Maridos amen a sus esposas 5

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Acerca de que los maridos amen a sus esposas como a sí mismos: Al ejemplo de Cristo, el apóstol agrega cómo los maridos deben imitarlo: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos” (Ef. 5:28)… El ejemplo de Cristo es completo, perfecto y suficiente en todo sentido, mucho más excelente que el del hombre. No se agrega esto para añadirle algo más, sino solo hacer notar nuestra falta de comprensión y destacar su punto de un modo más claro. Porque con este agregado es más práctico y fácil de entender. Todos saben cómo aman a su propio cuerpo, pero ninguno o pocos saben cómo Cristo ama a su iglesia. Además, ese ejemplo de Cristo puede ser demasiado elevado y excelente como para que alguien pueda alcanzarlo. Por lo tanto, para hacer ver que no requiere más de lo que el hombre puede llevar a cabo, siempre que con cuidado y conciencia se decida cumplir su deber, [el apóstol] usa como ejemplo a uno mismo; lo que uno hace con su cuerpo, puede hacer con su esposa.Ningún hombre tratará con más cuidado la mano, el brazo, la pierna o alguna otra parte del cuerpo que él mismo, porque es muy sensible a sus propios dolores. Las metáforas que el apóstol usa en estas palabras: “sino que la sustenta y la cuida” muestran  claramente este cuidado (Ef. 5:29). Son tomadas del mundo de las aves quienes con [cuidado] y ternura rondan en medio de sus crías, cubriéndolas con sus alas y plumas, pero sin cargar sobre ellas el peso de su cuerpo… De esta manera, con suma ternura y cuidado deben tratar a sus esposas, como ya hemos mencionado varias veces. Me pareció bueno destacar a los esposos este ejemplo del hombre mismo, como algo para considerar como un precedente sin excepciones, por lo cual reciben una pauta para cumplir mejor todo lo antedicho.
Así es el afecto que los maridos deben tener para con sus esposas: deben más voluntaria y alegremente hacer cosas por sus esposas que por sus padres, hijos, amigos y otros. Aunque esta alegría es una actitud interior de su corazón, el hombre la demuestra con su presteza y buena disposición por hacerle un bien a su esposa. En cuanto su
esposa desea algún favor, él debe estar listo para hacerlo: como le dijo Boaz a Rut: “Yo haré contigo lo que tú digas” (Rut 3:11).Lo opuesto es el talante de esos maridos que hacen cosas por sus esposas de tan mala gana, quejándose y mostrando su descontento que ellas preferirían que ni las hicieran. Su manera de actuar causa más sufrimiento a las esposas de buen corazón, que hacer las cosas difíciles que se ven obligadas a hacer.
Acerca del ejemplo de Cristo, para motivar a los maridos a amar a sus esposas: No puede haber una motivación más fuerte para hacer algo que seguir el ejemplo de Cristo. Cualquier ejemplo vivo es en sí tan fuerte que nos puede motivar a hacer cualquier cosa: con más razón si es de una gran persona, un hombre de renombre. Pero, ¿quién más
grande que Cristo? ¿Qué ejemplo más digno de imitar? Si el ejemplo de la iglesia es poderoso para motivar a las esposas a estar sujetas a sus maridos, el ejemplo de Cristo tiene que ser mucho más poderoso para motivar a los maridos a amar a sus esposas. Qué gran honor es ser como Cristo: su ejemplo es un modelo perfecto.
Tomado de Domestical Duties
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William Gouge (1575-1653): Durante 46 años pastor en Blackfriars, Londres,
considerado como el centro de predicación más importante de aquella época.
Muchos creen que se convirtieron miles bajo la predicación expositiva y
penetrante de Gouge. Poderoso en las Escrituras y la oración, predicó durante 30
años sobre la epístola a los Hebreos, cuya sustancia se volcó en un comentario
famoso; nacido en Stratford-Bow, Middlesex County, Inglaterra.

C.H Spurgeon16

 

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