¿Un libro de regalo?

22384864_1463604903695368_763936412_n (1)

¿Un libro de REGALO?

Desde hoy y hasta el próximo 31 de Octubre día de la Reforma consigue este libro digital de REGALO “Las mujeres de la Reforma”.

Suscríbete a nuestro BLOG (www.solosanadoctrinablog.wordpress.com) y envíanos tus datos por email a la siguiente dirección:

info@solosanadoctrina.com

No dejes pasar esta oportunidad. Hasta el día 31 de Octubre.

Soli Deo Gloria.

Anuncios

Cristo y su reino

Blog24

Es evidente que el oficio de Mediador entre Dios y el hombre pecador tiene que incluir la función de dominio y control del Rey. Las funciones de Cristo como Profeta y Sacerdote
hubieran sido inútiles sin él. Prácticamente cada página de la Biblia demuestra que el Mesías prometido del Antiguo Testamento sería Rey y que el Dios histórico encarnado del Nuevo Testamento es un Rey en el más elevado sentido de la palabra.

“Saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel” (Núm. 24:17). “Se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isa. 9:6). “Yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Pídeme, y te daré por herencia las  naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás” (Sal. 2:6, 8- 9). “He aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días… Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dan. 7:13-14). El ángel Gabriel, en la anunciación a la Virgen María, dijo: “Concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será
llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Luc. 1:31-33). Apocalipsis expresa la universalidad y la preeminencia y lo absoluto de su autoridad como Rey cuando declara que el Cordero es “Rey de reyes y Señor de señores” (Apoc. 17:14) …El
título que brota espontáneamente de los labios de todos los hombres, aun de los del extranjero indiferente, pero con infinitamente más sentido de los labios de todos los que han sido objetos de su amor es SEÑOR ––Jesús, Dueño, Maestro, Soberano. Es universal, dominando a los más encumbrados al igual que a los más humildes, comprendiendo y doblegando a todo poder y autoridad menor que él— Rey de reyes. Es absoluto en todo, sin límite en alma o cuerpo, tiempo o eternidad —poseyendo y disponiendo absolutamente para sus propios usos todo lo que somos y poseemos, cada cosa y todas las cosas en todos los sentidos.

1. Y todo esto se predica de él, no meramente como Dios, sino como Dios-hombre en su obra como Mediador entre Dios y el hombre. Como la segunda Persona de la Trinidad, igual al Padre eterno en poder y gloria, el Verbo de Dios posee un dominio absoluto inherente como Rey de todo el universo. Esta autoridad es intrínseca, que no se deriva de ninguna otra fuente, inalienable, y es igual ayer, hoy y para siempre (Heb. 13:8). Durante toda la vida terrenal del Dios-hombre, tanto siendo un infante en el pesebre como cuando colgaba moribundo en la cruz, el Hijo eterno de Dios estaba ejerciendo su dominio soberano sobre todo el universo. Pero en su oficio como Mediador, y en toda su persona después de su encarnación como Dios-hombre, fue constituido Rey por la
autoridad de toda la Deidad según se representa en el Padre. Su soberanía intercesora… le fue dada por el Padre como recompensa de su obediencia y sufrimiento. “Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:7-11). Esta autoridad que le fue dada por el Padre es especial en lo que toca particularmente a la salvación de su pueblo y, a ese fin, a la administración de todas las disposiciones del pacto de la gracia, del cual él es el ejecutivo benevolente. No se trata de su naturaleza divina exclusivamente, sino de la Persona integral como Dios-hombre. Sobre el trono de intercesión del universo se sienta un HOMBRE. Él, que fue víctima de insultos, desprecios y condenado por Pilato, ahora se encuentra sentado a la diestra de Dios y gobierna los mundos, tal como lo hará en lo sucesivo sentado en el gran trono blanco, desde donde juzgará a todos los hombres.

A.A.Hodge 1

Nuestro Hermano en la carne tiene todo poder en el cielo y en la tierra para hacer que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayuden a bien (Rom. 8:28). Tanto los atributos divinos como los humanos obran juntos en la administración de su reinado. Todos sus actos como Rey son infinitamente sabios, justos y poderosos porque es Dios. Pero a la
vez son los actos de un hombre. Poseen una cualidad auténticamente intrínseca – perteneciente a algo como una característica básica y esencial de lo que es.

2. Cristo ya es un Rey sobre su trono en pleno ejercicio de su administración real. Como el Verbo eterno, por supuesto, ha sido Mediador entre Dios y el hombre pecador desde la caída de Adán. Si no fuera así, la sentencia de la ley hubiera sido ejecutada incondicionalmente ante la primera apostasía. Desde entonces, hemos estado viviendo ––y la historia humana se ha ido desenvolviendo— bajo un sistema de paciencia que incluye al aplazamiento de la aplicación de la justicia. Esto fue, por supuesto, posible solo porque la raza humana ha existido bajo la protección de un Mediador divino y competente. Todas las funciones del oficio intercesor implican tanto una parte (Dios) como a la otra (el hombre). Si fue el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apoc. 13:8), tiene que haber sido un profeta antes que Moisés, un Sacerdote antes que Aarón, un Rey antes que David. Fue en estos sentidos el predecesor de estos y la fuente de donde surgieron, al igual que su sucesor. Una inspección cuidadosa muestra que el Jehová del Antiguo Testamento, llamado también Ángel de Jehová o el enviado por Jehová, es la segunda Persona de la Trinidad, tal como lo declara el autor de la Epístola a los Hebreos. (compárese con Sal. 45:6-7; Heb. 1:8-9; Gén. 31:11, 13; 48:15- 16 con Os. 12:2-5; Éxo. 3:1-14 con Hch. 7:30-35).

Reinó sobre todos los asuntos humanos, como lo relata la historia bíblica. Dio la Ley en el Sinaí, incluyendo todo el ritual ceremonial, al igual que los Diez Mandamientos. Sacó a Israel de Egipto, lo condujo a través del desierto y lo estableció en Tierra Santa “con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros” (Deut. 26:8). Libró las batallas contra los filisteos; estableció sus tipos y representantes: David y Salomón, sobre sus tronos temporarios y simbólicos, y dirigió todo el curso de la historia a la consumación del cumplimiento del tiempo en preparación a su venida en la carne. Pero por otro lado, en el sentido más estricto tenemos que fechar la toma de posesión del cargo de su oficio como Rey en el ejercicio pleno y visible desde el momento de su ascensión desde la tierra al cielo y su lugar a la diestra del Padre. No podía realmente comenzar a ejercer su oficio real como Dios-hombre antes de haberse convertido tanto en Dios como en hombre en una Persona a través de la encarnación. Su
función como Sacerdote precede, en un sentido, su función como Rey, al igual que los actos que le correspondían. Su expiación es el fundamento de su derecho real sobre su pueblo y su administración real al abogar a su favor. Cuando fue anunciado, Juan el Bautista declaró: “El reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:2). Fue recibido por sus discípulos y rechazado por los judíos como alguien que pretendía ser un rey. Pilato hizo escribir el título de Rey en tres idiomas y los clavó en su cruz. “Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de
Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (Heb. 10:12-13). Su oficio real es básicamente una dispensación real de su gracia como Salvador. A fin de que esto pueda ser universal e infaliblemente eficaz y completo,
declara que ahora “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” y fundamenta en esto su gran comisión a la iglesia: “Id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mat. 28:18-19). Y Pedro, en el gran Día de Pentecostés, declaró que cuando el profeta David registró la promesa de que Dios resucitaría a Cristo para sentarlo en el trono, habló de la resurrección de Cristo: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le a hecho Señor y Cristo. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís…Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:32-33, 36).

Versiculo 114

3. El reino intercesor actual del Dios-hombre es universal, abarca todo el universo y a cada uno de sus sectores… No obstante, esta verdad es enseñada con tanta claridad y certidumbre en el Nuevo Testamento como lo es cualquier otro artículo de nuestra fe. En el Salmo 8, Dios declara su propósito de poner todas las cosas bajo el dominio del hombre. Pablo declara que este propósito se cumplió en Cristo, “resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Ef. 1:20-23). Declaró a sus discípulos como base de la comisión que les dio: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mat. 28:18). En Filipenses 2:9-10, Pablo dice: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Esto incluye absoluta y exhaustivamente todo el universo en todas sus categorías de cielo, tierra e infierno, tal como el pasaje en Efesios incluye toda la duración… la era actual del mundo y la venidera. Y esto se repite y enfatiza con un lenguaje firme en Hebreos 2:8: “Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él”, y en 1 Corintios 15:27: “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies”,
o sea, absolutamente todas las cosas excepto Dios el Padre…

En acorde con esto, los teólogos han hecho una distinción destinada a clasificar los diferentes aspectos y métodos de esta vasta administración de poder real, entre los reinos de poder, de gracia y de gloria que son de Cristo. Estos, por supuesto, no son [enteramente] diferentes a los campos o esferas de gobierno, dado que el reino de
poder incluye el reino de gracia, y el reino de gracia precede y prepara el camino para el reino de gloria. Son diferentes métodos de trabajar y diferentes sistemas especiales de administrar, incluidos todos en su reinado universal como Rey.

I. EL REINO DE PODER QUE PERTENECE A CRISTO: Este es el reinado providencial del Dios-hombre sobre todo el universo en cumplimiento de su obra intercesora como Redentor de su pueblo. El universo en todos sus aspectos, tanto materiales como espirituales, constituye un sistema. El logro seguro de un fin, el control absoluto de
cada aspecto, involucra necesariamente el control y la administración coordinada de todas las partes.

1. Por lo tanto, el reino universal de poder que pertenece a Cristo tiene que incluir, en primer lugar, su control providencial de todo el universo físico. El universo físico es la base necesaria del mundo intelectual, moral y espiritual. Lo de mayor importancia no puede ser gobernado adecuadamente a menos que lo de menor importancia sea
controlado. Las leyes de la materia y el orden del mundo material siguen siendo igual que antes, y no ocurre ningún cambio que pueda ser descubierto por la ciencia. Sin embargo, el hecho glorioso es que el Dios-hombre, como Rey intermediario durante… la era actual, ha puesto todo el mecanismo del universo natural [bajo su mando] como
medio para asegurar el establecimiento de su reino de intercesión. Conduce a las huestes celestiales hacia ese resultado supremo. Las grandes corrientes de todas las potencias del mundo son guiadas a ese fin. Las dulces influencias de las Pléyades obedecen a su voz, y las ligaduras del Orión están en sus manos. No es el Dios absoluto, sino nuestro hermano Redentor, el hombre que también es Dios, que dispone el curso de las estrellas: “El es quien cubre de nubes los cielos, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. El da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los Cristo y su reino cuervos que claman” (Sal. 147:8-9), el que cuenta los cabellos de nuestra cabeza (Mat. 10:30) y no dejará que plaga alguna entre en nuestra morada (Sal. 91:10).

Versiculo 113

2. El reino intercesor de poder que pertenece a Cristo incluye el gobierno moral universal de Dios sobre sus criaturas inteligentes. El gobierno moral de Dios sobre la humanidad es solo una parte de su inmensurable imperio. Los ángeles, los demonios y sean las que sean las demás criaturas inteligentes que existen en otros mundos deben
formar una totalidad moral sistemática con la raza humana. El imperio moral de Dios en su totalidad tiene que ser regido por los mismos principios generales de justicia. La voluntad de Dios tiene que ser el común denominador de todo, su amor la motivación de todos, su gloria la meta que comparten. Cristo es en este sentido más amplio, Rey de reyes y Señor de señores. Dios ha nombrado a su Hijo “heredero de todas las cosas”. Lo ha colocado “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Ef. 1:21).Todo en el
cielo y todo en la tierra que se inclinará ante el nombre de Jesús, incluye a todas las criaturas racionales. Todos los hombres y los ángeles se reunirán el Día del Juicio Final.

En cambio, a los demonios “los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Jud. 6). Él ejerce este gobierno moral universal providencialmente de varias maneras, según las diversas características y condiciones de sus súbditos, pero siempre basado en los mismos principios de justicia. Emplea a los ángeles como espíritus que velan a su pueblo en la actualidad, y los empleará como sus agentes para ejecutar la
separación entre los justos y los condenados en el juicio del gran día. Restringe y controla las acciones del diablo y sus ángeles, los espíritus del poder del aire. Controla todos los eventos para bien de su pueblo. En especial dirige los eventos a fin de lograr la disciplina y educación completa de ellos, y la consecuente preparación para disfrutar de su gloria. El final es la redención completa de su pueblo. Pero a fin de hacerlo, todos los miembros de la familia humana de todas las generaciones y de las diversas familias y nacionalidades tienen que estar sujetos al mismo gobierno. Durante la época presente no es Dios absoluto, sino nuestro hermano Redentor, el Dios-hombre, quien es el Señor, el que gobierna a las naciones. Habla con autoridad a cada conciencia. Tiene el derecho supremo de controlar las obras de cada persona para lograr sus fines. Ordena cada acontecer político y social, y toda la evolución de la civilización y actividad humana relacionada con ella, para cumplir sus planes. Al final, cada tribu, pueblo, nación y
lengua comparecerá ante su trono para ser juzgado por él y determinar su destino según su sentencia.

II. EL REINO DE GRACIA QUE PERTENECE A CRISTO. El reino espiritual, que está al cuidado de Cristo, por el cual asume el gobierno del universo, respeta, primero, a su propio pueblo espiritual individualmente y, segundo, a su pueblo organizado colectivamente como la Iglesia visible.

1. Cristo reina sobre los suyos individualmente, tanto externa como internamente. Externamente, somete a los enemigos de él y de ellos, restringiendo a Satanás, sus ángeles y hombres impíos. Los fortalece en momentos de debilidad, los defiende ante los peligros, dirige y colabora con ellos en su accionar y les da la victoria definitiva en todas
sus pruebas, y causa que siempre perseveren hasta el final para poder recibir la corona de vida. Además, bajo la inspiración de su Espíritu, une unos a otros de su pueblo espiritual con lazos de amor y estimula y guía las grandes manifestaciones de amor… y todas las variadas maneras como se manifiesta la “comunión de los santos”. Internamente, el Dios-hombre reina supremo en el corazón de cada creyente. Es imposible [confiar] en Cristo como nuestro Sacrificio y Sacerdote sin confiar a la vez en él como nuestro Profeta, sometiendo totalmente nuestro entendimiento a sus enseñanzas y aceptándolo como nuestro Rey, sometiendo implícitamente nuestro corazón y voluntad y vida a su control soberano. A Pablo le encantaba llamarse el doulos, siervo adquirido, de Jesucristo. Los creyentes lo llamamos espontáneamente Señor Jesús. Su voluntad es nuestra ley, trabajar en su obra, combatir en sus combates, triunfar en sus victorias es el todo de nuestra vida y nuestro gozo.

2. El reino de gracia perteneciente a Cristo también incluye a su Iglesia visible. Aunque la verdadera iglesia está constituida sencillamente por aquellos en quienes mora el Espíritu Santo, y aunque no es esencial contar con una organización para que exista, la
voluntad de Cristo es que su verdadera iglesia, por importantes razones prácticas, se organice espontáneamente asumiendo distintas formas. Sus formas son muy diversas, según sus diferencias determinadas por la providencia, y son muy diferentes en cuanto a su excelencia; no obstante, son todas, tanto las mejores como las peores, formas de la Iglesia verdadera… Y solo Cristo es la Cabeza legítima de esta iglesia visible en cualquier forma que asuma. No ha nombrado ningún vicegerente. Ha prohibido que sus siervos sean llamados rabís o maestros (Mat. 23:9-10). Pronuncia una maldición sobre los que
Cristo y su reino dominan a su ascendencia, ya sean soberanos de naciones, patriarcas
universales o papas. Por medio de su Palabra inspirada y su Espíritu siempre presente
ha provisto lo necesario para el gobierno de su iglesia a través de los tiempos. Ha ordenado las condiciones para la membresía, las leyes, los oficiales… No estamos obligados a creer ninguna doctrina y cumplir ningún deber que no haya revelado claramente en su Palabra. Los discípulos de Cristo son siervos libres del Señor, dispensados de toda esclavitud humana porque le son totalmente obedientes a él y solo a
él…

Cristo declaró que su Reino “no es de este mundo”, o sea no un reino como algún otro reino, con sus organizaciones, leyes, métodos de administración y fines. En cambio, es un reino espiritual, que abarca y penetra todos los demás, con métodos y fines tan distintos de los demás que no puede, cuando es leal a su Cabeza, interferir ni aliarse con ninguno de los otros. Su Cabeza, sus miembros, leyes, oficiales, métodos, sentencias, recompensas y fines no son de este mundo, sino que son espirituales; es decir, son revelados y aplicados por el Espíritu Santo, y lleva al hombre a relacionarse con las realidades del gran mundo espiritual revelado en las Escrituras.

III. EL REINO DE GLORIA QUE PERTENECE A CRISTO. En la era actual, Cristo se presenta principalmente como un Capitán conquistador, reinando al frente de sus huestes, el Capitán de nuestra salvación (Heb. 2:10), el conquistador de sus enemigos y los nuestros, y el que pone al mundo bajo sus pies (Apoc. 19:11-16). Pero de allí en
adelante las Escrituras revelan una consumación final, cuando el reino de Cristo esté completo con todos sus miembros y se haya desarrollado hasta ser un estado perfecto: cuando todos los redimidos se hayan reunido, haya pasado la crisis del día del juicio, los cuerpos glorificados de los santos han vuelto a encontrarse con sus espíritus perfectos. Entonces “el Hijo del hombre se sentará en el trono de su gloria” y “no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes” (Apoc. 22:3-4).

Tomado de “Christ the King” (“Cristo el Rey”) en Evangelical Theology (Teología
evangélica)
_______________________
Archibald Alexander Hodge (1823-1886): Teólogo presbiteriano estadounidense,
nacido en Princeton, Marcer, Nueva Jersey.

Cristo ascendido y exaltado

Blog19

El primer paso en la exaltación de Cristo fue su resurrección; el segundo, su ascensión al cielo; el tercero, el estar sentado a la diestra de Dios. Habiendo considerado el primero, meditemos en los otros dos.
I. SU ASCENSIÓN:

1. Nuestro Señor, habiendo resucitado [de los muertos], no ascendió inmediatamente al cielo, sino que permaneció cuarenta días en la tierra (Hech. 1:3). Gracias a esta demora:

(1) Daría a sus seguidores pruebas indubitables de su humanidad: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies” (Luc. 24:39-40). Mucho tiempo después de su ascensión al  cielo, el último de sus discípulos que todavía vivía testifica: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida… os anunciamos” (1 Juan 1:1-3). (2) Cristo dio pruebas satisfactorias concernientes a la realidad de su resurrección. Lo hizo de muchas maneras, instando al pobre discípulo
que dudada que pusiera su dedo y viera sus manos, y que extendiera su mano y la pusiera en su costado (Juan 20:27). Ciertamente se presentó vivo después de su pasión con muchas señales infalibles (Hech. 1:3). (3). Cristo permaneció sobre la tierra por un tiempo para ayudar a sus discípulos a recuperarse del terrible golpe que había sufrido su fe y para instruirles sobre la naturaleza y cosas concernientes a su reino. “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Luc. 24:44-45).
2. Las profecías requerían la ascensión de nuestro Señor y las Escrituras no pueden ser quebrantadas. Así es que leemos: “Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta” (Sal. 47:5). “Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y
también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios” (Sal. 68:18). De esta predicción, tenemos una interpretación inspirada y por lo tanto infalible dada por Pablo en Efesios 4:8-13. Daniel predijo lo mismo: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano
de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran” (Dan. 7:13-14). Nuestro mismo Señor predijo a menudo su propia ascensión: “Voy al Padre” (Juan 14:28). “Voy al que me envió” (Juan 16:5; ver Juan 1:51). Dijo muchas cosas más sobre lo mismo. Tanto que sin lugar a dudas, varias predicciones, que abarcaban al menos mil años, requerían que Cristo ascendiera a Dios.
3. El registro histórico coincide totalmente con las profecías. Ni Mateo ni Juan registran la ascensión de Cristo. No obstante, esta es declarada en cuatro libros del Nuevo Testamento. El testimonio de Marcos sobre el tema es: “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Mar. 16:19). Lucas, en su Evangelio, dice: “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo” (Luc. 24:50-51). En Hechos 1:9-11 leemos: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”. Estaban mirando fijamente al cielo mientras ascendía, cuando de pronto dos hombres vestidos de blanco aparecieron junto a ellos y les dijeron: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. En 1 Timoteo 3:16, Pablo dice que fue “recibido arriba en gloria”. Entonces, el registro
coincide con la predicción y la explica…
4. Cristo ascendió al cielo desde el Monte de los Olivos. Las Escrituras dicen expresamente que su ida al cielo era necesaria: “a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hech. 3:21). El propósito de Dios, la verdad de las profecías y la idoneidad de las cosas requerían la
ascensión de Cristo al cielo. Marcos dice: “fue recibido arriba en el cielo”. Lucas dice: “fue llevado arriba al cielo”. Cristo mismo dice: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3:13). En Hechos 1:11, tenemos las palabras de los ángeles: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Esteban vio “los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hech. 7:56). Pablo advierte a los patrones que sean buenos y benevolentes, y les da como una razón: “sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos” (Ef. 6:9). Además “nuestra ciudadanía está
en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Fil. 3:20). Y “Porque no entró Cristo en el santuario hecho  de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Heb. 9:24). Pedro dice también “ha subido al cielo”. Pero Pablo dice que fue “hecho más sublime que los cielos” (Heb. 7:26). Esta manera de expresarse puede ser una referencia a la idea judía de tres cielos: primero los cielos aéreos y luego los cielos estrellados. Cristo fue hecho más sublime que estos cielos y entró al tercer cielo, llamado a menudo “el cielo de los cielos”.
5. Cuando decimos que Cristo ascendió, nos referimos a su cuerpo humano y su alma humana. Su naturaleza divina llena y siempre ha llenado el cielo y la tierra. De hecho, llena todo espacio, no está confinada a ningún espacio sino que abarca la inmensidad.

William S. Plumer 7

Cuando Cristo caminaba aquí en la tierra, habló del Hijo del Hombre diciendo que estaba en el cielo (Juan 3:13). Esto era cierto en todo momento en cuanto a su naturaleza divina, aunque solo a ella. El efecto de esta exaltación de la naturaleza humana de Cristo no era para aniquilarla, ni para [alterarla] de modo que dejara de ser una naturaleza humana,
sino para glorificarla, para coronarla de gloria y honor. Cuando lo vio Saulo de Tarso, al poco tiempo después de su ascensión, brillaba con un brillo más brillante que el sol. Verlo le produjo una ceguera que fue curada milagrosamente. Unos seis años después, Juan lo vio y cayó como muerto a sus pies. El modo común de explicar este cambio
maravilloso en la apariencia de Cristo es que mientras estaba aquí en la tierra su gloria estaba como cubierta con un velo. En su transfiguración, el velo fue quitado, y sus vestiduras se hicieron blancas y brillantes. En el cielo no hay velo, nada que lo tape. La gloria brilla con esplendor, y nada la oscurece.
6. El modo como Cristo ascendió merece nuestra atención. Cristo ascendió no figuradamente, sino literalmente; no espiritualmente sino [corporalmente]; no de modo invisible, sino visiblemente. Sus discípulos lo vieron subir al cielo tan claramente como lo vieron en la cruz, en el barco o en la orilla del mar. Ascendió en una nube. Nadie nos ha dicho lo brillante que era esa nube ni tampoco su apariencia, pero era como la nube en la cual vendrá para juzgarnos (Hech. 1:11). Ni fue llevado súbitamente. Fue visto dejando la tierra, y visto por un tiempo después que la dejó. Lo contemplaron mientras iba subiendo. ¡Su ascensión fue triunfal! Cuarenta y tres días antes había entrado a Jerusalén montado en una asna. Ahora asciende triunfante a la Jerusalén celestial. Dejó este mundo diciendo palabras de aliento y bendición a los humildes. Las primeras nueve oraciones de su sermón del monte empiezan con la palabra bienaventurados. Lo último que hizo sobre la tierra fue pronunciar una bendición sobre su pueblo. Su ascensión el cielo fue gloriosa en todo sentido. Es indudable que su apariencia lo era… La ascensión del Señor fue un evento jubiloso en todo sentido y así lo consideraron sus discípulos, como nos informa Lucas expresamente. Fue el fruto bendito de sus sufrimientos y obediencia. Y fue visto por un número suficiente de testigos competentes y verosímiles, no menos de quinientos (1 Cor. 15:6)…
II. ESTÁ SENTADO A LA DIESTRA DE DIOS:

Esta es el tercer paso de la recompensa de nuestro Señor, el tercer paso de su exaltación. Esto lo requerían las profecías. David había dicho: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Sal. 110:1; compárese Luc. 20:42; Heb. 1:13). Tanto Pedro como Pablo dan pruebas que esto se aplica a Cristo.
Cristo mismo predicó lo mismo cuando estaba en manos de sus asesinos: “Desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios” (Luc. 22:69). La Biblia habla mucho de esta posición a la diestra de Dios… Pablo dice que Dios lo sentó “a su diestra en lugares celestiales” (Ef. 1:20). Pedro dice que “está a la diestra de Dios” (1 Ped. 3:22)…Cristo no podía haber sido alzado a un grado más alto de descanso, soberanía, felicidad, poder y majestad. En este estado glorioso, Jesucristo lleva a cabo sus oficios de mediador.
Él es el gran Profeta de la Iglesia. En él está la plenitud del Espíritu. Por su Espíritu, convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8)…

William S. Plumer 8

No tiene ningún guía o consejero. El Espíritu es uno con el Padre y el Hijo. Es soberano en todos sus actos (1 Cor. 12:11). No puede ser comprado con dinero, lágrimas o sangre. Sino que hay una armonía gloriosa en los asuntos de la Trinidad. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. No hay ninguna diversidad de opiniones ni de voluntad en la Deidad. El día de Pentecostés, Pedro dijo: “[Jesús siendo] exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hech. 2:33). Entonces el Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo.
Ilumina nuestro entendimiento, obra la fe en nosotros y nos salva. Cristo también levanta, califica y envía a todo obrero del evangelio real y auténtico. Es Cabeza de todas las cosas relativas a la Iglesia. En su estado de exaltación, Cristo sigue siendo nuestro Sacerdote. Por cierto que ya no presenta ofrendas, pero intercede gloriosamente
por nosotros. La gloria de su intercesión puede comprobarse en estos hechos: (1) la Persona del Intercesor es [inexpresablemente] generosa. (2) Cuenta con el beneplácito de su Padre. (3) Su intercesión tiene plena autoridad. (4) Prevalece siempre. (5) Es única. (6) Continúa para siempre.
En su exaltación, Cristo también es Rey. En esto, la grandeza de su gloria es: (1) Su reino que es espiritual y por ende tiene su centro en el corazón de su pueblo. (2) Su orden es absoluto en lo que se refiere a la verdad, la equidad y la justicia. (3) Es tan estable como el trono de Dios. (4) Es para siempre jamás.
1. [Por lo tanto] tenemos derecho a esperar la conversión de todos los escogidos por Dios. La depravación natural y los hábitos que llevan a un continuo pecar por largo tiempo pueden dar la impresión de que una transformación es imposible. Pero porque Cristo está sentado a la diestra de Dios, su pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de su
poder (Sal. 110:1-3).
2. No habrá fracaso alguno en el cumplimiento de los planes y designios de Dios. “El Señor está a tu diestra; quebrantará a los reyes en el día de su ira. Juzgará entre las naciones” (Sal. 110:5-6).
3. La Iglesia está a salvo. Su Cabeza está exaltada, él la ama y compró con su sangre. La ha grabado en las palmas de sus manos. Su éxito depende de su brazo lleno de poder, de su gracia que es infinita, su intercesión que siempre prevalece. La confianza humilde y exclusiva en el Capitán de nuestra salvación nunca sufre una decepción.
4. Hacia el estado glorioso al que se dirigen sin pausa los creyentes en Cristo. El cielo, el cielo de los cielos, el tercer cielo, el paraíso, la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios, son algunos de los nombres de la gloria que espera al espíritu de los justos que han sido perfeccionados. La gloria de aquel mundo bendito es que el Cordero es su luz. Seremos
como él, pues le veremos como él es (1 Juan 3:2). Nuestros cuerpos viles serán convertidos en cuerpos similares al de él (Fil. 3:21). Moraremos eternamente con el Señor (1 Tes. 4:17).
5. Un sometimiento y una obediencia de todo corazón y universal a Cristo son tanto apropiados como obligatorios. Tenemos que someternos, ya sea con gozo para salvación o con pesar para destrucción… No habrá gritos pidiendo misericordia más fuerte, ningún alarido de angustia más penetrante, ningún lamento de desesperación que destroce más el corazón que los que al final se escucharán de los hombres que no le dieron importancia a las cosas eternas. Si tú estás todavía en tus pecados, una de dos cosas es cierta: o tu conciencia está en una guerra perpetua y temible con tus prácticas, o has adoptado algún error que le quita a la vida dignidad y a la muerte esperanza.
Tomado de Rock of Our Salvation 

William S. Plumer (1802-1880)

 

Los Caminos de la Juventud hoy

Los Caminos

Los Caminos de la Juventud hoy

Francis A. Schaeffer

Los tiempos cambian. En breves años hemos visto surgir, y decaer, la llamada “Nueva izquierda” y su optimismo político, la creciente inclinación estudiantil a las drogas, el nacimiento del denominado “Pueblo de Jesús” -o “Gente de Jesús”- y toda suerte de movimientos de los más variados matices y colores.

En este pequeño volumen, el Dr. Schaeffer analiza algunos de los más recientes cambios en el mundo de la cultura juvenil, con énfasis especial en el desarrollo gradual de lo que él llama “el nuevo burgués” y el retorno a una espiritualidad neo-pentecostal de claro signo platónico. Seguidamente, el autor sugiere cuál debiera ser la respuesta cristiana.

51 pp. Rústica

Ref. 1475 – 6 €

Huyendo de la Razón

Huyendo

Huyendo de la Razón

Francis A. Schaeffer

La vida no es más que existencia sin significado y el hombre la pieza de una maquinaria absurda. ¿Qué salida busca el hombre moderno? La huida hacia mundos irracionales, ilógicos, de fantasía, drogas, absurdo, pornografía, etc. La búsqueda de una “experiencia final”, aunque sea en la locura y en la total alienación racional y humana, parece ser la única salida…

Si esta es la mentalidad del siglo XX, ¿cómo se originó? ¿Qué significado puede tener la fe cristiana para el hombre moderno? En este libro profundo y original, Francis A. Schaeffer nos muestra el camino que han recorrido las artes y el pensamiento del hombre occidental para reflejar el dualismo que arranca de Tomás de Aquino y fue avasallador a partir del Renacimiento. Hoy, este dualismo se expresa mediante la desesperación de la racionalidad y la huida hacia un mundo no racional, con la esperanza de hallar algún sentido para la vida y el mundo.

Todo este panorama aparece con toda su fuerza en la literatura, el arte, la música, el teatro, el cine, la televisión, la cultura popular y los medios de comunicación social. Este libro ayuda a discernir con claridad la verdadera situación del hombre moderno para poder así presentarle el mensaje del Evangelio más eficazmente y dentro de sus propios condicionamientos sociológicos y culturales.

105 pp. Rústica

Ref. 1474 – 6 €

El ejemplo cristiano

17197953_1258484864207374_1023973098_n

El argumento más efectivo a favor del Cristianismo es todavía las buenas vidas de aquellos que lo profesan. Una compañía de Cristianos felices de vida pura en la comunidad es una prueba más poderosa que Cristo ha resucitado que cualquier tratado erudito pudiera ser. Y otra ventaja adicional es que, mientras que la persona promedio, común y corriente, no leería una obra teológica ni que se le pagara, nadie puede evadir el argumento práctico presentado por la presencia de mujeres y hombres santos.

Para los hijos e hijas de esta era tensa y altamente mecanizada una vida santa pareciera indiscutiblemente aburrida y aburridora y totalmente sin brillo, carente de interés, pero entre todos los juguetes imaginativos de fantasía que captan el interés del mundo, una vida santa se alza aparte como la única cosa destinada a perdurar.

“Las estrellas no hacen ruido”, dice el proverbio italiano, sin embargo han perdurado a través de todas las civilizaciones y en su modesto silencio han seguido brillantes por los siglos, predicando su sencilla doctrina de Dios y las cosas que perduran. Francisco de Asís compuso unos himnos sublimes y predicó unos sermones hermosos y amenos, pero no se le recuerda ni conoce por ninguno de éstos, sino que ha captado la imaginación moral de la humanidad. La pureza prístina de su vida es la que le ganó un lugar perdurable en los corazones de todos los que buscan a Dios.

17203563_1258499577539236_757398768_n

El Cristiano que sea celoso de promover la causa de Cristo puede comenzar viviendo en el poder del Espíritu y así reproducir la vida de Cristo a la vista de los hombres. En profunda humildad y sin ostentación, él puede permitir que su luz brille. Tal vez el mundo pretenda no ver, pero lo verá y notará, sin embargo, y es probable que le moleste su conciencia de manera seria por lo que haya visto

 

A.W.Tozer (21 de abril de 1897- 12 de mayo de 1963)

Extraído de Orientando las velas

 

 

 

 

Cristo es Dios

Blog2

El propósito de este capítulo es declarar y comprobar la doctrina de la divinidad suprema, verdadera y auténtica del Señor Jesucristo. Su divinidad es verdadera, no ficticia; es auténtica, no figurada; es suprema, no meramente superangelical. Nadie es divino en un sentido más elevado que lo es el Salvador de los hombres perdidos. Las pruebas
de esta verdad son variadas, multiformes y abundantes.

I. LAS ESCRITURAS ADJUDICAN A JESUCRISTO LOS NOMBRES DE DIOS. Un apóstol dice de él: “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20). Hablando de los israelitas, otro apóstol dice: “Según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas,
bendito por los siglos” (Rom. 9:5). En ambos Testamentos, es llamado Emmanuel, lo cual significa “Dios con nosotros” (Isa. 7:14; Mat. 1:23). Refiriéndose a , Pablo dice: “Dios fue manifestado en carne” (1 Ti. 3:16). El profeta evangélico lo llama: “Dios Fuerte, Padre Eterno” (Isa. 9:6). Pedro dice de él: “Es Señor de todos” (Hech. 10:36). Pablo afirma que:
“Es Señor de gloria” (1 Cor. 2:8). Isaías al igual que Joel le dan el imponente e indecible nombre de Jehová (Isa 6:5-10 cf. Juan 12:39-41; Joel 2:32 cf. Hech. 2:21; Rom. 10:13). La Biblia denomina a nuestro Salvador como Dios, el Dios verdadero, Dios bendito por los siglos, Señor de todos, Señor de gloria, Dios con nosotros, Jehová, Dios de los ejércitos. Este lenguaje es usado por profetas y apóstoles en épocas muy diferentes y en ocasiones muy diversas: unos antes de su nacimiento, otros en ocasión de su nacimiento y aún otros después de su ascensión. Es así que la Palabra de Dios nos enseña que es divino. Señor Jesús, tú que eres Dios sobre todos, tú, Jehová de los ejércitos, sé tú nuestro Amigo. Bendícenos y ayúdanos a cada uno. Sé la fuerza de nuestra salvación.

II. TAMBIÉN SE LE ADJUDICAN ATRIBUTOS DIVINOS. Eternidad3 es uno de sus atributos perfectos: “En el principio era el Verbo” (Juan 1:1). Juan el Bautista nació seis meses antes que nuestro Señor, a pesar de lo cual, él dice de Jesús: “Es antes de mí” (Juan 1:15)…
Cuando estaba sobre la tierra, confirmó su propia eternidad y propia existencia: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Más de sesenta años después de su ascensión4 desde el monte del Olivar y apenas nueve versículos antes del final del Nuevo Testamento, Jesús dice de sí mismo: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el
último” (Apoc. 22:13). Este que es él mismo el Alfa, el primero, el principio, debe ser auto existente, independiente y eterno. De seguro que el que puede decir esto acerca de sí mismo es divino. Oh tú, Hijo eterno de Dios, tú, Padre de la eternidad, recuerda que nosotros somos de ayer y que seremos quebrantados por la polilla. Haz que, en la
plenitud de tu gracia, veamos tu gloria que compartes con tu Padre desde antes de la fundación del mundo.

Omnipresencia es otro atributo de Dios que Cristo afirma tener: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:20). Cristo no podría estar en medio de todos los pequeños grupos de adoradores en todas partes del mundo a menos que fuera omnipresente. Afirma el mismo atributo perfecto cuando les
dice a sus discípulos: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20). Si esta promesa tiene algún sentido natural y obvio es, sin ninguna duda, uno que implica la omnipresencia y, por lo tanto, la divinidad de Jesucristo.

Salvador bendito, que estás presente en todas partes, preside todas nuestras reuniones solemnes, sean grandes o pequeñas. Camina en medio de los candelabros de oro. Sé para nosotros un pequeño santuario.

Omnisciencia es otro atributo de Dios que Cristo tiene. Pedro dijo: “Señor, tú lo sabes todo” (Juan 21:17). Por su omnisciencia, Jesús declaró que Judas era un demonio, aun antes que lo sospechara ninguno de sus amigos cercanos. Por su omnisciencia, convenció a Natanael de que era el Mesías y que era divino. Hay dos cosas totalmente inescrutables
excepto para el omnisciente. Una es el corazón humano. Es así que leemos claramente que aun en su humillación, “Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:24-25). Y cuando el Hijo del hombre ya había estado en la gloria,
dijo: “Todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón” (Apoc. 2:23). La otra cosa inescrutable, excepto para Dios, es la naturaleza divina. Jesús declara que él conoce ese misterio [sobrecogedor]: “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre” (Juan 10:15). Sin lugar a dudas, el que así conoce al Dios inescrutable es
precisamente Dios mismo.

Señor Jesús, examínanos y conoce nuestros corazones, y ve si hay en nosotros camino de perversidad. Guíanos en el camino eterno y revélanos el misterio glorioso de Dios.

Inmutabilidad es otra perfección que es solo de Dios, quien inspiró a hombres para que se la atribuyeran a Jesucristo. Habiendo demostrado que esta tierra y que los cielos, con todo lo que es grandioso y sólido en ellos, pasarán; las Escrituras dicen de Cristo: “Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán” (Sal. 102:25-27; Heb. 1:10-12). El inspiradoautor de la Epístola a los Hebreos declara en términos explícitos que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). No podemos atribuir inalterabilidad a nadie más que a Dios sin caer en blasfemia. Entonces, cuando Pablo dice que Jesús es eternamente el
mismo, ¿no está diciendo que es divino?

Bendito Salvador, nos regocijamos que tú eres hoy el mismo que lloró ante el sepulcro de Lázaro, como lo eras cuando diste salvación al ladrón moribundo, como cuando, ascendiendo a la gloria, bendijiste a tus seguidores. Nos regocijamos de que tu estado ha cambiado y que tu naturaleza es inmutable. Ten compasión de nosotros y bendícenos. Sé nuestro seguro fundamento, una fortaleza de rocas.

Sin duda alguna, omnipotencia es otro atributo que es solo de Dios. No vale la pena discutir con nadie que persiste en afirmar que algún hombre o ángel es todopoderoso. Pero la Palabra de Dios nos enseña en muchas ocasiones que Jesucristo es omnipotente. De seguro que es todopoderoso aquel que en su propio nombre levanta a los muertos y sujeta al universo bajo su poder. “Nuestra ciudadanía está en los cielos,de donde también  esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21). De seguro, tal
energía es omnipotente. En Apocalipsis 1:8, Cristo se revela así: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. No es que Jesús adquiriera su omnipotencia por su ascensión a la gloria. De hecho, la omnipotencia no puede ser adquirida; si así fuera una criatura podría llegar a ser Dios.
Pero aun en su humillación, Jesús dijo: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso…Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:19, 21). Jesús no hubiera podido hacer nada de estas cosas si su poder hubiera sido limitado. Pero un poder ilimitado es un poder omnipotente, es un poder divino, y por tanto, Cristo es divino.

William S. Plumer 4

Oh tú que eres, que fuiste y que has de venir, el Todopoderoso, cobíjanos en la palma de tu mano. Si nuestro aferrarnos a ti es débil, sujétanos con la fuerza de tu omnipotencia. Marcha hacia delante conquistando y para conquistar hasta que la tierra se sujete completamente a ti, Señor de todas las cosas.

III. AQUELLAS COSAS QUE SOLO PUEDEN SER REALIZADAS POR DIOS, SON REALIZADAS TAMBIEN POR JESUCRISTO, Y POR LO TANTO, ÉL ES DIOS. Así fue la obra de creación: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16). Si la creación demuestra que el Padre es realmente Dios, también por la creación establecemos la divinidad del Hijo.

Glorioso Redentor, todos fuimos hechos por ti y para ti somos. Reconocemos tu derecho perfecto y soberano a nosotros y sobre nosotros. Todo lo que tenemos y todo lo que somos en alma o cuerpo te pertenece. Nada puede disolver los lazos que nos unen eternamente a ti.

Jesucristo también sostiene, preserva y gobierna los mundos que creó. Isaías dice que tendrá “el principado sobre su hombro” (Isa. 9:6). Pablo dice: “Mas del Hijo dice [el Padre]: Tu trono, oh Dios, [es] por el siglo del siglo” (Heb. 1:8) y dice también que “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Heb. 1:3). En otra epístola dice: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:17). De hecho, su
cuidado y dirección son necesarias, pues dice Pablo: “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Cor. 15:25). Vemos pues, que toda criatura, desde el insecto más pequeño visto por medio de un microscopio hasta el arcángel que adora y sirve delante del trono eterno, todos los eventos desde la caída de un
cabello hasta la destrucción de las naciones por hambrunas, pestilencias y guerras; y todo gobierno y autoridad, desde el oficial de menor grado hasta los tronos y principados en el cielo; el universo material, desde la partícula más ínfima que flota en el aire hasta los sistemas más inmensos de los mundos que se desplazan en el universo: todos dependen de su poderosa providencia. Si uno de esos eslabones en la cadena que de él depende se
rompiera, todos se derrumbarían en un abrir y cerrar de ojos. Él siempre ha gobernado a este mundo, y lo seguirá haciendo hasta que su último enemigo haya sido conquistado y el último de los suyos sea victorioso.

Señor Jesús, que sostienes todas las cosas con el poder de tu palabra, sostennos, guíanos, llévanos a salvo dándonos la victoria sobre la muerte, el infierno y todos los poderes de las tinieblas.

Lo repito, la redención es más gloriosa que la creación o la providencia, y Jesucristo es el único autor de la redención. Nunca he sabido de nadie que creyera en la redención de Dios que no se la adjudicara al Hijo. Solo él es capaz de esta gran obra. “El hombre puede
sufrir, pero no puede satisfacer; Dios puede satisfacer, pero no puede sufrir; en cambio Cristo, siendo Dios y hombre, puede sufrir y también satisfacer, y es tan perfectamente apto tanto para sufrir por el hombre como lo es para obedecer a Dios. Y entonces por Cristo, quien tomó mi naturaleza en su persona, y satisfizo la justicia por mis pecados, soy
recibido a la gracia habiendo obtenido el favor del Dios altísimo. Las Escrituras dicen claramente dos cosas. Una es que Cristo nos ha redimido de la maldición de la Ley, que la salvación es por su sangre y justicia. La otra es que por esta redención Cristo se merece el amor más cálido y los honores más elevados, y que de hecho recibe ambos de parte
de todos los redimidos. El autor de nuestra salvación eterna no puede ser inferior al autor de nuestra existencia terrenal, y tiene que ser honrado y adorado porque es divino.

william-s-plumer-5

Señor Jesús, quien fuiste a la muerte en el pasado, el justo por los injustos, haznos objeto de tu amor, lava nuestros pecados con tu sangre preciosa, y haznos reyes y sacerdotes de Dios.

Además, cuando Cristo estuvo en la tierra, confirmó y usó el poder para perdonar las iniquidades del hombre. “Hombre, tus pecados te son perdonados” (Luc. 5:20) fueron sus breves y solemnes palabras de autoridad sobrehumana. Él mismo nos dice que habló así para que “sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar
pecados” (Mat. 9:6). De hecho Cristo es exaltado como Príncipe y Salvador con el propio fin de dar arrepentimiento y remisión de pecados a Israel. Ciertamente es Dios.

Señor Jesús, extiende tu manto ensangrentado sobre nuestras almas, danos arrepentimiento y remisión de pecados, y seremos salvos.

Y eso no es todo: Jesucristo resucitará a los muertos. En Deuteronomio 32:39, Dios dice: “Yo hago morir, y yo hago vivir”. En Apocalipsis 1:18, el Señor Jesús dice: “Tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Levantar a los muertos es un acto de omnipotencia, por lo que ninguna criatura puede hacerlo. No obstante, Pablo dice: “En Cristo todos serán vivificados” (1 Cor. 15:22). Estando en la tierra, más de una vez Jesús dio vida a los muertos. Cuando hablaba era obedecido como Dios: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43). Dijo: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40). Hay más: resucitó a su propio cuerpo de entre los muertos: “Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar [la vida]… Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Juan 10:18; 2:19). Realmente este es el Hijo del Altísimo y ciertamente es igual a Dios.

Querido Redentor, contentos te seguimos a la tumba con la esperanza de una resurrección gloriosa. No queremos vivir aquí para siempre. En el Día Final, levántanos y transforma nuestro cuerpo corrupto en uno glorioso como el tuyo. Concédenos el ser parte de la primera resurrección.

Jesucristo juzgará a los vivos al igual que a los muertos cuando venga. Dice expresamente que el Padre ha dado al Hijo “autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre” (Juan 5:27). En el mismo capítulo, dice: “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Juan 5:22). El gran tribunal ante el cual tenemos que Cristo es Dios
comparecer es “el tribunal de Cristo” (Rom. 14:10). En Apocalipsis 1:7, Juan dice: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él”. Si se requieren perfecciones divinas para algo, es para decidir los destinos de los hombres y los ángeles, por lo que Dios quien nunca se me equivoca, ha puesto este juicio en las manos de Cristo. Por lo tanto, tiene que ser Dios.

Señor Jesús, cuando vengas en tu gloria con tus santos ángeles y los cielos huyan de tu presencia, por tu misericordia, te pedimos que nos des valentía en el Día del Juicio.

Y así como Jesús hizo, gobierna y juzgará al mundo, destruirá estos cielos y esta tierra. “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados” (Heb. 1:10-12). ¿Quién sino Dios puede hacer esto, y hacerlo con la misma facilidad como el hombre dobla una prenda y la deja a un lado? Jesús hará justamente esto. De seguro que es divino.

william-s-plumer-6

Jesús, nuestro Señor y nuestro Dios, cuando disuelvas el entorno de todas las cosas terrenales, acuérdate de nosotros y líbranos según las riquezas de tu gracia en gloria.

IV. LA BIBLIA HA HECHO MÁS PARA QUITAR DE RAÍZ LA IDOLATRÍA QUE CUALQUIER OTRO LIBRO. Declara que los idólatras tendrán su parte en el lago de fuego. A la vez, este mismo libro sagrado autoriza que se ofrezcan los actos de adoración más elevados a Cristo. Se requiere tanta fe en él como en el Padre: “Creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Ambos Testamentos requieren que creamos en él y confiemos en él so pena de perdición. “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.” (Sal. 2:12). “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). Las Escrituras nunca nos requieren que confiemos en el hombre. Al contrario, dicen: “Maldito el varón que confía en el hombre” (Jer. 17:5). Pero también dicen: “Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él” (Rom. 15:12). Sí, dicen además: “En el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil. 2:10). Y todo esto es por mandato de Dios, porque “Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios” (Heb. 1:6). Antes de nacer, Elizabeth, prima de su madre, guiada por el Espíritu Santo lo llamó: “Mi Señor” (Luc. 1:43). Después de su resurrección, Tomás, adorándolo dijo: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28). El primer
mártir cristiano lo adoró clamando: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hech. 7:59). Las Escrituras aseguran claramente que Jesús es objeto de la máxima adoración ofrecida en el cielo: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero
que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos” (Apoc. 5:11-13). Ningún lugar de la Palabra de Dios habla de una
adoración solemne más universalmente completa que la que aquí declara que ha sido rendida al Hijo. En verdad, él es divino. Es Dios. Su divinidad es suprema. No hay idolatría en el cielo, y Jesús es adorado allí.

Oh, Cordero de Dios, concédenos este favor: que te adoremos con auténtica
devoción en esta vida, y en la venidera que nos unamos a las huestes celestiales
que te bendicen y honran por tu poder, gloria y salvación.

Lo anterior es meramente un bosquejo del argumento referente a este tema glorioso. La Biblia está lleno de él. A veces tenemos hasta casi un capítulo entero dedicado a este asunto tan importante… Muchas porciones de varios libros de la Biblia están dedicadas a establecer la misma verdad. Es evidente que el Evangelio de Juan fue escrito principalmente con el mismo propósito. El primer versículo puede considerarse como un resumen del contenido: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). El tiempo no nos alcanzaría para ahondar cada una de las pruebas de la
divinidad de nuestro Señor que encontramos en este Evangelio. Ciertamente, podemos decir con Melville: “Si nunca hubo una persona que fue humana al igual que divina, entonces no hay otro libro con tantas contradicciones como la Biblia. Nada fuera de tal
combinación da sentido a la Biblia, ni la rescata de tener una cantidad masiva de inconsistencias. Algunos pueden pensar que simplificaría la teología cristiana quitarle el misterio de dos naturalezas unidas en la sola persona de Cristo; pero así como la divinidad de nuestro Señor es el fundamento de nuestra esperanza, es también la clave de la Biblia.

Reconocemos reverentemente un gran misterio, pero ni la milésima parte de grande como lo sería la Biblia si se basara en que Cristo era solo un ser humano”.

1. Si Jesucristo es divino, podemos confiarle totalmente nuestro caso. No traicionará ningún interés que se le haya encomendado. Invita a todos a venir a él. Recibe a todos los que vienen. Es todo suficiente. Fue escogido, llamado y ordenado por Dios para esta obra de salvar a los perdidos que buscan su refugio en él. Un hombre de Dios dijo cierta vez:
“Si no supiera que mi Salvador es Dios, esta noche me acostaría desesperado: en este caso, las Escrituras no podrían brindarme consuelo alguno”. Pero es divino, y podemos confiadamente poner todo el peso de nuestra salvación en su brazo todopoderoso y confiarle nuestros más complicados asuntos que él los solucionará con su sabiduría infinita.

2.Tener fe en el Señor Jesucristo es un deber razonable. “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12). Si fallamos aquí, fallamos del todo, porque en ningún otro hay salvación (Juan 14:6; Hech. 4:12). Él es la Roca. Toda esperanza que no es basada en él perecerá para siempre. Jesús es para salvación y para condenación de muchos. Será para nosotros una roca de salvación o una piedra de tropiezo, la sombra de un gran peñasco en tierra calurosa o una piedra de tropiezo para los que no creen. Ya hace tiempo que he dejado de admirarme de que Jehová haya puesto tanto énfasis en esta doctrina. En su medida, los piadosos hacen lo mismo. Todos se aferran a
ella como su última esperanza. ¡Oh, que cada hombre pidiera a Dios que le dé fe: fe salvadora! Porque nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino por acción del Espíritu Santo (1 Cor. 12:3).

3. ¿Aceptas a este Señor Jesús como tu Salvador? ¿Quieres inclinar tu rostro y llevar sobre ti su yugo? (Mat. 11:29). Si confiesas tus pecados, él es fiel y justo para perdonarlos, y limpiarte de toda maldad (1 Juan 1:9). ¿Lo aceptas? Lo necesitas. Lo necesitas ahora. Lo necesitas con urgencia. Lo necesitas para que te ayude a vivir. Lo necesitarás para que te ayude a morir. Necesitarás su gracia y misericordia para siempre.

John Gill 1

Tomado de The Rock of our Salvation.

William Swan Plumer (26 de julio de 1802 – 22 de octubre de 1880) fue un clérigo, teólogo y autor estadounidense que fue reconocido como un líder intelectual de la Iglesia Presbiteriana en el siglo XIX.

El Gemido de la creación

Blog3

“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”. Génesis 3:17

Dios, en respuesta al pecado de Adán, anuncia que la tierra quedará maldita. Dado que la Escritura nos dice que la bendición de la tierra hace referencia a la fertilidad que Dios le infunde por medio de su poder oculto, la maldición es la privación de eso, lo que significa que Dios le retira su favor. De este modo, pues, el estado del mundo varía con respecto a los seres humanos dependiendo de si Dios está airado con ellos o bien les demuestra su favor. Cabe añadir que el castigo no se aplica a la tierra en sí misma, sino únicamente al hombre, puesto que la tierra no da fruto para sí misma, sino para proveernos de alimento. No obstante, el Señor determinó que su ira, cual diluvio, alcanzara todos los rincones de la tierra, de tal forma que el hombre viera la atrocidad de su pecado allá donde mirara. Antes de la Caída el mundo era un hermoso y límpido espejo de la bondad y el favor paternos de Dios para con el hombre. Ahora todos los elementos nos muestran que estamos malditos. Y, aunque –tal como dice David– la tierra sigue llena de la misericordia de Dios (Sal. 33:5), ahora vemos las señales de su terrible distanciamiento de nosotros. Si esas señales no nos perturban, estaremos traicionando nuestra ceguera y nuestra insensibilidad. Sin embargo, para que la tristeza y el horror no nos abrumen, el Señor también reparte muestras de su bondad por doquier. Y no solo eso, sino que, aun cuando la bendición de Dios nunca se ve de forma tan transparente y pura como en su primera manifestación en la época de la inocencia humana, sus vestigios, considerados por sí mismos, permiten que David exclame veraz y fidedignamente: «De la misericordia de Jehová está llena la tierra».

La perturbadora brutalidad del mundo natural que nos rodea es resultado de nuestro pecado. El sufrimiento y el dolor de los animales es a consecuencia de nuestra transgresión. ¿Acaso no debiera eso impulsarnos a lamentar el pecado y sus consecuencias para toda la creación?

Lectura recomendada Romanos 8:18-25

Extraído del libro “365 días con Juan Calvino” (Editorial Peregrino 2016)

La Soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre Theo Donner

la-soberania-de-dios-y-la-responsabilidad-del-hombre

La Soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre

Theo Donner

Si la salvación es de Dios y no por algo bueno en nosotros, ¿cómo podemos tener responsabilidad sobre nuestro destino? Este tema provoca discusiones fuertes entre los cristianos. Por desgracia, diferencias en la perspectiva teológica han llevado a divisiones y polémicas que no siempre reflejan el ideal cristiano del amor fraternal.

Este libro presenta esas perspectivas con amor y un deseo de reflejar sus legítimas preocupaciones.
El punto de partida de este estudio es lo que se llama la Teología Reformada. El propósito no es defender a teólogos como Agustín, Lutero o Calvino, sino analizar la base bíblica y teológica de su doctrina.

“Esta doctrina de la soberanía de Dios no debe disminuir el énfasis que hacemos en la responsabilidad del hombre; no debe distraernos de nuestra responsabilidad de predicar el evangelio, que es el medio por el cual el hombre se salva. Vivimos en este mundo como si todo dependiera de nosotros, sabiendo que todo depende de Él”.
– Theo Donner, profesor de Torá y Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento de la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia y autor de El Texto que Interpreta al Lector y Posmodernidad y Fe

96 Páginas Rústica

Ref. 009026 – 9,00 €

Salmos de Guerra del Príncipe de Paz Jaime Adams

salmos-de-guerra-del-principe-de-paz

Salmos de Guerra del Príncipe de Paz

Jaime Adams

¿Entiendes la relación entre la ira de Dios y Su amor? Éste es el libro más recomendado sobre el tema difícil de los Salmos de maldición. A través de un estudio riguroso del Antiguo y Nuevo Testamento, muestra la riqueza de encontrar a nuestro Señor Jesucristo liderándonos en la guerra espiritual contra el reino de tinieblas.
“Salmos de Guerra del Príncipe de Paz figura entre los mejores estudios de la historia sobre los Salmos imprecatorios. Hoy en día este libro es importante no solo para entender esos Salmos, sino para aplicarlos en la guerra espiritual en la que nos encontramos… A todos nos haría bien pasar tiempo en este libro, con estos Salmos”.
– Michael A. Milton, rector y CEO de Reformed Theological Seminary

“Mi querido amigo y hermano Jaime Adams, con su profundo amor por la gente y la cultura hispano-americana, nos ha hecho un grandísimo favor al proveernos de lentes para ver a Jesucristo en los Salmos como nuestro maravilloso y victorioso ¡Príncipe de Paz!”.
– Diego Cardona, profesor de homilética de la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia y autor de Refranes que Cambian Vidas

159 pp. Rústica

Ref. 009021 – 12,00 €

¡Ayuda! Soy madre soltera Carol Trahan

ayuda-soy-madre-soltera

¡Ayuda! Soy madre soltera

Carol Trahan

“¿Por qué tenía que pasar esto?”, te preguntas. “Cómo voy a lidiar con todo? ¿Cómo voy a pagar las cuentas y criar a mis hijos sola?”.

Este mini-libro, escrito por una madre soltera que lucha con los mismos desafíos, te animará a confiar en el plan soberano de Dios, sabiendo que Su sabiduría y amor son perfectos y que te dará todo lo que necesitas para que puedas depender de Él.

“Sí, soy madre soltera […] Sí, duele profundamente. Pero Dios tiene un propósito glorioso. Nosotros no somos víctimas de la suerte, sino los vasos escogidos de Dios que tienen la intención de manifestar Su poder, misericordia, suficiencia, gracia y amor en un mundo que está perdido y que sufre”.
– Carol Trahan, consejera bíblica y conferencista internacional

Rústica

Ref. 009011 – 4,00 €

1 Pedro para ti Juan Sánchez

1-pedro-para-ti

 1 Pedro para ti

Juan Sánchez

 
En este estudio del libro de 1 Pedro, Juan Sánchez te ayudará a entender el significado de este libro de la Biblia y te mostrará cómo hoy puede transformar corazones y cambiar vidas.

Escrito para personas de todas las edades y grados de conocimiento: para los que son buscadores, para nuevos creyentes y hasta para pastores y maestros. Este flexible recurso es para ti.

El Dr. Juan Sánchez es el pastor principal de La Iglesia Bautista High Pointe en Austin, Texas. También es miembro del consejo de la Coalición por el Evangelio. El Dr. Sánchez es un conferencista reconocido en Norte y Sur América. Él y su esposa Jeanine tienen cinco hijas.

192 Páginas  Tapa Dura

Ref. 009016 – 16,00 €

Jueces, los imperfectos y el Perfecto. Guía Timothy Keller

jueces-los-imperfectos-y-el-perfecto

Jueces, los imperfectos y el Perfecto. Guía

Timothy Keller

 

Esta guía es un recurso diseñado especialmente para usar con el libro Jueces para Ti. Contiene preguntas para explorar, analizar, compartir y aplicar, que harán más fácil y dinámico su estudio en grupo. Ideal para iglesias y ministerios.

¿Has leído el libro de Jueces alguna vez? ¿Te has sorprendido por todos los asesinatos, la sexualidad desenfrenada y la decadencia general del pueblo de Dios?

¡¿Qué hace este libro en la Biblia?!

Jueces nos muestra un Dios que es inexorablemente amoroso con un pueblo que no merece Su amor, un Dios que constantemente rescata a Su pueblo de las consecuencias de sus propios fracasos. A través de este rico estudio bíblico descubrirás que el propósito mayor de Jueces es señalar al Líder y Salvador que Dios mandaría siglos después.

¡Este estudio te ayudará a ver a Jesús en el libro de Jueces!

Para uso individual o en grupo.
Guía del líder incluido.

80 Páginas

Ref. 009018 – 6,00 €

Definición de Disciplina Eclesiástica

15240118_1153412228047972_1642832084_n

Disciplina incluye todos aquellos procesos por los cuales una iglesia, como encargada del cuidado de las almas, educa a sus miembros para el cielo, brinda instrucción pública y privada en el evangelio, el mantenimiento de reuniones sociales para su edificación y confort y, en general, el cultivo de un espíritu que aviva y atesora la vida cristiana. En esto radica el poder principal de la iglesia.

Pero disciplina, en un sentido más estrecho, denota la acción de la iglesia, ya sea como individuos o como un cuerpo, se refiere a ofensas cometidas contra las leyes de Cristo. En este sentido, incluye:

EL CUIDADO MUTUO DE LOS MIEMBROS POR MEDIO DE OFRECER ALIENTO, CONSEJOS, AMONESTACIONES Y REPRENSIONES.  Esto es individual, privado y una prevención contra ofensas. Si esto se hiciera, y se llevara a cabo con un espíritu religioso, tierno, cariñoso y serio, pocos serían los casos en que se requeriría una disciplina más a fondo. Un cuidado realmente cristiano de ayuda mutua entre los miembros indudablemente coadyuva al desarrollo máximo de la vida de iglesia. Dijo David: “Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza” (Sal. 141:5). Y el evangelio recomienda encarecidamente: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gál. 6:1). “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:12-14). Dondequiera que la vida de iglesia se aproxima a este gran ideal, el ambiente espiritual tiene tanta vitalidad que cada alma rebosa de poder espiritual y se siente inspirada a vivir una vida más elevada y más santa.

LA RESOLUCIÓN DE LAS DISCORDIAS PERSONALES PRIVADAS. Cristo da las siguientes indicaciones: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mat. 18:15-17). Tome nota de que:

  1. El ofendido, si no lo hace el ofensor, debe tomar la iniciativa de tener una conversación con este. El tema y la conversación han de ser estrictamente privados. Su objeto es ganarse al ofensor como hermano.
  2. Si esto no da resultado, y existen pruebas de la ofensa, entonces uno o dos hermanos sabios, miembros de la iglesia, serán elegidos como testigos y mediadores, y el caso completo será considerado por ellos.
  3.  Si esto no da resultado luego de que las partes han sido notificadas, será presentado ante la iglesia para su consideración.

Notemos varios puntos más:

  1. La persona agraviada no tiene opción en cuanto a tomar este curso de acción o tolerar el agravio. Es obligatorio, y se convierte en el ofensor si no lo hace.
  2.  Si en la conversación privada la ofensa es negada, y no hay testigos de ella, no se puede tomar el segundo paso. Porque en ese caso, la parte que tienen la queja se convierte en un ofensor, habiendo hecho un cargo sin pruebas.
  3.  Si los “dos o tres” ante quienes, en el segundo paso, se ha presentado el caso consideran que la ofensa no es real o ha sido quitada satisfactoriamente, la parte ofendida, aunque insatisfecha, no puede tomar el tercer paso. Porque el ofensor los ha “oido”, y el acusador debiera estar satisfecho con la decisión de los hermanos que él mismo ha seleccionado.
  4.  Si esta gran ley de Cristo se cumpliera a la perfección, sería imposible que hubiera conflictos personales en la iglesia.

LA RESOLUCIÓN EN CASOS DE DIFERENCIAS RELACIONADAS CON CUESTIONES DEL MUNDO. La ley cristiana, tal como la enuncia 1 Corintios 6:1-11, exige que las diferencias entre miembros no se ventilen ante tribunales seculares, sino que sean referidas al juicio de miembros maduros de la iglesia.

  1. Los cristianos están mejor calificados para tomar decisiones oficiales sobre estas diferencias que los tribunales seculares.
  2.  La aparición de miembros de la iglesia como litigantes ante un tribunal secular es en sí impropio e inconsistente con sus relaciones y esperanzas profesadas como miembros del cuerpo de Cristo.

PROCEDIMIENTO EN CASO DE OFENSAS PÚBLICAS, INCLUYENDO TODAS LAS OFENSAS CONTRA LA FE Y LA VIDA REQUERIDA DEL MIEMBRO DE LA IGLESIA, tales como inmoralidades, herejía, codicia, el causar divisiones, negligencia habitual de deberes pactados y la persistente violación del orden eclesiástico. En las iglesias apostólicas los ancianos, como supervisores – gobernantes – del rebaño tenían la responsabilidad especial de mantener la disciplina de la iglesia.

  1. Los oficiales, habiéndose  enterado de los informes implicando a un miembro, procederán a investigarlo privadamente, y si los cargos resultan ser ciertos, tratarían de reivindicarlo. Este es el paso más importante dado que, si es realizado con cariño y privadamente, por lo general es eficaz.
  2. Si el primer intento fracasa, se haría otro aplicando adicionalmente toda la fidelidad y bondad cristiana que se podría sugerir.
  3. Si esto también fracasa, presentarían el caso ante la iglesia con todas las evidencias, y si su declaración del caso fuera disputado, el acusado tendría plena oportunidad de presentar su defensa. La iglesia luego tomaría su decisión, y, de ser adversa al acusado, requeriría una reparación del daño o procedería a excluirlo de su comunión.

La exclusión es el acto final del poder de la iglesia. Es la exclusión formal del ofensor de la comunión de la iglesia por la cual deja de ser miembro de la misma.

Una disciplina bíblica, administrada con ternura y fidelidad, es una de las acciones más trascendentales para el bienestar de la iglesia.  Una disciplina así es una necesidad urgente tanto para ayudar al alma individual como para la pureza, paz y autoridad moral del cuerpo.

 

Tomado de The Church: Its Polity and Ordinances.

Hezekiah Harvey (1821 – 1893)

Perdón para el más Grande Pecador

jonathan-edwards

“Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande” (Salmo 25:11)

Doctrina: Si de verdad nos acercamos a Dios pidiendo misericordia, lo inmenso de nuestro pecado no será un impedimento para que nos perdone… Esto es lo que necesitamos a fin de poder acercarnos a Dios pidiendo misericordia:

Necesitamos ver nuestra desdicha a fin de ser sensibles a nuestra necesidad de misericordia. Los que no tienen conciencia de su desdicha no pueden acudir a Dios en busca de misericordia, porque es justamente la noción de la misericordia divina lo que constituye la bondad y gracia de Dios hacia el desdichado. Sin la desdicha en la ecuación, no se puede ejercer misericordia. Es una contradicción querer misericordia sin sentir desdicha, o comprensión sin tener una calamidad. Por lo tanto, los hombres no pueden considerarse objetos adecuados de misericordia, a menos que tengan primero conciencia de que son desdichados. Así que, a menos que éste sea el caso, es imposible que acudan a Dios en busca de misericordia.

Tienen que ser sensibles al hecho de que son hijos de ira, que la Ley está en su contra y que están expuestos a su maldición: que la ira de Dios mira en ellos y que él está disgustado con ellos cada día que están bajo la culpa del pecado. Tienen que ser sensibles al hecho de que es cosa terrible ser el objeto de la ira de Dios,  que es cosa terrible tenerlo como enemigo, y tienen que saber que no pueden sobrevivir su ira. Tienen que ser sensibles a que la culpa del pecado los convierte en criaturas desdichadas, arruinadas, en tanto Dios está disgustado con ellos; que no tienen fuerza y deben perecer, y esto, eternamente, a menos que Dios los ayude. Tienen que ver que su caso es totalmente desesperante, que no hay nada que nadie puede hacer por ellos; que están al borde del foso de la desdicha eterna; y que tendrán que caer en él, si Dios no tiene misericordia de ellos…

  1. La misericordia de Dios es suficiente para perdonar los pecados más grandes, así como lo es para perdonar los más pequeños, porque su misericordia es infinita. Lo que es infinito es tan superior a lo que es grande como lo es a lo que es pequeño. Entonces, siendo Dios infinitamente grande es superior a los reyes, así como lo es a los mendigos. Es superior al ángel principal, así como lo es al gusano más inferior. Una medida de lo infinito no depende de la distancia entre lo infinito y lo que no lo es. Por lo tanto, siendo la misericordia de Dios infinita, es tan suficiente para perdonar todo pecado, así como lo es para perdonar uno solo…
  2. Lo que Cristo pagó por el pecado es suficiente para quitar la culpabilidad más grande, así como lo es para quitar la más pequeña. “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). “De todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hech. 13:39) Todos los pecados de quienes verdaderamente se acercan a Dios para pedir misericordia, sean los que sean, han sido saldados si Dios, quien lo dice, no miente. Y si la pena de todos ha sido saldada, es fácil creer que Dios está listo para perdonarla. De modo que Cristo, habiendo satisfecho plenamente el castigo de todos los pecados, y habiendo hecho un pago que es apto para todos, no desmerece la gloria de los atributos divinos perdonar los pecados más grandes de aquellos que de una manera correcta acuden a él pidiendo perdón. Dios puede ahora perdonar a los pecadores más grandes sin menoscabar el honor de su santidad. La Santidad de Dios no lo deja pasar por alto el pecado, sino que lo lleva a dar testimonios claros de su aborrecimiento por él. Porque Cristo satisfizo el castigo por el pecado, Dios puede ahora amar al pecador y no tener en cuenta para nada su pecado, no importa lo grande que haya sido. El hecho que descargó su ira en su propio Hijo amado cuando éste tomó sobre si la culpa del pecado es testimonio suficiente de cuánto aborrece Dios al pecado. No hay nada mejor que esto para mostrar el odio que Dios siente por el pecado… Dios puede, por medio de Cristo, perdonar al más grande pecador sin menoscabar el honor de su majestad. El honor de la majestad divina ciertamente requiere ser satisfecho, pero los sufrimientos de Cristo reparan plenamente el agravio. Aunque la ofensa sea muy grande, si una persona tan honorable como Cristo asume la función de Mediador del que cometió la ofensa y sufre tanto por él, repara plenamente el agravio hecho a la Majestad del cielo y de la tierra. Los sufrimientos de Cristo satisfacen plenamente su justicia. La justicia de Dios, como Soberano y Juez de la tierra, requiere que el pecado sea castigado. El Juez supremo tiene que juzgar al mundo de acuerdo con la ley de la justicia… La Ley no es un impedimento para el perdón del pecado más grande, siempre y cuando el hombre realmente acuda a Dios pidiendo misericordia, porque Cristo, por medio de sus sufrimientos, ha cumplido la Ley, él cargó con la condena del pecado, “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en su madero)” (Gal 3:13).
  3. Cristo no se negará a salvar a los más grandes pecadores, quienes de la manera correcta acuden a Dios pidiendo misericordia, porque es es su obra. Es su deber ser el Salvador de los pecadores, pues es la obra por la que vino al mundo y, por lo tanto, no se opondrá a hacerlo. No vino a llamar a los justos, sino a los pecadores al arrepentimiento (Mat. 9:13). El pecado es justamente el mal que vino al mundo a remediar: por lo tanto, no tendrá objeciones contra nadie porque sea muy pecador. Más pecador es, más necesita a Cristo. La Pecaminosidad del hombre fue la razón por la que Cristo vino al mundo… El médico no se niega a sanar a alguien que acude a él porque tiene gran necesidad de su ayuda…
  4. En esto consiste la gloria de la gracia por la redención de Cristo: en que es suficiente para perdonar a los más grandes pecadores. Todo el plan del camino de salvación es hacia este fin: glorificar la gracia de Dios. Desde toda la eternidad fue la intención de Dios glorificar la gracia de Dios. Desde toda la eternidad fue la intención de Dios glorificar este atributo; y por lo tanto es así que concibió el recurso de salvar al pecador a través de Cristo. La grandeza de la gracia divina se muestra claramente en esto: que Dios por medio de Cristo salva a los más grandes ofensores. Más grande la culpa de cualquier pecador, más gloriosa y maravillosa es la gracia manifestada en su perdón: “Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Rom. 5:10)… El Redentor es glorificado, en el sentido que da prueba de ser suficiente para redimir a los que son excesivamente pecadores, en el sentido que su sangre prueba ser suficiente para limpiar la culpa más grande, es que puede salvar al máximo y en que redime hasta de la desdicha más grande. Es el honor de Cristo salvar a los más grandes pecadores cuando acuden a él, así como es un honor para el médico poder curar las enfermedades o heridas más desesperantes. Por lo tanto, no cabe duda de que Cristo estará dispuesto a salvar a los más grandes pecadores si acuden a él, porque no vacilará en glorificarse a sí mismo para redimir a los pecadores, no le faltará disposición para mostrar que es capaz de redimir al máximo… Si tú no aceptas la suficiencia de Cristo para perdonarte, sin ninguna rectitud y justicia propia que te recomiende, nunca llegarás al punto de ser aceptado por él. La manera de ser aceptado es acudir-no por ningún aliento que te da el saber que has podido mejorar, o que eres más digno, y no tan indigno sino-por el mero aliento de lo digno que es Cristo y lo misericordioso que es Dios.
De “Great Guilt No Obstacle to the Pardon of the Returning Sinner” en The Works of Jonathan Edwards, Tomo 2.

Jonathan Edwards: (1703-1758) Predicador congregacionalista norteamericano usado poderosamente por Dios durante el Gran Avivamiento. Nacido en East Windsor, Colonia de Connecticut.

John MacArthur

john-macarthur-2

El Pastor John MacArthur es ampliamente conocido por su enfoque detallado y transparente de enseñanza bíblica. Él es un pastor de quinta generación, un escritor y conferencista conocido, y ha servido como pastor-maestro desde 1969 en Grace Community Church en Sun Valley, California, E.U.A.

El ministerio de púlpito del Pastor MacArthur se ha extendido a nivel mundial mediante su ministerio de radio y publicaciones, Grace to You, contando con oficinas en Australia, Canadá, Europa, India, Nueva Zelanda, Singapur y Sudáfrica. Además de producir programas radiales que se transmiten diariamente para casi 2,000 estaciones de radio por todo el mundo en inglés y en español, Grace to You distribuye libros, software y audio en CDs y formato MP3 con la enseñanza del Pastor MacArthur. En sus cincuenta años de ministerio, Grace to You ha distribuido más de trece millones de CDs y cintas de audio.

 

Comentario Matthew Henry Oseas

matthew-henry-oseas

Oseas

Matthew Henry

Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: MATTHEW HENRY. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Se deleita en las aposiciones y las aliteraciones, pero su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.

Todo pastor debería leer a Matthew Henry de forma completa y cuidadosa al menos una vez. Recomiendo que lo hagas en los doce meses posteriores a terminar el seminario. Comienza por el principio, y proponte atravesar la tierra desde Dan hasta Beerseba. Adquirirás una enorme provisión para tus sermones si lo lees con un cuaderno a mano; los pensamientos revolotearán a tu alrededor como golondrinas que trinan alrededor de un tejado a la llegada del otoño. Si expones públicamente el capítulo que has estado leyendo, tu congregación se asombrará por la novedad de tus observaciones y la profundidad de tus pensamientos, y entonces podrás decirles qué gran tesoro es Henry.

C.H. Spurgeon

Editorial Peregrino presenta esta nueva y fiel traducción, en varios tomos, con el deseo de que una nueva generación de pastores y creyentes descubra al «príncipe de los comentaristas» que es Matthew Henry.

 

283 pp. Rústica (Editorial Peregrino, 2016)

Ref. 001253 – 12,00 €

Matt Chandler (Together for the Gospel 2016)

matt-chandler-2
Matt Chandler 

 

Matt Chandler (nacido el 20 de junio de 1974) es el pastor principal de enseñanza en The Village Church, una iglesia Bautista del Sur en Flower Mound, Texas, y presidente de Acts 29 Network. Desde octubre de 2012, Chandler ha estado entre los cinco primeros podcasts en iTunes. Sul primer libro, en coautoría con Jared Wilson, «El evangelio explícito», fue lanzado en 2012. En él se explica lo que es el evangelio y cuan incomprendido ha sido.

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Sugel Michelén (PxE)

Pasión por el evangelio (PxE) es un movimiento evangélico interdenominacional que nace del anhelo de un grupo de pastores de España comprometidos con lo principal: el evangelio de Jesucristo.

El evangelio es la buena noticia, ¡la asombrosa noticia!, acerca de Jesús, el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, y sobre cómo nosotros, los pecadores, podemos ser salvados por él y cumplir nuestro fin principal: glorificar a Dios y gozar de él para siempre.

Cristo y su obra en la Cruz siempre han estado en el centro de la proclamación evangélica. Sin embargo, el evangelio ha sido tergiversado, malentendido e incluso marginado, dentro y fuera de las iglesias. Por ello, PxE busca promover un entendimiento bíblico del evangelio, recuperar una visión cristocéntrica, y entusiasmar a la iglesia con la misión de transmitir fielmente la buena noticia a este mundo perdido.

Con este fin, PxE celebrará su primera conferencia nacional, del 28 al 29 de octubre, en el Auditorio Betel de Madrid y contará con el pastor Sugel Michelén (República Dominicana) como expositor principal, junto con la participación de panelistas como Andrés Birch, David Barceló, José de Segovia, Will Graham y David Rivero, entre otros.

La conferencia está principalmente enfocada a líderes de la iglesia (presentes y futuros) en un sentido amplio. Pastores, ancianos, predicadores, misioneros, plantadores, estudiantes de seminario y creyentes en general (hombres y mujeres), de toda España, compartirán dos días intensos de compañerismo y enseñanza en torno a la Palabra de Dios.

Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 30 de septiembre.

Tenemos una pasión: el evangelio. ¡Únete!

Thabiti Anyabwile (Together for the Gospel 2016)

Thabiti Anyabwile 1
Thabiti Anyabwile

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Thabiti Anyabwile es uno de los pastores de ARC. Se ha desempeñado como anciano y pastor de iglesias en Carolina del Norte, DC y las Islas Caimán. Al cabo de unos años como un musulmán practicante, Thabiti fue convertido bajo la predicación del Evangelio en el área de Washington DC. Él y su esposa, Kristie, tienen tres hijos. Thabiti es el autor de varios libros, incluyendo la vida de Dios en el alma de la Iglesia, el Evangelio para los musulmanes; ¿Qué es un miembro de iglesia saludable?; El Predicador Fiel.

Kevin DeYoung (Together for the Gospel 2016)

Kevin DeYoung 1
Kevin DeYoung

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Kevin DeYoung ha sido el pastor principal de la Iglesia Reformada Universidad desde agosto de 2004. Sus tres principales responsabilidades incluyen la predicación, liderazgo y administración.

Kevin nació fuera de Chicago en South Holland, Illinois y de tercer grado en adelante, se crió en Jenison, Michigan. Asistió Hope College y el Seminario Teológico Gordon-Conwell. Antes de servir al URC, Kevin era el pastor asociado en la Primera Iglesia Reformada en Orange City, Iowa. Kevin y su encantadora esposa, Trisha, tienen seis hijos: Ian, Jacob, Elizabeth, Pablo, María y Benjamín.

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, ya nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4: 5)

 

Matt Chandler (Together for the Gospel 2016)

 

Matt Chandler
Matt Chandler

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Matt Chandler (nacido el 20 de junio de 1974) es el pastor principal de enseñanza en The Village Church, una iglesia Bautista del Sur en Flower Mound, Texas, y presidente de Acts 29 Network. Desde octubre de 2012, Chandler ha estado entre los cinco primeros podcasts en iTunes. Sul primer libro, en coautoría con Jared Wilson, «El evangelio explícito», fue lanzado en 2012. En él se explica lo que es el evangelio y cuan incomprendido ha sido.

Ligon Duncan (Together for the Gospel 2016)

Ligon Duncan 1
Ligon Duncan

Cita extraida de la Conferencia Together for the Gospel 2016

Duncan es originario de Greenville, Carolina del Sur . Su padre era anciano en Iglesia Presbiteriana. Duncan se graduó de Greenville Senior High School en 1979 y en la Universidad de Furman en 1983 (BA, Historia). Continuó sus estudios en el Seminario Teológico Pacto con un MDiv en 1986 y una maestría en teología histórica en 1987. Cursó estudios de doctorado en teología en la Universidad de Edimburgo , New college en 1995.

Sirvió en la Covenant Presbyterian Church, St. Louis, (1984-1987). Él tenía tenía permiso para predicar en 1985 por el Presbiterio del Calvario (PCA) en Carolina del Sur, y fue ordenado en 1990.

En el verano de 1990, Duncan se unió a la facultad del Seminario Teológico Reformado (RTS), Jackson, Mississippi, como el Presidente John R. Richardson de Teología Sistemática. Al mismo tiempo se desempeñó como pastor asistente del Trinity Presbyterian Church, Jackson, Mississippi (1990-1995), y pastor interino en la Primera Iglesia Presbiteriana, Yazoo City, Mississippi (1993).

A partir del 1 enero de 2014, Duncan renunció a su cargo como Ministro Sr. en la Primera Iglesia Presbiteriana, Jackson, MS, y asumió el papel de rector Seminario Teológico Reformado.

Libros Recomendados desde C222

Desde el Curso C222 Javier Pérez nos recomienda estos textos.

KIT LIBROS RECOMENDADOS
El fundamento apostólico  |  Los Tres son Uno | Responsables ante el Dios soberano

 

El fundamento apostólico
José Grau

¿Cómo podemos estar seguros de tener los libros correctos en el Nuevo Testamento? ¿Por qué hay solamente veintisiete? ¿Cuándo, cómo y por qué se reconocieron esos libros como inspirados, y no más ni menos? Estas son preguntas que todos nos hemos hecho en alguna ocasión y que José Grau responde magistralmente a la luz de las aportaciones de importantes maestros del pensamiento evangélico, a los que el autor manifiesta su deuda de gratitud.

Acerca de esta obra dice su autor: “Creemos no exagerar al decir que el presente estudio es de una apremiante necesidad en nuestra época cuando, en justificada oposición y reacción a toda suerte de totalitarismos ideológicos y de otra laya, se ha llegado casi al punto de poner en duda la legitimidad de toda autoridad, olvidando lo que dijo P. T. Forsyth: “Solo una cosa es mas grande que la libertad, la autoridad legítima, sobre todo en materia religiosa”.

El 5 de junio de 2010, tuvo lugar un emotivo acto de reconocimiento de José Grau como Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de Aix-en-Provence (Francia). La publicación de este libro es, en parte, la particular aportación de Editorial Peregrino a dicho reconocimiento.

Los Tres son Uno
Stuart Olyott

¿Tienes problemas para entender lo que la Biblia enseña acerca de la Trinidad, o has tratado de responder a aquellos que no creen que Jesucristo es Dios y que niegan que el único Dios es tres, y que hay tres que son Dios? ¿Es posible que tengan razón? ¿Cómo podemos responderles?

En esta obra Stuart Olyott muestra que lo que llamamos “la doctrina de la Trinidad” se enseña claramente en la Biblia, y que es el fundamento para una verdadera comprensión del Evangelio. El libro está escrito en un lenguaje directo, fácil de entender para cualquier lector. Si bien demuestra el error de las sectas modernas, su principal propósito es conducirnos a una mejor comprensión de lo que Dios ha revelado de Sí Mismo.

Responsables ante el Dios soberano
Robert Sheehan

Este libro tiene dos méritos indudables, por un lado, está escrito con un estilo sencillo y claro. La sencillez y la claridad son las características más importantes del estilo de Robert Sheehan y este libro no es ninguna excepción. Estas dos cualidades –la sencillez y la claridad– son siempre importantes a la hora de tratar cualquier tema bíblico. Pero son aún, si cabe, más importantes al tratar un tema tan difícil como el de la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre. Además el autor consigue que su sencillez no esté reñida, como tantas veces ocurre, con la profundidad de su enseñanza.

El otro mérito indudable de este libro radica, precisamente, en su contenido. No se expone la doctrina de la soberanía de Dios o la doctrina de la responsabilidad del hombre sino que se exponen ambas a la vez, la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre. Tratar ambas enseñanzas a la vez tiene la virtud inestimable de evitar, en lo posible, el desequilibrio al abordar estas enseñanzas bíblicas, en el que se puede caer, y se cae frecuentemente, de recalcar la soberanía de Dios hasta el punto de negar la responsabilidad humana o de recalcar tanto la responsabilidad del hombre que relegamos la soberanía de Dios.

Oferta Recomendada

Como siempre puedes solicitarlos por los siguientes medios:

https://www.facebook.com/televentaep
https://www.facebook.com/televentaeditorialperegrino/
Whatsapp: +34606181856
Email: televenta@editorialperegrino.com

Después de las Tinieblas; La Luz

John Stephen Piper Nacido el 11 de enero de 1946, Tennessee, Estados Unidos es un predicador, evangelista, autor, escritor Calvinista y sirvió como pastor en la iglesia Bautista de Bethlehem en Minneapolis, Minnesota durante 33 años.

Post Tenebras lux es una frase latina traducida como la luz después de la oscuridad. Aparece como post tenebras spero lucem ( “Después de oscuridad, espero que para la luz”) en la Vulgata versión de Job17:12.

Post Tenebras Lux en el sello del cantón de Ginebra .
La frase llegó a ser adoptado como el lema calvinista, que posteriormente fue adoptado como lema de toda la reforma protestante . Es utilizado por Juan Calvino. Como muestra de su papel en el movimiento calvinista, el lema está grabado en el Muro de los Reformadores , en Ginebra.

Comentario Matthew Henry Joel, Amos y Abdías

matthew-henry-joel-amos-y-abdias

Joel, Amos y Abdías

Matthew Henry

Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: MATTHEW HENRY. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Se deleita en las aposiciones y las aliteraciones, pero su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.

Todo pastor debería leer a Matthew Henry de forma completa y cuidadosa al menos una vez. Recomiendo que lo hagas en los doce meses posteriores a terminar el seminario. Comienza por el principio, y proponte atravesar la tierra desde Dan hasta Beerseba. Adquirirás una enorme provisión para tus sermones si lo lees con un cuaderno a mano; los pensamientos revolotearán a tu alrededor como golondrinas que trinan alrededor de un tejado a la llegada del otoño. Si expones públicamente el capítulo que has estado leyendo, tu congregación se asombrará por la novedad de tus observaciones y la profundidad de tus pensamientos, y entonces podrás decirles qué gran tesoro es Henry.

C.H. Spurgeon

Editorial Peregrino presenta esta nueva y fiel traducción, en varios tomos, con el deseo de que una nueva generación de pastores y creyentes descubra al «príncipe de los comentaristas» que es Matthew Henry.

 

251 pp. Rústica (Peregrino, 2016)

Ref. 001258 – 11,00 €

 

Memoria de Cenizas La Herejía Protestante en la Sevilla del Quinientos

reforma-y-contrarreforma-en-andalucia

Memoria de Cenizas
La Herejía Protestante en la Sevilla del Quinientos
Eva Díaz Pérez

La historia aún guarda episodios poco conocidos como la trágica crónica de los erasmistas españoles, pero si hay un tema ignorado quizás de forma deliberada es el de la Andalucía de la Reforma , territorio novelesco casi virgen. Memoria de cenizas relata los sucesos ocurridos a mediados del siglo XVI en Sevilla cuando se descubre la existencia de un foco erasmista formado por nobles, doctos eclesiásticos y la comunidad de clérigos del Monasterio de San Isidoro del Campo, situado a las afueras de la ciudad, junto a las ruinas de Itálica. Tres terribles autos de fe crearon el terror en la ciudad mercenaria y opulenta, sagrada y sacrílega, dominada por tres procesiones: la de la plata de las Indias, la de la exuberancia de los ídolos del Corpus de la Contrarreforma y la de las comitivas de herejes al quemadero. A pesar de las persecuciones del Santo Oficio, varios monjes lograron huir a la Europa reformada, entre ellos los clérigos que luego traducirán la famosa Biblia del Oso, primera versión completa al castellano de los libros sagrados y obra condenada por la Inquisición. También entre los luteranos, anglicanos y calvinistas estos personajes olvidados por la historia oficial fueron perseguidos pos su humanismo heterodoxo, por pensar y atreverse a leer lo prohibido, por seguir el espíritu de su tiempo: el Renacimiento clásico en la época de las intolerancias religiosas.

312 pp. Rústica (2ª edición revisada)

Ref. 00 – 18,00 €

Pasión por el Evangelio

 

 

13510919_1240229036010637_2960534778641828646_n
http://www.pasionporelevangelio.org/

Pasión por el evangelio (PxE) es un movimiento evangélico interdenominacional que nace del anhelo de un grupo de pastores de España comprometidos con lo principal: el evangelio de Jesucristo.

El evangelio es la buena noticia, ¡la asombrosa noticia!, acerca de Jesús, el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, y sobre cómo nosotros, los pecadores, podemos ser salvados por él y cumplir nuestro fin principal: glorificar a Dios y gozar de él para siempre.

Cristo y su obra en la Cruz siempre han estado en el centro de la proclamación evangélica. Sin embargo, el evangelio ha sido tergiversado, malentendido e incluso marginado, dentro y fuera de las iglesias. Por ello, PxE busca promover un entendimiento bíblico del evangelio, recuperar una visión cristocéntrica, y entusiasmar a la iglesia con la misión de transmitir fielmente la buena noticia a este mundo perdido.

Con este fin, PxE celebrará su primera conferencia nacional para líderes, del 28 al 29 de octubre, en el Auditorio Betel de Madrid y contará con el pastor Sugel Michelén (República Dominicana) como expositor principal, junto con la participación de panelistas como Andrés Birch, David Barceló, José de Segovia y Will Graham, entre otros.

La conferencia está enfocada a líderes de la iglesia (presentes y futuros) en un sentido amplio. Pastores, ancianos, predicadores, misioneros, plantadores, estudiantes de seminario y ministros en general, de toda España, junto a sus esposas, compartirán dos días intensos de compañerismo y enseñanza en torno a la Palabra de Dios.

Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 30 de septiembre.

Tenemos una pasión: el evangelio. ¡Únete al movimiento!

Las 5 Solas – Sola Gratía 2 – Miguel Núñez

Tenemos el placer de presentarles la segunda parte de este esencial mensaje. Este es el segundo de los videos que hemos editado sobre las 5 Solas. Visiten nuestro canal para poder ver el primero de los videos editados sobre Sola Scriptura o bien disfruten con este que le presentamos como segunda parte de SOLA GRATIA.

 

El Dr. Miguel Núñez (MD, Th. M., D.Min.), sirve como el pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) en Santo Domingo, República Dominicana, y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que busca como visión despertar a Latinoamérica a la Verdad de Dios.

Es autor de dos libros: “Jesús, el hombre que desafió al mundo y confronta tu vida” y “Una Iglesia Conforme al Corazón de Dios”. También es el co-autor de un libro sobre liderazgo con el nombre de “Seguirazgo”.

Es el co-conductor del programa de televisión “Respuestas: Verdades Absolutas para un Mundo Relativo”, el cual es transmitido a través de toda Latino América y extendido a otros países, presentando una cosmovisión bíblica a una variedad de problemas.

El Pastor Núñez y su equipo ministerial son responsables por la conferencia anual “Por Su Causa”, la cual reúne miles de latinoamericanos en República Dominicana animándolos a regresar a un cristianismo bíblico histórico. A demás, el Dr. Núñez es miembro del Concilio de la Coalición por el Evangelio.

Como médico, el Dr. Núñez, practicó la medicina en los EE.UU. durante 15 años (1982-1997) en el área de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas, y fue profesor clínico del Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York.

Él vive en Santo Domingo, donde sirve como pastor, maestro, apologista y es un orador e invitado frecuente en toda América Latina y Estados Unidos. Él ha estado casado por más de 30 años con la Dra. Catherine Scheraldi, quien todavía está en la práctica de la medicina.

Las 5 Solas – Sola Gratía 1 – Miguel Núñez

Tenemos el placer de presentarles este esencial mensaje en 2 partes para su mejor asimilación y visionado. Este es el segundo de los videos que hemos editado sobre las 5 Solas. Visiten nuestro canal para poder ver el primero de los videos editados sobre Sola Scriptura o bien disfruten con este que le presentamos como primera parte de SOLA GRATIA.

 

El Dr. Miguel Núñez (MD, Th. M., D.Min.), sirve como el pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) en Santo Domingo, República Dominicana, y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que busca como visión despertar a Latinoamérica a la Verdad de Dios.

Es autor de dos libros: “Jesús, el hombre que desafió al mundo y confronta tu vida” y “Una Iglesia Conforme al Corazón de Dios”. También es el co-autor de un libro sobre liderazgo con el nombre de “Seguirazgo”.

Es el co-conductor del programa de televisión “Respuestas: Verdades Absolutas para un Mundo Relativo”, el cual es transmitido a través de toda Latino América y extendido a otros países, presentando una cosmovisión bíblica a una variedad de problemas.

El Pastor Núñez y su equipo ministerial son responsables por la conferencia anual “Por Su Causa”, la cual reúne miles de latinoamericanos en República Dominicana animándolos a regresar a un cristianismo bíblico histórico. A demás, el Dr. Núñez es miembro del Concilio de la Coalición por el Evangelio.

Como médico, el Dr. Núñez, practicó la medicina en los EE.UU. durante 15 años (1982-1997) en el área de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas, y fue profesor clínico del Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York.

Él vive en Santo Domingo, donde sirve como pastor, maestro, apologista y es un orador e invitado frecuente en toda América Latina y Estados Unidos. Él ha estado casado por más de 30 años con la Dra. Catherine Scheraldi, quien todavía está en la práctica de la medicina.

 

Matthew Henry. Comentario Expositivo y Práctico de Toda La Biblia”

Matthew Henry 2

Matthew Henry (octubre 18, 1662 hasta junio 22, 1714 ) fue un inconformista ministro y autor, nacido en Gales , Reino Unido, aunque pasó gran parte de su vida en Inglaterra .
Henry nació en Broad Oak, Iscoyd, una casa de campo en las fronteras de Flint y Shropshire , Gales , Reino Unido . Su padre, Philip Henry , era clérigo en una Iglesia de Inglaterra y acababa de ser expulsado en virtud de la Ley de la uniformidad 1662 . A diferencia de la mayoría de sus compañeros de fatigas, Philip poseían algunos medios privados, y por lo tanto era capaz de dar a su hijo una buena educación. Mateo fue primero a una escuela en Islington , en ese momento un pueblo a las afueras de Londres, y luego al corazón de la capital. Pronto abandonó sus estudios de derecho para la teología , y en 1687 se convirtió en ministro de una congregación presbiteriana en Chester. Si bien en Chester, Henry fundó la capilla presbiteriana en la calle Trinidad. Se trasladó de nuevo en 1712 a la calle Mare , Hackney. Dos años más tarde (22 de junio 1714), murió repentinamente de apoplejía.
Los comentarios bíblicos escritos por Matthew Henry “Exposición de seis volúmenes de Matthew Henry del Antiguo y Nuevo Testamento (1708-1710)” o el comentario completo, ofrece un estudio exhaustivo de cada versículo de la Biblia. Que cubre la totalidad del Antiguo Testamento y los Evangelios y Hechos en el Nuevo Testamento . Después de la muerte del autor, la obra fue terminada (Romanos hasta Apocalipsis) por otros trece no conformistas ministros, en parte, en base a las notas tomadas por los oyentes de Henry, y editado por George Burder y John Hughes en 1811.
Los Comentarios de Henry son principalmente exegéticos , que trata de la escritura de texto tal como se presenta, con su mejor intención de ser Explicados, a efectos prácticos y devocionales. La exposición de Henry da el resultado de un análisis crítico de la original como parte de su tiempo, con la aplicación práctica. Se consideró sensata y con estilo, un comentario con fines devocionales.
Famosos evangélicos predicadores protestantes tales como George Whitefield y Charles Spurgeon utilizaron y de corazón elogiaron el trabajo, Spurgeon dijo, “Cada ministro debería leer por completo y con cuidado al menos una vez” John Wesley escribió de Henry:
Él es confirmado por todos los jueces competentes, como una persona de buen entendimiento, de diversos aprendizajes, de piedad sólida y mucha experiencia en los caminos de Dios. Y su exposición es generalmente clara e inteligible, los pensamientos que se expresan en palabras sencillas: También se encuentra, conforme al tenor de las escrituras, y la analogía de la fe. Con frecuencia es completa, dando una explicación suficiente de los pasajes que requieren explicación. Es en muchas partes de profundidad, penetrando más en los escritos inspirados que la mayoría de los comentarios existentes. No nos entretienen con vanas especulaciones, pero es práctico en todo. Y por lo general también espiritualmente nos enseña cómo adorar a Dios, no en forma única, pero en espíritu y en verdad.
Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: MATTHEW HENRY. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Se deleita en las aposiciones y las aliteraciones, pero su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.
Editorial Peregrino presenta esta nueva y fiel traducción, en varios tomos, con el deseo de que una nueva generación de pastores y creyentes descubra al «príncipe de los comentaristas» que es Matthew Henry.
Puedes solicitarlos. Ponte en contacto con nosotros:
SoloSanaDoctrina@ono.com
Matthew Henry OseasMatthew Henry DanielMatthew Henry Génesis

matthew-henry-joel-amos-y-abdias
Comentario Mathew Henry

1500 Sermones

13407200_650942585062978_948698072919167100_n

Solo hace falta escuchar el evangelio una vez para poder ser salvo. Es una frase que he usado mucho y la creo firmemente. Tal es el poder de la Palabra predicada que con oírla una sola vez, el corazón quedaría doblegado ante ella si Dios así lo quiere.

Pero no siempre es así. De hecho, no suele pasar así. Las personas escuchan el evangelio durante un tiempo y, después de un tiempo de escuchar, se rinden a los pies de Cristo. Estamos acostumbrados a verlo así. Incluso, si alguien se convierte así de repente, en el instante, nos quedamos incómodos, hasta dudamos de ellos y su experiencia.

Ramón no escuchó el evangelio una sola vez, sino durante más de treinta años. Cada domingo por la tarde acompañaba a su mujer, una fiel creyente, al culto en Santa Cruz de Mudela. El culto por la tarde allí siempre es evangelístico. Durante doce años tuve el privilegio de servir como pastor de la iglesia allí, y cada domingo por la tarde allí estaba Ramón en su sitio de siempre.

Escuchaba, pero nada más. Un típico simpatizante, ni a favor ni en contra. En doce años escuchó unosseiscientos sermones evangelísticos. En más de treinta años, fueron 1500 sermones. Y Ramón seguía igual. Entraba, se sentaba, escuchaba, saludaba a la gente y volvía a su casa. Hasta que el Señor le tocó el corazón.

Antes de tocarle el corazón, Dios le tocó el cuerpo. Y por medio de la enfermedad, este hombre manchego, fuerte como un toro por haber trabajado toda su vida en el campo, fue llevado a los pies de la cruz.

El domingo por la tarde, mi esposa y yo tuvimos el gran gozo de asistir a su bautismo. Con 78 años y en silla ruedas, había muchas razones para no bautizarse. Pero Ramón insistió. De hecho, el culto empezó con las palabras de Hechos 8:36: «…¿qué impide que yo sea bautizado?» Con los ojos mojados y el corazón dando saltos de alegría escuchamos su testimonio. Para ser un hombre monosilábico, fue todo un sermón: «Yo soy del Señor y no vuelvo atrás».

Y se bautizó. Era imposible que bajara al bautisterio, pero se bautizó. Con agua derramada en la cabeza,confesó delante de todos que había muerto con Cristo y resucitado juntamente con Él. Delante de amigos y familiares, hermanos de otras iglesia y los de Santa Cruz, que habían orado por él durante tantos años, declaró con palabra y hecho: «Yo soy del Señor y no vuelvo atrás».

Me venían a la cabeza varias ideas al estar allí de pie observándolo todo. Por supuesto, inmensa gratitud a Dios por su misericordia hacia Ramón. También, me quedé maravillado ante la soberanía de Dios. Yo no sé por qué Dios no le salvaría hace treinta años. Humanamente hablando, habría sido mucho más fácil para su esposa y le habría dado a Ramón media vida para servir a Dios aquí en la tierra. Pero Dios no lo quiso así, y ante tal Dios solo podemos doblar la rodilla admirados y confiados en su soberanía.

Treinta años es mucho tiempo para que una esposa viva fielmente delante de su marido inconverso. Es relativamente fácil ponernos una máscara y cuidar de nuestra imagen cristiana delante de la gente con la que estamos de vez en cuando. Pero en un hogar, en un matrimonio, no hay lugar para el escondite. Esposas y esposos en la misma situación: ¡ánimo! Persevera en ser buen marido o mujer. Tu testimonio vivido es tan importante como tus palabras.

Tantas veces queremos cerrar el libro, pensando que Dios no va a escribir nada más. Pero no se acaba hasta que se acaba. Y es Dios quien dice que se ha acabado, no nosotros. Hay que seguir orando por y testificando a estos seres queridos, estos vecinos y compañeros. Sí, llevas años con ellos, pero no tires la toalla si Dios no lo ha hecho.

Pastor, es verdad que desanima predicar la Palabra cada semana y no ver resultados. No debe desanimarnos, pero Satanás hará lo que pueda para hacernos pensar que no vale la pena. Sin embargo, como dice Dios en Isaías 55:11: «…así será mi palabra, que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié». Sigue predicando el evangelio, no dejes de predicarlo, porque es poder de Dios para salvación, aunque tarde treinta años en dar resultado.

En la merienda después del culto, estuve hablando con Ramón. Tuve que agacharme porque casi no tiene voz. Una de las cosas que me dijo, cogido de la mano fue: «Mateo, quiero estar con el Señor». Ramón está preparado: ¿Lo estás tú?

Mateo Hill.- Editorial Peregrino

Razones para casarse

13407341_1025474074175122_1324818681_n

He aquí unas notas para los jóvenes, y a veces no tan jóvenes, que desean dar el paso voluntario más importante de sus vidas, después de la conversión; pero también están destinadas a los padres que tienen que ayudar y guiar a sus hijos a tomar las decisiones correctas.

El matrimonio tiene su origen en el origen de todo (Génesis 2:24), es la voluntad de Dios, es la ruptura de un lazo familiar para iniciar otro, se pasa de ser dos a ser uno. Es la ilustración más completa del amor de Cristo por su pueblo (Efesios 5:22-33), es parte del mandato para administrar bien la obra de Dios (Génesis 1:28).

1.- Si tu principal deber como persona y como creyente es glorificar a Dios (1 Corintios 6:20), pregúntate entonces:

           A) ¿Cómo lo harás mejor, casado o soltero? y… 

           B) ¿Dónde se acomodan mejor tus dones?

Es fácil dejarse llevar por la presión social y pensar que lo importante es ser feliz y que buscar la felicidad por medio de ese matrimonio, con esa persona en la que has puesto tu corazón, es lo mejor que te puede ocurrir, pero no es así para el cristiano. Tu felicidad empieza, pasa y termina en Dios (Mateo 6:25:34) y todo lo que hagas para y por él repercutirá en tu felicidad: “Bienaventurado, feliz el que…” dice el Señor (Mateo 5:3ss.), pero no ha nada de matrimonio.

¿Tienes el don? (1 Corintios 7:7) ¿Qué te hará tener más cuidado de las cosas del Señor y de agradarle (1 Corintios 7:32)

Como creyente has recibido unos dones del Señor (1 Corintios 12:1ss; Efesios 4:7ss) para tu edificación como siervo del Señor y la edificación de la iglesia de la que eres miembro (Efesios 4:15-16). ¿Dónde se desarrollarán y cómo ejercerás mejor esos dones, casado o soltero? Tu matrimonio o soltería, ¿será un acicate o un obstáculo?

2.- ¿Compartís la misma fe?

No ya si es creyente, pues si no lo es no deberías ni aun plantearte la posibilidad del matrimonio, de una relación de por vida (1 Corintios 9:5; 2 Corintios 6:14), sino si enfatizáis las mismas doctrinas, si compartís los mismos objetivos, el mismo compromiso con la fe, la iglesia, etc. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3).

¿Tienen el otro doctrinas radicales, fuertes, que chocan con las tuyas? Por ejemplo, el bautismo, la inspiración de las Escrituras, el lugar de la mujer en la iglesia… ¿Qué pasará con el bautismo de tus futuros hijos o de la aplicación y obediencia de principios bíblicos o de tu parte en la iglesia local? Los ejemplos se pueden multiplicar y por tanto, las tensiones y dificultades también.

Esas ideas, doctrinas o énfasis particulares, ¿facilitan o dificultan tu vida cristiana, tu servicio al Señor, tu desarrollo como persona? Sé honesto contigo mismo en tus respuestas y sé valiente al tomar la decisión que creas adecuada.

3.- ¿Estás lo suficientemente enamorado/a de  él/ ella?

La atracción mutua es un factor esencial. Cuando Pablo habla de quemarse (1 Corintios 7:9) se refiere o implica un deseo por la otra persona que es irrefrenable.

Pero cuidado que el enamoramiento cristiano no es una atracción física únicamente, una búsqueda del bien social o económico que el otro ofrezca o el intento de escapar o librarte de una situación emocional. La lista podría ser más larga.

Ni siquiera el enamoramiento es en primer lugar el deseo de satisfacer tu placer o necesidad de tu felicidad. Casarte por amor es el deseo de complacer al otro, es amor sacrificial (1 Corintios 13:4-8). Buscar la felicidad haciendo feliz a otro (1 Corintios 7:3-4; Efesios 5:25ss).

¿Por qué este amor es tan fácil de entender de una madre hacia su hijo y no entre dos adultos?

4.- ¿La persona en la que has puesto tu corazón te ayudará a desarrollarte como persona y como creyente?¿O, por el contrario, te implicará extra esfuerzo en corregirla o cambiarla?

Al ser el matrimonio una relación, un pacto de por vida (Mateo 19:6, leer del 3 al 12) no se puede dar el paso teniendo solo en vista un corto periodo de tiempo, sino años (formar hogar, criar hijos, jubilación, etc). El matrimonio no es un fin, es un medio para alcanzar grandes objetivos, para ti, para otros y para la gloria de Dios.

¿Será esa persona y serás tú ayuda idónea (Génesis 2:18) o una carga para el resto de tu vida?

5.- Analiza con cuidado las metas, propósitos para tu vida.

¿Queréis ambos tener hijos, cuándo, cuántos? ¿Quieres una vida tranquila, estable, o buscas riesgo y aventura?¿Deseas ser misionero, servir al Señor de manera muy directa y con la mayor implicación posible (la mies es mucha y los obreros pocos, y hay que orar por ellos [Mateo 9:37-38]) o te conformas con ser un miembro más de tu iglesia local comprometido, eso sí, con las demandas concretas de la semana?

6.- Compartir el mismo gusto o placer por la música, lectura, lugares, experiencias.

Seguramente estaréis de acuerdo en que hay que redimir (administrar y usar) bien el tiempo (Efesios 5:16; Colosenses 4:5), que es corto, tanto en el día, como el de un año o el de toda una vida (Génesis 47.9; Job 14:1), pero el problema es estar de acuerdo en cómo hacerlo. Para uno puede ser una pérdida leer tanto y para el otro, el hacer tanto deporte; visitar lugares históricos puede edificarte a tí, pero el otro cónyuge, conversar. El día ¿comienza a las 6 de la mañana y termina a las 10 de la noche o, a las 9 de la mañana hasta la 1 de la madrugada?

Todo lo que se deba hacer juntos hay que hacerlo sin excusas, y lo que se pueda hacer juntos también, si es que no hay una fuerte razón.

La familia de origen (el asunto de padres, suegros) es muy importante, sobre todo cuando uno está muy vinculado, es muy dependiente y el otro es todo lo contrario. ¿Estarás dispuesto a la influencia afectiva de tu suegra o financiera de tu suegro? Quizá te estás convirtiendo en parte de su familia o quieres que sea él/ella parte de la tuya. La Escritura demanda romper con un antes de formar otra (Génesis 2:24), ¿lo entendéis esto por igual?

7.- Dominio mutuo de las pasiones.

Hombres y mujeres son muy distintos tanto en la sexualidad como en la afectividad o emociones. Él tiene que respetarte cuando tú dices no, antes del matrimonio por su puesto, pero también en ciertas ocasiones después; pero ella tiene que buscar el momento para decir sí. A la inversa también es necesario, claro.

8.- Debes ser consciente de los defectos y limitaciones de tu futura pareja y de los tuyos.

Por supuesto, no hay tolerancia o permisibilidad al pecado, pero sabemos que  no hay nadie perfecto o sin pecado, que es lo mismo (Romanos 3:12).

La naturaleza pecaminosa y caída nos hace cometer errores, no alcanzar o pasarnos de lo que es razonable o adecuado.

Debes estar dispuesto a ser paciente y comprensivo con el otro y no tanto contigo mismo. No busques excusas para tus debilidades.

Hablad de los problemas, la comunicación es el esqueleto de toda relación sana.

Debéis estar también dispuestos a buscar y solucionar los conflictos, aunque duela.

9.- Independencia de otros sí, pero sin ruptura.

Ya antes hemos dicho que hay que dejar padre y madre para unirte en matrimonio, pero eso no está en contra de nuestras responsabilidades con ellos.

Esto mismo debe ser aplicable a la iglesia local, a los amigos, etc. Si él o ella te exige o espera más y más separación, aislamiento, es una señal muy peligrosa. Si te ama de verdad ese amor no correrá riesgo con otros; al contrario, se desarrollará y fortalecerá.

10.- ¿Qué opinan las personas de tu confianza de esa relación?

Debes saber que tu corazón es engañoso (Jeremías 17:9), es decir, que los sentimientos y señales que te manda pueden estar confusos, que te impidan ver de manera completa, y esa parcialidad mostrarte solo lo aparente y no lo real o interno (Proverbios 28:26).

Tu familia, amigos y hermanos en la fe te aprecian, quieren lo mejor para ti y al ver la situación desde fuera, con otra perspectiva, te pueden mostrar la realidad con más precisión. Escúchales, déjate aconsejar por ellos.

Haz caso de avisos constructivos, de las advertencias serias. Busca a personas con experiencia, mejor es llorar con sabios que reír con necios (Eclesiastes 7:5).

El matrimonio es una de las decisiones más importantes de tu vida, por lo tanto, ora, busca todo consejo necesario y piensa antes de dar el paso definitivo.

Luis Cano (Pastor de la Iglesia Cristiana Evangélica de Ciudad Real)

Publicado en Revista Nueva Reforma (Editorial Peregrino)

 

 

 

 

A propósito de Henry

 

Henry
Matthew Henry´s Chapel

¿Quién no conoce el nombre de Matthew Henry? Hijo de un pastor anglicano, nació en 1662 en Gales. Con 25 años es nombrado pastor de una congregación presbiteriana en Chester en el noroeste de Inglaterra. Tras 24 años en la ciudad, y haber fundado otra congregación presbiteriana, se traslada a Londres para pastorear allí, y muere a los dos años.

Si hay autores conocidos por sus muchos títulos, Henry es todo lo opuesto. Hablar de Matthew Henry es hablar de su Exposition of the Old and New Testaments; de hecho, el nombre del autor se usa como sinónimo de la obra.

C. H. Spurgeon recomendaba que «todo pastor debería leer a Matthew Henry completa y cuidadosamente al menos una vez». George Whitfield lo leyó cuatro veces a lo largo de su vida, la cuarta de rodillas. Muchos creyentes lo usan para su tiempo diario devocional.

Desde hace tiempo existen ediciones en español de lo que muchos consideran el mejor comentario de la Biblia. Pero ninguna de estas ediciones refleja con exactitud lo que escribió el puritano galés. Existen ediciones abreviadas que nos dan la esencia pero no la totalidad de sus palabras. Otra traducción fue hecha por alguien que no compartía la teología de Henry e iba suprimiendo, cambiando o añadiendo conforme a sus propias inclinaciones.

Total, al lector hispanoparlante le ha sido imposible acercarse al auténtico Matthew Henry si no habla el inglés. Hasta ahora. En enero del 2015 apareció el primer tomo de una nueva traducción de Matthew Henry, editado por Editorial Peregrino. Al jubilarse, el hasta aquel entonces director de Peregrino, Demetrio Cánovas, ha dedicado buena parte de su tiempo a un proyecto que llevaba años soñando: una versión íntegra y fiel delmagnum opus de Matthew Henry. Ha reunido un equipo de traductores, todos voluntarios, que poco a poco van entregando sus trabajos. Hasta la fecha están disponibles los tomos de Génesis, Daniel y Oseas, y el próximo tomo, Joel, Amós y Abdías aparecerá dentro de muy poco.

Dice el refrán que las cosas de palacio van despacio. Y así es en el palacio de este proyecto. Calcula tú cuánto tiempo tardarán en terminar toda la Biblia siguiendo a este ritmo. Entonces, pedimos oración por el proyecto y por todos los que están comprometidos con ello. Es un trabajo arduo y difícil, pero creemos que de mucho valor. Y si te animas a prestar tus dones y tiempo para echar una mano, ponte en contacto con nosotros.

Matthew Henry GénesisMatthew Henry DanielMatthew Henry Oseas

Para solicitarlos puedes escribirnos a Televenta@editorialperegrino.com

 

Mateo Hill.- Editorial Peregrino

 

 

X Conferencia Editorial Peregrino

13087916_1112623342130313_6080659298593870638_n
Andrés Birch en conferencia de la mañana

El sábado 14 de mayo se celebró la X Conferencia de la Editorial Peregrino en Valdepeñas, Ciudad Real, con el tema “El Espíritu Santo”. Coincidiendo con la presentación de su libro, Hablemos de… El Espíritu Santo, Andrés Birch, pastor de Palma de Mallorca, predicó en dos sesiones con el objetivo anunciado de procurar conseguir que los asistentes se maravillaran ante la persona del Espíritu Santo y dieran gloria a Dios por todo lo que es y hace.

índice1índice2 copy

En la primera sesión, titulada “El Espíritu Santo: la persona menos conocida de la Trinidad”, hizo un recorrido a través de una sorprendente cantidad de textos bíblicos que enseñan acerca de la persona del Espíritu Santo en la Trinidad y su presencia activa en la creación, en la inspiración de la Palabra, en el tiempo antes de Cristo, en la vida de Cristo y en la Iglesia. Por la tarde, en “El Espíritu Santo: el amigo invisible del creyente”, el tema se centró en el papel del Espíritu Santo en la vida de cada cristiano, y fue de una aplicación más personal, al recordarnos, a través de distintos pasajes, cómo el Espíritu mora en el creyente, le da testimonio, intercede por él, lo santifica, lo llena,  lo capacita, lo ilumina, lo guía, lo fortalece y lo ama. Andrés afirmó que el hecho de que el Espíritu Santo sea a veces considerado como un tema de división entre creyentes más que alguien a quien amar y ante quien asombrarse es una tragedia, e hizo también un llamado a la unidad entre los creyentes a pesar de diferencias en temas secundarios.

13240520_1112623362130311_4184827052662922738_n
Andrés Birch, Mateo Hill y Eddy Muskus

 

El día también fue una buena oportunidad para disfrutar de un buen tiempo de comunión entre los asistentes, así como una oportunidad para Editorial Peregrino de exponer información acerca de sus novedades, proyectos editoriales, y otras iniciativas como la distribución de literatura cristiana a hermanos en Cuba.

índice3.jpg

 

¡Feliz Cumpleaños! J.C.Ryle

JC-Ryle

Introducción

El 10 de mayo de 1816 nació en Macclesfield, Cheshire, Inglaterra, uno de los autores evangélicos más valorados: el obispo anglicano de Liverpool Juan Carlos Ryle. Es incontable el número de personas que se han beneficiado de sus escritos a lo largo de los años. En su propia época fue muy apreciado por sus propios contemporáneos. Spurgeon lo consideraba como «el mejor hombre que había en la Iglesia de Inglaterra». En nuestros días, Ryle fue recomendado muy efusivamente por autores de la talla de Jim Packer y Martyn Lloyd-Jones, entre otros. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas, entre ellos al español. Es bueno aprovechar los doscientos años de su nacimiento para preguntarnos sobre algunas de las razones que han hecho que sus libros hayan tenido tanta popularidad en el pueblo evangélico. Es igualmente interesante que podamos extraer algunas lecciones de su obra que puedan ayudarnos a nosotros hoy. Y es que muchas de las cuestiones que preocuparon a Ryle, y las respuestas que dio, siguen siendo muy relevantes hoy. Pero, de entrada, repasemos por un momento su vida.

Breve bosquejo biográfico

J. C. Ryle procedía de una familia que había prosperado económicamente. Las empresas de su abuelo y su padre habían tenido mucho éxito comercial. Con el tiempo, su padre entró en un negocio bancario que resultó también muy floreciente. Juan Carlos, que era el hijo mayor, pudo por ello estudiar en prestigiosos lugares como Eton y, posteriormente, en Oxford. Ryle se convirtió al evangelio en 1837. Hasta ese momento había recibido las verdades del cristianismo de una manera externa y nominal, pero en el verano de ese año experimentó el nuevo nacimiento del que habla Cristo en Juan 3. De su testimonio, que dejó plasmado para sus hijos en un escrito de naturaleza autobiográfica, destaca su profunda convicción de pecado, lo precioso que le resultó entonces Cristo, y el gran valor de la Biblia para orientar su vida. Pero la bancarrota azotó a su familia en 1841, perdiendo tanto su casa como toda la fortuna familiar. Este acontecimiento marcará su vida de una manera muy especial, pues ese mismo año Ryle toma la decisión de entrar en el ministerio de la Iglesia de Inglaterra. Su primer pastorado comenzó en 1842 en Fawley, Hants, aunque a lo largo de su vida pastoreó congregaciones en otros muchos lugares de Inglaterra. En 1845 se casó con Matilda Plumptre. Este año es igualmente importante porque comenzó a publicar sus primeros tratados, que luego, agrupados, formarían los capítulos de sus muchos libros. Su primera hija, Georgina, nació en 1847. Al año siguiente muere su mujer. En 1850 se volvió a casar. Su nueva esposa, Jessy Walker, le dio cuatro hijos: Isabelle, Reginald, Herbert y Arthur. En 1851 comenzó la publicación de sus tratados y mensajes en forma de libro. A los diez años de su segundo matrimonio y después de una larga enfermedad, falleció también su segunda esposa. En 1861 se vuelve a casar con Henrietta Clowes. En 1865 aparece el volumen de Juan de suComentario Expositivo de los Evangelios. Este será el primero de una serie sobre los cuatro evangelios, que forma parte de las obras más apreciadas por los numerosos lectores de Ryle. En 1868 aparece su libro sobreLos Líderes Cristianos del siglo XVIII. Ryle es muy conocido ya, por lo que recibe muchas invitaciones para predicar en otros muchos lugares de Inglaterra como Oxford, Londres y Cambridge. Entre los años 1877 y 1879 aparecerán sus obras más famosas, entre ellas La Santidad o Sendas Antiguas. Con 63 años es elegido primer obispo de Liverpool. En 1889 muere su tercera esposa. Diez años después predica su último sermón, muriendo el 10 de junio de 1900 en Lowestoft, Inglaterra.

La importancia crucial de la historia

La primera lección que podemos aprender de Ryle tiene que ver con la historia. Hemos de recordar que la fe cristiana es una fe histórica. Dios se ha revelado a nosotros, en el tiempo y en el espacio, por medio de personas que vivieron y acontecimientos que han tenido lugar en la historia. Es más, las Escrituras abundan en exhortaciones a no olvidar la historia de la intervención de Dios a favor de su pueblo: Deuteronomio 5:15; 7:18; 15:15; 24:18, etc. Uno de los pasajes que más me gustan en ese sentido es el de Josué 4, en el que el sucesor de Moisés ordena que un representante de cada una de las tribus de Israel recoja una piedra del lecho del Jordán, v. 5. Josué las tomó y con ellas levantó en Gilgal un memorial para las generaciones futuras, vv. 20,21. Su propósito era recordar que Dios, como había hecho con el Mar Rojo anteriormente, secó el Jordán delante de su pueblo, vv. 22,23, para que así pudieran pasar a tomar posesión de la Tierra Prometida. Así el pueblo no olvidaría que fue por la mano poderosa de Dios que pudieron pasar el Jordán y, de esa manera, no se apartaría de él, v. 24.

De la misma manera, Ryle creía imprescindible recordar la historia de la Reforma Protestante del siglo XVI, a los puritanos, a los que consideraba como los expositores bíblicos más fieles a la «mente de la Escritura» y el Gran Despertar Evangélico del siglo XVIII con aquellos grandes hombres que Dios levantó entonces como Jorge Whitefield y los hermanos Wesley, entre otros muchos. Era importante hacerlo, porque, como Israel en el pasado, es fácil olvidar que esos acontecimientos fueron actos poderosos y significativos de Dios a favor de su pueblo. Los escritos del obispo evangélico están imbuidos de los principios de la Reforma. Vemos la ascendencia de la Reforma en Ryle en su clara denuncia de los peligros del catolicismo romano para la salud espiritual de las almas. Pocos autores se expresan con tanta perspicacia acerca de las enseñanzas de la Iglesia católica romana. La impronta puritana está igualmente presente en su obra, en su riguroso análisis de los textos bíblicos y en la aplicación de esa enseñanza a la vida de los creyentes. El avivamiento aparece también en sus escritos, no solo recordando a aquellos líderes del mismo sino incluso por medio de su estilo práctico y directo que recuerda también a los predicadores del Gran Despertar. La primera lección, pues, que nos transmite Ryle es la de no olvidar nuestra identidad evangélica. Ryle prestaba mucha atención a la Reforma en Inglaterra y a los hombres que Dios levantó en esa época. También escribió sobre los predicadores del avivamiento. No quería que sus compatriotas olvidaran lo que Dios había hecho por el Reino Unido. En cuanto a nosotros, es imprescindible leer acerca de nuestra historia evangélica, conocer bien nuestro pasado: la Reforma en Europa, pero también la Reforma en España y lo que pasó con ella.

Doctrina y vida

A lo largo de su ministerio pastoral como predicador y escritor, Ryle no dejó de subrayar que la naturaleza esencial del cristianismo es asimismo doctrinal. Para Ryle, la importancia de la Reforma Protestante, del puritanismo o del Gran Despertar radicaba en el hecho de que fueron movimientos del Espíritu de Dios en los que se redescubrieron y se mostró la pertinencia para la vida cristiana de las doctrinas esenciales de las Escrituras. Y este es justamente el otro aspecto que creo que muestra la actualidad de Ryle en nuestros días:el acento que puso en la doctrina y el fin práctico que tiene. Pero la doctrina no es un mero conocimiento frío y seco, académico, de las enseñanzas de la Biblia. Es, fundamentalmente, la manera en la que el Dios vivo actúa en su pueblo, para salvarlo y transformarlo. La doctrina, por la presencia del Espíritu Santo, trae vida espiritual. Este aspecto es muy claro en las Escrituras; la fe tiene un contenido que confesar y que Dios usa para hacernos bien: 1 Timoteo 4:13-16; 2 Timoteo 1:13,14; 1 Juan 4:1-6; Romanos 10:8-14, entre otros. La doctrina tiene un fin práctico, nos salva y nos santifica, haciéndonos útiles para la gloria de Dios: Romanos 6:17-19.

En ese sentido, la Reforma fue una vuelta a las enseñanzas de las Escrituras que habían quedado enterradas y marginadas por la Iglesia medieval. Los puritanos mostraron también la amplitud y profundidad de la Biblia y cómo se aplica eficazmente en la vida cotidiana. Los predicadores del Gran Despertar demostraron cómo la proclamación del evangelio puede, con la bendición de Dios, salvar a muchos e, incluso, cambiar el curso de las naciones. Ryle temía que se pudiera abandonar estas enseñanzas que tantas cosas buenas habían traído, por lo que una y otra vez advirtió en su ministerio acerca de los peligros de olvidar la gloria de la fe cristiana. En esto Ryle reflejaba la exhortación de Pablo en Hechos 20:28-32. De la misma manera, nosotros hoy hemos de tener claro que las diferencias con el catolicismo romano son doctrinales. No podemos despistarnos en cuanto a lo que creemos y las razones por las que lo creemos. Asimismo debemos hacer hincapié en la importancia práctica de la doctrina. Tenemos que ser diferentes, la conversión tiene que notarse en nuestras vidas. Ese es el gran legado del puritanismo que Ryle renovó y enfatizó constantemente en su ministerio. Al mismo tiempo, debemos fomentar la pasión por extender el evangelio, una nota distintiva de los tiempos de los avivamientos.

Nada mejor, pues, que leer los mismos escritos de Ryle para beneficiarnos de las doctrinas bíblicas y de su pertinencia para nuestras vidas cristianas. A diferencia de otros buenos autores, hay bastantes títulos de Ryle en español, por lo que es relativamente fácil tener acceso a los mismos. Su estilo llano y directo, partiendo siempre del texto bíblico, hace que sea una delicia leerle. Ryle siempre reta a sus lectores y eso siempre nos resultará conveniente.

José Moreno Berrocal

http://www.editorialperegrino.com

Libros de J. C. Ryle disponibles (solicítalos a televentaep@ono.com): 

advertencia-a-las-iglesiascristianismo-practicosendas-antiguasla-santidad-su-naturaleza-obstaculos-dificultades-y-raices

nueva-vidavivo-o-muertocamino-de-salvacion

meditaciones-sobre-los-evangelios-mateomeditaciones-sobre-los-evangelios-marcosmeditaciones-sobre-los-evangelios-lucas-1-10

meditaciones-sobre-los-evangelios-lucas-11-24meditaciones-sobre-los-evangelios-juan-1-6meditaciones-sobre-los-evangelios-juan-7-12

meditaciones-sobre-los-evangelios-juan-13-21sencillez-en-la-predicacionel-secreto-de-la-vida-cristiana

El Evangelio

IXEl Evangelio

El Evangelio
Ray Ortlund

¿CÓMO REFLEJA LA IGLESIA LA HERMOSURA DE CRISTO?

El evangelio es un mensaje teológico. Pero este mensaje también crea una hermosura humana; relaciones hermosas en nuestras iglesias, haciendo visible la gloria de Cristo en el mundo de hoy.

En este oportuno libro, el pastor Ray Ortlund argumenta que la doctrina del evangelio crea una cultura del evangelio. En demasiadas de nuestras iglesias, la hermosura de una cultura del evangelio es la pieza que falta en el puzzle. Pero cuando se permite que el evangelio ejerza todo su poder, la iglesia
resplandece con la gloria de Cristo.

«Cuando Ray Ortlund habla, yo escucho. Mi generación ha crecido en conocimiento pero necesita hombres sabios. El pastor Ray es eso para nosotros. Agarra este recurso y escucha a un hombre que abraza por igual la profundidad teológica y la gracia del evangelio».
Eric M. Mason, Pastor principal, Epiphany Fellowship, Filadelfia,
Pensilvania; Presidente, Thriving; autor, Manhood Restored

«Las iglesias no hacen que el evangelio sea verdad. Sin embargo, cuando ‘la luz de Jehová’ está sobre nosotros, la iglesia se convierte en un testimonio poderoso de la gracia de Dios. Con realismo y esperanza, Ray Ortlund nos dice cómo esta gracia puede crecer entre nosotros —a pesar de nuestra debilidad— para que irradiemos la gloria de Cristo».
Bryan Chapell, Presidente emérito, Covenant Theological Seminary;
Pastor principal, Grace Presbyterian Church, Peoria, Illinois

«Ray Ortlund entreteje una profunda reflexión bíblica sobre cómo
la doctrina del evangelio debe llevar a una cultura del evangelio,
usando citas de grandes santos de la historia de la Iglesia. Una
lectura obligada para toda iglesia que quiera ayudar —más que
dificultar— a que los perdidos sean atraídos a Cristo».
Craig L. Blomberg, Profesor distinguido del Nuevo Testamento,
Denver Seminary

«Convincente, confrontador, alentador, inquisitivo y, sobre todo,
fascinante. Qué hermosa visión de lo que la iglesia puede ser a
través del poder del evangelio. Qué evidente es que el evangelio ha penetrado en el corazón de Ortlund. Lee este libro. Ora mientras lo lees. Pide a Dios que use su mensaje grandemente en tu iglesia y en otras muchas también».
Thomas R. Schreiner, Profesor James Buchanan Harrison de
interpretación del Nuevo Testamento, The Southern Baptist
Theological Seminary

«El pastor y erudito Ray Ortlund, en su nuevo libro, expone la
bondad que hay en las buenas nuevas. Y una iglesia que no muestra esta bondad en su vida comunitaria, según él, socava el mismo evangelio que predica. Es un buen argumento, que vale la pena».
Mark Dever, Pastor principal, Capitol Hill Baptist Church,
Washington, D. C.; Presidente, 9Marks

«En este incisivo libro, Ray Ortlund hace el necesario y convincente trabajo de conectar el evangelio que da vida con la experiencia y el testimonio de la iglesia. Su visión de las culturas del evangelio —que florecen en la tierra fértil de la doctrina del evangelio— capturará a aquellos que desean ver el mundo cautivado por Cristo».
Stephen T. Um, Ministro principal, Citylife Presbyterian Church,
Boston, Massachusetts; coautor, Why Cities Matter

168 páginas

7€

Sola Scriptura 2 – Miguel Núñez

 

El Dr. Miguel Núñez (MD, Th. M., D.Min.), sirve como el pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) en Santo Domingo, República Dominicana, y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que busca como visión despertar a Latinoamérica a la Verdad de Dios.

Es autor de dos libros: “Jesús, el hombre que desafió al mundo y confronta tu vida” y “Una Iglesia Conforme al Corazón de Dios”. También es el co-autor de un libro sobre liderazgo con el nombre de “Seguirazgo”.

Es el co-conductor del programa de televisión “Respuestas: Verdades Absolutas para un Mundo Relativo”, el cual es transmitido a través de toda Latino América y extendido a otros países, presentando una cosmovisión bíblica a una variedad de problemas.

El Pastor Núñez y su equipo ministerial son responsables por la conferencia anual “Por Su Causa”, la cual reúne miles de latinoamericanos en República Dominicana animándolos a regresar a un cristianismo bíblico histórico. A demás, el Dr. Núñez es miembro del Concilio de la Coalición por el Evangelio.

Como médico, el Dr. Núñez, practicó la medicina en los EE.UU. durante 15 años (1982-1997) en el área de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas, y fue profesor clínico del Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York.

Él vive en Santo Domingo, donde sirve como pastor, maestro, apologista y es un orador e invitado frecuente en toda América Latina y Estados Unidos. Él ha estado casado por más de 30 años con la Dra. Catherine Scheraldi, quien todavía está en la práctica de la medicina.

Acerca de estos anuncios

En ocasiones, algunos de tus visitantes pueden ver aquí un anuncio.
Para esconder estos anuncios completamente, mejora tu plan con una de nuestras versiones de pago.

La clave del éxito ministerial de C. H. Spurgeon, de Bob Penhearow

La espiritualidad personal era para Bunyan requisito para la fidelidad y el éxito en el ministerio. Esta pasión se arraigó en la mente y corazón de C. H. Spurgeon.

La Clave del Exito Ministerial

Un fragmento de La clave del éxito ministerial de C. H. Spurgeon, de Bob Penhearow (Editorial Peregrino, 2016).     (La parte del libro referida a continuación trata sobre Bunyan y su influencia sobre Spurgeon)   Bob Penhearow.

Los escritos de Bunyan revelan su convicción personal de que la espiritualidad en el ministerio es absolutamente esencial para la fidelidad en el ministerio. Bunyan sostenía encarecidamente la idea de que un ministro debía ser nacido de nuevo y llamado al ministerio. Mantenía con tenacidad la integridad en el ministerio, la oración en el ministerio, la fidelidad en el ministerio, la espiritualidad en el ministerio y la gracia de Dios en el ministerio. Bunyan también creía que era necesario advertir severamente contra los falsos pastores.

1. Un ministro nacido de nuevo

Bunyan creía firmemente que un ministro tenía que ser convertido por encima de titulado. De manera clara advirtió a los predicadores y a los defensores del evangelio de que se aseguraran de ser verdaderamente nacidos de nuevo. Esto se ve en el libro escrito por John Bunyan en sus primeros años de ministerio y titulado A Few Sighs from Hell (Suspiros desde el Infierno) basado en una exposición de Lucas 16:19-31. El libro se publicó primeramente en 1658 y se publicó nueve veces más durante la vida de Bunyan. La primera publicación contiene un extraño prólogo escrito por John Gifford, el pastor de Bunyan en Bedford. Bunyan advierte a los ministros del evangelio de que se aseguren de ser verdaderamente nacidos de nuevo. Bunyan escribe: Aseguraos de no contentaros con tener una noción vacía de las Escrituras en la cabeza, la cual os puede llevar lejos, incluso tan lejos como para discutir por la verdad, predicar el evangelio, trabajar para defender el evangelio frente a aquellos que lo refutan, y aun así, encontraros a la mano izquierda de Cristo en el día del juicio, por cuanto tratasteis únicamente con una noción o con el conocimiento tradicional de ello. George Offor, el editor de Bunyan, añade en las notas a pie de página: «de todos los hombres más miserables deben estar aquellos ministros y profesores de religión que en el gran día digan: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre?” y a quienes el Señor les diga “nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad”». Para Bunyan, la conversión no era solamente una experiencia emocional sino más bien una vida transformada y vivida bajo el señorío de Cristo. Bunyan concluye su discurso diciendo: Asegúrate de escapar de esas rocas tan peligrosas a mano derecha e izquierda, mira que tu fe sea como la que habla la Escritura. Que no estés satisfecho sin ella, sin esa fe traída por la poderosa obra de Dios que revele a Cristo a ti y en ti y te libere completamente de tus pecados por su preciosa sangre. Tal fe, si atiendes a ella, obrará en tu corazón y primeramente verás la naturaleza de la ley y [segundo] también verás la naturaleza del evangelio y el deleite en su gloria; también encontrarás que tu corazón y alma son atraídos a Cristo Jesús hasta el punto de entregarle todo tu ser para que sea gobernado por él para su gloria y se conforme por la fe del mismo Señor Jesús.

2. Un ministro llamado al ministerio

Históricamente, los ministros disidentes ingleses creían fuertemente que el oficio de pastor era un oficio santo al cual el Dios Todopoderoso llama y nombra a sus siervos escogidos. Offor da detalle del llamado de los ministros disidentes Ingleses en el tiempo de John Bunyan: Primero, se notan sus dones en oración y conversación sobre las cosas del Señor, su aptitud en ilustrar y confirmar lo que avanzan en la Escritura; en segundo lugar, se les anima a orar y a dirigirse a los niños pobres en una escuela dominical. Si ellos manifiestan una aptitud para enseñar, en tercer lugar se les invita a dar una exhortación a la iglesia en privado; entonces, en cuarto lugar, se les anima a orar y a predicar entre los pobres de los pueblos y en las casas de trabajo. El Dios que dio el deseo y el talento, pronto abre puertas para un mayor uso público. En muchos casos entran en un curso de estudio para prepararse para su trabajo, pero muchos de nuestros más valiosos ministros, como Bunyan, confían solo en su oración y estudio de las Escrituras. Su colegio fue una prisión y su biblioteca, la Biblia. Bunyan vino con enorme poder para luchar contra el príncipe de las tinieblas. Ningún conocimiento humano podría haberlo preparado para esa terrible y misteriosa batalla. Bunyan comenta acerca de sus experiencias y de ese modo comparte el hecho de que cada ministro del evangelio debe ser llamado y apartado por Dios para este gran y glorioso oficio. Bunyan escribe: Después de llevar cinco o seis años despierto espiritualmente, y después de haber visto la necesidad y el valor de Jesucristo nuestro Señor, y también de haber permitido que mi alma se aventurase en él, algunos de los más capaces de entre los santos entre nosotros —yo digo que los más capaces en juicio y en vida santa—, percibieron que Dios me había tenido digno de entender algunas cosas de su voluntad en su santa y bendita Palabra y me había dado las palabras, en alguna medida, para expresar lo que veía para la edificación de otros; por lo tanto, ellos deseaban, y con gran sinceridad, que yo estuviese dispuesto, en algunas ocasiones, a liderar algunas de las reuniones y compartir una palabra de exhortación con ellos […]. Para ir concluyendo, siendo todavía requerido por la iglesia, después de una solemne oración al Señor y de ayuno, fui llamado aún más particularmente a seguir adelante, y nombrado a una mayor y más pública predicación de la Palabra, no solo a aquellos que creen sino también a compartir el evangelio a aquellos que todavía no han recibido la fe.

3. La integridad en el ministerio

Bunyan estaba firmemente convencido de que la integridad y la espiritualidad personal son esenciales para la fidelidad del ministro, ya que el ministro es el pilar de la iglesia y, por lo tanto, debe ser un ejemplo piadoso en vida y conducta. En el libro Solomon’s Temple Spiritualized (La espiritualización del Templo de Salomón) (1688; basado en Ezequiel 43:10-11), Bunyan busca presentar a sus lectores la maravilla de la «gloria del evangelio» en el Templo de Salomón. Bunyan advierte severamente a los ministros en relación a la codicia: La codicia hace a un ministro oler mal (un olor asqueroso), y parecerse más a un perro glotón que a un apóstol de Jesucristo […]. Ahora bien, ellos son las columnas de la iglesia y están en la puerta de la casa […] para que la iglesia pueda aprender de ellos a despreocuparse de las cosas del mundo y también a ser rica en amor y caridad hacia los hermanos. Un ministro codicioso es algo muy vulgar […] ya que los ojos de todos en las puertas están sobre ellos, han de ser modelos y ejemplos de buenas obras […]. Oh, iglesias, que vuestros ministros sean embellecidos con vuestro amor, que ellos puedan embelleceros con su amor y que también puedan ser un ornamento para vosotros y para el evangelio que os ministran para la gloria de Jesucristo.

4. La oración en el ministerio

Al exponer acerca del amor de Cristo, Bunyan espera que todo ministro ame sinceramente el rebaño que ha sido puesto bajo su cuidado. Este amor debe demostrarse a través de una sincera y honesta oración por el rebaño: Este es el primer lugar donde se nos muestra el amor de un ministro por Jesucristo. El amor de un ministro por su rebaño se ve en su oración por ellos; normalmente Pablo, en sus epístolas, ya sea al inicio o al final o en ambos lugares, da a entender a las iglesias que él a menudo ora a Dios de corazón por ellos […], y no solo esto, sino que también especifica las misericordias, bendiciones y beneficios que para ellos pidió sinceramente a Dios.

5. La fidelidad en el ministerio

Paul’s Departure and Crown (La partida y corona de Pablo), un manuscrito escrito y preparado por Bunyan para ser publicado, fue uno de los diez manuscritos encontrados después de la muerte de Bunyan. Según Offor, este manuscrito tiene la marca de haber sido compuesto y quizás predicado hacia el final del peregrinaje de Bunyan en esta tierra. En este manuscrito, Bunyan expone 2 Timoteo 4:6-8 y expresa la necesidad de ser fiel al manejar la Palabra de Dios: Este mal debe evitarse: por medio de un cuidado diligente por parte de los ministros; por medio de una predicación diligente de la Palabra del Señor; y por medio de sanos reproches, correcciones y exhortaciones a aquellos, quien quiera que sean, en quienes se observa cualquier mínimo viraje o desvío del evangelio. Todos los ministros del evangelio tienen la autoridad que pertenece a su llamado y oficio, y no necesitan del poder del ser humano para establecer las leyes de Cristo en plena ejecución en su iglesia.27 Más adelante en el manuscrito, Bunyan hace un número de consideraciones concernientes a la fidelidad de un ministro del evangelio: Primero: Si eres fiel al hacer el trabajo que Dios te ha encomendado en este mundo para su nombre, trabaja para vivir mucho en el favor y el sentido de la libertad dada por Jesucristo […]. Segundo, trabaja para ver belleza y gloria en la santidad y en todo buen trabajo: esto tiene mucho que ver con la dedicación de tu corazón […]. Tercero, […] ten en gran consideración tener un corazón y conciencia temblorosos […]. Cuarto, […] que la religión sea el único asunto que capture tu tiempo y tus pensamientos […]. Quinto, […] ten cuidado de no parar o quedarte estancado cuando tengas mucho trabajo por hacer […]. Sexto, […] esfuérzate para que tu corazón tenga un correcto entendimiento, tanto de las cosas de este mundo presente como de las cosas que han de venir […]. Séptimo, […] ten cuidado de que no se te escape o no dejes pasar la oportunidad presente que la providencia pone delante de ti […]. Octavo, […] cree que cualquier cosa buena que hayas hecho para él, si es hecha de acuerdo a la Palabra, no solamente es aceptada por él ahora, sino que también queda grabada para ser recordada en tu favor en el tiempo que viene; sí, está guardada para ti como un tesoro en un cofre y será sacada y galardonada delante de los hombres y los ángeles para tu eterna consolación por Jesucristo Señor nuestro.

6. La espiritualidad en el ministerio

Bunyan, en el mismo discurso, continúa escribiendo sobre la espiritualidad en el ministerio. Bunyan amplía el cuarto punto con una serie de puntos secundarios, designados para demostrar el ejercicio práctico de la santidad en el corazón: Diariamente reúne tu corazón con Palabra de Dios, de tal manera que esta lo nivele y también lo llene […]. Recuerda continuamente que cada día tienes el trabajo que se te ha asignado; y que basta a cada día su propio mal […]. Deja que a tu corazón le afecte más aquello que concierne al honor de Dios y al provecho de la gloria del evangelio, que tus preocupaciones como hombre y todo avance en este mundo […]. Analiza tu propio corazón cada día antes de dormir, considera lo que has recibido de Dios, lo que has hecho por él y dónde también has tenido carencias. Esto engendrará alabanza y humildad y te permitirá redimir el día que ha pasado […].

portada-final-corregida

Al exponer 1 Timoteo 3, Bunyan se centra en el oficio de pastor y enfatiza las demandas y expectativas en cuanto a la espiritualidad personal en el hogar. Bunyan destaca cuatro aspectos esenciales en la espiritualidad personal. Uno, un pastor debe tener un sano entendimiento de la verdad bíblica y ejercitar un liderazgo bíblico en su familia (Tito 1:9:2 Efesios 6:1-4). Dos, un pastor debería ser apto para enseñar, reprender y exhortar, como debe hacer el cabeza de familia (1 Timoteo 3:2; Deuteronomio 6:7). Tres, un pastor debe ser ejemplo en fe y santidad, al igual que el cabeza de familia (1 Timoteo 3:2-4; 4:12). Cuatro, el pastor debe ejercer liderazgo al convocar a la iglesia en la oración y en la predicación como verdaderamente debería ser de cada cabeza familiar.

7. La gracia en el ministerio

Bunyan tendría mucho que decir en cuanto a la dureza de algunos ministros de hoy en día y a la dureza de su mensaje. Bunyan correctamente creía en predicar de corazón a corazón más que en amartillar a la congregación domingo tras domingo. En referencia a la necesidad de que los ministros hablen llenos de gracia, comenta lo siguiente: Hay una incidencia [la fuerza con la cual un cuerpo choca contra otro] en nosotros, no sé cómo sucede, pero cuando nos convertimos tratamos con desdén a aquellos que dejamos atrás. Qué pobres necios somos, nos olvidamos de que nosotros mismos también estuvimos como ellos. Sería mejor que nosotros, ya que hemos probado la gracia del Señor, se la llevásemos a ellos, de tal manera que pudiésemos darles motivos convincentes para creer que hemos encontrado la misericordia que también deja la puerta abierta para que ellos puedan venir y ser partícipes con nosotros. Ministros, yo digo que así debería hacerse con la doctrina y en todos los demás aspectos. La austeridad no es para nosotros ni en doctrina ni en conversación. Nosotros mismos vivimos por gracia; demos como recibimos y trabajemos para persuadir a los pecadores que Dios ha dejado detrás de nosotros, seguir tras ellos para que puedan ser partícipes con nosotros de la gracia. Somos salvos por gracia; vivamos como aquellos que tienen la gracia. Que todas nuestras cosas, de cara al mundo, sean hechas con amor hacia ellos; compadécelos, ora por ellos, sé cercano a ellos para su bien; no caminemos por las calles y tengamos tal comportamiento que demostremos que eludimos tocar a los pobres que son dejados atrás; no, no lo hagamos con un par de pinzas. No debe ser así de los ministros.

[…]

Sin ninguna duda, la convicción de Bunyan de que al éxito ministerial le precede la espiritualidad ministerial queda innegablemente establecida.

Conclusión

John Bunyan murió en 1688. La búsqueda de santidad cautivó todo su ser a lo largo de su vida. Su predicación y escritos reflejan esta continua pasión, y su anhelo de una espiritualidad personal se resume en su libro Dying Sayings (Dichos de un moribundo) acerca del pecado: «El pecado convierte toda la gracia de Dios en algo licencioso; es el desafío de su justicia, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el desdén de su poder y el desprecio de su amor». La espiritualidad personal era para Bunyan requisito para la fidelidad y el éxito en el ministerio. Esta pasión se arraigó en la mente y corazón de C. H. Spurgeon quien, como veremos en el siguiente capítulo, examinó, cuando era joven, los escritos de Bunyan y continuó caminando en su camino a lo largo de toda su vida y ministerio.

Protestante Digital 

Editorial Peregrino 2016

 

T4G – Together for the Gospel

12322

¿Cómo se llama un grupo de ovejas? Sí, una manada o un rebaño. ¿Y de abejas? Un enjambre. ¿De peces? Un banco. ¿Y de pastores reformados? Creo que a partir de ahora los voy a llamar un T4G. Me explico…

T4G es como se conoce Together for the Gospel, que en español sería algo así como Juntos por el Evangelio. Empezó como una amistad entre cuatro pastores de diferentes denominaciones en América del Norte y hoy día se expresa en una conferencia bienal centrada en una cosa: el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Acabo de volver de Estados Unidos, donde pude asistir por primera vez a la conferencia; ¡qué privilegio!10000 pastores reunidos en el estadio de baloncesto de Louisville, Kentucky, para escuchar a algunos de los mejores predicadores reformados del mundo angloparlante: Ligon Duncan, Al Mohler, Mark Dever, John Piper, C. J. Mahoney, John MacArthur, David Platt, Kevin DeYoung, Thabiti Anyabwile y Matt Chandler. Centrada en la Reforma, esta sexta conferencia fue como una antesala de todas las celebraciones del V centenario en 2017.

Como creyente, pude apreciar las predicaciones para mi alma. Como predicador, disfruté de la maestría de cada exponente de la Palabra. Como músico, me emocioné al cantar verdades sublimes rodeado de 10000 personas. Como editor, pude reunirme con representantes de diferentes ministerios, cosa que esperamos redunde para el crecimiento y avance de Peregrino. Y como amante de los libros, casi sufrí una sobredosis literaria, no solo por los libros regalados (unos veinte), sino también por la megalibrería montada para la ocasión.

He tenido poco tiempo para reflejar sobre ello, pero déjame compartir lo que se me ha ocurrido hasta ahora. Primero, ¡cuánto se anima uno en las conferencias! Por supuesto que entre 10000 es fácil animarse; pero es verdad que toda conferencia anima, solo por el hecho de estar con otros creyentes, fuera de la rutina diaria y dentro de un ambiente concentrado de alimento espiritual. La comunión cristiana y la predicación de la Palabras son, no lo olvidemos, medios de la gracia que Dios nos ha dado para nuestro bien. Debemos alentarnos a invertir tiempo y dinero en asistir a buenas conferencias. ¿Y por qué no?, ir ahorrando para el próximo T4G en 2018 (hay traducción simultanea al castellano).

También, me quedé pensando que la iglesia del Señor es mucho más grande que el mundo que me rodea. Mi iglesia cuando era joven nunca pasó de las 50 personas; las iglesias que he pastoreado han sido realmente pequeñas; la iglesia de la cual soy miembro actualmente no llega a ochenta miembros. Pero la obra de Dios es más grande de lo que veo. Somos parte de algo muchísimo más grande de lo que podamos imaginar: la Iglesia de Dios.

En último lugar, esta conferencia solo lleva desde el año 2006; era la sexta conferencia. Ya asisten 10000 personas, sean pastores o líderes; es decir, representan a un gran número de iglesias. Y todos firmes en las doctrinas de la gracia y las cinco «solas». Mirando la muchedumbre en la sala me quedé en algún momento con envidia. Pero luego pensé: «lo que Dios ha hecho aquí en los EE. UU. lo podrá hacer en España». Incluso lo tomé como un reto para hacer lo que esté en mis manos, en especial con Editorial Peregrino, para que en la voluntad de Dios podamos ver aquí en España más y mejores encuentros así. ¡Ojalá viva yo para ver a 10000 pastores, un verdadero T4G de ellos, reunidos aquí en nuestra querida España!

Mateo Hill.- http://www.editorialperegrino.com

Las 5 Solas – Sola Scriptura 1 – Miguel Núñez

El Dr. Miguel Núñez (MD, Th. M., D.Min.), sirve como el pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) en Santo Domingo, República Dominicana, y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que busca como visión despertar a Latinoamérica a la Verdad de Dios.

Es autor de dos libros: “Jesús, el hombre que desafió al mundo y confronta tu vida” y “Una Iglesia Conforme al Corazón de Dios”. También es el co-autor de un libro sobre liderazgo con el nombre de “Seguirazgo”.

Es el co-conductor del programa de televisión “Respuestas: Verdades Absolutas para un Mundo Relativo”, el cual es transmitido a través de toda Latino América y extendido a otros países, presentando una cosmovisión bíblica a una variedad de problemas.

El Pastor Núñez y su equipo ministerial son responsables por la conferencia anual “Por Su Causa”, la cual reúne miles de latinoamericanos en República Dominicana animándolos a regresar a un cristianismo bíblico histórico. A demás, el Dr. Núñez es miembro del Concilio de la Coalición por el Evangelio.

Como médico, el Dr. Núñez, practicó la medicina en los EE.UU. durante 15 años (1982-1997) en el área de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas, y fue profesor clínico del Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York.

Él vive en Santo Domingo, donde sirve como pastor, maestro, apologista y es un orador e invitado frecuente en toda América Latina y Estados Unidos. Él ha estado casado por más de 30 años con la Dra. Catherine Scheraldi, quien todavía está en la práctica de la medicina.

Martín Lutero

Martin Lutero1

Martín Lutero, nacido como Martin Luder, después cambiado a Martin Luther, como es conocido en alemán (Eisleben, Alemania, 10 de noviembre de 1483-ibídem, 18 de febrero de 1546), fue un teólogo y fraile católico agustino que comenzó e impulsó la reforma religiosa en Alemania, y en cuyas enseñanzas se inspiró la Reforma Protestante y la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo.

Lutero se caracterizó por exhortar a que la Iglesia cristiana regresara a las enseñanzas originales de la Biblia, impulsando con ello una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa. La reacción de la Iglesia católica ante la reforma protestante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la civilización occidental se llegan a considerar más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora el 13 de junio de 1525 inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.

 

Cipriano de Valera (1531/2 – 1602)

1233

Cipriano de Valera (Fregenal de la Sierra —Badajoz—, 1531/2 –Londres, d. 1602), comúnmente conocido como «El hereje español», fue un monje jerónimo y humanista, autor de la llamada Biblia del Cántaro (1602), considerada la primera edición corregida de la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina (Montemolín —Badajoz—, c. 1520–Francfοrt del Meno —Sacro Imperio Romano Germánico—, 1594) de 1569, nombrada hasta hoy como Biblia Reina-Valera.
 
Entre los monjes, crece la sospecha de que la Inquisición sigue muy de cerca sus actividades… Pese al riesgo, se toma la decisión de dirigirse a Ginebra a través de varias rutas.
 
Durante el verano de 1557, doce monjes huyen del monasterio: el prior, Francisco Farías; el vicario, Juan de Molina; el procurador, Pedro Pablo; y los frailes Antonio del Corro, Hernando de León, […] Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. De los que no lograron escapar, unos cuarenta fueron quemados en los autos de fe de 1559 (24 de septiembre), 1560 (22 de diciembre) y 1562 (26 de abril); otros fueron condenados «en ausencia».
 
Ya en Ginebra, va conociendo a los demás miembros de la comunidad española (el 1 de octubre de 1558 es admitido con otros siete compatriotas como «habitante» de la ciudad), entre los que destaca el ya citado Juan Pérez de Pineda; así como a Juan Calvino, de quien será discípulo y traductor, o Teodoro de Beza, con el que estudia Teología en la Academia calvinista de Lausana.
 
Pero será en Inglaterra donde resida desde su llegada a principios de 1559 —inmediatamente después de la coronación de Isabel I el 15 de enero— hasta su fallecimiento no antes de 1602, contraiga matrimonio «con una dama inglesa», la propia reina lo nombre profesor de Teología del Magdalene College de Cambridge (1559-1567), frecuente el templo de Santa María de Hargs, se incorpore en 1565 a la Universidad de Oxford como maestro en Artes, sea nombrado tutor de Νichοlas Walsh o vaya y venga, continuamente, a Αmsterdam.

¡Despierta!

1234

Por primera vez en mi vida empiezo a escribir un blog con las palabras «escribo desde América». El sábado pasado cogí el avión en Madrid para viajar a la «tierra de los libres». Nueve horas después llegamos a Atlanta y tras una espera de tres horas y otro vuelo de sesenta minutos, llegamos a la ciudad de Louisville.

La razón de mi visita es asistir a la conferencia Together for the Gospel (Juntos por el evangelio) y poder hacer contactos para avanzar la obra de Peregrino, tanto en España como en todo el mundo hispanoparlante. Esta conferencia empieza hoy, y seguramente la semana que viene la mencionaremos en este blog.

Pero ayer, lunes, se había organizado una preconferencia, Despierta, «un llamado a pastores y líderes latinoamericanos», con unos 500 pastores y líderes de todo el continente americano reunidos alrededor de la Palabra de Dios. Tuvimos el privilegio de escuchar a Al Mohler, Juan Sánchez, Miguel Núñez y John MacArthur, todos hombres comprometidos con las doctrinas de la Reforma. Con tres paneles de coloquio (con participación de dos autores de Peregrino, Sugel Michelén y Andrés Birch), fue un día muy completo.

Y eso sin añadir la exposición de diferentes entidades y librerías. Hablando de libros, ¡nunca me han regalado tantos libros en un solo día! Al final de cada sesión, había mesas en las puertas con libros gratis. (Y por lo que me dicen, esto sigue en la conferencia principal). ¡Estoy en la gloria!

Llegamos a casa anoche cansados. Por cierto, estoy con mi buen amigo Xavi Pérez Patiño; algunos se acordarán de él cuando trabajaba en Peregrino. Está en su tercer año de estudios teológicos en Jackson, Mississippi. Como decía, llegamos a casa agotados; menos mal que tenemos una mañana libre entre conferencia y conferencia. Aunque con el efecto del cambio de hora me despierto muy pronto, por eso tengo tiempo para escribir.

¿Impresiones hasta ahora? Muchas. Primero, pequeñez. Peregrino es casi «un Don Nadie» comparado con las casas editoriales grandes, que tienen sus departamentos españoles. Tenemos mucho terreno a cubrir, no porque queramos ser como ellos, sino para poder ser realmente útiles para nuestros hermanos latinoamericanos.

Segundo, realismo. Creo que es natural en el ser humano pensar que cada uno es el centro del mundo. Así veo el mundo, desde el centro que soy yo, y todo gira alrededor mío. Y creo que es así con España. Viviendo en nuestra península al extremo oeste de Europa, olvidamos que no somos el centro del mundo. Pero ayer apenas se mencionó España. No somos tan relevantes para nuestros hermanos latinoamericanos como pensamos. Quizá nos moleste, pero crecer en humildad nunca viene mal, ¿verdad?

Por último, ánimo. Los que llevan tiempo leyendo estos blogs sabrán que últimamente estoy algo animado con la iglesia. Y lo que vi ayer solo sirvió para confirmar mi ánimo. Creo que Dios está obrando en el mundo que habla la lengua de Cervantes. Ha levantado líderes espirituales en todo el mundo hispano: líderes que aman las doctrinas de la gracia. Hay ministerios sólidos, con teología robusta, que solo existen para servir a las iglesias. Crecen las iglesias a medida que reciben enseñanza arraigada en la Palabra de Dios. Cada vez más, los creyentes demandan comer solo la carne de la sana doctrina.

Es algo que estamos viendo en España en alguna medida. Es algo que Dios está haciendo en América Latina también. Es un gozo ver la mano de Dios obrar. Le damos la gloria porque sigue obrando, sigue edificando su Iglesia. Y quedamos expectantes, anhelando que esto sea, no el final de lo que él está haciendo, sino solo el principio.

Mateo Hill.- http://www.editorialperegrino.com

La gente del libro

12928329_620714254752478_7681542982559328247_n

Estaba pensando en la forma tan bonita con la que los cristianos eran llamados antiguamente: “la gente del Libro”. Parece ser que el origen de esta expresión se encuentra en el Corán donde se mencionan a los judíos y a los cristianos como creyentes monoteístas (que creen en un solo Dios) y se les respeta por su adhesión a la Torá. Más tarde, ya en tiempos de la Reforma, los creyentes volvieron a ser reconocidos de esta manera por su lealtad a la Biblia como única y suficiente forma de autoridad revelada.

El hecho es que a pesar de nuestro respeto y amor por las Escrituras somos culpables de malinterpretarla y muchas veces ponemos en boca de Dios lo que Él nunca dijo. ¿Te sorprende leer esto? Déjame que te de tres ejemplos de lo que quiero decir y luego juzga por ti mismo.

El primer ejemplo y uno de los más famosos lo encontramos en Mateo 18:20, donde Jesús nos dice que: “… donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Si nos fijásemos en el contexto veríamos que la idea principal es la seguridad de que el Señor ayudará y guiará con sabiduría a la Iglesia reunida para ejercer disciplina y autoridad. No es una frase apropiada para decir que  el Señor bendecirá con su presencia donde estén mínimo dos personas reunidas para un culto a Dios. ¿Acaso no está presente cuando un solo creyente lo busca a través de la lectura, oración, alabanza o adoración? ¿No es Dios omnipresente? Con razón decía el salmista: ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a donde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.”

El segundo caso lo encontramos en Hechos 16:31, donde leemos: “…Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” ¿Cuántas veces hemos oído esta frase como si fuera una promesa de salvación para todos los miembros de nuestra familia? Yo muchas. Sin embargo nuestra experiencia y el propio testimonio bíblico nos demuestran todo lo contrario. Lo que ocurre en esta ocasión es que Pablo y Silas proclaman (profetizan) a través del Espíritu Santo lo que iba a ocurrir un poco más tarde cuando la familia del carcelero escuchara la palabra del Señor (vv. 32-34). Que Dios  muchas veces bendiga los miembros de una familia cristiana no nos da derecho a decir que toda nuestra familia será salva porque hayamos creído en el Evangelio. Recordemos que no todos los descendientes de Abraham (la familia de la fe) son verdaderos herederos de la promesa (Jn. 8:39).

El tercer ejemplo que he escogido es aquel tan conocido de Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta; entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” He perdido la cuenta de las veces que he visto usar este versículo como una invitación evangelística para el incrédulo. ¡Con la cantidad innumerable de citas bíblicas que se pueden usar para invitar a alguien a recibir a Cristo, se utiliza un versículo que va dirigido única y exclusivamente a la Iglesia! ¿Acaso no hay que leer el versículo 14 para llegar al 20 donde claramente se dice que está escribiendo al ángel (o presidente) de la IGLESIA? ¿Acaso no dice Dios en el versículo 19 que Él reprende y castiga a todos los que ama?, y esto, según Hebreos 12:6, Dios lo hace “…a todo el que recibe por hijo”. El mismo capítulo 3 del libro de Apocalipsis acaba con una solemne advertencia; “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Cuando Dios habla, tenemos la obligación de escuchar atentamente; y no solo eso, sino que estamos obligados a usar su Palabra con rectitud y sabiduría. Es el mismo concepto que el Apóstol Pablo, sabiendo que su partida está cercana, le quiere transmitir a Timoteo y por eso le dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”(Énfasis mío). El Apóstol usa una palabra que él conocía bien; la que usaría un sastre (o un tejedor de tiendas) para hablar de cortar recto o con exactitud. Esta  figura literaria significa “cortar un camino recto” y en términos teológicos viene a decir que “manejemos la Palabra correctamente” o que “la impartamos sin desviación”.

Si queremos volver a ser conocidos como “la gente del Libro”, sin duda, tendremos que merecérnoslo y esforzarnos un poco para ser fieles transmisores de la preciosa Palabra que Dios ha puesto en nuestras manos. La tarea es tuya y mía.

La Victoria – Arthur Bennett

Victoria

OH, DIVINO REDENTOR

Grande fue tu bondad
al llevar a cabo mi redención,
al consentir que se te convirtiera en pecado por mí,
al vencer a todos mis enemigos.

Grande fue tu fuerza
al soportar la aflicción de la ira divina,
al cargar con mis iniquidades.

Grande fue tu amor
al manifestarte vivo,
al mostrar tus llagas sagradas,
para que todo temor desapareciera y toda duda quedara despejada.

Grande fue tu misericordia
al ascender al Cielo,
al ser coronado y entronizado
allí para interceder por mí,
allí para socorrerme en la tentación,
allí para abrir el libro eterno,
allí para recibirme por fin en tu seno.

Grande fue tu sabiduría
al idear este camino de salvación.

Baña mi alma en los ricos consuelos de tu vida resucitada.

Grande fue tu gracia
al ordenarme acudir al Padre de tu mano,
para estar unido por siempre a él,
para encontrar mi descanso en él,
para encontrar mi paz en él,
para contemplar su gloria,
para honrar al único que es digno de ello;
al ofrecerme al Espíritu como maestro, guía y fuerza para
que pueda vivir arrepintiéndome del pecado,
vencer a Satanás
y encontrar la victoria en la vida.

Cuando estás ausente, todas las desdichas están presentes;
Cuando estás presente, disfruto de todas las bendiciones.