¿Quién es el Espíritu Santo 4?

Blog116D

La base bíblica

¿Dónde enseña la Biblia esta relación especial entre el Espíritu Santo y los autores humanos de los libros de la Biblia? Vamos a echar un vistazo a diez textos bíblicos que hacen referencia a ello.

Juan 16:7, 12-15

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré… Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”. Este texto es muy parecido al anterior; también contiene una promesa que, sin duda, incluye la inspiración por parte del Espíritu Santo de aquellos de los apóstoles que serían autores de documentos canónicos.

Hechos 1:15-16, 20

“En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús… Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella”. Aquí el apóstol Pedro dice claramente que lo que había escrito David en el Salmo 69:25 en realidad era lo que el Espíritu Santo había dicho “por boca de David.” Nuevamente vemos el importantísimo papel del Espíritu Santo en la inspiración de un autor humano de parte de la Palabra de Dios.

1 Corintios 2:6-13

Sin citar todo este pasaje, baste que se diga que al hablar el apóstol Pablo de las cosas que Dios había revelado, afirma lo siguiente: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios… Nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (vv. 10, 11 b). Una vez más, en la transmisión de aquello que Dios quiso revelar al hombre, el principal agente inspirador fue el Espíritu Santo.

2 Timoteo 3:15-17

“Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden haber sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Es cierto que este texto no menciona —de forma explícita— a la persona del Espíritu Santo. Sin embargo, sí usa la palabra griega theópneustos, “Dios espirado”, cuya segunda parte parece estar estrechamente relacionada con el Espíritu Santo. Esto sería de esperar a la luz del resto de la evidencia del papel del Espíritu Santo en la inspiración de los autores de los documentos canónicos.

Hebreos 3:7-11

“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto…”.En este caso es el autor de Hebreos quien atribuye palabras del Salmo 95 (un salmo técnicamente anónimo) al Espíritu Santo: “Como dice el Espíritu Santo…”. Para el autor de Hebreos, el Espíritu Santo era tan autor del Salmo 95 como quienquiera que fuese su autor humano.

1 Pedro 1:10-11

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.
Este interesantísimo texto enseña, por implicación clara, tres cosas sobre la estrecha relación entre el Espíritu Santo y los profetas del Señor: 1. El Espíritu Santo estaba en los profetas; 2. El Espíritu Santo apuntaba hacia una persona y un tiempo determinados; 3. El Espíritu Santo “anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.” Otra vez, vemos el decisivo papel del Espíritu Santo en la inspiración de los autores humanos de la Palabra de Dios.

2 Pedro 1:20-21

“Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Pese a la palabra “interpretación” aquí, que podría despistar, y que, de hecho, lo ha hecho en más de una ocasión, el tema de este texto en su contexto no es tanto la interpretación de las Escrituras como su origen; ese origen no fue humano, sino divino —sí, “hablaron”— y escribieron “santos hombres de Dios”, pero “siendo [estos] inspirados por el Espíritu Santo”, llevados por él como un velero por el viento.

Conclusiones

Este es otro aspecto del multiforme ministerio del Espíritu Santo del que se habla poco. ¿Cuándo fue la última vez que oíste una predicación o un estudio bíblico sobre el vital papel del Espíritu Santo en la inspiración tanto de los autores humanos de la Palabra de Dios como de las palabras escritas por ellos?

Según la Biblia:

1. La inspiración de los libros que componen la Biblia se atribuye no tanto al Padre, ni al Hijo, sino de manera especial al Espíritu Santo;

2. Todo lo que escribieron los autores humanos de los libros de la Biblia, también lo inspiró el Espíritu Santo;

3. Todo lo que dice la Biblia, lo dice también el Espíritu Santo;

4. De esa inspiración del Espíritu Santo los libros de la Biblia recibieron su carácter infalible;

5. Pero nada de todo esto en absoluto cuestiona, niega o anula la humanidad de los libros de la Biblia.

 

Andrés Birch es pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Palma de Mallorca.

Anuncios