Pensamientos de John Owen

El corazón en la Escritura se usa de varias maneras, a veces para la mente y la comprensión, a veces para la voluntad, a veces para los afectos, a veces para la conciencia, a veces para el alma entera. Generalmente, denota toda el alma del hombre y todas sus facultades, no absolutamente, sino, cómo todos ellos, son un principio de las operaciones morales, ya que todos coinciden en nuestro hacer el bien o el mal… Y, en este sentido, es que decimos que la sede y el sujeto de esta ley de pecado es el corazón del hombre. —John Owen