La implicación del cristiano en la sociedad 1

“Vosotros soís la sal de la tierra, pero si la sal se ha vuelto insípida ¿con qué se hará salada [otra vez]? Ya para nada sirve sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros, sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar, ni se enciende una Iámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5:13-16).

Me gustaría sugerir que hay un más amplio, quizá más profundo, significado de estas palabras en Mateo 5:1 3-1 6 que el que nosotros les damos. Este significado tiene que ver con la implicación del cristiano en la sociedad en una forma que va más allá de la predicación del evangelio y dar buen testimonio. Y esta es un área donde desafortunadamente no todos los cristianos estamos de acuerdo.

I.- ¿Cuál debería ser la implicación del cristiano en la sociedad?
En otras palabras, ¿qué significa para el cristiano ser sal y luz en este sentido más amplio?
Nuestra implicacion en la sociedad se deberia entender en lo que se refiere a ser sal. Su principal significado, según Hendriksen, es preservar los alimentos de la corrupcion. Vivimos en una sociedad corrompida y que se está corrompiendo cada dia más y más.

¿Cómo podemos preservar nuestra sociedad de mas corrupción? ¿Solo predicando en nuestras pequeñas congregaciones? ¿Sólo viviendo una vida delante de una docena de personas a las que conocemos individualmente? Indudablemente debemos predicar el evangelio y vivir una vida santa, ¿pero a cuántas personas alcanzamos de esa manera? En España hay un cristiano por cada mil personas. ¿Qué grado de influencia tenemos sobre la sociedad española y cómo podemos preservarla de la corrupción? Algunos esperan que llegue el avivamiento, ¿pero qué hacemos mientras tanto?

Nuestra implicación en la sociedad debería entenderse en lo referente a ser luz del mundo. ¿Cuántas personas en nuestra sociedad pueden ver la luz cristiana o son conscientes que tal luz existe? ¿Se podría describir como una ciudad situada sobre un monte? Nuestra sociedad necesita luz en los temas morales. Debería conocer el camino de Dios y su juicio. Los cristianos deberíamos ser conscientes de la situación de la sociedad (Juan el Bautista era consciente de la situacion de Herodes). Pero para hacerlo, deberíamos hablar alto y claro en la forma más amplia posible.

Nuestra implicación en la sociedad se debería entender en lo que se refiere a tratar directamente diversos asuntos morales. Esto es lo que encontramos en la Biblia. Los profetas del Antiguo Testamento denunciaban a las naciones paganas. Juan el Bautista denunció a los fariseos y a Herodes. Nuestro Señor Jesucristo dejó en evidencia la hipocresía de los fariseos.

Tomemos, por ejemplo el tema de la esclavitud ahora que celebramos el bicentenario de su abolición. El despertar evangélico fue un hecho espiritual muy poderoso tanto en Gran Bretaña  como en América. Sin embargo no abolió la esclavitud. John Newton estuvo involucrado en ella  (comerciaba con esclavos) y salió de ella. Pero su ministerio no detuvo la esclavitud, sino que fueron Wilberforce y otros que lo hicieron. No solo predicaron el evangelio y vivieron una vida piadosa sino que la denunciaro en el Parlamento, y se logró su abolición. La esclavitud no es un problema en la sociedad occidental (al menos no en la misma forma que en el pasado). Pero tenemos problemas morales que son aún peores que la esclavitud: aborto, eutanasia, experimentos con embriones humanos, matrimonios homosexuales, educación sexual pervertida en los colegios, libros, películas  y obras teatrales blasfemas sobre Cristo, etc. Existen los denominados pecados contra naturaleza y degradantes que deberían ser expresamente denunciados. “Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes, porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra naturaleza.

Nuestra implicación en la sociedad se debería entender sobre la base del derecho que tenemos a esperar que el hombre natural escuche a su conciencia, que es la voz de Dios y la de su ley en el hombre. Esto nada tiene que ver con imposiciones religiosas o morales en una sociedad secular. El papel del cristiano en la sociedad no es imponer valores cristianos en ella, sino presentar estos valores a la conciencia del hombre. Nosotros no deberíamos perseguir imponer la moralidad o resistir a la inmoralidad.

Sabemos que el problema con la sociedad no son “los pecados” sino “el pecado”. Pero tampoco deberíamos generalizar tanto sobre el concepto de pecado que al final las personas no entiendan de qué estamos hablando. Amós dijo en su día a las naciones vecinas cuáles eran sus pecados. “Así dice el Señor: Por tres transgresiones de los hijos de Amón, y por cuatro, no revocaré su (castigo), porque abrieron los vientres de las (mujeres) encintas  de Galaad para ensanchar sus límites” (Am. 1:13). Él no buscaba producir un cambio en ellos sino declarar la justicia de Dios y también anunciar el juicio divino.

Nuestra implicación en la sociedad se debería entender en lo que se refiere a buscar el bienestar  material de nuestra sociedad. “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4). No solo de pan, pero también de pan. (Spurgeon dijo: “Si das un folleto a un mendigo. dáselo envolviendo un bocadillo”). “Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado. Y rogad al Señor por ella, porque en su bienestar tendréis bienestar”. (Jeremías 29:7).

Algunos cristianos dan la impresión de que lo único que les importa en este mundo es la salvación de las almas. A veces tratamos con las personas como si se tratase de potenciales conversos y nada más.  Nuestra implicación en la sociedad se debería entender incluso en lo referente a derribar el statu quo. Por ejemplo, ¿tenía Oliver Cromwell derecho a cambiar la situación política por la fuerza? ¿Solo predicó el evangelio al rey? (¡Creo que lo decapitó!). Nuestra implicación en la sociedad se debería entender como otros cristianos la han concebido. El pacto de Lausana (Suiza, 16-25 de Julio de 1974) que se acordó durante el Congreso Internacional sobre Evangelización Mundial, dice entre otras cosas Afirmamos que Dios es a la vez el Creador y juez de todos los hombres. Por tanto, debemos compartir su preocupación por la justicia, la reconciliación entre toda la sociedad humana y por la liberación de los hombres de toda clase de opresión.

El hombre fue hecho a imagen de Dios; por eso todas las personas tienen una dignidad esencial y por esa razón tienen que ser respetados y servidos, no explotados.

Continuará …

 

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