¿Qué significa CORAM DEO?

Recuerdo a mi madre parada frente a mí, con sus manos en la cadera, sus ojos radiantes como carbones encendidos y diciendo con tono fuerte: «¿Cuál es el plan, jovencito?».

Por instinto sabía que mi madre no me estaba haciendo una pregunta abstracta de teoría. Su pregunta no era una pregunta en absoluto, era más bien una acusación apenas velada. Sus palabras se traducían fácilmente en: «¿Por qué haces lo que estás haciendo?». Ella me desafiaba a justificar mi comportamiento con una razón válida, pero no tenía ninguna.

Recientemente un amigo me hizo la misma pregunta con toda sinceridad. Preguntó: «¿Cuál es el plan de la vida cristiana?». Le interesaba saber cuál era el objetivo principal y final de la vida cristiana.

Vivir toda la vida coram Deo es vivir una vida de integridad.

Para responder su pregunta, recurrí a mi facultad de teólogo y le di un término en latín. Dije: «El plan de la vida cristiana es coram DeoCoram Deo captura la esencia de la vida cristiana».

Esta frase literalmente se refiere a algo que sucede en la presencia o delante del rostro de Dios. Vivir coram Deo es vivir toda la vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, para la gloria de Dios.

Vivir en la presencia de Dios es entender que lo que sea que hagamos y donde sea que lo hagamos, estamos haciéndolo bajo la mirada de Dios. Dios es omnipresente. No existe lugar tan remoto que podamos escapar de Su mirada penetrante.

Ser consciente de la presencia de Dios es también ser muy consciente de Su soberanía. La experiencia universal de los santos es reconocer que si Dios es Dios, entonces es realmente soberano. Cuando Saúl fue confrontado por la refulgente gloria del Cristo resucitado en el camino a Damasco, su pregunta inmediata fue: «¿Quién eres, Señor?». No estaba seguro de quién le hablaba, pero sabía que quienquiera que fuera, era ciertamente soberano sobre él.

Vivir bajo la soberanía divina envuelve más que una sumisión reacia a la soberanía absoluta motivada por el miedo al castigo. Implica el reconocer que no hay una meta más alta que dar honor a Dios. Nuestras vidas deben ser sacrificios vivos, oblaciones ofrecidas con un espíritu de adoración y gratitud.

Vivir toda la vida coram Deo es vivir una vida de integridad. Es una vida de plenitud que encuentra su unidad y coherencia en la majestad de Dios. Una vida fragmentada es una vida de desintegración. Está marcada por la inconsistencia, la desarmonía, la confusión, el conflicto, la contradicción y el caos.

El cristiano que compartimenta su vida en dos secciones, la religiosa y la no religiosa, no ha entendido el plan. El plan es que, o toda la vida es religiosa, o nada de ella lo es. Dividir la vida entre lo religioso y lo no religioso es, en sí mismo, un sacrilegio.

Esto significa que si una persona cumple su vocación como herrero, abogado o ama de casa coram Deo, entonces esa persona está actuando tan religiosamente como un evangelista ganador de almas que cumple su vocación. Significa que David fue tan religioso cuando obedeció el llamado de Dios para ser pastor como lo fue cuando fue ungido con la gracia especial para ser rey. Significa que Jesús fue tan religioso cuando trabajó en la carpintería de Su padre como lo fue en el huerto de Getsemaní.

La integridad está presente en los hombres y mujeres que viven sus vidas con un patrón de consistencia. Es un patrón que funciona de la misma forma básica tanto en la iglesia como fuera de ella. Es una vida que está abierta ante Dios. Es una vida en la que todo lo que se hace se hace como para el Señor. Es una vida vivida por principios, no por conveniencia; con humildad ante Dios, no en desafío. Es una vida vivida bajo la guía de una conciencia que está cautiva de la Palabra de Dios.

Coram Deo… ante el rostro de Dios. Ese es el plan. Al lado de esta idea nuestras otras metas y ambiciones se convierten en meras nimiedades.

Pasajes de la Escritura para un estudio más profundo: Mateo 24:13; Romanos 8:31-36; 2 Corintios 4:7-16; Hebreos 6:9-12; 10:35-39.

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.