Mediante la procreación. En el original se usa la expresión: dia teknagonias, “mediante la procreación”. La expresión “mediante” a menudo se entiende como queriendo decir en, como en Romanos 4:11: “para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados” o sea que “no creen en la circuncisión”, donde hace notar el estado en el que estarán al ser salvos. De la misma manera, denota aquí, no la causa de la salvación de la mujer, sino el estado en que será salva. En suma, significa que el castigo infligido a la mujer por su primer pecado no será quitado en esta vida; no obstante, hay un camino de salvación seguro por fe incluso [a pesar de que pase] a través de este castigo porque al
decir “mediante la procreación” no significa simplemente engendrar hijos, sino engendrarlos de la manera como Dios amenazó [en Gn. 3:16]: con dolores.

Si permanecen: No se refiere a los niños, como algunos se imaginan debido al cambio del singular al plural. En ese caso significaría: Ella será preservada, si los hijos permanecen en la fe, etc. Sería absurdo pensar que la salvación de la madre depende de la fe y la gracia de los hijos. La experiencia nos enseña que ¡a veces los hijos de una mujer piadosa pueden resultar tan malvados como el mismo infierno! En cambio, el plural significa la mujer, en su expresión genérica para referirse a todas las mujeres. Por eso pasa al número plural. El Apóstol pasa del número singular al plural, en el versículo: “Asimismo que las mujeres se atavíen” y vuelve al singular en el versículo 11. Las gracias incluidas aquí como condiciones son fe, amor, santificación y modestia, que el Apóstol parece presentar como lo opuesto a las primeras causas o a los ingredientes del descarrío: (1) Fe en oposición a incredulidad en el precepto de Dios y el castigo correspondiente (Gn. 2:16-17). (2) Amor en oposición al desamor por Dios, como si Dios fuera su enemigo y ordenara algo que impide su felicidad, por lo que surgen desconfianza hacia Dios y un alejamiento moral de él. (3) Santificación. En oposición a esto está la suciedad y la contaminación traída al alma como consecuencia de aquel primer descarrío. Por lo tanto, tiene que haber en ella un propósito y esfuerzo por restaurar aquella primera integridad y pureza perdidas. (4) Modestia o un sentido de moralidad porque entregarle las riendas a las emociones y obedecer a sus instintos fue la causa de la caída (Gn. 3:6). La mujer vio que la fruta era agradable a los ojos. El pecado original es
llamado inmoralidad, concupiscencia y lascivia, y esto es lo opuesto a la modestia.

  1. Fe: Se menciona en primer lugar porque es una gracia fundamental.
    Es el vehículo del amor porque obra por medio de ella; la raíz de la santificación
    porque por fe es purificado el corazón. Fe significa principalmente
    gracia de fe: (1) fe habitual y (2) fe en el ejercicio de ella.
  2. Amor: El primer pecado fue una enemistad contra Dios; ahora,
    por lo tanto, es necesario que haya amor por Dios. El primer pecado
    fue virtualmente una enemistad de toda la posteridad del hombre que
    saldría de sus entrañas; por lo tanto, amar a la humanidad es necesario,
    y la fe siempre da por hecho amor a Dios y al hombre.
  3. Santificación. Se agrega aquí porque por ella, tanto la verdad de la
    fe como del amor, se nos aparecen a nosotros y a otros y, por ende, la
    justificación por fe es ratificada (Stg. 2:24). Santificación no quiere
    decir aquí una santidad y castidad particular debidas al lecho matrimonial,
    como afirman algunos papistas, sino una santidad universal
    del corazón y la vida.
  4. Modestia: En el sentido de moralidad, es un medio natural de preservación.
    Por la inmoralidad, las enfermedades corporales son más
    peligrosas. La verdadera fe va acompañada por temperancia y moralidad
    en todo comportamiento relacionado con los bienes y relaciones
    temporales…


Observaciones: (1) El castigo de la mujer: “engendrando hijos”. (2) El consuelo de la mujer: “se salvará”. (3) La condición de la salvación: “si permaneciere”, lo cual implica una exhortación a continuar siendo fiel, etc.


Doctrina: Podríamos hacer muchas observaciones. (1) Los dolores de parto son un castigo infligido a la mujer por el pecado original. (2) La prolongación de este castigo después de la redención de Cristo no impide la salvación de la mujer, siempre que estén presentes los requisitos del evangelio. (3) El ejercicio de la fe, con otras gracias cristianas, es
una manera única de preservar a los creyentes bajo la mano justiciera de Dios.


Resumiré las observaciones en ésta: La prolongación del castigo impuesto a la mujer por el primer pecado no impide su salvación eterna, ni su preservación en tener hijos, donde se dan las condiciones de la fe y de las otras gracias…
Este versículo es un mensaje de consuelo escrito sólo para la mujer embarazada. ¡Aprópiese de este derecho por fe! ¡Cuánto consuelo hay aquí para pasar de la amenaza a la promesa, de Dios como juez a Dios como Padre, de Dios airado a Dios pacificado en Cristo!… Mientras Dios sea fiel en acreditarse la promesa, usted nunca puede estar bajo maldición si tiene fe. En la parte material del castigo, no hay diferencia entre el creyente y el incrédulo. Jacob sufrió por la hambruna al igual que el cananeo; pero Jacob era partícipe del pacto y tenía a Dios en el cielo y a José en Egipto para preservarlo. Dios trata cada sufrimiento en todos por medio de su Providencia y, en el creyente, por un amor particular. Inclusive, ordena las contiendas que tiene con sus criaturas, de tal manera que el espíritu de ellas no desfallezca ante él (Is. 57:16).

Tomado de “A Discourse for the Comfort of Child-Bearing Women” en The Complete Works of Stephen Charnock (Las obras completas de Stephen Charnock), Tomo 5.


Stephen Charnock (1628-1680): Pastor, teólogo y autor puritano presbiteriano inglés. Nacido en St. Katherine Cree, Londres, Inglaterra.