5 LIBROS QUE CHARLES SPURGEON USÓ PARA FORTALECER LA FE DE SU ESPOSA

C.H. Spurgeon

Cuando Charles Spurgeon quería ayudar a Susannah con su crecimiento espiritual, involucrarla en el estudio de su sermón o pasar tiempo con ella en busca de estímulo mutuo, miró libros. Quizás también utilizará buenos libros para bendecir a otros y para su propia edificación. ¿Qué libros / autores eligió Spurgeon?

1.- EL PROGRESO DEL PEREGRINO (JUAN BUNYAN)

Este libro guió a Charles desde su infancia y lo leyó 100 veces antes de morir. Por mucho que a Spurgeon le encantara el Progreso del peregrino, él insinuó que valoraba aún más la Guerra Santa de Bunyan. El Progreso del peregrino fue su primer regalo para Susie.

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2.- PIEDRAS LISAS TOMADAS DE ANTIGUOS ARROYOS (THOMAS BROOKS)

Aunque en 1855 los trabajos recopilados de Brooks aún no se habían publicado, varios de sus volúmenes estaban disponibles. Charles le pidió a Susie que revisara un volumen particular de Brooks y que extrajera algunas citas destacadas. El resultado fue un libro: Piedras lisas tomadas de antiguos arroyos.

http://www.solosanadoctrina.com/tienda/clasicos/32-remedios-preciosos.html

3.- LA POESÍA DE GEORGE HERBERT

La poesía de George Herbert. Spurgeon le pidió a Susie que le leyera poesía de Herbert para su propio beneficio. Sin embargo, a Susie le parecieron útiles esos momentos y los disfrutó mucho. http://www.luminarium.org/sevenlit/herbert/herbbib.htm

4.- ESCRITOS PURITANOS Y REFORMADOS

Varios escritores puritanos y otros reformados: Thomas Watson, Richard Baxter, Thomas Brooks y Juan Calvino fueron algunos de los favoritos de Spurgeon. El sábado por la noche, hacia el final de la preparación del sermón de Charles, le pidió a Susie que le leyera varios comentarios. Ella veía esos tiempos como un buen entrenamiento para la esposa de un pastor.

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5. LOS SERMONES DE CHARLES SPURGEON

Los sermones de Charles Spurgeon. El primer regalo de bodas que Charles le dio a Susie fue el primer volumen de sus sermones. Spurgeon tiene una copia a fines de diciembre de 1855. Susie nunca se cansó de los libros que salieron de la mano de su amada.

REFLEXIÓN FINAL

Los libros fueron parte integral de la relación de Charles y Susannah desde el principio. Su primer regalo para ella fue El Progreso del Peregrino; su primer regalo para él fue un conjunto de comentarios de Calvino.

Después de la muerte de Charles, Susie dijo que sus 12.000 volúmenes eran su posesión más preciosa.

Charles y Susie leyeron libros, coleccionaron libros, regalaron libros, y ambos fueron autores prolíficos. Desde 1875 hasta su muerte en 1903, Susie regaló 200.000 libros a pastores pobres a través de su ministerio, ‘Mrs. Spurgeon’s Book Fund’.

¿Cómo puedes usar mejor los libros en tus relaciones con los demás?

– Ray Rhodes sirve como pastor fundador de Grace Community Church de Dawsonville, GA y como presidente de Nourished in the Word Ministries. Ha servido en cuatro congregaciones durante tres décadas de ministerio pastoral y durante quince años, ha dirigido Nutrido en la Palabra. Ray ha publicado varios libros y posee títulos teológicos del Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans (M.Div.) Y del Seminario Teológico Bautista del Sur (D.Min.). Está casado con Lori y están bendecidos con seis hijas y cuatro nietos. Ray ha sido un entusiasta de Spurgeon durante mucho tiempo, y su tesis doctoral se centró en el matrimonio y la espiritualidad de Charles y Susannah Spurgeon

 

Formación Bíblica de los Hijos en el Hogar

C.H. Spurgeon

“Criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4b

El sauce crece con rapidez, y lo mismo sucede con los creyentes jóvenes. Si quiere ver hombres de nota en la iglesia de Dios, búsquelos entre los que se convirtieron en su juventud… nuestros Samuel y Timoteo surgen de los que conocen las Escrituras desde su juventud. ¡Oh Señor! Envíanos muchos así cuyo crecimiento y desarrollo nos sorprenda tanto como lo hace el crecimiento de los sauces junto a los ríos.

A menos que nos mantengamos en guardia cuidando a los niños, podría suceder que no quedaría nadie para llevar el estandarte del Señor cuando nuestro cuerpo vuelva al polvo. En cuestiones de doctrina, encontramos con frecuencia que congregaciones ortodoxas cambian a una heterodoxia en el curso de treinta o cuarenta años, y esto se debe con demasiada frecuencia a que no ha existido un adoctrinamiento bíblico de los niños que incluya las doctrinas esenciales del evangelio.—Charles Spurgeon

La sangre del rociamiento y los niños 3

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Además, la sangre rociada no sólo era muy sobresaliente, sino que era muy preciada por el pueblo mismo debido al hecho de que confiaban en ella de la manera más implícita. Después de que los postes de la puerta habían sido marcados, las familias entraron a sus casas, cerraron la puerta y no la volvieron a abrir hasta la mañana. Adentro, se ocuparon de asar el cordero, preparar las hierbas amargas, ceñir sus lomos, aprontarse para la marcha, etc. Pero hicieron todo esto sin temor al peligro, aunque sabían que el
destructor andaba suelto. El mandato de Dios fue: “Ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana”. ¿Qué estaría sucediendo en la calle? No debían salir a ver. La medianoche había llegado. ¿Acaso no lo oyeron? ¡Escuchen ese grito terrible! ¡Otra vez un chillido desgarrador! ¿Qué es? La madre ansiosa pregunta: “¿Qué será?” “Y había un gran clamor en Egipto”. Los israelitas no debían hacer caso a ese clamor ni quebrantar la orden divina que los encerró por un momentito, hasta que hubiera pasado la tormenta. Quizá las personas que dudaron durante esa noche terrible habrán dicho: “Está sucediendo algo terrible. ¡Escuchen esos gritos! Escuchen el pisoteo de la gente en las calles, en su apresurado ir y venir! Quizá esto sea una conspiración para matarnos en la oscuridad de la noche”. “Ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana” fue suficiente para todos los que realmente creían. Estaban a salvo y lo sabían y, entonces, como los polluelos bajo las alas de la gallina, descansaron a salvo de todo mal. Amados, hagamos lo mismo. Honremos la sangre preciosa de Cristo, no sólo hablando valientemente de ella a los demás, sino confiando tranquila y felizmente en ella. Descansemos totalmente seguros. ¿Cree usted que Jesús murió por usted? Entonces, esté en paz.

Notemos a continuación, que el derramamiento de sangre pascual debía mantenerse como un recordatorio eterno. “Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre”. Mientras Israel siguiera siendo un pueblo, debían observar la pascua; mientras hay un cristiano sobre la tierra, la muerte sacrificial del Señor Jesús debe ser recordada. Ni el correr de los años ni el progreso de su pensamiento podía quitarle a Israel el recuerdo del sacrificio pascual. Era verdaderamente una noche para recordar aquella en que el Señor librara a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Fue una liberación tan maravillosa, incluyendo las plagas que la precedieron y el milagro en el Mar Rojo que la siguió, que ningún evento puede excederlo en interés y gloria. Amados, debemos declarar y dar testimonio de la muerte de nuestro Señor Jesucristo hasta que él venga. Nunca se podrá descubrir una verdad que le dé sombra a su muerte sacrificial. Ocurra lo que ocurra, aunque venga en las nubes del cielo, nuestro canto será eternamente: “Al que nos amó y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre”. En medio del esplendor de su reinado sin fin será “el Cordero que está en medio del trono”. Cristo como el sacrificio por el pecado será siempre el tema de nuestros aleluyas: “Fuiste herido”. En cuanto a nosotros, escuchamos que el Señor nos dice: “Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre” y así lo haremos. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” es nuestro orgullo y gloria. Dejemos que otros vayan por donde quieran, nosotros permaneceremos en quien cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo en la cruz.

Noten ahora, queridos amigos, que cuando el pueblo entró en la tierra donde no había entrado jamás ningún egipcio, siguieron recordando la pascua. “Y será, cuando habréis entrado en la tierra que Jehová os dará, como tiene hablado, que guardaréis este rito”. En la tierra que fluía leche y miel se seguiría recordando la sangre rociada. Nuestro Señor Jesús, no es sólo para el primer día en que nos arrepentimos, sino para todos los días de nuestra vida. Lo recordamos tanto en medio de nuestros más grandes gozos espirituales como en nuestras más profundas tristezas. El cordero pascual es para Canaán, tanto como para Egipto y el sacrificio por el pecado es para nuestra seguridad total, tanto como para nuestra temblorosa esperanza. Usted y yo nunca lograremos un estado de gracia tal que podamos prescindir de la sangre que limpia el pecado.

Además, hermanos, quiero que noten bien que este rociamiento de la sangre debía ser un recuerdo que saturaba todo. Reflexione en este pensamiento: Los hijos de Israel no podían salir ni entrar a sus casas sin el recuerdo de la sangre rociada. Estaba sobre sus cabezas; debían pasar por debajo de ella. Estaba a la derecha y a la izquierda; estaban rodeados de ella. Casi podían decir también: “¿Adónde nos esconderemos de tu presencia?”. Ya sea que miraran sus propias puertas o las de sus vecinos, allí estaban las tres rayas. Y esto no era todo; cuando dos israelitas se casaban y se ponía el fundamento de la familia, había otro recordatorio. El joven esposo y su esposa tenían el gozo de contemplar a su primogénito y, entonces, recordaban lo que el Señor había dicho: “Santifícame todo primogénito”. Como Israelita, le explicaba esto a su hijo y decía: “Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijo”. El inicio de cada familia que conformaba la nación israelita era, de esta manera, un recordatorio especial del rociamiento de la sangre.

Hermanos, debemos ver todo en este mundo a la luz de la redención y, entonces, veremos correctamente. Es un cambio maravilloso, ya sea que usted considere la providencia desde el punto de vista de los méritos humanos o desde el pie de la cruz. Todas las cosas se ven como realmente son cuando se miran a través del cristal, el cristal carmesí del sacrificio expiatorio. Use este telescopio de la cruz y verá lejos y claramente; mire a los pecadores a través de la cruz; mire a los santos a través de la cruz; mire el pecado a través de la cruz; mire las alegrías y las tristezas a través de la cruz; mire el cielo y el infierno a través de la cruz. Vea qué sobresaliente debía ser la sangre de la pascua y luego aprenda de todo esto a dar importancia al sacrificio de Jesús, sí, a darle la máxima importancia porque Cristo es todo.

Amados, ahora ven cómo se hizo todo lo posible por colocar la sangre del cordero pascual en una posición de primera prioridad para el pueblo a quien el Señor sacó de Egipto. Ustedes y yo debemos hacer todo lo que se nos ocurra para dar a conocer y mantener siempre ante la vista de los hombres la doctrina preciosa del sacrificio expiatorio de Cristo. Él fue hecho pecado por nosotros aunque no conoció pecado, a fin de que fuéramos hechos la justicia de Dios en él.

Tomado del sermón “La sangre del rociamiento y los niños”.
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Charles H. Spurgeon (1834-1892): Influyente pastor bautista inglés; nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra.