El Sermón del Monte tiene una seducción singular. Parece presentar la esencia de la enseñanza de Jesús. Hace que la bondad nos resulte atractiva. Avergüenza nuestra forma mediocre de hacer las cosas. Engendra sueños de un mundo mejor. John Donne lo expresó así en un sermón que predicó en 1629, haciendo uso de una pequeña hipérbole perdonable:

«Todos los artículos de nuestra religión, todos los cánones de nuestra iglesia, todas las admoniciones de nuestros príncipes, todas las homilías de nuestros padres, el cuerpo total de la divinidad, se encuentran en estos tres capítulos, en este único Sermón del Monte».

Debo confesar que yo mismo caí bajo su encanto, o más bien bajo el encanto de aquel que lo predicó. He estado examinándolo constantemente por lo menos durante los últimos siete años. En consecuencia, mi mente ha estado luchando con los problemas que el Sermón plantea y mi corazón ha ardido por la nobleza de sus ideales. Durante este período procuré compartir mis pensamientos y mi emoción con estudiantes de la Universidad de Cambridge, con otros grupos de estudiantes en los Estados Unidos y Canadá, con la congregación de All Souls, Langham Place y con aquellos miles de peregrinos que vinieron de todas partes del mundo a la Convención de Keswick en 1972. Por supuesto, se han escrito cientos de comentarios sobre el Sermón del Monte. He podido estudiar alrededor de veinticinco de ellos, y mi deuda con los comentaristas no pasará desapercibida al lector. En realidad, mi texto se encuentra salpicado de citas, porque creo que debemos dar a la tradición mayor valor del que a menudo le hemos dado, y sentarnos con más humildad a los pies de los maestros. Mi propósito al hacer esta exposición ha sido, como siempre, escuchar con cuidadosa atención el texto. Sobre todo, quise dejar que hable, o mejor dejar que Cristo hable, y hable al mundo contemporáneo.

De modo que procuré enfrentar con integridad los dilemas que el Sermón hace surgir en los cristianos modernos. Porque Jesús no nos entregó un tratado académico calculado para estimular nuestro intelecto. Creo que su intención al pronunciar el Sermón del Monte fue que éste se obedeciera. Si la iglesia aceptara en forma realista las normas y valores de Jesús tal como aquí se exponen, y viviera por ellos, sería la sociedad alternativa que Jesús siempre se propuso que fuera, y ofrecería al mundo una auténtica contracultura cristiana.

Es sin lugar a dudas uno de los sermones más poderosos de la Biblia.

El Sermón del Monte tiene una seducción singular. Parece presentar la esencia de la enseñanza de Jesús. Hace que la bondad nos resulte atractiva. Desafía nuestra forma mediocre de hacer las cosas. Engendra sueños de un mundo mejor.

Si la iglesia aceptara en forma realista las normas y valores de Jesús tal como aquí se exponen, y viviera por ellos, sería la sociedad alternativa que Jesús siempre se propuso que fuera, y ofrecería al mundo una auténtica contracultura cristiana.

John Stott procura enfrentar con integridad los dilemas que el Sermón del Monte hace surgir en los cristianos modernos y nos invita a ser atrapados por este potente cambio de nuestra manera de concebir la vida.

El Sermón del Monte, como otros escritos de John Stott, se caracteriza por el propósito de exponer el texto bíblico con fidelidad y aplicarlo a la vida contemporánea. Tenemos la certeza de que Dios aún habla hoy a través de lo que ya ha hablado.

Este libro forma parte de la serie de exposiciones publicadas en inglés por InterVarsity Press bajo el título The Bible Speaks Today (La Biblia habla hoy). Igual que todas las exposiciones de aquella serie, El Sermón del Monte se caracteriza por el ideal de exponer el texto bíblico con fidelidad y relacionarlo con la vida contemporánea. El comentario toma como base el texto bíblico de la Nueva Versión Internacional, e incluye la referencia a otras versiones de la Biblia. El propósito del autor es hacer comprensible el mensaje bíblico, a fin de aplicarlo a la realidad contemporánea tanto personal como de la comunidad. Tenemos la certeza de que Dios aún habla hoy a través de lo que ya ha hablado. Nada es más necesario para la vida, el crecimiento y la salud de las iglesias o de los cristianos, que escuchar y prestar aten-ción a lo que el Espíritu les dice a través de su antigua, pero siempre apropiada Palabra. Los editores

Presentación

Prefacio del autor

Abreviaturas

Introducción: ¿En qué consiste este sermón?

El carácter del cristiano: las bienaventuranzas

La influencia del cristiano: sal y luz

La justicia del cristiano: Cristo, el cristiano y la ley

La justicia del cristiano: evitar el enojo y la codicia

La justicia del cristiano: fidelidad en el matrimonio y honestidad en el lenguaje

La justicia del cristiano: no represalia sino amor activo

La religión del cristiano: no hipócrita sino real

La oración del cristiano: no mecánica sino reflexiva

La ambición del cristiano: no la seguridad material sino el reino de Dios

Las relaciones del cristiano: con sus hermanos y con su Padre

Las relaciones del cristiano: con los falsos profetas

La entrega del cristiano: la elección radical

Conclusión: ¿Quién es este predicador?

Bibliografía

Notas

Ediciones Certeza | Andamio Editorial 240 pp. Rústica.- 2007

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http://www.solosanadoctrina.com/tienda/comentarios-biblicos/553-el-sermon-del-monte.html

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