El legado espiritual de Juan Calvino 1

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Calvino ha sido, y continúa siendo, el gran teólogo del protestantismo, fraguador del pensamiento evangélico más sólido y coherente que ha dado el cristianismo.

Juan Calvino nació en Noyon, en la región francesa de la Picardía, el 10 de julio de 1509, y murió en Ginebra el 27 de mayo de 1564. Se cumplen, pues, quinientos años de su nacimiento. La efemérides es importante, pues importante ha sido para la historia y la Iglesia cristiana, la persona y obra de este gran reformador protestante. A pesar de los cinco siglos que nos separan de su nacimiento, la actualidad de su impronta histórica y religiosa continúa aún vigente en nuestro tiempo. Y en tanto que la aportación teológica de Calvino está firmemente enraizada en los contenidos de la revelación bíblica, su memoria y obra ofrecen sólida garantía de perdurabilidad en el tiempo. Cierto es, por otro lado, que una distancia temporal de cinco siglos puede favorecer una valoración más serena y equilibrada de la persona y obra del Reformador y permitir coronar conclusiones mejor funda-mentadas sobre el fenómeno religioso calvinista. Y esto es lo que nos proponemos hacer en nuestras reflexiones de quinto centenario. A menos que así lo requieran algunas de las cuestiones que nos proponemos abordar, dejaremos de lado aquello datos y secuencias biográficas sobre el Reformador que son de fácil acceso gracias a los muchos libros que se han escrito sobre el teólogo francés.

El calvinismo representa la madurez teológica de la Reforma protestante del siglo XVI, y el intento más logrado de construir una dogmática cristiana sobre la única base de la Biblia_ Más que el iniciador de la teología calvinista propiamente dicha, Calvino fue el genio sistematizador de todo un conjunto de doctrinas bíblicas que, a lo largo de la historia del cristianismo han proclamado, en mayor o menor grado, y de forma más o menos intermitente, la gracia soberana de Dios en la salvación del pecador y la gloria del Sumo Hacedor en todos los ámbitos de la Creación. Los principios fundamentales del movimiento reformado, presentes ya en el luteranismo y en el zuinglismo, bajo el genio teológico de Calvino adquirieron su pleno desarrollo y se plasmaron en un coherente y sistemático cuerpo de doctrina, único en la historia del cristianismo, tanto por la amplitud de su contenido, como por la profundidad bíblica que lo impregna. No es de extrañar, pues, que está sin par concepción teológica se la conozca bajo el nombre de calvinismo, en directa e inseparable relación con su autor. El concepto de vocación, de llamamiento, que ha de caracterizar la vida y actividad del hombre re-dimido por Cristo, constituye otra de las grandes aportaciones de su pensamiento. En esto Calvino fue el alfarero del hombre reformado. Con su reiterado acento en la doctrina bíblica del sacerdocio universal de los creyentes, Calvino inculcó en los hijos de la Reforma un profundo sentido de responsabilidad ante Dios y ante los hombres hasta entonces desconocido. El hombre reformado es el prototipo más actualizado del hombre responsable. De su responsabilidad ante Dios dimana su responsabilidad con la sociedad y consigo mismo. El hombre reformado es un hombre de vocación, de entrega y compromiso en todas sus acciones y relaciones con el mundo de sus semejantes y el mundo de su trabajo y de sus actividades cotidianas. El cambio doctrinal que supuso el retorno a la Biblia, implicó también un radical cambio de actitud hacia el trabajo y hacia las obligaciones del individuo en el orden creado. No solo, pues, en la esfera religiosa la impronta calvinista ha sido importante: lo ha sido también en el desarrollo político, social y cultural de Occidente.

Calvino: el hombre

En el prólogo de su Comentario a los Salmos, en una de las pocas referencias autobiográficas que nos hace de sí mismo, Calvino habla de una “súbita conversión”. Según observa Teodoro Beza en su reseña biográfica del Reformador, esta súbita experiencia de conversión de hecho marcaría el momento cumbre de un largo proceso espiritual que se iniciaría en sus años de estudiante en París, bajo el impacto de las ideas evangélicas luteranas predicadas con mucho ardor en la capital francesa por discípulos y seguidores del Reformador alemán.

Continuara…

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Lo que el boleto de avión no te dice

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“Nuestro matrimonio es uno que se basa en Dios. Para los que no creen esto suena absurdo, pero no puedo justificar mi fe ante unos que no la tienen y no la ven. Es como tratar de hacer distinguir a un daltónico el rojo del verde o el azul. Dios ha planificado todo esto y gracias a Él estamos aquí, pero no es fácil. El hecho de ser cristianos no nos promete una vida en la que falten las aflicciones. Al contrario”.

Sabía que tenía que comenzar con esta porción. Lo supe desde la primera vez que leí el libro, lo hice en 3 horas. Pocos libros he leído tan rápido. Es tan lindo, tan real, tan sentido, tan nuestro. Nuestro, sí, el de personas que creen, que creen en la Soberana Voluntad Divina de Dios, tanto Predestinando nuestras vidas para la salvación, como escribiendo cada una de las cosas que nos han de ocurrir a lo largo de este largo periplo al que llamamos vida. Una invitación a la lectura (resuena en mi mente esta frase de Abraham). No sé si estos párrafos animaran a alguien a la lectura, espero que sí, (como a mí que ya voy por la segunda vez), aunque prefiero pensar que aparezcan en el prólogo del libro o en la contraportada (soy más pretencioso).

Esta historia, como la describí en mi primer pensamiento, es: “una historia de fe, real, sincera, de cambio. Una historia para compartir, para soñar. Un cambio de vida, de estado, pero también un paso de la inocencia a la realidad, como de la juventud a la edad adulta en tan solo el tiempo que dura un vuelo de avión”. Puedo añadir ahora que es una historia de hoy. Un libro que presenta ante el lector una historia de amor (a la antigua usanza) en pleno siglo XXI. Dos jóvenes cristianos, separados por 13.212 kilómetros para el mundo, y tan solo un paso para Dios, quien bajo su pluma escribió cada una de sus vidas por separado y unos capítulos después juntó sus caminos según sus designios. Lo que es imposible para el mundo, es el día a día para Dios, lo inalcanzable para muchos está a un tiro de piedra para los que tienen fe. Por eso este libro es una historia de fe. Sí claro, es una historia de amor, pero no se puede entender sin la fe, la fe en el mismísimo amor, la fe en Dios.

Una red social tan acorde y valida en nuestros días, (aunque muchos piensen lo contrario) es el cauce utilizado en principio para hacerles coincidir. Dos culturas diferentes, dos idiomas distintos, las familias, el trabajo, la escasez económica, son problemas que se rompen con solo un abrazo, en un aeropuerto.

Este libro te abraza, te acaricia los sentidos, te enamorara, te hará llorar, soñar, sufrir. Te hará creer o volver a hacerlo. Te acercará a Dios, al Dios de las vidas de sus dos protagonistas y sentirás el amor que tan solo separa un billete de avión, que ahora sí, tiene muchas cosas que contarte.

 

Georgia Blidar. Rumana de nacimiento, pero peregrina en esta tierra, hoy está radicada en Chile junto a su esposo Abraham Serey, comenzando una nueva vida. De profesión periodista, nos presenta esta primera novela que te recomendamos encarecidamente. 

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Puedes hacerte con una copia digital del libro en:

www.amazon.es/Lo-que-boleto-avi%C3%B3n-dice-ebook/dp/B07B2CR1D2/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1520896406&sr=8-1&keywords=Georgia+Blidar

Puedes saber más de este libro en:

La Sra. de C.H. Spurgeon

La Sra de C.H. Spurgeon

La Sra. de C.H. Spurgeon

Charles Ray

 

Se ha sentido que una breve biografía de la Sra. de C. H. Spurgeon sería apreciada y bien recibida y que sería un estímulo para muchos a realizar mayores esfuerzos en el servicio de Cristo por medio de su inspirador ejemplo.

La Sra. Spurgeon fue realmente una mujer maravillosa, y si este pequeño libro despierta interés en su trabajo que hasta ahora era desconocido, y alienta a los cristianos inválidos y a otros a ocuparse en realizar algún trabajo para su Maestro mostrándoles las tremendas posibilidades que reposan en la fuerza de los más débiles, entonces habrá cumplido con su propósito.

Charles Ray

 

128 pp. Rústica

1442 – 12,00 €