“Si la ira santa del Señor Jesús se manifestaba cuando veía la profanación de esa Casa que debía ser ‘casa de oración’, si aquella comercialización idólatra causaba que la limpiara de una manera tan drástica, ¡cómo se sentirá ahora ante tantos edificios que han sido consagrados a su nombre! Cuán trágicamente se repite la historia. Las cosas que se hacen ahora en tantas casas del Señor: Las comidas, los bazares, las noches de cine y otras formas de entretenimiento; todas estas cosas no son más que comercialización idólatra en los templos que debieran ser ‘casas de oración’. Con razón, esos lugares carecen de espiritualidad y desconocen el poder de Dios. El Señor no tolera una mezcla impía de cosas mundanas con las espirituales”. —A. W. Pink (1886-1952)