El Canon de la Escritura

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El Canon de la Escritura

F.F.Bruce

Desde que Anastasio, Obispo de Alejandría -uno de los hombres más ilustres y preclaros entre los llamados “Padres de la Iglesia”-, utilizó por primera vez, en el año 367, la palabra “canon” en una de sus cartas para referirse a la lista de libros reconocidos como dignos de ser considerados escritos sagrados de inspiración divina, el Canon de la Escritura ha sido uno de los puntos de mayor debate en el seno de la cristiandad.

– ¿Qué libros son los que propiamente forman parte del texto bíblico?
– ¿Quién decidió qué libros debían aceptarse o rechazarse?
– ¿En qué se fundamentó tal decisión?
– ¿Continúan teniendo validez tales argumentos en el día de hoy?

Por otro lado, nuestra sociedad actual, tan aficionada a lo esotérico y fácilmente encandilada por todo aquello que tenga aureola de “misterio”, se ve con frecuencia perturbada por un enjambre de escritores sensacionalistas que recurren a supuestos escritos “secretos” o escondidos atribuidos a escritores bíblicos para apoyar sus fantasías.

– ¿Qué hay de cierto en todo esto?
– ¿Es el Canon de la Sagrada Escritura un canon cerrado?
– ¿Cabe pensar en la posibilidad de añadir otros textos originales en caso de ser actualmente descubiertos y probada su autenticidad?

 

Índice:

Prefacio y Abreviaturas

Primera parte: Introducción
1. La Santa Escritura

Segunda parte: el Antiguo Testamento
2. La ley y los profetas
3. El Antiguo Testamento griego
4. El Antiguo Testamento se convierte en un nuevo libro
5. El canon cristiano del Antiguo Testamento: A. Zona oriental
6. El canon cristiano del Antiguo Testamento: B. Zona occidental latina
7. Antes y después de la Reforma

Tercera parte: el Nuevo Testamento
8. Escritos de la nueva era
9. Marción
10. Valentino y su escuela
11. La respuesta católica
12. El fragmento de Muratori
13. Ireneo, Hipólito, Novaciano
14. Tertuliano, Cipriano y otros
15. Los padres alejandrinos
16. Eusebio de Cesasea
17. Atanasio y posteriores
18. Occidente en el siglo IV hasta Jerónimo
19. De Agustín hasta el final de la Edad Media
20. El canon del Nuevo Testamento en la era de la imprenta

Cuarta parte: Conclusión

Apéndice 1: El evangelio “secreto” de Marcos
Apéndice 2: Sentido primario y sentido plenario

Bibliografía e Índice analítico

350 pp. Rústica

Ref. 1527 – 20,00€

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El Canon de la Escritura

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En esta ocasión reseñamos esta obra maestra, erudita y científicamente documentada; pero, a la vez, asequible a la comprensión de cualquier lector.

Desde que Anastasio, Obispo de Alejandría -uno de los hombres más ilustres y preclaros entre los llamados “Padres de la Iglesia”-, utilizó por primera vez, en el año 367, la palabra “canon” en una de sus cartas para referirse a la lista de libros reconocidos como dignos de ser considerados escritos sagrados de inspiración divina, el Canon de la Escritura ha sido uno de los puntos de mayor debate en el seno de la cristiandad.

Cuando hablamos del canon de la Escritura, la palabra “canon” tiene un significado sencillo. Hace referencia a la lista de libros contenidos en la Escritura, la lista de libros reconocidos dignos de ser incluidos dentro de los escritos sagrados de una comunidad de culto. En un contexto cristiano, podemos definir la palabra como la lista de escritos reconocidos por la Iglesia como documentos revelados por Dios.  Al parecer, fue Atanasio, obispo de Alejandría, quien utilizó por primera vez esta palabra en dicho sentido, en una carta que circuló en el año 367 d.C.

La palabra “canon” se ha introducido en nuestro lenguaje (a través del latín) a partir de la palabra griega kanon. En griego significa caña, especialmente en referencia a la caña recta que se utiliza como regla. De este uso procede el otro significado que suele tener en inglés: “regla” o “patrón de medida”. Hablamos, por ejemplo, de los “cánones” o las reglas de la Iglesia de Inglaterra. Pero una caña recta utilizada como regla puede ser dividida en unidades de longitud (como una regla moderna en pulgadas o centímetros); de esta costumbre se deriva que la palabra griega kanon pasara a ser utilizada para referirse a una serie de estas marcas y después con el sentido general de “serie” o “lista”. Es este último uso el que se aplica al término “el canon de la Escritura”.

Antes de que la palabra “canon” se utilizara con el significado de “lista”, la Iglesia la utilizó en otro sentido: como “regla de fe” o “regla de verdad”. En los primeros siglos de cristianismo era un resumen de la enseñanza cristiana que se creía que reproducía lo que enseñaron los apóstoles mismos y que se utilizaba para examinar todo sistema doctrinal o toda interpretación de los escritos bíblicos antes de ser aceptados por la cristiandad. Pero, una vez que los límites de la Sagrada Escritura quedaron generalmente aceptados, la Escritura misma llegó a considerarse la regla de fe. Por ejemplo, Tomás de Aquino (c 1225-1274) dice que sólo la escritura canónica es la regla de fe. Desde otro punto de vista teológico, la Confesión de Fe de Westminster (1647), tras establecer la lista de los sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamentos, añade: los cuales son proporcionados por la inspiración de Dios para ser la regla de fe y conducta.‘ Estas palabras afirman la posición de la Sagrada Escritura como el “canon” o “patrón de medida” por el cual regular la enseñanza y actuación cristianas. Mientras que “canon” de la Escritura significa lista de libros aceptados como Sagrada Escritura, el otro sentido de “canon” —regla o patrón de medida— ha desaparecido, por lo que se entiende como “canon” de la Escritura únicamente la lista de libros que se reconocen como la regla de fe y conducta.

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– ¿Qué libros son los que propiamente forman parte del texto bíblico? – ¿Quién decidió qué libros debían aceptarse o rechazarse? – ¿En qué se fundamentó tal decisión? – ¿Continúan teniendo validez tales argumentos en el día de hoy?

Por otro lado, nuestra sociedad actual, tan aficionada a lo esotérico y fácilmente encandilada por todo aquello que tenga aureola de “misterio”, se ve con frecuencia perturbada por un enjambre de escritores sensacionalistas que recurren a supuestos escritos “secretos” o escondidos atribuidos a escritores bíblicos para apoyar sus fantasías.

– ¿Qué hay de cierto en todo esto? – ¿Es el Canon de la Sagrada Escritura un canon cerrado? – ¿Cabe pensar en la posibilidad de añadir otros textos originales en caso de ser actualmente descubiertos y probada su autenticidad°

Sobre el autor contarte:

F. Bruce, fue profesor emérito de la Universidad de Manchester en el área de Exégesis y Crítica bíblica, y una de las mayores autoridades mundiales en el tema, aporta en este libro el trabajo de investigación y estudio más serio y documentado que se conoce, dentro del campo conservador, analizando con microscopio los criterios utilizados en la forja del Canon de la Escritura a través de los siglos y las garantías sobre las que descansa el texto de nuestra Biblia.

Índice:

Prefacio y Abreviaturas

Primera parte: Introducción
1. La Santa Escritura

Segunda parte: el Antiguo Testamento
2. La ley y los profetas
3. El Antiguo Testamento griego
4. El Antiguo Testamento se convierte en un nuevo libro
5. El canon cristiano del Antiguo Testamento: A. Zona oriental
6. El canon cristiano del Antiguo Testamento: B. Zona occidental latina
7. Antes y después de la Reforma

Tercera parte: el Nuevo Testamento
8. Escritos de la nueva era
9. Marción
10. Valentino y su escuela
11. La respuesta católica
12. El fragmento de Muratori
13. Ireneo, Hipólito, Novaciano
14. Tertuliano, Cipriano y otros
15. Los padres alejandrinos
16. Eusebio de Cesasea
17. Atanasio y posteriores
18. Occidente en el siglo IV hasta Jerónimo
19. De Agustín hasta el final de la Edad Media
20. El canon del Nuevo Testamento en la era de la imprenta

Cuarta parte: Conclusión

Apéndice 1: El evangelio “secreto” de Marcos
Apéndice 2: Sentido primario y sentido plenario

Bibliografía e Índice analítico

* Editorial Andamio 2014Nº páginas: 350 pp.

Puedes solicitar tu ejemplar en el siguiente link:

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/index.phpid_product=535&controller=product&search_query=El+canon+de+la+escritura&results=72

Puedes ver más sobre este libro en nuestro canal de Youtube:

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Los Manuscritos del Mar Muerto: Qumrán en el siglo XXI

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Los Manuscritos del Mar Muerto: Qumrán en el siglo XXI

F.F.Bruce

Muchas incógnitas son las que tratan de aclarar  F.F. Bruce y Florentino García en este libro reflexivo, divulgativo y actual, sobre los Manuscritos del Mar Muerto y  Qumrán, estructurado en once capítulos y un apéndice de actualización.

Los tres primeros capítulos los dedica Bruce a informar al lector y situarle. Explica qué son los “Manuscritos del Mar Muerto”, los progresivos hallazgos, su autentificación, sus contenidos, tarea de fechar cada uno de ellos, su traducción e interpretación. En el cuarto y quinto nos habla de Qumran en general, de la comunidad esenia y de las excavaciones realizadas en los yacimientos de sus antiguas sedes de Khirbet Qumran y Wadi Murabba’at. De los objetos encontrados y la valiosa información que aportan. También de Khirbet Mird y los manuscritos de origen cristiano allí descubiertos, entre ellos. fragmentos de Lucas, Juan, Hechos y Colosenses.

En el capítulo sexto entra de lleno en el análisis del material bíblico encontrado, comparándolo con el texto Masorético, el texto hebreo subyacente a la Septuaginta  el texto hebreo del Pentateuco preservado por los samaritanos, y el de nuestras Biblias. Estudia los problemas planteados por la crítica textual y literaria y responde a preguntas tales como: ¿Aclaran esos manuscritos el problema de las supuestas dos versiones distintas de Isaías? La conclusión a la que llega Bruce, es que salvo pequeñas variantes, que en su mayor parte han sido incorporadas ya a las modernas versiones de la Biblia, los manuscritos descubiertos son una prueba más de la inspiración de la Escritura.

Los capítulos siete al nueve se ocupan de dilucidar, en base a los comentarios y otro material encontrado, cómo interpretaba la comunidad de Qumran los textos del A.T., en especial en lo referente a la profecía, donde Bruce señala importantes paralelismos con algunas de las formas de interpretación que siguen aún vigentes en la actualidad. Examina también su concepto de  esperanza mesiánica, la persona y características del “Maestro de Justicia”, del  “El Sacerdote Impío”  y su posible identificación con Cristo o con el Anticristo.

Finalmente el en los capítulos diez y once nos habla de los esenios, de sus costumbres y de los posibles puntos de contacto de Qumran con el cristianismo, analizando en que manera los hallazgos de Qumrán nos ofrecen ayuda en la comprensión del Nuevo Testamento.

El broche de oro a este excelente trabajo lo pone Florentino García Martínez, con su extenso apéndice, en el que actualiza la investigación realizada desde la época de F.F. Bruce hasta el día de hoy. Explica, como persona clave en la misma, la nueva manera de entender los textos de Qumrán, y comparte su  visión de como la búsqueda en los manuscritos de elementos que nos ayuden a comprender mejor el Cristianismo y a explicar cómo se enraíza en el Judaísmo multiforme y plural, no dejará de crecer y aumentar en el futuro.

192 Páginas  Rústica