[Dios] lo ha exaltado, constituyéndolo Profeta, Sacerdote y Rey de su Iglesia, invistiéndolo de poder, levantándolo de entre los muertos y sentándolo a su diestra. Al que Dios escoge y utiliza, a éste exaltará. Él lo ungió, lo hizo apto para su oficio y lo confirmó dándole el Espíritu, no con medida, sino sin medida, infinitamente más que sus prójimos. Es llamado Mesías o Cristo el Ungido. Con todo esto, lo designó para ser su propio siervo, para cumplir su propósito eterno y adelantar los intereses de su reino entre los hombres. —Matthew Henry

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