La necesidad de reformar la iglesia según Juan Calvino

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“¿Por qué nosotros, creyentes del siglo XXI, somos hoy protestantes evangélicos y no cualquier otra cosa? La respuesta que fácilmente se puede dar es: Porque en el siglo XVI hubo la Reforma protestante y nosotros, de una manera u otra, más clara o más difusamente, todavía somos herederos de ese movimiento que en su día transformó la Iglesia”

La necesidad de reformar la Iglesia según Juan Calvino.

Introducción.

Hace poco tiempo celebramos los 500 años del inicio a la Reforma protestante, es decir, la publicación de las noventa y cinco tesis de Lutero. Según se aproximaba la fecha, pudimos asistir a unos espectaculares fuegos artificiales ecuménicos, entre representantes de las iglesias romanista y protestante, incluso algunos destacados lideres evangélicos realizo algún que otro acercamiento o reconocimiento mutuo sin precedentes.

Y cuando hablo de estos más que previsibles, actos de confraternización ecuménica, no me estoy refiriendo solamente a las iglesias del llamado protestantismo histórico (las grandes iglesias protestantes nacionales nacidas de la Reforma y que, a lo largo del tiempo, han caído presas del liberalismo y del pluralismo teológico), sino también del  protestantismo evangélico que es mayoritario en España como en los países de Sudamérica, un protestantismo evangélico que, de la mano de la Alianza Evangélica Mundial, se ha metido en el diálogo ecuménico con la Iglesia Papal. Fruto de este diálogo han visto la luz dos documentos oficiales que sitúan áreas vitales de la vida de la Iglesia como el testimonio y la proclamación del evangelio, en perfecta sintonía con Roma; a saber: el primer documento, “Iglesia, evangelización y los vínculos de la koinonía” (2002) “Testimonio cristiano en un mundo religioso” (2011).

Sí, hemos de tener claro que el mundo evangélico hoy es pluralista de cara al interior (véase su división en denominaciones) y ecumenista de cara al exterior. Con lo cual, la primera pregunta que surge de ello, al menos para mí y creo que también para todo el que piense honestamente al respecto, es: ¿Cómo podemos seguir pidiendo a los demás que lleguen a tener la misma fe que nosotros, cuando hemos justificado precisamente que los demás no la tengan? Está claro que, desde este punto de vista, la evangelización y la misión se convierten al final en superfluas e innecesarias.

Pero hay muchas otras preguntas que se pueden seguir haciendo en este sentido. Hay una pregunta que llevo haciendo desde hace años en conferencias y artículos, y es la siguiente: ¿Por qué nosotros, creyentes del siglo XXI, somos hoy protestantes evangélicos y no cualquier otra cosa? La respuesta que fácilmente se puede dar es: Porque en el siglo XVI hubo la Reforma protestante y nosotros, de una manera u otra, más clara o más difusamente, todavía somos herederos de ese movimiento que en su día transformó la Iglesia.

Bien, pues entonces, teniendo en cuenta todos estos recientes posicionamientos ecumenistas del mundo evangélico, la gran pregunta es si la Reforma del siglo XVI fue un hecho que nosotros hoy podríamos no solo justificar, sino incluso también estaríamos dispuestos a repetir.

¿Justificamos hoy la Reforma protestante? Se puede decir que sí. Sin ir más lejos, normalmente, se sigue celebrando en esta fecha el Día de la Reforma. Pero, en líneas generales, esto no se hace tanto desde el punto de vista del mensaje de la salvación, de la doctrina de la Iglesia, de la adoración a Dios, como desde un punto de vista subjetivista del individuo. Es decir, la Reforma protestante se ve muchas veces, por no decir la mayoría, como la reivindicación de la conciencia individual del creyente, simbolizada por Lutero, ante los dogmatismos de la Iglesia institucional de su tiempo. Tal vez también en el sentido de la libertad de conciencia y de religión. En este sentido, que es el discurso tradicional del liberalismo protestante y que los evangélicos hemos asumido como propio, sí que estamos dispuestos a justificar la Reforma protestante, y lo hacemos. No me invento nada. Todo esto se puede comprobar en las interpretaciones de la Reforma que se hacen aquí y allá en los medios de comunicación evangélicos actuales.

Continuará …

 

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