Dios el Espíritu Santo


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Este es el segundo tomo de una serie de grandes e importantes obras de el Dr. Martyn Lloyd-Jones en el que el magistral predicador expone la Biblia para mostrar la esencia de la fe cristiana. Aquí se explora detalladamente la persona y la obra vital del Espíritu Santo.

Ya le hemos hablado del primero de los tomos de esta trilogía esencial en toda biblioteca reformada que se precie, “Dios el Padre, Dios el Hijo” en nuestro apartado de reseñas literarias: (https://solosanadoctrinablog.wordpress.com/2018/01/18/dios-el-padre-dios-el-hijo-2/).

En este libro,  El Espíritu Santo se muestra claramente como un tremendo poder divino que actúa en la conversión, la redención, la regeneración, la santificación y la seguridad. Se hace una consideración adicional de Pentecostés, el bautismo y los dones del Espíritu Santo, dando así a los lectores una mejor comprensión de la persona menos conocida de la Trinidad.

Se estudian en este tomo los siguientes capítulos:

1. La persona del Espíritu Santo 10
2. La divinidad del Espíritu Santo 22
3. Creación y gracia común 34
4. El significado de Pentecostés 44
5. La obra del Espíritu Santo en general 58
6. La obra del Espíritu Santo en la redención 72
7. El llamamiento eficaz 84
8. La regeneración: una nueva disposición 96
9. El nuevo nacimiento 108
10. Un hijo de Dios y en Cristo 122
11. La unión con Cristo 136
12. La conversión 150
13. El arrepentimiento 164
14. La fe salvadora 178
15. La seguridad 194
16. La justificación por la fe 212
17. La adopción 226
18. La santificación: las distintas ideas 240
19. La santificación: la obra de Dios y la nuestra 252
20. El poderoso proceso del Espíritu Santo 264
21. La santificación en Romanos 6 al 8 278
22. El bautismo y el ser llenos 294
23. Otras reflexiones acerca del bautismo del Espíritu 306
24. El sello y las arras 320
25. Los dones del Espíritu Santo 332

A continuación te ofrecemos un fragmento de “Dios el Espíritu Santo”, de Lloyd-Jones:

“La mejor forma de enfocar la doctrina del Espíritu Santo es comenzar por advertir los nombres y títulos que se atribuyen a esta persona.

En primer lugar, están todos los nombres que lo relacionan con el Padre; permítaseme enumerar algunos de ellos: el Espíritu de Dios (Génesis 1:2); el Espíritu del Señor (Lucas 4:18); el Espíritu de nuestro Señor (1 Corintios 6:11).

Luego hay otro que es el Espíritu de Jehová el Señor, que se encuentra en Isaías 61:1. Nuestro Señor habla, en Mateo 10:20 del Espíritu de vuestro Padre, mientras que Pablo se refiere al Espíritu del Dios viviente (2 Corintios 3:3).

Mi Espíritu, dice Dios en Génesis 6:3, y el Salmista pregunta: “¿A dónde me iré de tu Espíritu?” (Salmo 139:7). Hay referencias a Él como su Espíritu —el Espíritu de Dios— en Números 11:29; y Pablo, en Romanos 8:11, utiliza la frase y si el Espíritu de aquel [Dios el Padre] que levantó de los muertos a Jesús.

Todos estos son títulos descriptivos que se refieren al Espíritu Santo en términos de su relación con el Padre.

En el segundo grupo se encuentran los títulos que relacionan al Espíritu Santo con el Hijo.

Primero: “Y si alguno no tiene el espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9), lo que constituye una frase muy importante. La palabra “Espíritu” se refiere aquí al Espíritu Santo.

En Filipenses 1:19, Pablo habla acerca del Espíritu de Jesucristo, y en Gálatas 4:6 dice: “Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo”. Finalmente, hay referencias a Él como el Espíritu del Señor (Hechos 5:9).

Finalmente, el tercer grupo reúne los títulos directos o personales y aquí, en primer lugar y antes que nada está, por supuesto, el de Espíritu Santo. La palabra “Espíritu” se deriva del latín spiritus.

Un segundo título dentro de este grupo es el Espíritu de santidad. Romanos 1:4 dice: “Declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de Santidad, por la resurrección de entre los muertos”.

Otro título es el de el Santo: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo” (1 Juan 2:20). En Hebreos 9:14 se habla de Él como el Espíritu eterno y Pablo, en Romanos 8:2, dice: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”.

En Juan 14:17 se le denomina el Espíritu de verdad, y en los capítulos 14, 15 y 16 del Evangelio de Juan, se habla de Él como el Consolador.

Esos son, entonces, los nombres o títulos principales que se le aplican. ¿Pero nos hemos preguntado alguna vez por qué se le denomina Espíritu Santo? Ahora bien, si planteamos esa pregunta a la gente, creo que su repuesta será: “Se le describe así porque es santo”.

Pero esa no puede ser la verdadera explicación porque el propósito de un nombre es diferenciar a alguien de los demás, pero Dios el Padre es santo y Dios el Hijo es igualmente santo.

¿Por qué, entonces, se le denomina santo? Sin duda, la explicación es que su obra particular consiste en producir la santidad y el orden en todo lo que hace al aplicar la obra de salvación de Cristo.

Su objetivo es producir la santidad, y lo hace en la creación y en la naturaleza, así como en los seres humanos.Pero en última instancia, su obra es hacernos personas santas, santos como los hijos de Dios.

Es probable también que se le describa como el Espíritu Santo a fin de diferenciarlo de otros espíritus: los espíritus malignos. Ese es el motivo por que se nos dice que probemos los espíritus y sepamos si son de Dios o no (1 Juan 4:1).

A continuación, el siguiente y gran asunto es la personalidad o la persona del Espíritu. Ahora bien, esto es vital y por ello es esencial que lo exprese de la siguiente forma. El Espíritu Santo no ha sido olvidado solo por aquellos que definimos como liberales o modernistas en su teología (siempre es cierto en su caso), sino que nosotros mismos a menudo somos culpables de exactamente lo mismo.”

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Escándalo. La cruz y la resurrección de Jesús

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Donald Arthur Carson (nacido el 21 de diciembre de 1946) es un teólogo evangélico reformado nacido en Canadá y profesor del Nuevo Testamento .

Permítanme, antes de que muchos piensen en la lapidación, por la recomendación de este libro para su lectura, en estos días que se aproximan, “semana santa”, que les hablemos sobre esta obra del bien conocido por todos (o casi todos), Donald A. Carson.

Sirva de introducción lo anterior para pensar  que mientras unos celebran de una forma, los creyentes bien podríamos leer el libro que nos ocupa y estudiar profundamente el significado de la Cruz y la Resurrección de Jesús. 

Nada es más central en la Biblia que la muerte y la resurrección de Jesús. La Biblia entera gira alrededor de un fin de semana en Jerusalén hace unos dos mil años. Todo intento de entender la Biblia sin pensar sobre cómo integrar la crucifixión y resurrección de Jesús fracasará, no será más que un ejercicio de irrevelancia. Los mismos seguidores de Jesús no esperaban que le crucificaran y definitivamente no esperaban que resucitara. Sin embargo, después de ocurridos estos eventos, sus pensamientos y actitudes fueron transformados de tal manera que entendieron que era inevitable que Jesús muriera en una cruz y dejara una tumba vacía. Desde ese momento, sus vidas enteras cambiaron.

Este libro resume no meramente lo que sucedió, sino las implicaciones de estos sucesos. Es decir, la intención del autor es proveer una explicación introductoria de la cruz y la resurrección, estudiando los escritos de algunos de los testigos más antiguos de la muerte y resurrección de Jesús. Las palabras de estos testigos han sido preservadas en la Biblia; los capítulos de este libro son explicaciones de cinco secciones de la Biblia que se expresan sobre estas preguntas.

  1. Las ironías de la Cruz (Mt. 27:27-51a)
  2. El centro de toda la Biblia (Ro. 3:21-26)
  3. El extraño triunfo de un Cordero inmolado (Ap.12)
  4. Un milagro lleno de sorpresas (Jn, 11:1-53)
  5. Dudando de la resurrección de Jesús (Jn. 20:24-31)

¿Crees? ¿O te encuentras entre los millones de personas que en cuanto comienzan a ver de qué trata la cruz, descartan el relato completamente porque les parece un escándalo? ¿Un Dios que vive, muere y resucita? ¿Un Dios que nos mira con ira pero nos ama igualmente? ¿Una cruz en la cual Dios envía y a la vez recibe el castigo? ¡Un escándalo!

“NO HAY CRISTIANISMO SIN LA MUERTE DE CRISTO EN LA CRUZ Y SU RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS.”

Mediante un contenido bíblico directo y sólido, y al mismo tiempo lúcido, revelador y perspicaz, Carson hace una exposición fascinante que nos ayuda a entender más claramente la pasión de la cruz y el triunfo de la resurrección.

 

Donald A. Carson. Publicaciones Andamio, 2011

 

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Lo que el boleto de avión no te dice

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“Nuestro matrimonio es uno que se basa en Dios. Para los que no creen esto suena absurdo, pero no puedo justificar mi fe ante unos que no la tienen y no la ven. Es como tratar de hacer distinguir a un daltónico el rojo del verde o el azul. Dios ha planificado todo esto y gracias a Él estamos aquí, pero no es fácil. El hecho de ser cristianos no nos promete una vida en la que falten las aflicciones. Al contrario”.

Sabía que tenía que comenzar con esta porción. Lo supe desde la primera vez que leí el libro, lo hice en 3 horas. Pocos libros he leído tan rápido. Es tan lindo, tan real, tan sentido, tan nuestro. Nuestro, sí, el de personas que creen, que creen en la Soberana Voluntad Divina de Dios, tanto Predestinando nuestras vidas para la salvación, como escribiendo cada una de las cosas que nos han de ocurrir a lo largo de este largo periplo al que llamamos vida. Una invitación a la lectura (resuena en mi mente esta frase de Abraham). No sé si estos párrafos animaran a alguien a la lectura, espero que sí, (como a mí que ya voy por la segunda vez), aunque prefiero pensar que aparezcan en el prólogo del libro o en la contraportada (soy más pretencioso).

Esta historia, como la describí en mi primer pensamiento, es: “una historia de fe, real, sincera, de cambio. Una historia para compartir, para soñar. Un cambio de vida, de estado, pero también un paso de la inocencia a la realidad, como de la juventud a la edad adulta en tan solo el tiempo que dura un vuelo de avión”. Puedo añadir ahora que es una historia de hoy. Un libro que presenta ante el lector una historia de amor (a la antigua usanza) en pleno siglo XXI. Dos jóvenes cristianos, separados por 13.212 kilómetros para el mundo, y tan solo un paso para Dios, quien bajo su pluma escribió cada una de sus vidas por separado y unos capítulos después juntó sus caminos según sus designios. Lo que es imposible para el mundo, es el día a día para Dios, lo inalcanzable para muchos está a un tiro de piedra para los que tienen fe. Por eso este libro es una historia de fe. Sí claro, es una historia de amor, pero no se puede entender sin la fe, la fe en el mismísimo amor, la fe en Dios.

Una red social tan acorde y valida en nuestros días, (aunque muchos piensen lo contrario) es el cauce utilizado en principio para hacerles coincidir. Dos culturas diferentes, dos idiomas distintos, las familias, el trabajo, la escasez económica, son problemas que se rompen con solo un abrazo, en un aeropuerto.

Este libro te abraza, te acaricia los sentidos, te enamorara, te hará llorar, soñar, sufrir. Te hará creer o volver a hacerlo. Te acercará a Dios, al Dios de las vidas de sus dos protagonistas y sentirás el amor que tan solo separa un billete de avión, que ahora sí, tiene muchas cosas que contarte.

 

Georgia Blidar. Rumana de nacimiento, pero peregrina en esta tierra, hoy está radicada en Chile junto a su esposo Abraham Serey, comenzando una nueva vida. De profesión periodista, nos presenta esta primera novela que te recomendamos encarecidamente. 

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Institución de la Religión Cristiana

Reseña 8

En Marzo de 2018 se cumpliran 482 años de la publicación de la Institución de la Religión Cristiana, la primera y más famosa obra teológica del reformador francés Juan Calvino.

Impresa en Basilea, apareció después de su estudio sobre De Clemetia, de Séneca (1532). Hacía poco tiempo que Calvino se había convertido al protestantismo. Luego de un conflicto en La Sorbona y de la proscripción del grupo protestante, abandonó París (1534) y se estableció en Basilea, un centro protestante donde vivió bajo el seudónimo de Martinus Lucanius. Allí se consagró al estudio de la teología, concentrándose en la Biblia, así como a la revisión de los Padres Apostólicos y de teólogos contemporáneos como Lutero y Bucero.

La mayor parte de su conocimiento sobre teología católica la adquirió de dos textos medievales: las sentencias de Pedro Lombardo y los decretos de Gracián. El resultado de semejante estudio fue precisamente la Institución de la Religión Cristiana, que en su forma inicial era un catecismo ampliado, en latín, organizado a la manera tradicional las doctrinas esenciales del protestantismo naciente. Contenía también un material suplementario contra los sacramentos que veía como falsos, y algunas ideas sobre la organización de la iglesia.

Esta obra pronto le ganó prestigio como vocero autorizado del protestantismo. Fue la obra de su vida, pues la revisó, tradujo y amplió sustancialmente en ediciones subsecuentes. La edición latina definitiva apareció en 1559, la francesa en 1560, y la primera en castellano, traducida por Cipriano de Valera, en 1597. De 85 mil palabras pasó a 450 mil. La Institución llegó a ser un manual sistemático y completo de la teología dogmática, el más influyente, de hecho, producido durante la Reforma.

Lucien Febvre escribió acerca de esta obra:

“Equívoco, confusión, desamparo. Fue entonces cuando se alzó un hombre. Y apareció un libro. El hombre: Juan Calvino. El libro: la Institución Cristiana […]. ¿Qué aportaba? Una doctrina clara, lógica, coherente, perfectamente ordenada por un maestro al cual, de vez en cuando, resulta tentador aplicar las palabras destinadas a Ario: “una lucidez autoritaria”… Desde luego, y ello no supone disminuir su valor. Lo esencial, sin embargo, es otra cosa —si es verdad que la gran obra histórica de Calvino no fue componer libros, pronunciar sermones, formular y defender dogmas. Fue “educar hombres”. Calvino ha creado, ha formado, ha moldeado un tipo humano que puede o no gustar, con el que pueden o no sentirse afinidades: tal y como es, constituye uno de los fermentos de nuestro mundo, y no sólo de nuestra Francia.”

La Institución es un trabajo destinado a influir en el rey de Francia para que tratase con benevolencia y comprensión a aquellos profesaban la fe protestante. Es asimismo una declaración de las doctrinas evangélicas y bíblicas a las cuales el autor se hallaba ya definitivamente adherido. A la edad de 27 años Calvino es ya un reformador maduro y un excelente exegeta de las Escrituras. En su epístola dirigido al rey de Francia, Francisco I, explica cómo su intención original ha sido la de suministrar una especie de manual elemental de instrucción para sus compatriotas cuya mayoría esta sufriendo hambre y sed de Cristo y tan poco conocimiento tienen de él. Es sorprendente el arrojo y la intrepidez con que Calvino se dirige a su soberano.

El propósito de Calvino de edificar e instruir mediante este libro a aquellos que se acercaban a la luz de la fe Reforma, no sólo fue alcanzado, sino sobrepasado. El libro, más bien pequeño, que comprendía sólo 6 capítulos sobre la ley, el Credo, la Oración del Señor, los sacramentos, los cinco falsos sacramentos y la libertad cristiana, el poder eclesiástico y la administración pública fue vendido rápidamente. La segunda edición apareció en 1539. Había crecido de tamaño hasta casi tres veces la edición original, con un total de 17 capítulos.

El desarrollo del pensamiento de Calvino se refleja en el hecho de que los dos primeros capítulos están dedicados al conocimiento de Dios y el conocimiento del hombre. El conocimiento de la criatura está ligada al conocimiento de su creador, y este conocimiento es fundamentalmente para todos los demás conocimientos. De acuerdo con esto, forma una magnífica introducción para una gran obra de teología cristiana. En la edición de 1539 encontramos la famosa sentencia inicial, que fue impresa en todas la ediciones subsiguientes: “Casi la totalidad de la suma de nuestra sabiduría que debe ser considerada como verdadera y sólida sabiduría consiste en dos partes: el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos”. En la Epístola al Lector Calvino declara que su objeto fue preparar y entrenar candidatos en sagrada teología por la lectura de la divina palabra, de tal forma que pudiesen tener una fácil introducción a la misma y proseguir luego en ella con paso inalterable.

La versión francesa (1541) muestra sus progresos literarios, al grado de ser capaz de eludir los artificios. Su prosa trata, sobre todo, de ser vehículo de la verdad. La dignidad, la sinceridad y completa sencillez de propósito son los contrastes del hombre y sus criterios.

La obra, en su versión final, está dividida por Calvino en cuatro libros separados, que a su vez están subdivididos en un total de 80 capítulos. El primer libro se titula “Del conocimiento de Dios creador”, el segundo, “Del conocimiento de Dios redentor, en Cristo, que fue manifestado primero a los padres bajo la ley y a nosotros, después, en el Evangelio”; El tercero, “El medio de obtener la gracia de Cristo: qué beneficios fluyen de ella para nosotros y qué efectos siguen”; y el cuarto, “De los medios externos o auxilios por los cuales Dios nos invita ala unión con Cristo y nos mantiene en ella”. En otras palabras, queda cubierta la totalidad del campo teológico y bíblico. Procede después con lo relativo al pecado, la caída, la servidumbre de la voluntad, la exposición de la ley moral, la comparación del Antiguo y el Nuevo Testamento y la persona y la obra de Cristo como mediador y redentor. Sigue luego con una consideración de la obra del Espíritu Santo en la regeneración, la vida del hombre cristiano, la justificación por la fe, la reconciliación, las promesas de la ley y el Evangelio, la libertad cristiana, la oración, la elección eterna y al escatología (las últimas cosas). Finalmente trata la doctrina de la Iglesia y su ministerio, su autoridad, su disciplina, los sacramentos y el poder del estado. Estamos, pues ante un monumento teológico cuya validez se ha mantenido con el paso del tiempo.

Después de la publicación de la Institución en 1536, Calvino salió de Basilea y fue a Ferrara, Italia, donde la duquesa Renata hija de Luis XII de Francia, toleraba a los protestantes, quizá él, como humanista que era, tenía muchos deseos de conocer Italia. Poco tiempo después salió rumbo a Estrasburgo, pero la guerra entre Carlos V y Francisco I le obligó a desviarse y pasar por Ginebra. El resto de la historia es muy conocido.

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Puedes ver el video de esta reseña en el siguiente enlace: https://youtu.be/P2x0r1cRsNk 

 

 

 

Teología Práctica

Reseña 7

Es algo común en la actualidad que la gente cuestione la importancia de estudiar teología. Algunos cristianos afirman que ellos solo quieren escuchar sermones prácticos, no sermones que enseñan teología. Otros afirman que la teología divide, de modo que concluyen en que toda la teología es perjudicial.

La teología cristiana es el conjunto de creencias del cristianismo, las cuales están basadas fundamentalmente en la Biblia. Para los cristianos, tales creencias son consideradas «verdades fundamentales».

Dentro de esta teología se encuentra también la teología sistemática, la teología bíblica, la “teología práctica” y la teología histórica. Este libro trata acerca de la “teología práctica”.

Partiendo de esta definición, el libro que nos ocupa aporta desde sus comienzos que la teología cristiana es uno de los campos de estudio mas emocionantes y estimulantes, rico en recursos para la vida de fe y el servicio de la iglesia. Este libro es una defensa del lugar de la teología en la vida cristiana, y también como un ruego a que la iglesia cristiana tome en serio el ámbito de la mente, sobre todo a la luz de los debates públicos contemporáneos

Por “teología práctica”, el autor Alister McGrath se refiere a los temas básicos que han caracterizado la visión cristiana a lo largo de los siglos, investigando la forma en la que la gran tradición de reflexión teológica cristiana enriquece nuestra fe y hace más profunda nuestra involucración en las preocupaciones y los debates del mundo que nos rodea.

La primera parte del libro habla del propósito, lugar y relevancia de la teología cristiana: ¿Cómo transforma la teología el modo en el que vemos las cosas? ¿Cómo podemos enfrentarnos a las cuestiones teológicas que nos desconciertan? ¿La fe cristiana tiene algo que decir sobre cómo acercarnos al mundo natural? ¿Qué relación hay entre la teología y la apologética?

La segunda parte se centra en cómo interactuar con la cultura y sus preocupaciones, sin dejar a un lado el revuelo que está causando el nuevo ateísmo. Por eso habla de la relación entre las ciencias naturales y la fe, y examina de forma minuciosa y crítica los argumentos de los nuevos ateos, incluyendo su campaña sobre la necesidad de una “nueva Ilustración”.

En resumen, este libro nos ayuda a ver que para cultivar una vida cristiana fructífera es imprescindible cultivar la mente con la que Dios nos ha dotado. Sin duda con la publicación de este texto, Editorial Andamio consigue un nuevo acierto a la hora de armar al cristiano con herramientas prácticas, útiles y necesarias.

ÍNDICE

Parte 1
EL PROPÓSITO, LUGAR Y RELEVANCIA DE LA TEOLOGÍA CRISTIANA
1 Teología práctica: el paisaje de la fe (1)
2 Teología práctica: el paisaje de la fe (2)
3 El evangelio y la transformación de la realidad: El elixir de George Herbert
4 La cruz, el sufrimiento y la perplejidad teológica: reflexiones sobre Martín Lutero y      C. S. Lewis
5 El teatro de la gloria de Dios: una visión cristiana de la naturaleza
6 El tapiz de la fe: teología y apologética

Parte 2
INTERACTUANDO CON NUESTRA CULTURA
7 Las ciencias naturales: ¿amigas o enemigas de la fe?
8 Fe científica y religiosa: el caso de El origen de las especies de Charles Darwin
9 Agustín de Hipona sobre creación y evolución
10 ¿La religión lo envenena todo? El nuevo ateísmo y la creencia religiosa
11 Ateísmo y la Ilustración: reflexiones sobre las raíces intelectuales del nuevo ateísmo

Sobre el autor:

Alister McGrath (Belfast, Irlanda del Norte, 1953), biofísico y teólogo, es profesor de Teología histórica en la Universidad de Oxford.​ Estudió en las Universidades de Oxford —donde obtuvo tres doctorados, en Biofísica molecular, en Teología, Letras y sirvió en una parroquia en Nottingham antes de unirse al personal de Wycliffe Hall. Es uno de los más leídos e influyentes escritores cristianos en el mundo, y viaja extensamente para hablar en conferencias y misiones.

Su reciente trilogía A Scientific Theology (2001-3) ha sido aclamada como una de las más importantes obras de teología sistemática de los últimos años. McGrath tiene un interés especial por el ateísmo, sobre todo desde la publicación de su libro Dawkins’ God: Genes, Memes and the Meaning of Life. Enseña en los ámbitos de la teología sistemática, la ciencia y la religión, la espiritualidad y la apologética. Fue elegido miembro de la Royal Society of Arts en 2005. En 2009 pronunció las Gifford Lectures en la Universidad de Aberdeen.

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Puedes saber más de este libro en este video:

 

Dios el Padre, Dios el Hijo

Reseña 6

El libro que nos ocupa en esta ocasión, es el primer tomo de una trilogía, que se han convertido en obras indispensables para cualquier biblioteca Sana que se precie de serlo (biblioteca y Sana) así, de esta manera, se transforma en  un material de estudio y consulta  inigualable a la vez que un placer para los sentidos y el conocimiento su lectura y discernimiento.

Nos cuentan los editores de la dificultad que supuso su creación, debido a que estas conferencias en las que se basa el texto fueron impartidas en los primeros tiempos de las grabaciones en cinta, por lo que en algunas ocasiones hay palabras difíciles de descifrar, aparte de que algunas de las cintas se han perdido. Además, solo se tomaron notas taquigráficas de muy contadas conferencias, por lo que en uno o dos casos no contaban ni con la cinta ni con el manuscrito. Por fortuna nos siguen relatando los editores, el Doctor conservaba sus muy extensas notas de todas las conferencias, de modo que las han empleado. Es una lástima que durante muchos años la editorial encargada de la publicación de estos textos nos hallan restado bendición al no publicar estos libros que tanto esfuerzo les costó dar forma en un principio, anteponiendo otros textos no de menos calidad, pero sin duda, si menos relevancia para el seno histórico y reformado. Echamos de menos igualmente tras tanto tiempo sin ser publicadas, el que no apareciera una nueva edición revisada y actualizada trás siete años en el armario desde la última edición.

Estas exposiciones doctrinales magistrales, fueron realizadas entre los años 1952 a 1955 convirtiendose en regulares debido al aprecio de las grandes congregaciones que los escucharon y, años después, mucho han dado testimonio de la forma en que sus vidas cristianas resultaron fortalecidas por ellos. Libros de gran fuerza en sus estudios doctrinales sin ser áridas conferencias debido a que no fueron concebidas en forma de libro de texto. El doctor Lloyd-Jones por encima de todo era un predicador, y eso sale a relucir en todos ellos. Fue también un pastor, y quería que los hombres y las mujeres compartieran su sentimiento de asombro y gratitud hacia Dios por los poderosos hechos del Evangelio, de modo que su lenguaje es claro y no está cargado de una compleja terminología académica. Quería que la verdad estuviera en palabras “comprendidas por la gente”. Además, no quería que la enseñanza permaneciera solo en la cabeza, por lo que en cada conferencia hay una aplicación para asegurar que el corazón también resulte tocado. En cada uno de los tres libros encontramos las verdades fundamentales y esenciales de la Palabra de Dios.

Se divide este primer libro en los siguientes capítulos:
1 Mi propósito y método
2 La revelación
3 La autoridad de la Biblia
4 Cómo encontramos las doctrinas
5 La existencia y el ser de Dios
6 Los atributos de la personalidad absoluta de Dios
7 Los atributos morales de Dios
8 Los nombres de Dios y la Santísima Trinidad
9 Los decretos eternos de Dios
10 Los ángeles buenos
11 El diablo y los ángeles caídos
12 La creación del mundo
13 La providencia
14 La creación del hombre
15 La imagen divina en el hombre
16 La Caída
17 La posteridad de Adán y el pecado original
18 La contaminación original
19 La redención: el plan eterno de Dios
20 El pacto de gracia en el Antiguo Testamento
21 El pacto de gracia en el Nuevo Testamento
22 El Señor Jesucristo
23 La encarnación
24 Evidencias de la deidad y humanidad de Cristo
25 El Dios-hombre: la doctrina
26 Cristo el Profeta
27 Cristo el Sacerdote
28 La expiación
29 La sustitución
30 La necesidad de la expiación
31 Cristo el Vencedor
32 Las bendiciones del nuevo pacto
33 Cristo el Rey

Te ofrecemos a continuación una porción del libro:

La revelación

Quizá nos vendría bien tener en mente las palabras que encontramos en Hechos 14:15–17:

Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.

Ahora bien, cualquier consideración de las doctrinas bíblicas, y de la doctrina cristiana en general, obviamente, en última instancia, está centrada en esta gran pregunta: ¿Cómo podemos conocer a Dios? El clamor está ahí en el corazón humano, como lo expresa Job tan acertadamente: “¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!”. Damos por supuesto lo que muchas veces se ha señalado: que en toda la raza humana encontramos lo que se podría describir como un “sentimiento de Dios”. Muchos dicen que no creen en Dios, pero, al decirlo, deben luchar contra algo fundamental e innato en ellos que les dice que Dios existe, que tienen una relación con Él y que, de una forma u otra, deben enfrentarse a Él, aun cuando ese enfrentamiento consista en negarle por completo. Aquí, por tanto, hay algo básico en la naturaleza del ser humano, y fundamental en toda la raza humana. Y este sentimiento de Dios, esta sensación de Dios, es algo que o bien bendice a los hombre y mujeres o bien los atormenta. Y todo el mundo debe encararlo.

Aquellos a los que esto les preocupa, y que desean encontrar a Dios y conocerle, se encuentran con dos maneras posibles de hacerlo. La primera, y la que nos viene instintivamente debido a nuestra naturaleza caída, es creer que nosotros, por nuestra propia búsqueda y esfuerzos, podemos encontrar a Dios; y desde el principio de la Historia, los hombres y las mujeres se han dedicado a esta búsqueda. Lo han hecho por medio de dos métodos principalmente. Uno es seguir esa especie de sensación instintiva o intuitiva que tenemos, y eso se manifiesta de varias maneras. A veces la gente habla de una “luz interior”, y dicen que lo único que hay que hacer es seguir esa luz adonde nos conduce.

Ese es el camino de los místicos y otros más. Dicen: “Si quieres conocer a Dios, lo mejor que puedes hacer es sumergirte en ti mismo, dentro de todos hay una luz que finalmente conduce a Dios. No te hace falta ningún conocimiento”. “No necesitas más que someter tus fuerzas y tu ser a esta luz y su guía”. Ese método intuitivo es algo que a todos nos resulta familiar. Se manifiesta de muchas maneras, y está presente en muchas de las sectas del mundo moderno.

El otro método que se ha adoptado ha sido el que se basa en la razón, la sabiduría y el conocimiento. La gente, por ejemplo, puede empezar por la naturaleza y la creación, y razonar a partir de eso. Sostienen que, como resultado de ese proceso, pueden llegar al conocimiento de Dios. Otros dicen que mirando a la Historia, y razonando sobre su desarrollo, pueden llegar a creer en Dios. Y aún hay otros que dicen que el camino para llegar a Dios se reduce a un proceso de razón pura. Dicen que si nos ponemos a razonar verdadera y correctamente, debemos llegar por fuerza a creer en Dios. Recordemos que está ilustrado por el argumento moral: puesto que en este mundo soy consciente de un bueno y un mejor morales, eso supone que debe de haber un óptimo en algún sitio. ¿Pero dónde está? No lo encuentro en este mundo; por tanto, debe de estar fuera de él, y la creencia es que eso es Dios.

Por otra parte, no quiero adentrarme en esos asuntos. Simplemente te estoy recordando que esas son las formas en las que muchas personas piensan que pueden encontrar a Dios y llegar a un conocimiento de Él. Pero la respuesta cristiana es que ese método está inevitablemente condenado al fracaso. El apóstol Pablo lo expresa en estas palabras memorables: “El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Corintios 1:21); y es significativo que lo dijera a los corintios, que eran griegos y que, por tanto, estaban familiarizados con las enseñanzas filosóficas. Pero a pesar de que Pablo dijera eso, la gente aún confía en las ideas y los razonamientos humanos para encontrar a Dios.

Me parece que éste no es un asunto sobre el que se pueda discutir, porque simplemente es una cuestión de hechos, y el hecho es que uno no puede llegar al conocimiento de Dios siguiendo esa dirección por dos razones muy obvias. La primera es (como esperamos ver más adelante al tomar en consideración estas doctrinas en particular) la naturaleza de Dios mismo: su infinitud, su carácter absoluto y su completa santidad. Todo en Él y sobre Él hace imposible tener un conocimiento de Dios en términos de razón o intuición.

Pero cuando a eso se le añade la segunda razón, que es el carácter y la naturaleza de los hombres y las mujeres en su estado pecaminoso, la cosa se vuelve doblemente imposible. La mente humana es demasiado pequeña para abarcar o aprehender a Dios y comprenderle. Y cuando llegamos a la comprensión de que, a causa de la Caída, todas nuestras facultades se ven afectadas por el pecado y la enemistad natural, entonces, de nuevo, un conocimiento de Dios por medio del esfuerzo humano se torna completamente imposible.

Ahora bien, la Biblia siempre ha empezado por eso y, sin embargo, las personas en su necedad aún intentan emplear estos desgastados métodos que ya han probado ser un fracaso. Debemos, pues, empezar por asentar este postulado: nuestra única esperanza de conocer a Dios verdaderamente es que Él en su gracia se complazca en revelarse a nosotros, y la enseñanza cristiana es que Dios lo ha hecho. Está claro, pues, que la primera doctrina que habremos de considerar juntos es la doctrina bíblica de la revelación. No puedo llegar a Dios sin ayuda, por medio de mis propios esfuerzos. Dependo de que Dios se revele a sí mismo. La pregunta es: “¿Lo ha hecho?”. La respuesta: “Sí, lo ha hecho”, y la Biblia nos habla de ello………..

Puedes saber más del libro viendo el siguiente video:

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Los cánticos de Jesús

Reseña 5

Si para terminar el año, nuestra última reseña era de un devocional anual, la primera no podía ser de otra manera, otro gran devocional. Cambian los autores pero continúa la inspiración de dos grandes y prolíficos autores (terminamos con Calvino y comenzamos con Keller, pasado, presente). Y es que Enero es el mes de las promesas, la mayoría perdidas en los próximos meses, ir al gimnasio, hacer ejercicio (sin gimnasio), hacer dieta (con o sin gimnasio). ¿Dedicarle un tiempo diario a Dios?, parece que la pregunta para algunos tiene una contestación obvia, ni aún tendría cabida hacerla, pero sí, se puede hacer.

Si reservas tu tiempo devocional para y con Dios, enhorabuena, es una actitud más que normal para todo aquel que se dice ser cristiano. Pero ¿si no lo tienes?, querido hermano, si no lo tienes, estas perdiendo un gran tesoro y una herramienta de bendición grandísima en tu día a día. Es como el soldado que marcha a la batalla sin preparación, ni con las armas adecuadas. En tu vida no puede faltar un altar diario.

Los cánticos de Jesús es el segundo libro conjunto del matrimonio Keller, después de su extraordinaria obra “El significado del matrimonio” (uno de los mejores libros sobre el tema del matrimonio). Se trata de un devocional que cubre los ciento cincuenta cánticos que componen el libro bíblico de los Salmos en exactamente un año, ¡una idea genial y muy lograda por los Keller!

El pastor Andrés Birch nos hablaba  hace un par de años sobre este libro, con sus propias palabras:

“Si necesitas algo para ayudarte a renovar tu relación con el Señor, ¡prueba Los cánticos de Jesús! ¡Déjame que te ayude a decidirte! Aquí van siete razones por las que te animo a adquirir y leer Los cánticos de Jesús:

1. Es un libro fiel a la Biblia y al evangelio Esto es algo fácil de dar por sentado, pero muy importante. Los Keller no ostentan su conocimiento teológico, pero todo lo que escriben tiene una sólida base bíblica y “evangélica” (del evangelio).

2. Es un libro lleno de Jesús Ya lo dice el título: Los cánticos de Jesús. Se trata de un juego de palabras: son “de Jesús” porque hablan de él (y no solo en los salmos mesiánicos como tales), pero también porque Jesús mismo los cantaría. Una y otra vez los Keller nos llevan a Jesús y a la gracia de Dios en él.

3. Es un libro sencillo pero a la vez profundo Es sencillo tanto en el formato como en el contenido. Cada lectura diaria consiste en el texto de un salmo o de parte de un salmo, un breve comentario sobre algo que sale en el salmo y una sencilla pero sentida oración. Pero ¡nada de superficialidad! Una de las cosas que más me ayudaron fue la luz que se arroja sobre los difíciles salmos imprecatorios.

4. Es un libro realista y honesto El realismo y la honestidad son virtudes a las que los Keller ya nos tienen acostumbrados. ¡Saben cómo somos los seres humanos! Rehúyen de todo lo que huela a fariseísmo o a falsa espiritualidad. Esto hace que el lector se reconozca en los Salmos y encuentre verdadera ayuda.

5. Es un libro devocional sin ser sentimental Como reza el subtítulo del libro, “Un devocional anual basado en el libro de los Salmos”. Es un devocional, pero no uno de esos devocionales sentimentaloides que tanto abundan. Pero los Keller nos ayudan a renovar nuestra devoción al Señor, mostrándonos el multiforme carácter de Dios y sobre todo su amor y su gracia para con nosotros, los pecadores, en el evangelio de Jesús que permea los salmos bíblicos.

6. Es un libro para calentar el corazón Lo que más buscamos en un devocional anual es algo un poco diferente, algo fresco, que nos salve de la rutina y que nos ayude a renovar nuestra relación con el Señor a través de su Palabra. Este libro lo hace con creces.

7. Es un libro para leer y para compartir Los cánticos de Jesús fue escrito por un equipo matrimonial, Timothy y Kathy Keller, quienes nos cuentan lo que les costó llegar al texto definitivo. Aunque yo no sé ni qué ni cuánto del libro aportó cada uno de ellos, me da la sensación de que la autoría conjunta del libro lo hace especialmente idóneo tanto para mujeres como para hombres y tanto para individuos como para matrimonios o incluso grupos.   Conclusión Podrás leer el texto bíblico, el comentario y la oración correspondientes a cualquier día del año en solo dos o tres minutos. Ahora, imagínate por un momento que decidieras dedicar cinco minutos más a “digerir” un poco más despacio los tres “platos” que componen “la dieta” de cada día. ¡Podría ser la revolución espiritual que tu corazón te está pidiendo!   (Andrés Birch es pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Palma de Mallorca, España. Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio).

Si todavía no tienes una vida devocional, este libro es una forma maravillosa de comenzar. Si ya has pasado tiempo en estudio y oración, comprender cada versículo de los Salmos te llevará a un nuevo nivel de intimidad con Dios, descubriendo tu propósito dentro del reino de Dios.

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Puedes ver y ampliar la información viendo el siguiente vídeo:  https://www.youtube.com/watch?v=NrLZ9eqaWIQ

 

365 días con Juan Calvino

Reseña 4

Aún recuerdo mi primer devocional familiar. Con C. H. Spurgeon mi esposa y yo, pudimos compartir nuestro altar diario a nuestro Señor y Dios, con las promesas de las escrituras, de Dios mismo, firmadas de su puño y letra como un cheque al portador del banco de la fe. Después vinieron otros y antes hubo otros tantos, de niño, de joven, de soltero y ahora de casado.

“Un devocional diario es una ayuda espiritual para la oración y lectura disciplinada de la Escritura. Tienen una tradición de siglos, y sí que recomendamos que los elegidos alcancen el requisito necesario de excelencia para sernos de utilidad, en nuestro caminar de los próximos trescientos sesenta y cinco días. Juan Calvino es uno de los autores que te recomendamos, ya que personalmente, nos gustaría pasar un año con él. Joel Beeke selecciona los textos de este reformador para darnos a conocer la ayuda y la lucidez que todo cristiano necesita para poder vivir una vida honrosa para Jesucristo.” Esta es la introducción que hace el profesor de Teología, pastor y escritor: Derek W.H. Thomas, a modo de escueto prólogo.

 “Aunque la publicación de 365 días con Juan Calvino tiene el propósito de conmemorar el quinto centenario del nacimiento de Calvino (julio de 2009), no ha dejado de impresionarme lo intemporales que son sus textos durante la fase de preparación de esta obra. Calvino es un autor reformado en un sentido estricto y experiencial del término, puesto que aborda tanto lo que experimentan los creyentes cristianos en su peregrinaje con Dios como lo que deben hacer para crecer en su gracia y conocimiento del Señor Jesucristo. Tenemos ante nosotros el cristianismo en su mejor expresión: Calvino señalándonos a Cristo, dirigiéndonos en su caminar cristiano, desafiándonos a examinarnos a nosotros mismos y mostrándonos cómo crecer; y, a la vez, insistiendo en nuestra dependencia del Espíritu Santo. Cuando uno estudia a Calvino no puede más que advertir el impresionante abanico de experiencias que, por la gracia de Dios, dieron lugar a un cristiano extraordinariamente maduro.

Hemos organizado esta selección de una forma muy sencilla y directa. Los textos seleccionados entre enero y mayo proceden de los comentarios de Calvino al Antiguo Testamento; de junio a septiembre proceden de sus comentarios al Nuevo Testamento: los de octubre corresponden a sus sermones acerca de Efesios; del 1 al 16 de noviembre se utilizan sus sermones acerca de Timoteo y Tito; el resto de noviembre está dedicado a sus sermones acerca de 2º Samuel; y, por último, diciembre cubre sus sermones acerca de Gálatas. Al objeto de proporcionar una lectura cómoda, hemos editado los textos de una manera actual, aunque rigurosa y fiel a Calvino.” De esta manera Joel Beeke nos adentra en este reconstituyente y reparador libro.

La influencia de Calvino, principalmente a través de sus escritos, ha pervivido a lo largo de los siglos e impregnado millones de corazones. Es importante quien te acompaña, pero aún más importante es el suelo bajo tus rodillas y tu mirada al cielo, desde las Escrituras. Quien te acompañe en tus devocionales diarios debe llevarte a los pies de Cristo, a la glorificación del Padre Dios, del Hijo Dios, viviendo en el Espíritu Dios, cada instante, de cada nuevo día.

Este libro y las enseñanzas de Juan Calvino te ayudaran en esta tarea.

Solo a Dios toda la Gloria.

 

A continuación te ofrecemos un fragmento de “365 días con Calvino”, de Joel Beeke:

1 ENERO

Luz de entre las tinieblas

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Génesis 1:3-4

LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: 2 Corintios 4:3-6

Era oportuno que la luz, que adornaría de belleza el mundo, fuera creada en primer lugar. No fue por improvisación o accidente que la luz precediera al Sol y a la Luna. Tendemos a asociar el poder de Dios a los instrumentos de los que se sirve. El Sol y la Luna nos proporcionan luz. Y así, de acuerdo con nuestras ideas, valoramos de tal forma su capacidad de dar luz que, si desaparecieran del mundo, nos parecería imposible que quedara luz alguna. Sin embargo, el Señor, por el mismísimo orden de la creación, sostiene la luz, que nos imparte sin el concurso del Sol y de la Luna. Y no solo eso, sino que el contexto nos indica que creó la luz para que sustituyera las tinieblas. Y vio Dios […] la luz. Moisés nos presenta aquí a Dios contemplando su obra para poder complacerse en ella. Sin embargo, su finalidad también es enseñarnos que Dios jamás hace nada sin razón o sin un plan. No debemos interpretar estas palabras como si Dios no supiera que su obra era buena hasta que la terminó. Más bien, el significado del pasaje es que Dios aprobó la obra que ahora vemos. Nuestro único cometido, pues, es asentir ante este juicio de Dios. Se trata de una útil admonición puesto que, si bien el ser humano debe aplicar todos sus sentidos a la contemplación admirada de las obras de Dios, vemos el lujo que se permite al restarles valor.

MEDITACIÓN:

El poder creador de Dios nunca debiera dejar de asombrarnos. Habla y la luz comienza a existir de inmediato. Solemos dar la luz por supuesto y atribuimos su presencia por entero a los medios que Dios utiliza para proporcionarla. Sin embargo, debiéramos considerarla una bendición de nuestro Padre y, tal como dice Calvino, aplicar todos nuestros sentidos en su contemplación admirada.

 

2 ENERO

Las provisiones de Dios en la naturaleza

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Génesis 1:28

LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA: Salmo 8

Aquí Dios confirma lo que ha dicho anteriormente sobre el señorío. El hombre fue creado con la condición de que pusiera la tierra a su servicio; pero ahora, al oír lo que el Señor le ha dado, recibe el pleno disfrute de su derecho. Moisés lo expresa más detalladamente en el versículo siguiente, cuando dice que Dios concede al hombre las hierbas y los frutos. Es de gran importancia que no toquemos ninguna provisión de Dios a excepción de la que sabemos que podemos tocar, puesto que no podemos disfrutar de nada con una conciencia tranquila a menos que lo recibamos de la mano de Dios. Pablo nos enseña, pues, que, a menos que la fe esté presente, pecamos al comer y al beber (Ro. 14:23). Se nos enseña a buscar únicamente en Dios aquello que necesitamos. Debemos meditar acerca de su bondad y su cuidado paternal hasta en la mismísima utilización que hagamos de sus dones. Puesto que Dios viene a decir: «Observa cómo preparé alimento para ti antes de que fueras formado siquiera. Reconóceme, por tanto, como tu Padre, que con tanta diligencia proveyó para ti cuando ni siquiera habías sido creado. Y no solo eso, mi cuidado de ti llega más lejos aún. Tu tarea era cuidar de las cosas que se te habían encomendado, pero me he responsabilizado hasta de eso. Aunque, en un sentido, hayas sido nombrado padre de la familia terrenal, pues, no debes preocuparte en exceso por el sustento de los animales». MEDITACIÓN: Dios ha provisto de forma maravillosa para nuestras necesidades y nos ha concedido el señorío sobre la tierra que creó. No es un pecado, por tanto, utilizar lo que Dios nos ha entregado. No obstante, nuestro señorío debe ser sabio y benevolente; no debemos maltratar o consumir irresponsablemente la buena creación de Dios, sino cuidarla como buenos mayordomos.

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Navidad Escondida

Reseña 3

Que en algún momento la navidad comenzará a celebrarse en el mes de Agosto es una broma recurrente todos los años que le hago a mi esposa, al comenzar a ver iluminación encendida y publicidad en televisión, que anuncian tras el día de todos los santos (1 de noviembre), la inminente llegada de estas. Advertidos todos casi 2 meses antes, es el momento de comenzar a pensar en:

Tarjetas navideñas, reuniones familiares, cenas o comidas de empresa, cestas, arboles, belenes o adornos navideños, la foto o selfie navideño más original comiendo mazapanes o con la gamba, langostino, carabinero o similar, de la familia de los crustáceos preferiblemente jurásicos (el tamaño importa) en modo pause, dispuestas a pasar a la inmortalidad de nuestros muros en redes sociales.

Otro clásico que no puede faltar son las controversias entre cristianos acerca de si celebrar o no celebrar la Navidad. Seguramente muchos solo nos pongamos de acuerdo en cuanto a la Salvación por Gracia de nuestro eterno Dios y Padre, por medio del señor Jesucristo, así como otros puntos o dogmas fundamentales, no obstante en lo que no es fundamental sacamos ávidos nuestra espada esperando despedazar las ideas de cualquier adversario.

En su libro  Navidad escondida. La asombrosa verdad detrás del nacimiento de Jesús: “La Navidad es más maravillosa y más trascendente aún de lo que imaginamos”. El autor norteamericano se basa en los evangelios de Mateo, Lucas y Juan para mostrar la significación que cobra este hecho en nuestros días y para hacernos una invitación: ¡Deja de infravalorar la Navidad!.

En una entrevista realizada por TGC a Tim Keller, este nos habla más acerca de su libro:

“En relación con la expresión de “luz en las tinieblas”, en el libro explico que esta resulta importante no solo en el concepto bíblico del nacimiento de Cristo (Isaías 9:2; Mateo 4:16), sino que también tiene su cabida en las celebraciones navideñas de hoy en día. La Biblia no dice “luz resplandeció de ellos”, sino “luz resplandeció sobre ellos”. Esto nos muestra que el mundo es un lugar sumido en las tinieblas que necesita de la salvación que no proviene de él mismo. De este modo acabaríamos con frases muy oídas como, por ejemplo: “Si trabajamos juntos, haremos de este mundo un lugar mejor”. En absoluto. No tenemos lo que hace falta para poder conseguirlo”.

La Biblia no dice: “luz resplandeció de ellos”, sino “luz resplandeció sobre ellos”. Esto nos muestra que el mundo es un lugar sumido en las tinieblas que necesita de la salvación que no proviene de él mismo.

Esta es una perspectiva clara y realista de nuestros problemas que se contrapone al optimismo bañado de falsas ilusiones. Y, con todo, esta propuesta no llega a ser una idea pesimista, porque, frente a eso, hay esperanza y certeza de que Dios al final destruirá toda maldad.

¿Por qué no es buena idea saltarse la genealogía que introduce el evangelio de Mateo?

La genealogía de Jesús que narra Mateo cumple dos finalidades. Primero, ubica a Jesús en la Historia. El evangelio no comienza con “érase una vez”. Todo lo contrario: Cristo no es una leyenda, sino un humano de carne y hueso que ha sido real en un espacio y un tiempo. Segundo, la genealogía incluye a diversas mujeres que estaban marginadas por motivos raciales y culturales (Rahab y Rut) y por otras que habían incurrido en el incesto, el adulterio o la prostitución (Tamar, “la esposa de Urías” y Rahab).

Incluso las genealogías de la Biblia nos muestran pinceladas de la misericordia de Dios.

En épocas más antiguas y menos individualistas, la genealogía de alguien era como su currículum vitae. Y, como ocurre también hoy en día, hay ciertas cosas que se suelen omitir para dar mejor impresión al lector. Rara vez se mencionaba a las mujeres en las genealogías y, en cualquier caso, solían incluirse aquellas que recordaran al lector algún pecado o perversidad de sus antepasados, como en el caso de Judá y David. Todas estas figuras femeninas habrían sido apartadas o ignoradas en una genealogía común y corriente, pero en esta en concreto no fue así. Todos los componentes, tanto hombre como mujer, tanto rey como prostituta, ya fuera judío o gentil, representan una parte de igual valor en la familia de Jesús. Incluso las genealogías de la Biblia nos muestran pinceladas de la misericordia de Dios.

Según apuntas en el libro, ni el moralismo ni el relativismo se han interesado por la Navidad. ¿Por qué?

El moralismo, básicamente, defiende que puedes salvarte a ti mismo a través de buenas obras, con lo cual la Navidad se haría innecesaria. ¿Por qué Dios necesitaría encarnarse para vivir y morir en nuestro lugar si somos capaces de satisfacer las demandas de la justicia por nosotros mismos? El relativismo, por otra parte, aboga por que nadie está realmente “perdido” y que cada cual debería vivir según sus propios principios y determinar qué está bien y qué está mal. Así, el “dios de amor que todo lo consiente” en el que muchas personas creen actualmente nunca habría tenido que pasar por la encarnación. De hecho, ese dios habría estimado totalmente inútil ese acto.

Así, el “dios de amor que todo lo consiente” en el que muchas personas creen actualmente nunca habría pasado por la encarnación. De hecho, ese dios habría estimado totalmente inútil ese acto.

¿Por qué el poner un nombre al bebé Jesús fue tan significativo?

Todos los padres tienen el derecho de ponerle nombre a sus hijos. Es una señal de su autoridad sobre el niño y del poder que tienen sobre el modo en que vivirá y sobre quién será cuando crezca. Esta idea era mucho más arraigada en las sociedades patriarcales antiguas de lo que lo es ahora. El ángel no le permite a José ni a María darle un nombre a Jesús por dos causas. En primer lugar, ¡Jesús fue el primer niño que era mayor que sus padres! En segundo lugar, pese a que Jesús se sometió a la autoridad de sus padres humanos durante su niñez (Lucas 2:51), ellos no eran sus maestros. Al contrario, Jesús era el maestro de ellos. El ángel, al no permitirles ponerle un nombre a Jesús, les estaba diciendo: “Si Jesús está en vuestras vidas, no es porque seáis su guía. Él es vuestra guía. Vosotros no le decís a él cómo se ha de llamar o quién es: él ha venido a deciros quiénes sois vosotros”.

ÍNDICE

01 > Una luz ha resplandecido
02 > Las madres de Jesús
03 > Los padres de Jesús
04 > ¿Dónde está el Rey?
05 > La fe de María
06 > La fe de los pastores
07 > Una espada en el alma
08 > La doctrina de la Navidad

A continuación te ofrecemos una porción del mismo:

Finalmente, y de manera fundamental, no puedes conocer personalmente a Jesús a no ser que tengas la valentía de admitir que eres pecador. ¿Cuál era la misión de Jesús? Nos lo dice aquí mismo: “él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Quizás digas: “Espera, pensaba que Jesús vino a darnos fuerza y a amarnos”. Sí, pero primero vino a perdonarnos ya que el resto surge de ahí.

¿Estás dispuesto a afirmar: “Soy un fracaso moral. No amo a Dios con todo mi corazón, mi alma, mi fuerza y mi mente. No amo a mi prójimo como a mí mismo. Y, por tanto, soy culpable y necesito perdón antes que cualquier otra cosa”? Admitir esta realidad requiere mucha valentía, ya que supone deshacerte de la imagen que tenías de ti mismo y conseguir una nueva a través de Jesucristo. Sin embargo, esta es la base para el resto de cosas que Jesús puede traer a tu vida: todo el consuelo, la esperanza, la humildad alegre y todo lo demás.

¿De dónde vas a sacar las fuerzas para ser así de valiente? De mirar al mismo Jesús. Porque si crees que requiere valor estar con él, piensa que él necesitó ser infinitamente más valiente para estar con nosotros. Solo el cristianismo dice que uno de los atributos de Dios es la valentía. Ninguna otra religión tiene un Dios que necesitase ser valiente. Como señala Packer, Jesús solo pudo salvarnos enfrentándose a una muerte agonizante que le hizo luchar en sudor en el Huerto de Getsemaní. Se hizo mortal y vulnerable para poder sufrir, ser traicionado y matado. Se enfrentó a todo ello por ti y pensó que merecía la pena. Mira cómo él se enfrentó a la oscuridad por ti. Eso te permitirá enfrentarte a cualquier oscuridad.

Has escuchado la frase en “Oíd un son en alta esfera” que dice: “Has tu majestad dejado”. ¿Qué quiere decir? Que lo hizo voluntariamente, porque quería y por amor. Nadie le forzó a ello. No era solo una obligación. Experimentó un dolor imaginable y la muerte por amor a ti. Nunca te interpongas entre una madre oso y su cría. Piensa en las muchas historias o películas que muestran a una madre defendiendo con todas sus fuerzas a sus hijos de un enemigo incontenible. ¿De dónde sacan la valentía para hacerlo? Es del amor. ¿Por qué Jesús tuvo el valor de hacer lo que hizo por nosotros? ¡Por amor! ¿Y cómo conseguirás tú ser valiente? De la misma manera.

Ver lo que hizo por ti hará que le ames y entonces tendrás la valentía de ponerle en el centro de tu vida y él estará contigo y tú con él.

Fragmento adaptado de “Navidad Escondida; La asombrosa verdad detrás del nacimiento de Jesús” Timothy Keller. Publicaciones Andamio, 2017

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Quinientos años después

Reseña 2

Sin preámbulos, cinco respetados autores presentan en su más puro y sólido estado la fe bíblica, desde un punto de vista directo y reformado, con un enfoque teológico al alcance de cualquier lector.

Desde los comienzos del libro con el pastor Luis Cano dando una introducción a la fe reformada y continuando con el pastor Andrés Birch abordando la soteriología reformada, complementan esta obra, José Grau, dándonos una magistral introducción a los aspectos históricos de la fe reformada. Demetrio Cánovas analiza la manera en como se lleva a cabo la alabanza en el evangelicalismo actual, con un análisis del modelo bíblico y cómo se paso a un espectáculo circense en amplios segmentos de las iglesias evangélicas en el día de hoy. En el siguiente capítulo José Moreno expone con suficiente claridad que el Calvinismo y la evangelización no son dos conceptos excluyentes sino caras de una misma moneda.

Finalmente y como colofón, José de Segovia nos habla de la responsabilidad del cristiano y de la iglesia cristiana en cuanto a áreas como la política, la cultura, la economía, el arte, la educación, etc.

  1. Una fe mal entendida. Luis Cano
  2. Una fe bíblica. Andrés Birch
  3. Una fe con raíces. José Grau
  4. Una fe que lleva a la adoración. Demetrio Canovas
  5. Una fe para un mundo perdido. José Moreno
  6. Una fe para la vida entera. José de Segovia

 

A continuación te ofrecemos una porción del mismo:

JUSTIFICACIÓN POR LA FE SOLA

[El 31 de octubre de 1999], y 482 años después de que Lutero clavara las 95 Tesis en la iglesia de Wittenberg, la Iglesia Luterana Mundial, representada por Christian Krause y el Cardenal Edward I Cassidy, presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos, en representación de la Iglesia de Roma, firmaron en Augsburgo (irónicamente, la Confesión Luterana de F. Melanchton lleva el nombre de este lugar), un documento al que llaman la Declaración Conjunta sobre la Justificación, una declaración que contenta a muchos, entontece a algunos, pero que no convence a casi nadie.

Otra ironía con respecto a esto. Dos meses antes de esa firma, el Cardenal William Baum, Penitenciario Mayor, presentó el Manual (Enchiridion), que intenta actualizar y revitalizar las indulgencias, contra las que luchó Lutero con su “justificación por la fe sola”. Otra vez la astucia de Roma contra el candor protestante.

Había un curioso cuestionario de diez preguntas sobre la justificación por la fe en cierta revista cristiana, que mostraba a los lectores el poco y mal conocimiento que se tiene de esa doctrina. De las veces que yo se la hice a diferentes personas, pocas son las que salieron cien por cien protestantes.

¿Qué quería decir Lutero y qué queremos decir nosotros? ¿Ha cambiado nuestra respuesta? ¿Ha cambiado la de la Iglesia de Roma?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice (generalmente citando aquí al Concilio de Trento): “La justificación entraña, por tanto, el perdón de los pecados, la santificación y la renovación del hombre interior […]. La justificación es concedida por el bautismo, sacramento de la fe. Nos asemeja a la justicia de Dios que nos hace interiormente justos por el poder de su misericordia […]. La justificación implica la santificación de todo el ser. La gracia (de Dios) es una participación en la vida de Dios…”. El cardenal católico J. Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que fue el presidente de la comisión que preparó el proyecto del catecismo, ha dicho que “si alguno no es justo, no es tampoco justificado”.

Dijo ya Lutero, con referencia a Romanos 3:28:

Al excluir con tanta nitidez cualquier categoría de obras, hay que pensar forzosamente que es solo la fe la que justifica; y el que quiera referirse con claridad y a secas a esta exclusión de las obras tendrá que decir que solamente la fe —y no las obras— es la que justifica. Es una conclusión obligada por la realidad misma y por la lingüística […]. Además, no he sido yo el único ni el primero en decir que solo la fe justifica; lo han afirmado antes que yo Ambrosio, Agustín y otros muchos, y tendrá que afirmarlo también —sin que quepa otra posibilidad— quien esté dispuesto a leer y a comprender a S. Pablo […]. ¡Sería bonito, estupendo, mucho mejor y más cómodo que la gente aprendiese que puede justificarse por las obras junto a la fe! Equivaldría a decir que no ha sido solo la muerte de Cristo la que nos ha remitido los pecados, sino que a ello han contribuido también y en cierta medida nuestras obras.

Más tarde, Felipe Melanchton —que colaboró con Lutero, entre otras cosas, en la traducción de la Biblia al alemán— dijo en la Confesión de Augsburgo —que antes he citado y que ha mencionado la Iglesia Luterana Mundial— en el artículo IV: “Asimismo, enseñamos que no somos justificados ante Dios en virtud de nuestros méritos y obras, sino que somos justificados gratuitamente en virtud de Cristo, por la fe, creyendo que Cristo murió para expiar nuestros pecados y que nosotros recibimos por Cristo el perdón de los pecados. Pues Dios imputa nuestra fe por justicia”.

H.C.G. Moule dijo que “la justificación por la fe es la aceptación del culpable ante Dios por razón de un Cristo en quien se ha depositado confianza […]. No es una virtud, no es un mérito, sino el proceso correcto”.

Cuando decimos, entonces, que somos justificados por la fe sola, estamos diciendo que:

1.º- Esta justificación debe ser tomada en sentido forense: “Una declaración meramente ante el tribunal de Dios”, como dijo el Dr. Lloyd-Jones.

2.º- La justificación no nos hace mejores, ni un poco siquiera.

3.º- Realmente, sí somos salvos por obras, pero las obras de Cristo fuera de nosotros.

4.º- La fe es la causa instrumental por la que el creyente se une a Cristo.

5.º- La fe no tiene valor alguno por sí misma, si no está puesta en Cristo. El mérito de la justificación no es la fe, sino el objeto donde descansa la fe. Todos los seres humanos en todas las religiones dicen creer en algo, pero eso no los salva. Solo Cristo salva.

6.º- La fe que salva, que lleva a Cristo, la fe bíblica no es innata en el ser humano ni producto de acción alguna suya, sino un regalo no merecido y soberano de parte de Dios (Efesios 2:8).

7.º- Todo añadido a la fe, ya sea bautismos, cumplimientos sabáticos u otros méritos, mandatos u obligaciones humanas invalidan la fe. Dios no necesita ritos humanos para hacer declaraciones. “No se merece nada por el acto de aceptarlo todo”

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Toda buena obra

Reseña 1

¿Cuál es tu papel como cristiano en tu vida laboral? ¿Lo has pensado alguna vez?. “Toda buena obra” escrito por Timothy Keller y Katherine Leary Alsdorf  aborda este fundamental aspecto de la vida cristiana.

Este libro nos ayuda a recordar la posición como cristianos en nuestro trabajo. En cualquier faceta de nuestra vida debemos de brillar y que el mundo pueda ver el reflejo de lo que decimos creer, en todo lugar, en todo momento, algo tan natural y esencial como el respirar, ¿cómo no en nuestro puesto de trabajo?, en la relación con nuestros compañeros, jefes, clientes.

Debemos de ser profesionales en cualquier trabajo, y que nuestra fe se vea reflejada en todo lo que hacemos, con excelencia y gratitud. Vivir el evangelio, es desarrollar el fundamento del mismo, compartiéndolo con todo aquel que nos rodea.

Índice del libro. “Toda buena obra”

Primera parte: El Plan de Dios para el Trabajo
01 > El diseño del trabajo
02 > La dignidad del trabajo
03 > El trabajo como cultivo
04 > El trabajo como servicio

Segunda parte: Nuestros Problemas con el Trabajo
05 > El trabajo se vuelve infructuoso
06 > El trabajo deja de tener sentido
07 > El trabajo se vuelve egoísta
08 > El trabajo revela nuestros ídolos

Tercera parte: El Evangelio y el Trabajo
09 > Una nueva historia para el trabajo
10 > Una nueva concepción del trabajo
11 > Una nueva brújula para el trabajo
12 > Un nuevo poder para el trabajo

A continuación te ofrecemos una porción del mismo:

Una audiencia diferente
En Efesios 6 Pablo expone un principio simple pero profundo que ennoblece el trabajo
(para los que tienen el peligro de verlo como una pesadez) y a la vez desmitifica el
trabajo (para los que tienen el peligro de convertirlo en su identidad). Dice que todo el
trabajo debería hacerse “como si sirvieras al Señor”.
La clave de la enseñanza de Pablo aquí es tanto psicológica como espiritual. Le dice tanto
a empleados como a empleadores que cambien su audiencia. ¿Quién está observando
tu trabajo? ¿Para quién estás trabajando? ¿Qué opinión importa más al final?
Para empleados. Primero, se dice que los trabajadores sean diligentes en su trabajo
(“con integridad de corazón”, v. 5). No deben hacer solo el trabajo mínimo necesario
para evitar el castigo; no solo deben trabajar duro cuando sus supervisores los observan;
no deben trabajar mecánicamente ni distraídos. Más bien, los cristianos deben
comprometerse totalmente con el trabajo como personas completas, dando sus
mentes, corazones y cuerpos para hacer el mejor trabajo posible con la tarea que tienen
entre manos. ¿Por qué?
Los trabajadores cristianos pueden pensar y trabajar de este modo porque tienen una
nueva motivación para el trabajo. Trabajan “como quien sirve al Señor” (v. 5). Así que
debido a que tienen una recompensa inimaginable en Cristo (v. 8), su trabajo no tiene
que estar demasiado condicionado por la cantidad de recompensa que obtienen de sus
amos.
Los cristianos han sido liberados para disfrutar del trabajo. Si comenzamos a trabajar
como si sirviéramos al Señor, seremos libres tanto del exceso como de la escasez de
trabajo. Ni la perspectiva del dinero ni de la alabanza, ni de la falta de ella, será lo que
nos controle. El trabajo será en primer lugar un modo de complacer a Dios haciendo su
obra en el mundo, en honor a su nombre.
Segundo, los cristianos deben trabajar con “integridad de corazón”, que literalmente
significa sinceridad de corazón, un término que connota tanto resolución como
honradez. Significa que nuestro trabajo debe ser ético, no deshonesto ni engañoso en
ningún aspecto. Tercero, debemos trabajar no “solo cuando os estén mirando, como los
que quieren ganarse el favor humano”. Esto significa que no debemos trabajar duro solo
cuando se nos observa; ni que hagamos solo lo necesario para salir del paso. Finalmente,
el término “de buena gana” en el versículo 7 significa que los cristianos deben trabajar
con alegría y energía.
Para empleadores. Aquí Pablo dice a los amos que ellos también son esclavos… esclavos
de Cristo (v. 9). Esto es algo muy extraordinario y radical en una cultural rígidamente
jerárquica. Está diciendo: “¡Comportaos con vuestros sirvientes como si vosotros
también fueseis esclavos!”. Es fácil pasar por alto esta pequeña frase, “haced con ellos
lo mismo”. ¿En qué sentido? En el que los esclavos debían tratar a sus amos: ¡con el
mayor respeto por sus necesidades! 
La razón de Pablo para esta actitud radical no solo es que sean iguales que los esclavos
ante el Señor, sino también que el Señor (para quien todos son igualmente
responsables) e imparcial. No hay favoritismos con él. Dios no trata a nadie de manera
diferente con base en la raza, la clase o la educación.
Todos trabajamos para una audiencia, seamos conscientes de ello o no. Algunos se
esfuerzan por complacer a los padres, otros para impresionar a los compañeros, otros
para convencer a los superiores, mientras que muchos hacen lo que hacen
estrictamente para vivir según sus propios estándares. Todas estas audiencias son
inadecuadas. Trabajar solo para ellas conducirá a un exceso o a una carencia de trabajo:
a veces una mezcla de ambas, basándonos en quién mira. Pero los cristianos miramos a
una Audiencia de Uno, nuestro amoroso Padre celestial y eso nos da responsabilidad
como alegría en el trabajo.

Fragmento adaptado de “Toda buena obra. Conectando tu trabajo con la obra de Dios”.
Timothy Keller y Katherine Leary Alsdorf, Publicaciones Andamio, 2017