sospechando que estaba en toda la sociedad de Florencia, donde él vivió. Se le compara a Lutero en su denuncia de la corrupción de la Iglesia católica, pero no estableció ninguna base doctrinal, a diferencia del propio Lutero, precursor del cisma protestante. A pesar de sus excesos destacó como escritor y expositor, presentando diferentes aspectos: poeta, artista, profeta, apologista, entre otros.

William Tyndale, (Slymbridge, 1495 – Bruselas, 6 de octubre de 1536) era un estudiante inglés destacado en griego y latín, que llegó a ser una figura clave en el movimiento de la reforma protestante durante los años posteriores a su implantación. Estudió las Universidades de Oxford y Cambridge, se enfurecía por las barreras entre la Biblia y la gente y su anhelo era alimentar no solo la mente sino también el alma del pueblo. Así es que trabajó desde el hebreo, arameo y griego para crear una Biblia en inglés vernáculo, tan legible y apropiada como para una persona inglesa pudiera leerla y basarse en ella para su vida diaria. Luego de muchas tribulaciones y esfuerzo logró terminar su tarea siendo reconocido hasta la actualidad por haber traducido la Biblia del griego y hebreo, además de imprimirla en inglés

A través de este recorrido que nos llevó a través de diferentes tiempos y lugares notamos varias constantes: a saber, las intensas dificultades que atravesaron cada uno a causa de sus convicciones y el compromiso por la difusión de las verdades bíblicas a través de la predicación, publicación y divulgación de la Escritura.

La semana próxima y como punto final analizaremos la obra de Martín Lutero y Juan Calvino.

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s

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La Reforma Protestante y la lectura 1

Blog79

En el hemisferio sur, estamos en pleno verano, período en que la mayoría puede disfrutar del período de vacaciones. Para algunos de nosotros, esta temporada es también el momento en que podemos disfrutar de las lecturas que durante el año postergamos por diversos motivos

A propósito del hábito de leer, recordé la obra de un historiador: Roger Chartier, un francés, nacido en Lyon en 1945, cuya formación intelectual fue en el ámbito de la llamada escuela de los Annales, de los años sesenta, la cual representó una renovación en la historiografía al comenzar a instalar nuevos temas en la investigación profesional. Los temas en los que se ha especializado Chartier es en Historia del libro y en las ediciones literarias, revisemos un brillante resumen sobre el libro y su desarrollo histórico:

Entre los siglos II y IV, la difusión de un nuevo tipo de libro que es todavía el nuestro, es decir el libro compuesto de hojas y páginas reunidas dentro de una misma encuadernación que llamamos codex y sustituyó a los rollos de la Antigüedad griega y romana (Colin H. Roberts y T. C. Skeat, 1987); en segundo lugar, a finales de la Edad Media, en los siglos XIV y XV, la aparición del “libro unitario”, es decir la presencia dentro un mismo libro manuscrito de obras compuestas en lengua vulgar por un solo autor (Petrarca, Boccacio, Christine de Pisan) mientras que esta relación caracterizaba antes solamente a las autoridades canónicas antiguas y cristianas y a las obras en latín (Armando Petrucci, 1995), y, finalmente, en el siglo XV, la invención de la imprenta que sigue siendo hasta ahora la técnica más utilizada para la producción de los libros. Somos herederos de esta historia tanto para la definición del libro, es decir a la vez un objeto material y una obra intelectual o estética identificada por el nombre de su autor, como para la percepción de la cultura escrita que se funda sobre distinciones inmediatamente visibles entre diferentes objetos (cartas, documentos, diarios, libros)[1].

A partir de este breve resumen nos puede quedar claro que los libros son objetos que nos han acompañando por mucho tiempo siendo el siglo XV un momento clave para la expansión de las posibilidades de poseer uno de ellos. Esta transformación fue muy importante para los procesos que vendrían más tarde, pues recordemos que hasta ese momento la principal fuente de información que tenían las personas era: la predicación, cantares de los juglares, trovadores, las pinturas y vitrales de iglesias y lugares públicos.

Ahora bien, en paralelo a la aparición de la imprenta durante el siglo XV se fue gestando lo que sería conocido como “Reforma Protestante”, pues ya en esa época las críticas al orden religioso del momento fueron adquiriendo mayor fuerza y difusión. En este mismo sentido, la lectura y la reforma fueron de la mano, pues es muy importante tener en cuenta el hecho de que los principales líderes de dicho proceso fueron personas que tuvieron acceso a la lectura de las Sagradas Escrituras y otras obras del saber de su época, de hecho fue precisamente la lectura de la Biblia lo que los movió a ser líderes de esfuerzos por volver el cristianismo al diseño original y en el camino también de una profunda transformación en los hábitos de lectura de la población general.

Revisemos la relación entre los pre reformadores (del Siglo XV) y reformadores (del Siglo XVI) con la lectura y el compromiso con la difusión de libros.

Pedro Valdo (1140 ? – 1205/7​) (de nombre original Pierre Valdo, Valdès o Vaudès según las fuentes, igualmente conocido como Pierre de Vaux) fue un predicador itinerante, considerado como uno de los precursores de la Reforma Protestante. Impulsó el movimiento cristiano de los Pobres de Lyon, también conocidos como valdenses, uno de los distintivos de este movimiento fue la promoción de la lectura de la Biblia (en tiempos en que estaba prohibido su acceso para el público, en otra instancia que no fuera la misa), destinando fondos para la traducción del Nuevo Testamento desde el latín, utilizando tácticas de venta especiales para las Biblias (para evitar ser denunciados), siendo también intensos misioneros y predicadores. Finalmente, Valdo fue excomulgado y ejecutado por herejía sin embargo, el movimiento Valdense continuó creciendo por un tiempo, se esparció hacia el norte de Italia y regiones de España, Austria, Alemania, Hungría, y Polonia siendo fuertemente perseguido durante los siglos siguientes, al llegar la Reforma la mayoría de los valdenses se unieron a sus filas.

John Wyclif, conocido como Juan Wiclef en español (Hipswell, Yorkshire, c. 1320 – Lutterworth, Leicestershire, 31 de diciembre de 1384) fue traductor, teólogo y reformador inglés que fundó el movimiento que se conoce como Lolardos o Wycliffismo y es considerado por muchos autores como el padre espiritual de los husitas y, en última instancia, de los protestantes. A través de su vida, sostuvo numerosos debates con el Papado lo que le valió persecución y condena. Sin embargo, también fue una de las primeras personas en realizar una traducción de la Biblia en latín, conocida como la Vulgata, directamente a una lengua vernácula, en este caso el inglés, en 1382. En cuanto a la bibliología y su relevancia, sus principales ideas fueron que el verdadero y auténtico poder está en las Sagradas Escrituras (la Biblia), y no en la Iglesia. Esta es la teoría del “biblicismo”, donde está la salvación, la revelación y la autoridad, de forma que la salvación viene directamente de Dios, sin intermediarios, y solamente resaltando el valor único de la Biblia, como fuente única de poder. No juzga a la iglesia sino que, antepone la autoridad suprema de la Biblia a la eclesiástica, como revelación divina. El Concilio de Constanza declaró a Juan Wiclef culpable de herejía en 1414, se ordenó la quema de sus libros, así como la exhumación de su cuerpo y la quema de sus huesos. Por otra parte sentenció la persecución contra los lolardos que permitió la ejecución de John Oldcastle, junto a 37 líderes del movimiento.

 

[1] Conferencia magistral presentada en el Seminario Internacional “¿Qué leer? ¿Cómo leer? Perspectivas sobre la lectura en la infancia”, organizado por el Plan Nacional de Fomento de la Lectura, Lee Chile Lee, del Ministerio de Educación y la Universidad Diego Portales durante los días 6 y 7 de diciembre de 2012, Págs. 12-13

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s

La Lluvia: Una Gran Obra de Dios

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Si le dijéramos a alguien: “Mi Dios hace cosas grandes e inescrutables; realiza incontrolables maravillas”, y respondieran: “¿De veras? ¿Cómo qué?” ¿Diría usted: “Como la lluvia”?.

Cuando leí hace poco estos versículos de Job, al principio me sentí como cuando leí una mala poesía que decía algo así; “Déjame sufrir, déjame morir, para ganarme tu mano; dejame aun escalar una montaña o caminar a través de la llanura? ¿Como si caminar a través de una llanura fuera más sacrificio que morir? Esto me sonó como una broma.

Pero Job no bromeaba. Dios, “el cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillosas que no tienen cuento; que da la lluvia sobre la haz de la tierra.” Para Job, la lluvia realmente es una de las grandes, inescrutables maravillas que Dios realiza. Así que cuando leí esto hace unas semanas, resolví no considerarlo como la letra de una canción popular carente de sentido. Decidí tener una conversación conmigo mismo (lo cual llamamos meditación).

¿Es la lluvia una grande e inescrutable maravilla hecha por Dios? Imaginese ser un granjero en el Cercano Oriente, lejos de lagos o arroyuelos. Unos pocos pozos suministran agua para la familia y los animales. Pero si los cultivos han de crecer y la familia ha de tener su alimento mes tras mes, tiene que venir agua de otra fuente para los campos. Pero, ¿de dónde?

Bueno, del cielo. ¿Del cielo? ¿El agua caerá simplemente del cielo azul? Bueno, no exactamente. El agua tiene que ser llevada unas cuantas millas en el cielo desde el Mar Mediterraneo, y luego derramada sobre los campos desde el cielo. ¿Llevada?¿Cuánto pesa?. Bueno, si cae una pulgada de lluvia en una milla cuadrada de campo durante la noche, eso sumaría 27.878.400 pies cuadrados de agua, lo cual suma 206.300.160 galones,  osea 1.650.501.280 libras de agua.

Eso es pesado. ¿cómo sube al cielo y se queda allí arriba si es tan pesada? pues sube allí por evaporación. ¿de veras? esa es una linda palabra. ¿qué significa? quiere decir que el agua deja de ser agua por un tiempo a fin de poder subir y mantenerse arriba. Comprendo. Entonces, ¿cómo vuelve a bajar? pues, sucede la condensación. ¿eso qué es? el agua comienza a volver a convertirse en agua por medio de juntar pequeñas partículas de polvo de un ancho entre 0,00001 y 0001 centímetros.

¿Y qué de la sal? ¿sal? sí, el mar mediterráneo tiene agua salada. Eso mataría los cultivos. ¿Y qué de la sal? pues, la sal ha sido quitada. Oh. ¿así que el cielo levanta mil millones de libras de agua del mar, le quita la sal, lleva el agua (o lo que sea, cuando ya no es agua) por trescientas millas y luego la arroja? (ahora nuevamente como agua) sobre la granja?

Bueno, no la arroja. Si arrojara un mil millones de libras de agua sobre la granja, aplastaría el trigo. Así que el cielo deja caer los mil millones de libras de agua en gotitas. Y tienen que ser lo suficientemente grandes como para caer una distancia de mas o menos una milla sin evaporarse, y lo suficientemente pequeñas como para no aplastar los tallos de trigo.

¿Cómo es que todas estas partículas de agua que pesan mil millones de libras se hacen lo suficientemente pesadas como para caer (si es que cabe la pregunta)? Pues, se debe a la fusión. ¿Qué es eso? significa que las partículas de agua empiezan a chocar entre sí y a unirse y a hacerse más grandes, y cuando son lo suficientemente grandes, caen. ¿Simplemente así? bueno, no exactamente, porque rebotarían al chocar en lugar de unirse si no hubiera presente un campo eléctrico. ¿Qué? no se preocupe. Créame que es como le digo.

Me parece que, en cambio, simplemente creeré lo que dijo Job. Todavía no entiendo porque las gotas llegan al suelo, porque si empezarán a caer en cuanto son más pesadas que el aire, serían demasiado pequeñas y se evaporarían antes de llegar a la tierra. Pero si esperan para caer, ¿qué las sostiene en el aire hasta que son lo suficientemente grandes como para no evaporarse? sí, estoy seguro que hay una palabra que también describe este detalle. Pero estoy satisfecho ahora que, sea cual fuere esa palabra, esta es una cosa grande e inescrutable que Dios ha hecho. Creo que debería estar agradecido mucho más agradecido de lo que estoy.

 

 

Tomada del libro “A Godward Life” (Una Vida centrada en Dios) 

Tomo 2, página 28  Multnomah Publisher Inc.