El Ganador de Almas

A lo largo de los pasados meses, hemos estado leyendo el libro: “El ganador de almas”, de Charles H. Spurgeon (conocido como el “Príncipe de los Predicadores”). En su obra, trata de dar consejos sobre el glorioso ministerio de la predicación que, para él, es «el asunto más importante de todos para el ministro cristiano».

Por ello, queremos compartir con vosotros algunas de las citas impactantes que hemos leído en esta obra. Por supuesto, no son todas, ya que el libro es una joya en la que cada frase está envuelta en una profunda enseñanza avalada por la Palabra de Dios y la experiencia de este conocido predicador. Esperamos que puedan meditar en ellas y, si Dios lo permite, sean edificados al leerlas. Aquí van:

«La fuerza más grande que tiene un sermón depende de lo que ha sucedido antes de pronunciarlo. Es necesario que te prepares para todo el culto a través de la comunión privada con Dios y una auténtica santidad de carácter».

«La fuerza del predicador era la santidad».

«Dios está dispuesto a hablar a través de un tonto, si este tonto es un hombre santo».

«Tu falta de santidad es la razón de tu falta de éxito».

«En la creación antigua, [Dios] no usó nada más que sus propios instrumentos: “Él dijo,  y fue hecho”. En la nueva creación [nuevo nacimiento], el agente eficiente sigue siendo su poderosa Palabra».

«Tal vez al final de un culto, te digas: “¡He aquí una pesca espléndida!”. Espera un poco. Recuerda las palabras de nuestro Salvador: “El reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. No cuentes tus pescados antes de asarlos; no cuentes tus convertidos antes de haberlos probado una y otra vez. Tal vez este proceso te haga trabajar con un poco de lentitud, hermano, pero resultará más seguro».

«Si no hay oración podemos estar bien seguros de que el alma está muerta».

«No podemos olvidar que la fe verdadera siempre ora, y cuando alguien profesa creer en el Señor Jesús, pero no clama a Él a diario, no nos atrevemos a creer en su fe ni en su conversión».

«La fe verdadera y el arrepentimiento genuino son gemelos; sería perder el tiempo tratar de decir cuál de los dos nace primero».

«Si la persona [salva] no vive de una manera distinta a como vivía antes, tanto en su casa como fuera de ella, necesita arrepentirse de su arrepentimiento, porque su conversión sólo es ficticia».

«Lamentablemente, es posible hablar demasiado poco acerca del Espíritu Santo; de hecho, me temo que este sea uno de los pecados más lastimosos de estos tiempos».

«Un ministerio sólo didáctico, que apelara siempre al entendimiento y dejara sin tocar las emociones, sería un ministerio cojo. […] El pecador tiene corazón además de cabeza; tiene emociones además de pensamientos, y nosotros debemos apelar a ambas cosas».

«La mayor de las atracciones es el Evangelio en toda su pureza. El arma con la cual el Señor conquista a los seres humanos es la verdad, tal como se encuentra en Jesús».

«Hacer prosélitos es una labor adecuada de los fariseos; engendrar seres humanos para Dios es la honorable meta de los ministros de Cristo».

«La predicación es el trabajo más digno de la realeza».

Si la lectura de estas breves citas ha sido de vuestro agrado y han sido edificados, les invito a conseguir este libro para su lectura personal. Seguro que merecerá la pena. No obstante, seguiré compartiendo citas de sus próximos capítulos.

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