Lutero y Calvino: “Dos Pilares fundamentales de la Reforma Protestante del Siglo XVI” Parte 2

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.- Como ya lo hemos repetido en varias ocasiones con Martín Lutero comienza el proceso de Reforma. Ahora bien, este comienzo no fue fácil, sabido es que él tuvo que comparecer dos veces antes las llamadas Dietas (Worms 1521 y Spira 1529).

En este punto definir los conceptos es fundamental, cuando decimos “Dieta” evidentemente no nos referimos a la acepción contemporánea relacionada con la alimentación, la definición para este proceso quiere decir que se convocó a una asamblea de todas las autoridades del imperio. Nótese, todas las autoridades del Imperio, es decir el Sacro Imperio Romano.

A la cabeza de ese imperio se encontraba Carlos V, también conocido como Carlos I de España. Él reinó junto con su madre (esta última de forma solamente nominal) en todos los reinos y territorios hispánicos con el nombre de Carlos I desde 1516 a hasta 1556, reuniendo así por primera vez en una misma persona las Coronas de Castilla (el Reino de Navarra inclusive) y Aragón por su ascendencia heredó el patrimonio los territorios austriacos, Castilla, Navarra, las Indias, Nápoles, Sicilia y Aragón. Su hijo Felipe hereda aquellos territorios y anexiona otros, de allí que declaró “En mi imperio nunca se pone el sol” ¡Porque era cierto![1]

Entonces, poniendo el asunto en perspectiva Lutero debió comparecer ante la persona más poderosa del mundo de aquel entonces, y en esa comparecencia no se amedrentó, expuso sus argumentos y lamentablemente, no logró convencer al Emperador de su postura en cambio, hizo una declaración de lealtad y fidelidad a los principios de la Iglesia católica. A partir de entonces, la dinastía de los Habsburgo se convertirá en la primera defensora de la Iglesia católica contra los protestantes. Como los Habsburgo eran también reyes de España, la defensa del catolicismo se convertiría en una de las bases de la identidad española, durante siglos.

La experiencia de Calvino es bastante diferente: Calvino empezó a exponer sus ideas en París, pero como Francia era católica tuvo que huir del Reino y refugiarse en el extranjero. Ya empezaba a ser conocido entre los protestantes europeos como un hombre firme y enérgico, un gran teólogo y un buen organizador que sabía dirigir a los hombres, y por esta razón fue llamado por los protestantes de Ginebra, allí tuvo diferencias con las autoridades locales hasta que lograron llegar a un equilibrio. Vemos que en la trayectoria del reformador francés hubo desacuerdos con la autoridad política aunque no fue con la tremenda intensidad que le tocó a Lutero.

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Similitudes.

Como señalábamos al principio, se puede caer en la tentación de disociar el proceso de Reforma de sus grandes impulsores como así también acentuar sus diferencias, bastante evidentes, por sobre sus puntos de encuentro los cuales pasamos a comentar a continuación.

1) Estudiantes y conocedores del Derecho.

Lutero procedía de una familia de campesinos y, por tanto, en sus orígenes perteneció al pueblo llano. Sus padres estaban de tránsito en Eisleben cuando nació, su casa natal fue pasto de las llamas en 1689. Hans Lutero, su padre, se trasladó a la región minera de Mansfeld, donde trabajó en una mina de cobre. Con el tiempo prosperó, dirigió su propio negocio y la familia pudo librarse de las penurias económicas.

Sus primeros estudios los hizo en las escuelas de Magdeburgo y Eisenach. Luego se incorporaria a la Universidad de Erfurt, donde obtuvo una licenciatura en artes (1502) y en Filosofía en 1505. Cuando era un prometedor estudiante de Derecho en la Universidad de Erfurt, pero un incidente cambió su vida de forma drástica. Regresaba de una visita a casa de sus padres en Mansfeld cuando se vio sorprendido por una tormenta eléctrica. Un rayo cayó cerca de él y, aterrorizado, prometió a santa Ana que se haría monje si lo libraba del peligro. Pocos días después cumplió su promesa e ingresó en el monasterio agustino de Erfurt. Cumpliendo con su promesa entró al convento de los Agustinos en Erfurt en el 17 de julio 1505 contra la voluntad de su padre. Este convento era conocido por ser muy estricto. Siguiendo las reglas del orden Lutero trataba de tener una conducta impecable. Conocidas son sus luchas por alcanzar la santidad y paz con Dios. Hasta que en el contexto de sus cátedras en Wittemberg, estudió los textos bíblicos más profundo y hizo lecturas, especialmente sobre los Salmos, la carta a los Romanos y la carta a los Gálatas que le condujeron al redescubrimiento de la justificación por la fe y gracia divina, lo cual le llevó a pronunciarse sobre la controversial venta de indulgencias a través de sus la publicación de sus 95 Tesis, que serían el inicio de la Reforma Protestante.

Lutero se preocupó por definir el comportamiento del cristiano en su vida temporal, tocando temas como la familia, el trabajo, la economía, las ciencias, las artes o la política. En general, creía que la fe del cristiano debía hacerse explícita en las obras de la vida civil, y que el cristiano debía realizar su trabajo para servir al prójimo y glorificar a Dios. Se dice que a Lutero no le interesaba especialmente el mundo de la política, pero tuvo que reflexionar sobre él con motivo de los disturbios que agitaron Alemania entre 1523 y 1525, y cuando los príncipes protestantes se enfrentaron al emperador[2], aunque no fueron los únicos escritos del reformador en esa materia y de hecho, su pensamiento político sigue siendo estudiado por expertos hasta el presente[3].

Calvino, cuyo nombre francés era Jean Cauvin o Calvin, nació en Noyon, localidad de la Picardía, en el norte de Francia, el 10 de julio de 1509. Hijo del secretario del obispado de su ciudad natal, se formó para el sacerdocio en el Collège de la Marche y en el Collège de Montaigue, reputados centros donde estudiaron otros personajes contemporáneos importantes como Erasmo de Rotterdam[4].

Como su padre quería que Calvino se dedicase al Derecho en lugar de a la Teología, ingresó también en las universidades de Orléans y Bourgues, donde tuvo como maestros a importantes pensadores de la época. En 1532, Calvino evidenció sus sólidos conocimientos de latín e historia con su edición del tratado de Séneca De clementia (Sobre la clemencia).  Su asociación con Cop, que acababa de ser elegido rector de la Universidad de París, obligó a ambos a huir cuando Cop anunció su apoyo en 1535 a Martin Lutero. En 1536 publicó la primera edición de su Christianae Religionis Institutio (Institución de la Religión Cristiana), y en ese mismo año visita Ginebra donde desarrollará una extensa y fundamental labor, la cual incluyó también el desarrollo de la teoría política de Calvino (que incluye una distinción entre iglesia y estado, controles y balances en el poder, y la sumisión ciudadana al estado, y la responsabilidad del estado frente a Dios)[5].

2) Legado y Referencias a Augustín de Hipona.

Ciertamente ambos teólogos son deudores de la obra de Agustín de Hipona (354 – 430 d.C.). En el caso de Lutero el vínculo es más que evidente pues él militó en la orden religiosa que seguía su legado y en las Charlas de sobremesa aparece esta declaración: “No conozco a ninguno de nuestros doctores (salvo, quizá, a Brenz y Justo Menio) que pueda compararse en ingenio con Agustín)[7].

[1] En su reinado nunca se ponía el sol, porque cuando se ocultaba por el oeste ya había vuelto a salir por el este. Como el Imperio Español estaba extendido en ambos Hemisferios: Este y Oeste, el movimiento de la Tierra alrededor del Sol provocaba ese fenómeno. Los dominios de Felipe II, al momento de heredarlos de su padre Carlos V, eran: tierras europeas, africanas, americanas, oceánicas y asiáticas, a saber: Europa: Toda la Península Ibérica, Italia: Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Milanesado, Países Bajos: Holanda y Bélgica, Franco Condado. áfrica: Orán, Bujía, Túnez, Melilla, Islas Canarias. Insulindia: las islas Filipinas. Oceanía: varios archipiélagos de la Micronesia. América: Desde México hasta el Paraguay y el Plata.
[2] Antonio Carrasco Rodríguez, “La Reforma Lutero y Calvino” en http://blogs.ua.es/ideaspoliticas/la-reforma-lutero-y-calvino/
[3] Para profundizar más: Javier Simiele  “Lutero y la política” Enfoques vol.22 no.1 Libertador San Martín otoño 2010 en http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669-27212010000100006; Marco A. Huesbe Llanos “La Propuesta Política de Matín Lutero a través de su doctrina de los dos reinos” Rev. estud. hist.-juríd.  n.22 Valparaíso  2000, en http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-54552000002200016.
[4] “Biografía de Juan Calvino” en https://redhistoria.com/biografia-de-juan-calvino/
[5] G. Jose Gatis, “La Teoria Politica de Juan Calvino”, http://thirdmill.org/files/spanish/94976~3_9_01_1-28-27_PM~sCalvinsPolitics.html
[6] Lutero, “Charlas de Sobremesa” Pág. 17
[7] Jean Delumeau, “El Caso Lutero”, Caralt Editores, S.A.,Barcelona, 1988, Pág. 20

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s  (“Lutero y Calvino: “Dos Pilares fundamentales de la Reforma Protestante del Siglo XVI” ”).

Imagen y diseño, Pamela Peralta Uribe.

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