En nuestra época, el matrimonio ha sido despojado del prestigio y honor que merece y el verdadero conocimiento de la Palabra y ordenanza de Dios ha desaparecido. Entre los padres este conocimiento era puro y correcto. Por esta razón, valoraban altamente el procrear hijos.

Cuando usted nació, su nacimiento no fue un acontecimiento secreto, ni fue una invención humana. Su nacimiento fue una obra de Dios.

Es inhumano e impío despreciar a los hijos. Los santos padres reconocían que una esposa que podía tener hijos era una bendición especial de Dios y, por el contrario, consideraban a la esterilidad como una maldición. Basaban este juicio en la Palabra de Dios, en Génesis 1:28 donde el Señor dijo: “Fructificad y multiplicaos”. De esto, consideraban a los hijos como un regalo de Dios. —Martín Lutero

Martín Lutero (Eisleben, Alemania, 10 de noviembre de 1483-ibid., 18 de febrero de 1546), nacido como Martin Luder, después cambiado a Martin Luther, como es conocido en alemán, fue un teólogo y fraile católico agustino que comenzó e impulsó la Reforma protestante en Alemania y cuyas enseñanzas se inspiraron en la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo.​

Lutero exhortaba a la iglesia cristiana a regresar a las enseñanzas originales de la Biblia, lo que produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa. La reacción de la iglesia católica ante la Reforma protestante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la civilización occidental se extienden más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora, el 13 de junio de 1525, inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.