“Huid de la idolatría” (1 Corintios 10:14).

Permítanme mostrar las formas que la idolatría ha tomado y toma [hoy] en la iglesia visible. ¿Dónde está? Parece que los apóstoles esperaban que la idolatría apareciera, aun antes de haberse cerrado el canon del Nuevo Testamento. Es admirable observar cómo San Pablo hace
hincapié en este tema en su primera epístola a los Corintios. Si cualquier corintio llamándose hermano era idólatra, el Apóstol mandó: “Con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11). “Ni seáis idólatras, como algunos de ellos [refiriéndose a sus antepasados]” (1 Co. 10:7). Dice nuevamente en el texto que encabeza este escrito: “Amados míos, huid de la idolatría” (1
Co. 10:14). Igualmente, cuando les escribe a los Colosenses, les advierte contra el “culto a los ángeles” (Col. 2:18). Y San Juan concluye su primera epístola con el solemne mandato: “Hijitos, guardaos de los ídolos” (1 Jn. 5:21). Es imposible dejar de sentir que todos estos pasajes implican una expectativa de que pronto, muy pronto, habría idolatría entre quienes
profesaban ser cristianos.

La famosa profecía en el cuarto capítulo de la Primera Epístola a Timoteo, contiene un pasaje que es todavía más directo: “El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Ti. 4:1).

El último pasaje que quiero hacer notar es la conclusión del noveno capítulo de Apocalipsis. Leemos en el versículo veintinueve: “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los
demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar” (Ap. 9:20). Me atrevo a afirmar que es muy probable que estas plagas caerán sobre la iglesia visible de Cristo y que lo más improbable es que San Juan estuviera aquí profetizando acerca de los paganos que nunca han oído el evangelio.

Y ahora, si dejamos los hechos [históricos] de la Biblia, ¿qué vemos? Respondo sin vacilar que existen pruebas indubitables de que las advertencias y predicciones de las Escrituras no fueron dadas sin razón y que la idolatría, de hecho, ha aparecido en la iglesia visible de Cristo y que todavía existe.

La Iglesia Anglicana ha resumido muy bien en la homilía “Contra el peligro de la idolatría”, el tema de la aparición y el avance de la maldad en el pasado. Leemos allí, que aun en el siglo IV, Jerónimo se queja “de que se han introducido los errores de las imágenes cuando pasaron de los gentiles a los cristianos” y Eusebio dice: “Vemos que se han pintado cuadros con las imágenes de Pedro y Pablo, y de nuestro Salvador mismo; pienso que se han derivado y luego mantenido como una costumbre pagana sin que el pueblo de Dios fuera consciente de ello”. Allí leemos cómo “Poncio Paulino, obispo de Nola, hizo que en las paredes de los
templos se pintaran cuadros con las historias tomadas del Antiguo Testamento, a fin de que la gente al verlas y pensar en ellas, controlaran sus excesos y desenfrenos. Pero el aprendizaje por medio de cuadros históricos se fue transformando poco a poco en idolatría”. Allí podemos leer que Gregorio Primero, obispo de Roma, al principio del siglo VII, permitió el uso indiscriminado de imágenes en las iglesias. También leemos en la misma homilía cómo Irene, madre de Constantino Sexto, reunió en el siglo VIII un concilio en Nicea y consiguió un edicto que estipulaba que “deben colocarse imágenes en todas las iglesias de Grecia y se debe honrar y adorar a las mismas”. Leemos también la conclusión de la homilía, que es un resumen histórico en que, tanto eruditos como analfabetos, laicos, clérigos, hombres, mujeres y niños de todas las edades, clases y posiciones de la cristiandad, se han ahogado durante un espacio de más de 800 años en una idolatría abominable. De todos los vicios, el
que más detesta Dios es la idolatría, por el cual condena al hombre.

Continuará …

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J. C. Ryle (1816-1900): Obispo de la Iglesia Anglicana. Descrito alguna vez como “un hombre de granito con el corazón de un niño”. Spurgeon lo llamaba “el mejor en la Iglesia Anglicana”. Reverenciado autor de Holiness, Knots Untied, Old Paths, Expository Thoughts on the Gospels (Santidad, Nudos desatados, Sendas antiguas, Pensamientos expositivos sobre los Evangelios) y otros. Nacido en Macclesfield, condado de Cheshire, Inglaterra.