Iglesias 24/7

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Después del libro, Iglesia Radical, Tim Chester y Steve Timmis vuelven a sorprendernos con un gran libro, Iglesias 24/7, que es un desarrollo de ideas que ya estaban en su libro anterior. A través de una lectura contemporánea de 1ª de Pedro nos descubrirán el funcionamiento práctico de la Iglesia en tanto que comunidad que existe para la misión.

Algunas ideas que me han resultado inspiradoras de Iglesias 24/7 han sido las siguientes:
La Iglesia es una comunidad que se mueve mejor desde los márgenes de una cultura que ocupando el centro de ella. Hemos pasado de la era en la que la moral cristiana formaba parte del pensamiento mayoritario a que se cuente como una de las minorías sociológicas. En lugar de lamentar nuestra posición en la sociedad debemos más bien abrazarla y utilizarla para producir los resultados para los que la Iglesia existe. Por lo menos en Europa, la Iglesia vive ese regreso a los márgenes. No se trata de si la Iglesia tiene los programas adecuados para atraer gente a los edificios, una gran parte de los europeos no tiene la intención de darle una oportunidad a la Iglesia. No se trata de mejorar el producto, se trata de alcanzar a los que están fuera de nuestro alcance. Hay iglesias creciendo en Europa, pero la mayoría de ese crecimiento viene por trasvase de otras iglesias o por emigración. Hay pocas conversiones de personas fuera de estos círculos. Nuestra forma de ser Iglesia sigue comportándose como si la cristiandad aún existiera, no podemos llegar a calcular lo lejanos que están de una Iglesia Evangélica. Si ser un ateo es 0 y ser creyente es 10, nosotros hablamos a la gente como si estuvieran entre el 7 y el 9, pero necesitamos más evangelización en el 1 y el 2. Debemos pasar de los eventos atrayentes a las comunidades atrayentes. Debe de ser la vida de la comunidad lo que atraiga a la gente y no la reunión de la comunidad.

La Iglesia es una comunidad que funciona todos los días. En lugar de una Iglesia de acontecimientos, en los que hay un calendario de actividades, la mayor parte de las cuales es el culto dominical, la Iglesia es una comunidad que tiene vida real todos los días. Ama el lugar en el que está, pero está dispuesta a contrastar con aquellas formas de vida que no reflejan el reino al que pertenece. Es una comunidad alternativa, de gente que no tiene miedo a ser diferente. Esta comunidad diferenciada no es solo la estrategia de Dios para que los cristianos resistan en los márgenes, es también la clave para la obra misionera. Somos la prueba visible de que el evangelio funciona. Dios no ha querido una estrategia de famosos y poderosos que hablen en su nombre, sino de una comunidad de personas que se aman. La estrategia de Dios es crear una comunidad que muestra el evangelio e invitar a otros a formar parte de esta comunidad. Si la Iglesia es un evento, la sociedad lo puede superar, si la Iglesia es una comunidad de amor, la sociedad no tiene nada que se le parezca ni de lejos. No hay otro sitio como la Iglesia en donde experimentar el perdón, la gracia, el amor, etc. La Iglesia se convierte en la hermenéutica que demuestra el evangelio.

La Iglesia es una comunidad que convierte los lugares habituales en su forma de misión. Antes de la cristiandad había pocos misioneros, pero la Iglesia en su conjunto era una comunidad misional. La verdadera comunidad misional tiene pocas actividades. Las actividades tienen el problema de necesitar mucha energía y de apartar a la gente de sus lugares habituales. Ser comunidad no implica añadir actividades a una vida ajetreada, sino que convierte en oportunidades de misión todo aquello que es la actividad diaria: comer con personas no cristianas, caminar en lugar de ir en coche a todas partes, ir a comprar a las mismas tiendas de forma habitual, hablar con los compañeros de trabajo, dar algunas horas de voluntariado para fines sociales que no sean de la propia iglesia, participar en las fiestas de la sociedad, etc.

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“Si la Iglesia es un evento, la sociedad lo puede superar, si la Iglesia es una comunidad de amor, la sociedad no tiene nada que se le parezca ni de lejos.

Para muchos, hoy la Iglesia es como un mal sueño: no pueden recordarlo
completamente, pero les ha dejado con una sensación incómoda de la que quieren
librarse. Cuando tratamos de abrir una nueva iglesia, la gente de alrededor no tiene ningún interés en lo que está ocurriendo. Sin embargo, cuando un grupo de personas comparte sus vidas como pueblo de Dios, poniendo en el centro de la vida comunitaria el evangelio de Jesucristo y se involucra para bendecir a la ciudad, ante esto las defensas no están tan altas. Somos llamados a crear comunidades del evangelio.

En resumen, este es un libro muy práctico para la autoevaluación, tanto individual como conjunta. Nos desafía en nuestro entendimiento de la Iglesia construida bajo un patrón individualista. La Iglesia tal como la conocemos en el siglo XXI ha perdido una parte importante del elemento de comunidad que Dios quiso darle. Lo que ocurre es que ni siquiera nos damos cuenta. El individualismo y el consumismo vienen de serie en nuestras mentes y si no los desafiamos, acabamos generando Iglesias individualistas y consumistas.

Una reseña de Jaume Llenas para Andamio Editorial. (13/09/2018)

ÍNDICE

Introducción
La vida en los márgenes (1 Pedro 1:1–12)
Comunidad todos los días (1 Pedro 1:13–2:8)
Cuidado pastoral todos los días (1 Pedro 1:22–2:3)
Misión todos los días (1 Pedro 2:9–3:16)
Evangelización todos los días (1 Pedro 3:15–16)
La esperanza en los márgenes (1 Pedro 3:8–5:14)
Conclusión: los próximos pasos

Queremos compartirte una porción del libro:

“No podemos aspirar a ser como el mundo”

“Una estrategia de evangelismo basada en actividades, característica del pensamiento de la cristiandad, intenta constantemente crear experiencias similares a las que encontramos en el mundo.

Queremos que nuestra música, nuestra oratoria y nuestro estilo sean tales que atraigan a la gente a nuestros encuentros.

Sin embargo, perseguir la relevancia como un fin en sí mismo es un error, como también lo es resaltar lo parecidos que somos al mundo que nos rodea. Para empezar, nuestro “producto” siempre va a ser inferior al que ofrecen Hollywood, Facebook y Nintendo.

Los británicos pasan veinte horas a la semana viendo la televisión; los estadounidenses, veintiocho horas. Nos entretienen películas de millones de dólares. Participamos en sofisticados juegos de acción y de ordenador.

“Somos ingenuos si creemos que la iglesia puede competir con estos estímulos mediante tres canciones, una predicación de treinta minutos o representación teatral y un grupo de alabanza”. Es sencillo: no podemos competir cuando se trata de entretenimiento.

En el mejor de los casos, esto nos distrae de la necesidad de crear comunidades características que comuniquen un evangelio característico, un evangelio que a menudo rechina en la cultura predominante.

En el peor de los casos, el medio se convierte en el mensaje y el desafío del evangelio se disuelve en el entretenimiento, o lo diluimos para hacerlo más aceptable.

Ya hemos visto que en un contexto poscristiano no podemos apoyarnos en eventos de la iglesia, da igual lo atractivos que sean, porque la mayoría de la gente no vendrá.

Ahora tenemos otro motivo para no centrarnos en actividades “relevantes”. Nuestra innovación de misión no consiste en eventos que son como la cultura, sino en una vida y un mensaje que no son como la cultura.  

Estos intentos por parecernos al mundo hacen que surja un interrogante: si la iglesia es como el mundo, ¿para qué necesitamos la iglesia? Cuanto más parecidos somos al mundo, menos nos queda para ofrecer.

Es cierto, debemos evitar ofensas innecesarias y experiencias desmoralizadoras, pero lo que atraerá a la gente a la iglesia siempre será lo que es diferente en nosotros.

Por lo tanto, debemos aspirar a ser diferentes. Pero esto no significa ser diferentes sin necesidad. No hay duda de que causaremos rechazo en la gente si somos culturalmente raros, anticuados o incomprensibles.

Sin embargo, solo atraeremos a las personas a través de las particularidades del evangelio. Solo nos volvemos relevantes para nuestro mundo cuando nos centramos en el evangelio. Os Guinness afirma:

“En nuestras poco críticas aspiraciones de relevancia, en realidad hemos cortejado la irrelevancia. En nuestra incansable búsqueda de relevancia sin un compromiso igual de incansable con nuestra fidelidad, no solo nos hemos vuelto infieles, sino también irrelevantes.

En nuestros determinados esfuerzos por redefinirnos con métodos que son más persuasivos para el mundo moderno que fieles a Cristo, no solo hemos perdido nuestra identidad, sino también nuestra autoridad y nuestra relevancia.

Iglesias 24 7 C

Incluso en el caso de que pudiéramos producir unas actividades geniales, al hacerlo crearíamos una generación de consumidores cristianos que esperan que la iglesia los entretenga.

Solo crearíamos una mentalidad consumista en la gente que asiste a la iglesia. Muy pronto tendríamos una generación de cristianos que van de iglesia en iglesia en busca de experiencias.

Algunas iglesias atraerían, mediante buenas enseñanzas, a aquellos que quieren una experiencia intelectual; otras, a través de una alabanza buena y profesional, atraerían a los cristianos que quieren una experiencia emocional.  

Pero las iglesias locales donde “cada miembro está unido a todos los demás” (Romanos 12:5) no tendrían mucho sentido.

La gente nos pregunta a menudo cómo son nuestras reuniones en The Crowded House. Hemos decidido negarnos a responder esa pregunta en la medida de lo posible, porque pierde de vista el sentido de lo que intentamos hacer.

Nosotros no proponemos una fórmula para hacer reuniones mejores. De hecho, nuestros encuentros son bastante normales. La enseñanza y la música están bien, pero no tienen nada de especial. Si nos hicieras una visita, probablemente te sentirías decepcionado.

El centro de nuestra visión no es una forma nueva de realizar actividades, sino la creación de comunidades del evangelio basadas en la Palabra, en las que las personas comparten su vida entre ellas y con los no creyentes, procurando bendecir sus barrios, llevando el evangelio unos a otros y compartiendo las buenas nuevas con los no creyentes.

El contexto para esta comunidad y esta misión centradas en el evangelio no son los eventos, sino la vida común y cotidiana.

Creamos programas cuando los cristianos no hacen lo que deberían estar haciendo en la vida diaria. Como no nos pastoreamos unos a otros en el día a día, creamos grupos de responsabilidad. Como no compartimos el evangelio en nuestra vida diaria, creamos cultos para invitar a gente.

Como no nos unimos a grupos sociales para dar testimonio de Jesús, creamos nuestros propios grupos sociales dentro de la iglesia. No nos malinterpretes, por favor. No estamos en contra de las reuniones, ni de los eventos, ni de los programas.

De hecho, el encuentro regular de la iglesia en torno a la Palabra de Dios es vital para la salud de todo lo demás, pues aquí es donde el pueblo de Dios se prepara para las obras de servicio. Pero las obras de servicio, en sí mismas, tienen lugar en el contexto del día a día.”

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Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

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La iglesia y las últimas cosas

La Iglesia 4

Bien conocido por muchos, conocedores de la importancia y relevancia de todo el trabajo realizado por el Dr. Martyn Lloyd-Jones, este libro es el último tomo de una serie de grandes e importantes obras en las que el magistral predicador expone la Biblia para mostrar la esencia de la fe cristiana.

Durante muchos años ante el presente volumen, las personas con las que nos hemos encontrado que se interesaban por esta obra en particular, tomaban el título de la misma comprendiendo que se trataría de un estudio de como afrontará la Iglesia los últimos tiempos, o lo que es lo mismo, un acercamiento escatológico a la doctrina de las últimas profecías que ocurrirán con referencia al fin del mundo en el plan de Dios, centrado en la Iglesia.

Mas bien confundidos siempre hemos aclarado que el presente libro, explora en una primera parte profunda y biblicamente la Iglesia y sus sacramentos, especialmente por una comprensión correcta del bautismo y la cena del Señor e igualmente, las marcas y el gobierno de la iglesia.

Ahora si, en una segunda parte afrontamos en esta misma obra la segunda venida de Cristo, el juicio final y la resurrección del cuerpo. Además de un detallado estudio de la enseñanza clave de la Biblia en Daniel 9 y el Apocalipsis, Lloyd-Jones también examina las distintas ideas al respecto y analiza cómo se lleva a cabo el plan de Dios para los Judios.

 

Integran este libro los siguientes capítulos:
1 La Iglesia
2 Las marcas y el gobierno de la Iglesia
3 Los sacramentos: señales y sellos
4 El bautismo
5 La Cena del Señor
6 La muerte y la inmortalidad
7 ¿La inmortalidad condicional o una segunda oportunidad?
8 La segunda venida: una introducción general
9 El tiempo de su venida: las señales
10 El plan de Dios para los judíos
11 El anticristo
12 La interpretación de Daniel 9:24-27
13 La conclusión de Daniel 9 y el rapto secreto
14 El libro del Apocalipsis: introducción
15 Los conceptos preterista y futurista
16 El concepto historicista espiritual
17 El sufrimiento y la seguridad de los redimidos
18 Las trompetas
19 El juicio final
20 El concepto premilenarista
21 El posmilenarismo y el concepto espiritual
22 La resurrección del cuerpo
23 El destino final

Te ofrecemos a continuación una porción del libro:

“Por una razón u otra, nuestros padres y abuelos creyeron que era suficiente formar movimientos y no pensaron en términos de la Iglesia, con el resultado de que el testimonio se ha diluido entre multitud de denominaciones y los cristianos solo se reúnen en movimientos en lugar de en iglesias. Desde esa perspectiva, pues, se trata de una cuestión sumamente importante. Si tenemos una profunda preocupación por el mensaje evangélico y su vital importancia en la actualidad, entonces estamos obligados a considerar la doctrina de la Iglesia. […] La primera cuestión que debemos tratar es esta: ¿cuál es la relación de la Iglesia con el Reino de Dios? En la Biblia encontramos enseñanza acerca del Reino y enseñanza acerca de la Iglesia. Entre los cristianos suele haber gran confusión con respecto a estas dos cuestiones. Esto se debe en gran medida a la manera como la Iglesia católica identifica a ambas. En la enseñanza católica romana, la Iglesia es el Reino de Dios, y los católicos son completamente coherentes en la forma en que lo desarrollan, reivindicando el derecho a gobernar y dominar hasta el último aspecto de la vida. Y podemos recordar cómo en el Medioevo la Iglesia gobernaba sobre señores, príncipes, países y potestades, sobre la base de que ella era el Reino de Dios, era superior. Y de alguna forma, ese concepto tendió a persistir. Debemos tener clara, pues, la relación entre la Iglesia y el Reino. ¿Qué es el Reino de Dios? Bien, su mejor definición es el gobierno de Dios. El Reino de Dios está presente dondequiera que reine Dios. Ese es el motivo por que nuestro Señor pudo decir que, debido a su actividad y obras, «el reino de Dios está entre vosotros » (Lucas 17:21). «Mas si —dijo— por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros» (Lucas 11:20). Si consideramos, pues, el Reino de Dios como el gobierno y el reinado de Dios, el Reino estaba aquí cuando nuestro Señor estuvo en persona. Está presente ahora dondequiera que al Señor Jesucristo se le acepte como Señor. Pero vendrá en toda su plenitud cuando todo el mundo tenga que aceptar su señorío. Podemos, pues, decir que el Reino ha venido, que el Reino está entre nosotros, y que el Reino está por venir. ¿Cuál es, entonces, la relación entre la Iglesia y el Reino? Sin duda esta: la Iglesia es una expresión del Reino pero no es equivalente a él. El Reino de Dios es más amplio que la Iglesia. En la Iglesia, dondequiera que la Iglesia sea verdaderamente la Iglesia, se acepta y se reconoce el señorío de Cristo y este mora allí. El Reino, pues, está ahí en ese punto. De manera que la Iglesia es parte del Reino, pero solo parte. El Reino de Dios es mucho más amplio que eso. Él gobierna fuera de la Iglesia, en lugares donde no se le reconoce, porque todas las cosas, incluyendo la historia, están en su mano. La Iglesia, pues, no es equivalente en extensión al Reino. Ahora bien, permítaseme mostrar algunos de los términos que se utilizan. La palabra griega que se traduce como «iglesia» es el término ekklesia, y ekklesia significa «aquellos que son llamados fuera». No necesariamente llamados fuera del mundo, sino fuera de la sociedad para alguna clase de función o propósito específicos; son «reunidos». Podemos traducir la palabra ekklesia por «asamblea». En las Escrituras ekklesia no está restringido a una asamblea espiritual. Si leemos el relato de Hechos 19 sobre la extraordinaria reunión que tuvo lugar en la ciudad de Éfeso, una reunión que casi se convirtió en revuelta, encontraremos que el escribano de la ciudad lo llama una asamblea, una ekklesia, con lo que quería decir un cierto número de personas que se habían reunido. De la misma manera, Esteban en su discurso de Hechos 7 hace referencia a Moisés estando en «la congregación en el desierto» (versículo 38). Los hijos de Israel, pues, eran una iglesia, una reunión, una asamblea del pueblo de Dios. Eran la ekklesia, la Iglesia en el Antiguo Testamento. Ese es el significado fundamental de la palabra «iglesia». Ahora bien, nuestra palabra «iglesia» y todos los términos y palabras afines, contienen un significado levemente distinto. Utilizamos la palabra aludiendo a nuestra pertenencia al Señor. La palabra inglesa «church» (iglesia) proviene de la palabra griega kurios, que significa «señor», tiene la misma derivación que las palabras káiser y césar. Es importante que recordemos eso, porque debemos unir estos dos significados: la Iglesia se constituye de aquellas personas que pertenecen al Señor, que están reunidas. Pero vayamos más allá. Consideremos ciertas afirmaciones que se hacen en la Escritura con respecto a la Iglesia, y estas son verdaderamente importantes. En la Biblia, la palabra ekklesia, cuando se aplica a los cristianos, en general se utiliza en referencia a una reunión local. Ahora bien, la distinción que estamos estableciendo es la diferencia entre la Iglesia considerada como un concepto general y la Iglesia considerada como un concepto local, particular. El término que se utiliza casi invariablemente en las Escrituras conlleva este significado local. Por ejemplo, en Romanos 16, cuando Pablo envía sus saludos a Aquila y Priscila, hace referencia a «la iglesia de su casa» (versículo 5). Una serie de cristianos se reunía en la casa de Aquila y Priscila y el apóstol Pablo no duda en llamar a esa reunión local una iglesia. No está pensando en término del ideal ecuménico moderno, según el cual la Iglesia es lo grande. Luego, además, Pablo dirige sus epístolas, por ejemplo, «a la iglesia de Dios que está en Corinto. Escribe la Epístola a los Gálatas a «las iglesias de Galacia» (Gálatas 1:2), no a «la Iglesia de Galacia». Pablo no está pensando en una unidad dividida en ramas locales, sino en las iglesias, un número de estas unidades, en Galacia. Ese es un punto sumamente importante y significativo. Ahora bien, si repasamos las Escrituras, hallaremos que esa es la manera apostólica habitual de manejar la cuestión. Pero debemos advertir que hay dos o tres ocasiones donde se emplea la palabra «iglesia» más que «iglesias» y una de ellas muy interesante. La encontramos en Hechos 9:31. Aquí hay una diferencia entre la versión de la Biblia de las Américas y la Reina-Valera. La Reina-Valera dice: «Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas». Pero en la Biblia de las Américas se puede leer en singular, «iglesia», e indudablemente es una traducción mejor. Sí, pero aun así, debemos recordar que la referencia es casi con toda certeza a los miembros de la iglesia en Jerusalén que se habían dispersado como resultado de la persecución. Lucas, pues, probablemente no se estaba refiriendo al concepto de «la Iglesia» como algo distinto de «las iglesias», sino que estaba pensando en la Iglesia diseminada por distintos lugares. En cualquier caso, este no es un punto vital. Por otro lado, en 1 Corintios 12:28 leemos: «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas». Pablo no dice que Dios los pusiera «en las iglesias», sino «en la iglesia».”

 

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Otros dos volúmenes que forman parte de la trilogía:

  1. https://solosanadoctrinablog.wordpress.com/2018/01/18/dios-el-padre-dios-el-hijo-2/
  2. https://solosanadoctrinablog.wordpress.com/2018/04/15/dios-el-espiritu-santo/

El lema de la vida

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Andrew Murray

¡Tu salvación esperé , oh Jehová! (Génesis 49:18)

No es fácil decir exactamente en que sentido usó Jacob estas palabras en medio de sus profecías con respecto al futuro de sus hijos. Pero, sin duda indican que tanto él como sus hijos esperaban solamente en Dios. Era la salvación de Dios lo que esperaban; una salvación que Dios había prometido y que Dios solo podría obrar. Jacob sabía que tanto él como sus hijos estaban bajo el cuidado de Dios; Jehová el Dios eterno mostraría en ellos su poder.

Estas palabras señalan la maravillosa historia de la redención, que no ha concluido todavía, y el glorioso futuro en la eternidad a la cual conduce. Nos sugieren que no hay más salvación que la salvación de Dios, y que el esperar de Dios esta salvación, sea para nuestra experiencia personal, o para círculos más extensos, es nuestro primer deber y nuestra verdadera bienaventuranza. Pensemos en nosotros mismos y en la gloriosa salvación que Dios ha obrado por nosotros en Cristo, y que ahora quiere perfeccionar en nosotros por medio del Espíritu Santo.

Meditemos hasta que comprendamos que cada participación en su gran salvación, momento tras momento, debe ser la obra de Dios mismo. Dios no puede separarse de su gracia, bondad, fuerza como algo externo que nos entrega, como si se tratara de las gotas de lluvia que envía desde el cielo. No, Él solo puede dárnosla, y nosotros podemos disfrutar de ella obrándola directamente en nosotros y de modo incesante. Y la única razón por la cual no la realiza más efectiva y continuamente es porque no le dejamos. Se lo impedimos sea por nuestra indiferencia o por nuestro esfuerzo propio, de manera que Él no puede hacer lo que desea. Lo que nos pide, nuestra entrega, obediencia, deseo y confianza, todo ello está comprendido en esta palabra: Esperar en Él, esperar nuestra salvación de Él. Aquí se combina un sentimiento profundo de total invalidez nuestra para hacer lo que es bueno a los ojos de Dios, y nuestra perfecta confianza en que Dios lo hará con su divino poder.

Extraído de Esperando en Dios

 

 

¡Ayuda! ¿Cómo trato con el abuso? Jim Newheiser

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¡Ayuda! ¿Cómo trato con el abuso?

Jim Newheiser

El abuso es un problema creciente y los que han sufrido algún tipo de abuso necesitan ayuda.
Este mini-libro te capacita para ofrecer el amor de Dios a una víctima de abuso a través de la consejería bíblica. Te dará recomendaciones prácticas de cómo proteger a la víctima y de cómo tratar con su abusador. Todo esto es posible por la victoria de Cristo, quien sufrió el abuso por nosotros y se compadece de todos los heridos que buscan refugio en Él.
“Aunque a la víctima del abuso pueda parecerle que nadie se preocupa por ella y que Dios está lejos, se le puede asegurar que al Señor le interesa su sufrimiento y que el mal que se le ha hecho lo ofende […] El oprimido encuentra su esperanza cuando busca al Señor”.
– Jim Newheiser, consejero bíblico por más de veinte años

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Ref. 009012 – 4,00 €

¡Ayuda! Soy madre soltera Carol Trahan

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¡Ayuda! Soy madre soltera

Carol Trahan

“¿Por qué tenía que pasar esto?”, te preguntas. “Cómo voy a lidiar con todo? ¿Cómo voy a pagar las cuentas y criar a mis hijos sola?”.

Este mini-libro, escrito por una madre soltera que lucha con los mismos desafíos, te animará a confiar en el plan soberano de Dios, sabiendo que Su sabiduría y amor son perfectos y que te dará todo lo que necesitas para que puedas depender de Él.

“Sí, soy madre soltera […] Sí, duele profundamente. Pero Dios tiene un propósito glorioso. Nosotros no somos víctimas de la suerte, sino los vasos escogidos de Dios que tienen la intención de manifestar Su poder, misericordia, suficiencia, gracia y amor en un mundo que está perdido y que sufre”.
– Carol Trahan, consejera bíblica y conferencista internacional

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Ref. 009011 – 4,00 €

¡Ayuda! Mi ira está fuera de control Jim Newheiser

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 ¡Ayuda! Mi ira está fuera de control

Jim Newheiser

 
La ira se ve en todas partes, incluso entre cristianos.
Aunque las personas expresan su ira de diversas maneras, la ira es un reto para todos. Algunos se sienten impotentes ante su furia. Otros intentan justificarse. La pregunta que debemos responder es: ¿Cómo puede una persona enojada llegar a ser una persona apacible? La respuesta es que el evangelio transforma a las personas iracundas en personas de gracia.
“El cristiano tiene grandes recursos a través de los cuales puede no solo despojarse de la ira, sino vestirse de la gracia. De esta manera puede glorificar a Dios y ser una bendición para los demás, incluyendo a los que ha herido en el pasado con su ira pecaminosa”.
– Jim Newheiser, consejero bíblico por más de veinte años

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Ref. 009010 – 4,00 €

¡Ayuda! Quiero salir de la depresión Carol Trahan

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 ¡Ayuda! Quiero salir de la depresión

Carol Trahan

 

“La vida me parece tan injusta. ¿Por qué tiene que ser tan dura? ¿Por qué Dios no contesta mis oraciones?”.

A veces las circunstancias de nuestras vidas son tan abrumadoras que nos ahogamos en el desespero y la depresión. Nos decimos: ¿Habrá alguna salida? Este mini-libro usa ejemplos bíblicos para mostrar que aun en medio de gran sufrimiento y dificultad podemos confiar en los propósitos soberanos de Dios, responder en fe yexperimentar paz y alegría.

“Si te encuentras en las profundidades de la desesperación, ármate de valor; no estás solo. ¡Vayamos juntos a través de la Palabra de Dios!”.
– Carol Trahan, consejera bíblica y conferencista internacional

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Ref. 009009 – 4,00 €

¡Ayuda! Quiero cambiar Jim Newheiser

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 ¡Ayuda! Quiero cambiar

Jim Newheiser

Este pequeño mini-libro está cargado de grandes verdades que nos ayudan a entender que la única clave para el cambio duradero se encuentra en el evangelio y cómo a través de su poder en nosotros es posible una transformación de nuestros deseos y comportamientos. Corto, conciso y con una guía práctica de aplicación al final, este mini-libro es una herramienta que todos debemos leer.
“El evangelio es clave para el cambio. Estaremos motivados y equipados para vivir nuevas vidas para Su gloria cuando entendamos nuestra unión con Cristo, recordemos nuestra nueva identidad como siervos de Dios y comprendamos que Él es nuestro mayor deleite”.
– Jim Newheiser, consejero bíblico por más de veinte años

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Ref. 009008 – 4,00 €

El poder y el mensaje del evangelio Paul Washer

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El poder y el mensaje del evangelio

Paul Washer

Uno de los fracasos más grandes de esta generación de cristianos es haber descuidado la importancia del evangelio. Todos los males surgen de este descuido. Muy pocas iglesias predican sobre los temas esenciales del evangelio: la justicia de Dios, la depravación radical del ser humano y la expiación hecha con sangre.

En El Poder & el Mensaje del Evangelio, Paul Washer expone estos temas esenciales de las buenas noticias de Cristo y nos da una guía para recuperar el evangelio en todo su esplendor, escándalo y poder para salvar. ¡Que este redescubrimiento transforme tu vida, fortalezca tu proclamación y glorifique a Dios!

“Estoy profundamente agradecido por la claridad de El Poder & el Mensaje del Evangelio escrito por Paul Washer. Los cristianos de hoy en día parecen tener la falsa impresión de que el evangelio se centra en nosotros como si fuera un plan maravilloso para nuestras vidas, como si fuera una manera de encontrar paz, gozo o realización personal, o como si fuera la manera de alcanzar el cielo. Esas bendiciones (y muchas más) hacen parte de los beneficios de creer en el evangelio, pero no son el punto central ni el objetivo principal del mensaje. El evangelio trata de Dios y de Su gloria eterna […] Paul Washer toca el tema majestuosamente en este poderoso estudio bíblico”.
— John MacArthur, pastor-maestro de la Grace Community Church  y fundador de Gracia a Vosotros
“Cuando en muchos púlpitos se está diluyendo, distorsionando y sustituyendo el evangelio, Paul Washer ha sido ampliamente usado por Dios en el mundo de habla hispana para proclamarlo de forma clara y poderosa. Oro para que sus mensajes tengan un alcance aún mayor a través de la página escrita. ¡Lee con cuidado el contenido de este libro, absórbelo, aplícalo a tu propia vida, y luego ve y proclama fielmente este mensaje que hace temblar las puertas del infierno y produce fiesta en los cielos cuando un pecador se arrepiente”.
— Sugel Michelén, pastor de la Iglesia Bíblica del Señor Jesús en Santo Domingo, República Dominicana
 

288 pp. Rústica

 Ref. 009030 – 20,00 €