Todo aquel que pretenda iluminar los contornos de una doctrina cristiana se enfrenta a una elección. O bien se reviste de olímpico despego y dispone una junto a otra versiones de la doctrina no coincidentes, o proporciona su propio punto de vista.

En este libro el autor ofrece su punto de vista, aunque no es exclusivo de su persona. El motivo principal de que haya elegido ese enfoque es intentar eludir la insulsez y la oblicuidad que son fruto frecuente de exponer un punto de vista junto a otro de una manera «neutra». A un escritor, ofrecer su propia opinión le ofrece la esperanza de espolear a sus lectores para que elijan de qué parte están, y para que mediten sus propios puntos de vista, dialogando con aquel que se expone en las páginas que tienen delante.

En las páginas de esta obra expone el punto de vista «sin riesgos» de la providencia divina, un paradigma que, según el cree, se corresponde tanto con la Escritura como con la enseñanza histórica de la Iglesia. Ha respaldado este paradigma con argumentos, negando el poder de otros argumentos que se usan a veces para respaldarlo. Obviamente, este procedimiento no será del agrado de todos los que estén de acuerdo con la conclusión, y mucho menos a quienes adopten la opinión de que Dios se arriesga. Por supuesto, se ha intentado ser fiel a la Escritura y a la tradición teológica cristiana clásica que se fundamenta sobre ella.

La cuestión es si este paradigma (o sus rivales) va más allá de la Escritura al decir cosas que no respalda la enseñanza de la Biblia. Esta posibilidad podría minimizarse, por no decir evitarse por entero, practicando la teología negativa. Esta teología negativa es un elemento necesario en la teología cristiana, y no cabe duda de que tiene sus ventajas. Decir que Dios es inmortal e invisible, mientras nos dice lo que Dios no es, no nos dice nada sobre lo que es Dios. Esto es tanto necesario como prudente. Pero en última instancia, una teología totalmente negativa es estéril. Dado que la Escritura no es una biblioteca de libros sobre teología sistemática, toda exposición sistemática de una doctrina bíblica provoca la acusación de que va más allá del texto. En este sentido, tanto la visión ortodoxa de la Persona de Cristo como la doctrina de la Trinidad han sido acusadas, en diversas ocasiones, de añadir a la Escritura. Después de todo, en la Biblia no aparece la palabra «providencia», al menos no en la Authorized Versión, como tampoco aparece el vocablo «Trinidad». Este libro sobre la providencia de Dios se escribe desde el convencimiento de que nada de lo que contiene contradice a la Escritura. Pero, dado que la providencia divina toca algunos de los temas más profundos —la soberanía de Dios, la libertad humana, el pecado y el mal, la tragedia humana y la catástrofe cósmica—, es probable que cualquier exégesis seria contenga elementos controvertidos. Son los lectores quienes deberán concluir si este libro es controvertido porque va más allá de la Escritura de un modo inaceptable, y son invitados a que saquen sus propias conclusiones.

Parece que el término providencia haya desaparecido de nuestro vocabulario cristiano cotidiano. Pero las preguntas sobre la actividad de Dios en nuestro mundo «su provisión para nosotros y su Creación» están tan vigentes como siempre.

La providencia es el punto focal de las conversaciones más intensas entre los teólogos y la comunidad cristiana más amplia. Las preguntas sobre la actividad de Dios en el mundo actual, su guía a los creyentes, la libertad humana frente a la voluntad divina, el lugar que ocupa la oración en la puesta por obra de los propósitos de Dios, su responsabilidad sobre el mal… todas ellas están relacionadas con la providencia divina. Nuestra forma de pensar sobre esas cuestiones está profundamente relacionadas con nuestra comprensión de Dios y con el modo en que debemos servirle y adorarle.

Respondiendo a los argumentos recientes que dicen que el conocimiento que tiene Dios del futuro es limitado, y que, por tanto, corre riesgos, Paul Helm fundamenta su análisis de la providencia divina en una comprensión de Dios como alguien que no se arriesga a nada. La providencia de Dios es una introducción clara, rotunda y estimulante a un área esencial de la teología.

Paul Helm es profesor de Teología y Estudios Religiosos en el King’s College de Londres.

  • Índice
    Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo 1 La orientación
  • Capítulo 2 La providencia, ¿arriesgada o no?
  • Capítulo 3 El marco teológico
  • Capítulo 4 La providencia en la creación
  • Capítulo 5 La providencia y la guía
  • Capítulo 6 La oración y la providencia
  • Capítulo 7 La providencia y la responsabilidad
  • Capítulo 8 La providencia y el mal
  • Capítulo 9 Confrontados con la providencia
  • Notas

*Andamio Editorial. Noviembre 2010. 239 pp. Rústica

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