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¿Quién es el varón bienaventurado según la enseñanza del Salmo 1? Aquel que medita día y noche en la ley del Señor. ¿Pero cómo podría este hombre meditar en estas cosas si no crece día a día en el conocimiento de dicha ley?

No solo debes esforzarte por desarrollar un buen hábito de lectura bíblica; el cristiano está llamado a desarrollar un buen hábito de lectura en general. Nutre tu mente y tu corazón con todas esas obras, escritas por hombres de Dios del pasado y del presente, que te ayudarán a comprender mejor las Escrituras y te ayudarán también a lidiar mejor con las dificultades de tu propio corazón.

Procura también rodearte de amistades que sean un estímulo para ti con sus conversaciones. No olvides que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Es imposible llegar a ser una persona reflexiva si nos exponemos a menudo a conversaciones insulsas y vanas.

En tercer lugar, ocupémonos de ayudar a nuestros hijos a que desarrollen ese hábito de pensamiento piadoso desde pequeños. Conversa con ellos de temas bíblicos apropiados para su edad, ayúdales a cultivar el hábito de la lectura desde la infancia. Protégelos de todo aquello que pueda contribuir a volverles vanos o vagos para pensar; como el uso excesivo de la TV, por ejemplo. (Cuántas veces hemos oído la queja de creyentes que nos dicen que sus padres no los ayudaron a forjar un buen hábito de lectura! ¿Repetiremos nosotros ahora ese mismo error con nuestros hijos? Es nuestra responsabilidad levantar una generación que no solo cultive su mente y su intelecto, sino que sepa también ponerlos al servicio de Dios y de los hombres.

¿Sabes por qué muchas personas terminarán perdidas en el Infierno? Por ser irreflexivas. Escucha lo que un siervo de Dios del siglo pasado dijo al respecto: «La falta de reflexión es una razón simple de por qué miles de almas se pierden para siempre. Los hombres no consideran, no miran hacia el futuro, no observan a su alrededor, no meditan en el fin de su camino actual ni en las infalibles consecuencias de su andar presente. Y al fin despiertan para ver que están condenados por falta de reflexión» (J.C. Ryle).

El enemigo de nuestras almas no quiere que nos detengamos a pensar. Él hará todo lo posible para que el hombre no considere seriamente que la vida tiene un fin y que, algún día, todos nos presentaremos delante del tribunal de Dios para dar cuenta. Él no quiere que los hombres mediten en el verdadero estado de su corazón delante de Dios, ¿sabes por qué? Porque, como alguien ha dicho, «él sabe que un corazón no convertido es como los libros de un comerciante deshonesto, que no resistirán una inspección minuciosa».

El problema es que llegará el día en que esos libros serán verificados, y entonces no habrá escapatoria. Cultivemos un pensamiento serio y profundo y, dentro de nuestras posibilidades, ayudemos a otros a hacer lo mismo, sobre todo a nuestros hijos. Espero de todo corazón que el Señor despierte a algunos por medio de estas palabras; si somos creyentes no solo debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, sino también con toda nuestra mente.

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Sugel Michelén tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Nacido en un hogar no cristiano, conoció la gracia de Dios en Cristo a la edad de 17 años. Desde sus primeros tiempos como creyente sentía el deseo de servir al Señor en su obra, pero no sabía con exactitud cuál era la voluntad de Dios al respecto. Finalmente entró a estudiar para el ministerio en el 1979, y posteriormente fue enviado por la Iglesia a la ciudad de Puerto Plata, Rep.Dominicana, a comenzar una obra allí. Pero en el 1984 regresó a la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo sirviendo desde entonces como parte del consejo de pastores de dicha congregación. Como parte de su ministerio pastoral, tiene la responsabilidad de exponer regularmente la palabra de Dios en el día del Señor. El pastor Michelén es casado y padre de tres hijos.