DEBERES QUE PRESERVAN EL MATRIMONIO 2

Blog110B

ACERCA DE LAS ORACIONES MUTUAS DE LOS ESPOSOS.

El mayor interés de los dos debe ser el bien del uno y del otro, que Salomón aplica en particular a la esposa; es decir, hacer bien y no mal todos los días de su vida. Recordemos que el bien del hombre incluye su alma, cuerpo, buena reputación y bienes.

La oración, un deber mutuo: Un deber general que incluye a todos los deberes es la oración. San Pedro exhorta que la relación entre esposos no sea un obstáculo para las oraciones. Da por sentado que la oración es un deber mutuo que uno le debe al otro, como el que Isaac demostró hacia su esposa (Gén. 25:21). Por medio de ella, que el hombre y su esposa se ayuden el uno al otro en todo lo que necesitan. Es el medio en que Dios, en su sabiduría, la ha santificado para obtener todas las bendiciones necesarias para otros y para uno mismo. Muchos la consideran un deber de poca importancia y de
poco provecho, pero la verdad es que orar correctamente en verdad y con fe es difícil, pero sus efectos son poderosos. Es el mejor deber que uno puede cumplir para bien de otros y el que menos hay que descuidar. Ya mencionamos que Isaac oró por su esposa. Para demostrar el bien que le hizo a ella, nos dicen las Escrituras que el Señor lo escuchó. Así ella, siendo antes estéril, por este medio concibió un hijo. Todos los tratamientos médicos del mundo no podían haberle hecho tanto bien. Entonces, siempre, sin cesar, hay que cumplir este deber. Cada vez que los dos eleven una oración, tienen que tenerse en cuenta el uno al otro: sí y a menudo han de proponerse elevar oraciones en especial el uno por el otro, ya sea estando juntos o separados.

Esto último concierne especialmente al esposo, quien es como un sacerdote para su esposa y debe llevar los ruegos de ella a Dios cuando están juntos…

Las cosas por las que los esposos y las esposas orarán solos: Hay varias bendiciones necesarias por las que los esposos y las esposas deben orar y que tienen que ver solo con ellos dos y corresponden ser  mencionadas en las oraciones privadas entre ellos, como:

1. Siendo ambos una sola carne, tienen que ser también un solo espíritu: para que sus corazones sean como uno, entretejidos por un amor matrimonial, auténtico y espiritual, deleitándose siempre el uno en el otro, siempre dispuestos a ayudarse el uno al otro, y listos para cumplir con buena voluntad y alegría todos esos deberes que el uno le debe al otro.

2. Que su lecho matrimonial sea santificado: Siendo que es ordenanza de Dios, les corresponde cumplirla, manteniendo su lecho sin mancilla. No hay nada tan importante por la que debe orar mutuamente el matrimonio… debido al calor de los apetitos de la carne que la mayoría tiene. Si no se contiene por medio de la oración (el mejor medio para este fin), puede suceder que el lecho sin mancilla sea mancillado, y el hombre y su esposa pueden llegar a adulterar el uno con el otro. Como en otros casos, así también es esto santificado por la Palabra y la oración. La Palabra da una garantía y dirección para su uso. La oración lo sazona e igualmente lo bendice.

3. Para que puedan tener hijos y que estos puedan ser herederos de la salvación y vivan en este mundo para su propio bien y el de los demás…

4. Para que Dios les dé capacidad en lo que se refiere a los bienes de este mundo, y otros buenos medios para alimentar, nutrir y darles a sus hijos un buen futuro: y suficiencia para mantener a su familia y los bienes donde Dios los colocó.

5. Para que los dones y las gracias que necesitan y faltan en cualquiera de los dos les sean dados: y que los males y las enfermedades a los cuales están sujetos puedan ser superados.

Estas cosas y muchas similares brindan ocasión para que el hombre y su esposa oren de manera especial el uno por el otro y con otros.

Acerca de la preocupación del esposo y de la esposa por su salvación mutua:

Acerca del deber particular de los maridos en este sentido: Del deber general de orar que es provechoso para todo, pasemos a las  ramificaciones de las providencias relacionadas con el cuidado mutuo del hombre y su esposa. Comencemos con lo primero que deben procurar, a saber: el bienestar del alma del uno y del otro. El Apóstol indica que es algo que hay que procurar, donde dice: “Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?” (1 Cor. 7:16). San Pedro insta a las esposas a esforzarse por ganar a sus esposos (1 Ped. 3:1-5). Y San Pablo establece para los maridos cómo es el amor de Cristo, que tiene un especial interés por el alma y su salvación (Ef. 5:22-32). Este es un deber de ambos que San Pedro subraya cuando dice que son coherederos de la gracia de la vida (1 Ped. 3:7).

El bien más grande que uno puede hacerle a otro es ser un medio que le ayude a obtener la salvación. Y no hay nada que puede entrelazar más profunda y firmemente dos corazones que ser este medio.

Continuará …

De Of Domestical Duties.

_______________________
William Gouge (1575-1653): durante 46 años pastor en Blackfriars, Londres;
poderoso en las Escrituras y la oración, predicó 30 años sobre Hebreos, los puntos
fundamentales de estos sermones se plasmaron en un comentario famoso. Nació
en Stratford-Bow, Condado de Middlesex, Inglaterra.

Anuncios