Pensamientos de C.H. Spurgeon

“El adorno de buenas obras, el adorno con que esperamos entrar al cielo es la sangre y la justicia de Jesucristo; pero el adorno del cristiano aquí en la tierra es su santidad, su piedad, su perseverancia. Si algunos tuvieran un poquito más de piedad, no necesitarían ropa tan llamativa; si tuvieran un poquito más de santidad para motivarlos, no tendrían ninguna necesidad de estar siempre adornándose. Los mejores aretes que una mujer puede lucir son los aretes de escuchar la Palabra con atención. El mejor anillo que nos podemos poner en un dedo es el anillo que el padre le puso en el dedo al hijo pródigo cuando Dios lo trajo de regreso y el mejor vestido que podemos jamás usar es uno confeccionado por el Espíritu Santo, el vestido de una conducta consecuente. Pero es asombroso ver que mientras tantos se preocupan por adornar este pobre cuerpo, tienen muy pocos ornamentos para su alma, se olvidan de vestir su alma”. —C. H. Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon (Kelvedon, Reino Unido, 19 de junio de 1834 – Menton, Francia, 31 de enero de 1892) fue un teólogo, predicador, misionero, erudito bíblico, escritor y pastor bautista reformado inglés, conocido porque, según la Internet Christian Library (ICLnet), a lo largo de su vida evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y es conocido como el «Príncipe de los Predicadores».