Alegría Indestructible

 

Reseña 43

¿Cómo podemos estar seguros de Jesús?

A mediados del siglo pasado el escritor británico C.S. Lewis lo expresó de manera increíblemente acertada:

“Un hombre que fuera simplemente un hombre y que dijera las cosas que Jesús decía no sería un gran maestro de moral. O sería un lunático —como el que dice que es un huevo pasado por agua— o sería el diablo del infierno. Podemos encerrarlo por loco, podemos escupirle y matarlo por demonio, o podemos caer rendidos a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero dejémonos de tonterías condescendientes de que era un gran maestro humano. Él no nos dejó abierta esa posibilidad,. no era ésa su intención.”

En otras palabras, a Jesús no se le puede domesticar, aunque la gente lo intente constantemente. Este hombre parece tener algo para todo el mundo, así que cada uno elige aquello que le sirva para demostrar que está de su parte. En todos los lugares de la tierra tener a Jesús de tu parte se considera como algo bueno; pero no al Jesús original, sin adaptar ni domesticar, sino a la versión revisada de Jesús que encaja dentro de nuestra religión, de nuestra plataforma política o de nuestro estilo de vida.

Es curioso que, de entre las personas que no siguen a Jesús como su Señor y Dios, casi ninguna quiera decir nada malo sobre él. Lo mismo ocurre con las cruces: son bonitas para lucir como joyas, pero nadie quiere morir en una. Las únicas cruces que quiere la gente son las domesticadas. Por tanto, tiene sentido que resulte peligroso creer en un hombre que calculó toda su vida para morir en una cruz.

¿Podemos conocerlo como él era —y es— de verdad? ¿Cómo podemos llegar a conocer a una persona que vivió en la tierra hace dos mil años, uno que afirmó haber resucitado de entre los muertos con vida indestructible y que, por consiguiente, vive hoy? Algunos dicen que no se puede. El Jesús verdadero está enterrado en la historia, dicen, y no podemos tener acceso a él. Otros no son tan escépticos. Creen que el relato bíblico de la vida de Jesús es fiable, y que sus primeros intérpretes, como el apóstol Pablo, son más dignos de confianza que los críticos de hoy en día.

Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que el retrato bíblico de Jesús es verdadero? La gente sigue dos caminos en busca de tierra firme bajo los pies de la fe. Uno es el camino de la concienzuda investigación histórica para probar la autenticidad del relato histórico. Yo seguí ese camino durante mis años de formación en el seminario, en mis estudios de postgrado y en el tiempo en que daba clases en la universidad. A pesar de
los desafíos que experimentó mi fe durante esos años, la convicción de que existían buenas razones para creer en los documentos del Nuevo Testamento relativos a Jesús nunca se debilitó. En la actualidad disponemos de una gran cantidad de libros muy interesantes —tanto eruditos como populares— que dan apoyo a esta convicción.

Pero yo ya no soy profesor universitario; soy pastor. Todavía le doy valor al camino de la investigación histórica académica. De hecho, me apoyo en ella con frecuencia. Sin embargo, me doy cuenta de que la gran mayoría de las personas del mundo nunca tendrá ni el tiempo ni las herramientas necesarios para rastrear todas las pruebas de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento. Si Jesús es el Hijo de Dios, si murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos, y si Dios tenía la intención de que la gente, dos mil años después, tuviera una fe bien fundada, entonces tiene que haber otro camino, aparte de la rigurosa investigación histórica académica, que nos lleve a conocer al verdadero Jesús.

Hay otro camino. Es el que se va a seguir en este libro. Empieza con la convicción de que la verdad divina puede autentificarse a sí misma. De hecho, resultaría bastante extraño que Dios se revelara a sí mismo en su hijo Jesucristo e inspirara el relato de esa revelación en la Biblia, pero que luego no proporcionara una manera para que la gente corriente conozca dicha revelación. En términos sencillos, el camino común para un conocimiento seguro del verdadero Jesús es éste: Jesús, tal y como se revela en la Biblia, tiene una gloria —una excelencia, una belleza espiritual— que por sí misma evidencia que es verdadera. Es como ver el sol y saber que es luz, y no oscuridad, o como probar la miel y saber que es dulce, y no amarga. No existe una larga cadena de razonamientos desde las premisas hasta las conclusiones, sino una percepción directa de que esta persona es verdadera y de que su gloria es la gloria de Dios.

El apóstol Pablo describió este camino hacia el conocimiento de Jesús en 2 Corintios 4:4-6:  … el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo .

Pablo nos dice que Dios ilumina nuestros corazones (como en la obra de la creación) para que percibamos el conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Se está refiriendo a personas que jamás han visto al Jesús histórico. ¿Cómo pueden conocerle y estar seguros de él? Lo que “ven” es la descripción verbal de Jesús en el evangelio, es decir, en la predicación apostólica de Cristo. Esta descripción, dice Pablo, acompañada por el resplandor de Dios en nuestros corazones, se nos manifiesta como lo que es de verdad: la gloria de Dios en Jesucristo, o la gloria de Cristo la imagen de Dios.

Alegría Indestructible 3

Vemos que hay dos cosas que hacen que este camino sea posible. Una es la realidad de la gloria de Jesucristo resplandeciendo a través de su descripción en la Biblia. La otra es la obra de Dios para que los ojos de nuestro cegado corazón se abran y puedan ver su gloria. No es que Dios nos “diga” que la Biblia es verdadera, sino que nos capacita para ver lo que se encuen-tra en ella. Hay una gran diferencia. Si Dios nos susurrara al oído que el Jesús de la Biblia es verdadero, entonces ese susurro tendría la autoridad final, y de él dependería todo lo demás. Pero ése no es el camino que yo veo en la Biblia, ni el camino que yo sigo. Por el contrario, Jesús mismo, y su descripción en la Biblia, de inspiración divina, tienen la autoridad final.

La consecuencia práctica de este camino es que no te pido que ores para recibir un susurro especial de parte de Dios que te ayude a decidir si Jesús es real. Lo que te pido es que mires al Jesús de la Biblia. Míralo. No cierres los ojos esperando una palabra de confirmación. Mantén los ojos abiertos y llénalos de la descripción completa de Jesús que te ofrece la Biblia. Si llegas a confiar en Jesucristo como Señor y Dios, será porque ves en él una gloria y una excelencia divinas que son sencillamente lo que son: la verdad.

Este camino se denomina a veces “el testimonio del Espíritu Santo”. Los catecismos antiguos lo expresan de la siguiente manera: El Espíritu de Dios, dando testimonio por y con las Escrituras en el corazón del hombre, es por sí solo totalmente capaz de con-vencerlo de que son la Palabra misma de Dios. Es importante notar que el Espíritu convence por y con las Escrituras. No rodea las Escrituras y las sustituye por revelaciones privadas acerca de las Escrituras. Quita la ceguera de la hostilidad y la rebelión, y así abre los ojos de nuestro corazón para ver el brillo autoevidente de la belleza divina de Cristo.

Por lo tanto, lo que se intenta hacer en este libro es poner de manifiesto el retrato bíblico de Jesús. No he intentado argumentar a su favor desde un punto de vista histórico; eso ya lo han hecho otros autores mejor de lo que podría hacerlo yo, y me gozo con sus trabajos. He tratado de ser fiel a lo que la Biblia dice realmente sobre Jesús. Aunque mi manera de escribir, comparada con la Escritura misma, deje mucho que desear, espero que leer estos trece capítulos sea como ver un diamante a través de trece facetas diferentes. La Biblia misma es la única descripción autorizada del diamante de Jesucristo, así que espero que después de leer este libro, el lector acuda a la Biblia. Por eso he saturado estos breves capítulos con citas de las Escrituras.

Espero que este libro sea útil tanto para los creyentes como para los no creyentes. Le pido a Dios que lo use para despertar a los no creyentes y que puedan ver la grandeza y la gloria de Jesucristo, que se autentifican a sí mismas. Y es mi oración que les sirva a los creyentes para que puedan ver la excelencia de Cristo de forma aún más dulce.

Así, el subtítulo del libro se haría realidad: Ver y saborear a Jesucristo. Cuando vemos a Jesús como él es de verdad, lo saboreamos. O lo que es lo mismo, nos deleitamos en él porque es verdadero y hermoso, y nos llena por completo. Ése es mi objetivo, porque hay dos cosas que se dan cuando se experimenta a Cristo de esta manera: él recibe el honor, y el gozo nos hace libres a nosotros para poder andar el angosto camino del amor. Cuanto más nos satisfacemos en Cristo, más se glorifica él en nosotros. Y cuando nos satisfacemos en él, somos crucificados para el mundo. Así, viendo y saboreando a Cristo se multiplicarán los espejos de su presencia en el mundo. Como dijo el apóstol Pablo: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18). Al contemplar, se llega a ser. Ver a Cristo salva y santifica.

Alegría Indestructible 1

Ya que todo esto, como dice Pablo, viene del Espíritu, he incluido una oración al final de cada capítulo. La acción del Espíritu en nuestra vida es fundamental. Y Jesús dijo: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13). Me uno en oración a vosotros, lectores sinceros, para pedir medidas más grandes y más llenas de la acción del Espíritu en nuestras vidas. Al mirar a Jesús, que Él nos conceda ver y saborear la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

Te invito a que te unas a mí en esta búsqueda seria del gozo eterno, bien fundado y que produce amor. Todo está en juego. En la vida no hay nada más importante que ver a Jesús como él es de verdad y saborear lo que vemos por encima de cualquier otra cosa.

 

Índice

Agradecimientos 7

Prefacio: ¿Cómo podemos estar seguros de Jesús? 9

1 Ver y saborear la gloria de Dios: El fin último de Jesucristo 17

2 Jesús es la gloria de Dios: La deidad de Jesucristo 25

3 El León y el Cordero: La excelencia de Jesucristo 33

4 El gozo indestructible: La alegría de Jesucristo 39

5 Las olas y los vientos todavía conocen su voz: El poder de Jesucristo 47

6 He aquí más que Salomón en este lugar: La sabiduría de Jesucristo 55

7 La gloriosa pobreza de una mala reputación: La profanación de Jesucristo 63

8 El sufrimiento incomparable: La angustia de Jesucristo 71

9 La gloria de rescatar a los pecadores en vez de eliminar a Satanás: El sacrificio salvador de Jesucristo 79

10 La riqueza encarnada de la compasión de Dios: Las misericordias de Jesucristo 87

11 El lado duro: La severidad de Jesucristo 97

12 Vida invencible: La resurrección de Jesucristo 107

13 La aparición de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador: La Segunda Venida de Jesucristo 115

Conclusión: La reconciliación con Dios a través de Jesucristo 121

* Editorial Andamio 2005. – 121 pp. Rústica

 

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Alegría Indestructible 2

 

Asombrados por Dios

Reseña 37

CAMBIA TU MUNDO POR COMPLETO

JOHN PIPER, por más de 30 años, ha pastoreado en las duras realidades del centro de Mineápolis, predicando a sus oyentes en medio de las altas y bajas de la vida, un domingo a la vez. Al tratar de cautivar a una generación de gozo en una serie final de sermones, Piper vuelve a diez verdades fundamentales que desea hacer resonar en los oídos de sus oyentes. Estas diez verdades hacen temblar al mundo, cada una de ellas en su propia forma. Primero, cambiaron el mundo de Piper. Luego, el de su iglesia. Y continuarán cambiando el inundo mientras el evangelio avance en su anchura y profundidad. Estas doctrinas sorprendentes, como escribe Piper, son «salvajemente indomables, explosivamente incontenibles y eléctricamente creadoras del futuro».

¿Asocias las palabras asombro y compasión con la palabra doctrina? Yo sí. Y no solo esas palabras, sino también alegría, vida y esperanza. Doctrina significa «enseñanza». En algunas ocasiones, se utiliza para referirse a grupos de enseñanza que pertenecen a un grupo religioso, pero cada vez que la palabra doctrina aparece en la Biblia, se traduce de la palabra ordinaria para enseñanza.  Entonces, cuando Jesús observó que la multitud era «como ovejas sin pastor», Marcos nos declara que tuvo compasión de ellos «comenzó a enseñarles muchas cosas» (Mar. 6:34). La compasión de Jesús produjo enseñanza: doctrina. Esto es lo que Jesús hizo más que cualquier otra cosa: El enseñó. «Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando» (Mat. 9:35). Generalmente, la respuesta era asombro. «Al oír esto, la gente quedó admirada de su enseñanza» (Mat. 22:33). El asombro era provocado por la enseñanza, la doctrina, de Jesús. Es sorprendente la forma en que el apóstol Juan hace una conexión entre la doctrina y nuestra relación con Dios.

Él dice:

«Todo el que se descarría y no permanece en la enseñanza de Cristo no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo» (2 Jn. 1:9). Si atesoramos las verdaderas enseñanzas de Jesús, tenemos a Dios. Esto es asombroso. No en vano, Jesús nos dice que su enseñanza es para nuestra «alegría» (Jn. 15:11) y nuestra «vida» (Jn. 6:68). Y el apóstol Pablo dijo que toda la doctrina de la Biblia es para nuestra «esperanza»
(Rom. 15:4).

Así que, al acercarme al final de mis 33 años como pastor en la Iglesia Bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota, consideré que sería bueno mirar hacia atrás y analizar las doctrinas: las asombrosas, compasivas, vivificantes, alegres y esperanzadoras enseñanzas que mantienen todo unido. Eso es lo que hice en mis últimos sermones en la iglesia. Pienso en ellos como un legado de mensajes. ¿Cuáles eran las principales verdades que deseaba dejar grabadas en la memoria y en la mente de mi gente? Terminé con diez verdades que dieron un giro a mi mundo y al de nuestra iglesia, y continuarán asombrando al mundo entero mientras el evangelio progresa por el poder de Dios. En este libro, quiero guiarte a través de esas diez verdades, así como lo hice con esos sermones finales en Bethlehem. Ciertamente, este libro es un resumen de las principales cosas que traté de impartir durante esos 33 años.

Sin embargo, sería un error leer este libro con nostalgia. Estos mensajes están orientados hacia el futuro. Son para vivir la vida hoy y mañana. En el capítulo 1, explico que el objetivo no era aterrizY el avión después de un vuelo de 33 años en Bethlehem, sino hacer despegar una nueva etapa en la vida de mi gente y en la mía. Estas doctrinas son, como leerás pronto, «indomables, incontenibles y creadoras del futuro». Cada día inicias el resto de tu vida. No tienes obligación con tu pasado. No, si te vuelves a Jesús y crees en sus enseñanzas. No, si estás asombrado por Dios. En cambio, conocerás la verdad, la
doctrina, y la verdad te hará libre (Juan 8:32).

John Piper
Minneapolis, Minnesota
marzo de 2018

Únete a un autor, pastor y conferencista cristiano veterano, mientras él te cautiva con estas diez verdades que te sorprenderán, te llenarán de compasión, te darán vida, despertarán tu gozo y sostendrán tu esperanza, así como lo han hecho para él.

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Asombrados por Dios 2

La Lluvia: Una Gran Obra de Dios

la-lluvia

Si le dijéramos a alguien: “Mi Dios hace cosas grandes e inescrutables; realiza incontrolables maravillas”, y respondieran: “¿De veras? ¿Cómo qué?” ¿Diría usted: “Como la lluvia”?.

Cuando leí hace poco estos versículos de Job, al principio me sentí como cuando leí una mala poesía que decía algo así; “Déjame sufrir, déjame morir, para ganarme tu mano; dejame aun escalar una montaña o caminar a través de la llanura? ¿Como si caminar a través de una llanura fuera más sacrificio que morir? Esto me sonó como una broma.

Pero Job no bromeaba. Dios, “el cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillosas que no tienen cuento; que da la lluvia sobre la haz de la tierra.” Para Job, la lluvia realmente es una de las grandes, inescrutables maravillas que Dios realiza. Así que cuando leí esto hace unas semanas, resolví no considerarlo como la letra de una canción popular carente de sentido. Decidí tener una conversación conmigo mismo (lo cual llamamos meditación).

¿Es la lluvia una grande e inescrutable maravilla hecha por Dios? Imaginese ser un granjero en el Cercano Oriente, lejos de lagos o arroyuelos. Unos pocos pozos suministran agua para la familia y los animales. Pero si los cultivos han de crecer y la familia ha de tener su alimento mes tras mes, tiene que venir agua de otra fuente para los campos. Pero, ¿de dónde?

Bueno, del cielo. ¿Del cielo? ¿El agua caerá simplemente del cielo azul? Bueno, no exactamente. El agua tiene que ser llevada unas cuantas millas en el cielo desde el Mar Mediterraneo, y luego derramada sobre los campos desde el cielo. ¿Llevada?¿Cuánto pesa?. Bueno, si cae una pulgada de lluvia en una milla cuadrada de campo durante la noche, eso sumaría 27.878.400 pies cuadrados de agua, lo cual suma 206.300.160 galones,  osea 1.650.501.280 libras de agua.

Eso es pesado. ¿cómo sube al cielo y se queda allí arriba si es tan pesada? pues sube allí por evaporación. ¿de veras? esa es una linda palabra. ¿qué significa? quiere decir que el agua deja de ser agua por un tiempo a fin de poder subir y mantenerse arriba. Comprendo. Entonces, ¿cómo vuelve a bajar? pues, sucede la condensación. ¿eso qué es? el agua comienza a volver a convertirse en agua por medio de juntar pequeñas partículas de polvo de un ancho entre 0,00001 y 0001 centímetros.

¿Y qué de la sal? ¿sal? sí, el mar mediterráneo tiene agua salada. Eso mataría los cultivos. ¿Y qué de la sal? pues, la sal ha sido quitada. Oh. ¿así que el cielo levanta mil millones de libras de agua del mar, le quita la sal, lleva el agua (o lo que sea, cuando ya no es agua) por trescientas millas y luego la arroja? (ahora nuevamente como agua) sobre la granja?

Bueno, no la arroja. Si arrojara un mil millones de libras de agua sobre la granja, aplastaría el trigo. Así que el cielo deja caer los mil millones de libras de agua en gotitas. Y tienen que ser lo suficientemente grandes como para caer una distancia de mas o menos una milla sin evaporarse, y lo suficientemente pequeñas como para no aplastar los tallos de trigo.

¿Cómo es que todas estas partículas de agua que pesan mil millones de libras se hacen lo suficientemente pesadas como para caer (si es que cabe la pregunta)? Pues, se debe a la fusión. ¿Qué es eso? significa que las partículas de agua empiezan a chocar entre sí y a unirse y a hacerse más grandes, y cuando son lo suficientemente grandes, caen. ¿Simplemente así? bueno, no exactamente, porque rebotarían al chocar en lugar de unirse si no hubiera presente un campo eléctrico. ¿Qué? no se preocupe. Créame que es como le digo.

Me parece que, en cambio, simplemente creeré lo que dijo Job. Todavía no entiendo porque las gotas llegan al suelo, porque si empezarán a caer en cuanto son más pesadas que el aire, serían demasiado pequeñas y se evaporarían antes de llegar a la tierra. Pero si esperan para caer, ¿qué las sostiene en el aire hasta que son lo suficientemente grandes como para no evaporarse? sí, estoy seguro que hay una palabra que también describe este detalle. Pero estoy satisfecho ahora que, sea cual fuere esa palabra, esta es una cosa grande e inescrutable que Dios ha hecho. Creo que debería estar agradecido mucho más agradecido de lo que estoy.

 

 

Tomada del libro “A Godward Life” (Una Vida centrada en Dios) 

Tomo 2, página 28  Multnomah Publisher Inc.

 

 

John Piper (Together for the Gospel 2016)

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John Piper

John Stephen Piper Nacido el 11 de enero de 1946, Tennessee, Estados Unidos es un predicador, evangelista, autor, escritor Calvinista y sirvió como pastor en la iglesia Bautista de Bethlehem en Minneapolis, Minnesota durante 33 años.

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Después de las Tinieblas; La Luz

John Stephen Piper Nacido el 11 de enero de 1946, Tennessee, Estados Unidos es un predicador, evangelista, autor, escritor Calvinista y sirvió como pastor en la iglesia Bautista de Bethlehem en Minneapolis, Minnesota durante 33 años.

Post Tenebras lux es una frase latina traducida como la luz después de la oscuridad. Aparece como post tenebras spero lucem ( “Después de oscuridad, espero que para la luz”) en la Vulgata versión de Job17:12.

Post Tenebras Lux en el sello del cantón de Ginebra .
La frase llegó a ser adoptado como el lema calvinista, que posteriormente fue adoptado como lema de toda la reforma protestante . Es utilizado por Juan Calvino. Como muestra de su papel en el movimiento calvinista, el lema está grabado en el Muro de los Reformadores , en Ginebra.