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Las Mujeres de la Reforma: Reformadas, reformando hogares y reinos. Parte 2  Argula von Grumbach (1492-1553).     Catalina de Bora (1499 – 1552)

 

Las Defensoras y Compañeras Fieles de los Reformadores

Sabemos que la Reforma Protestante se inicia un 31 de octubre de 1517 con la publicación en la catedral de Wittemberg del documento conocido como las 95 Tesis, luego de este hecho Martín Lutero fue llamado a comparecer a una Dieta (asamblea de Príncipes) en Worms del 16 al 18 de abril, pero en vez de abjurar, defendió con energía su posición. En este contexto destaca Argula von Grumbach.

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Argula von Grumbach (1492-1553).

Fue la primera mujer que se atrevió a hacer una defensa de Lutero, ante el desconcierto de los inquisidores. En 1523 escribió al cuerpo académico de la Universidad de Ingoldsadt para defender a Alsacius Seehofer, joven de 18 años arrestado por ser luterano. Se atrevía a desafiar a sus autoridades eclesiásticas y civiles como el Duque de Bavaria al cual le mandó decir en una carta que ella no era ni débil ni estúpida. Incitaba a la gente a leer libros en contra de la religión católica.

Uno de sus escritos más famosos, señala lo siguiente: “Buscáis destruir todas las obras de Lutero. En ese caso, tendréis que destruir el Nuevo Testamento, que él ha traducido. En los escritos en alemán de Lutero y Melanchton, no he encontrado nada herético… Incluso si Lutero se retractase, lo que ha dicho seguiría siendo la Palabra de Dios. Yo estaría dispuesta a venir y debatir con vosotros en alemán, y así no necesitaríais usar la traducción de la Biblia de Lutero. Podéis usar la que se escribió hace 31 años (la Koburger de 1483). Tenéis la llave del conocimiento y cerráis el reino de los cielos. Pero estáis derrotados. Las noticias de lo que le habéis hecho a este joven de 18 años han llegado ya a tantas ciudades que pronto todo el mundo lo sabrá. El Señor perdonará a Arsacius, como perdonó a Pedro, que negó a Su maestro aunque no le habían amenazado con la prisión ni con la hoguera. Todavía saldrá mucho bien de este muchacho. No os envío desvaríos de mujer, sino la palabra de Dios. Escribo como miembro de la iglesia de Cristo contra la cual no prevalecerán las puertas del infierno, al contrario que la iglesia de Roma. Dios nos conceda su gracia. Amén«[1].

Escribió varios libros entre ellos una sátira dirigida a un teólogo católico llamado Schatzgeyer. Fue todo un símbolo de confusión, perplejidad e inquietud femenina[2]. De ella escribe Joana Ortega: “Argula afirmaba que los inquisidores habían sustituido a Cristo por Aristóteles, además de manifestar su desacuerdo con San Pablo por imponer sobre las mujeres el silencio en la iglesia. Esta mujer se convirtió en un símbolo de la “confusión, perplejidad e inquietud” femenina que se suscitó en toda Europa a través de los textos de Lutero. Los procesos femeninos de la Inquisición revelan que esta inquietud ya era importante, debido a las lecturas de Erasmo y de Savonarola[3].

También, sabemos que Argula instó a Lutero a dar testimonio de la verdad contrayendo matrimonio. Al principio él le respondió que no era insensible a su sexo, que no estaba hecho de leño o de piedra, pero que no casarse no entraba en sus planes porque diariamente esperaba la muerte de un «hereje». Sin embargo, Lutero se casó dos años más tarde. Refugiado en el castillo de Coburgo, recibió la visita de Argula y transmitió a su esposa Catalina los consejos de ella para destetar a su bebé[4]. Durante los 40 años siguientes, Argula se abstuvo de actividades públicas. Su marido murió poco después de su visita a Lutero en 1530. Argula tuvo que ocuparse de la administración de sus tierras y el cuidado de cuatro hijos. Uno de ellos fue siempre un consuelo para ella, el otro una aflicción constante, y de las dos hijas no sabemos nada.

Respecto a ella Lutero señaló: “Me regocijo de ver como una hija del pecado de Adán se ha convertido en una buena hija de Dios”.

Sobre la siguiente mujer se conocen más datos, pues tuvo el privilegio y responsabilidad de ser la esposa de Martín Lutero, quien en el pasado fue una monja católica alemana que se convirtió al protestantismo. Se casó con Martín Lutero, líder de la Reforma protestante, quien cariñosamente la llamaba Señora Caty (Frau Käthe). Se considera que Catalina, una de las mujeres más importantes de la Reforma debido a su papel, ayudó a definir la vida de familia protestante y fijar los matrimonios del clero.

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Catalina de Bora (1499 – 1552)

En alemán su nombre es Katharina von Bora (Lippendorf, Sajonia, 29 de enero de 1499-Torgau, Sajonia, 20 de diciembre de 1552) fue hija de un hogar de la nobleza empobrecida, a los seis años fue enviada a una escuela conventual y de ahí a al convento Cisterciense de Marienthron donde realizó votos de pobreza, obediencia y castidad. En 1523, cuando tenía 24 años se fuga del convento junto con otras monjas en barriles de basura.

Ella misma fue la que sugirió casarse con Martín Lutero, se casaron en 1525, el año en que recrudecieron las rebeliones de los campesinos. No fue una teóloga como Marie Dentière, la importancia de su persona radica en formar parte de la primera generación de mujeres casadas con pastores protestantes y junto con ellos lucharon por la fe[5].

Antes de casarme”, recordaba Martín Lutero, “la cama estaba desarreglada por un año entero y estaba mugrienta de sudor. Pero yo trabajaba tan duro y estaba tan cansado que caía en ella sin darme cuenta de lo sucia que estaba”. Sin embargo, cuando Martín se casó con la monja fugitiva Katherine Von Bora, a quien él llamaba Katy, la cama estaba hecha, las sábanas cambiadas, ¡y la casa se mantenía limpia! Pero la vida no fue de color rosa para Lutero, una vez que se casó.

Su aporte fue fundamental pues se encargó de la administración los recursos y el dinero del monasterio de los agustinos que les cedió el príncipe Juan, allí dio abrigo a monjes y monjas que habían abjurado de su fe. En ese lugar, Käthe administraba lo mejor que podía los requerimientos económicos del establecimiento y sus anexos, como la huerta y la laguna proveedora de pescados. Llegó a fabricar cerveza y extendió las actividades a la cría de algún ganado, el cultivo de árboles frutales y la instalación de una viña. Él la llamaba, en broma, “Herr Käthe” (“Señor Kathy”) a raíz de la intensa actividad que desplegaba.

El matrimonio tuvo seis hijos propios y varios más adoptados, sin contar el personal de trabajo y servicio, los invitados y los estudiantes que allí se hospedaban la extensa familia permanente y temporal ocupaba todas las instalaciones del antiguo convento.

Martín Lutero no fue fácil de cuidar. A menudo estaba enfermo y en varios momentos (si no todo a la vez) sufría de gota, insomnio, catarro, hemorroides, estreñimiento, piedra, mareos, y zumbido en los oídos. Bainton observa el amor de Martín hacia Katy durante estas dificultades: “Katy era una maestra de hierbas, cataplasmas, y masajes. Su hijo Pablo, quien se convirtió en un médico, dijo que su madre era mitad médico. Mantuvo a Lutero alejado del vino y le dio cerveza, lo que sirvió como un sedante para el insomnio y un disolvente para la piedra. Y ella misma hacía la cerveza. Cuando él estaba fuera de casa, ¡cómo apreciaba sus cuidados! Después de un año de matrimonio, le escribió a un amigo: “Mi Katy está en todas las cosas tan complaciente y agradable para conmigo que no cambiaría mi pobreza por las riquezas de Creso[6].

Una señal de la alegría que su matrimonio le brindaba se dió cuando en 1526 Lucas Cranach hizo el retrato de Catalina de Bora, su marido Martín lo colgó en la pared del comedor, donde continuamente lo contemplaba lo cual confirmó con las siguientes declaraciones: “Me ha tocado un felicísimo matrimonio por la gracia de Dios. Tengo una mujer fiel, según las palabras de Salomón: Confidit in eam cor viri sui. Ella no me traiciona. ¡Ah, Señor Dios mío! El matrimonio no es una cosa puramente material y física, sino que es un don de Dios, una vida dulcísima; más aún, castísima por encima de todo celibato. Pero, cuando cae mal, es un infierno

Ciertamente el matrimonio Lutero fue un ejemplo de unión y trabajo, de hecho como el mismo Martín escribió: “Soy un hombre muy ocupado; tengo que desempeñar cuatro trabajos, cada uno de los cuales necesitaría para su cumplimiento la dedicación exclusiva de una persona: tengo que predicar en público cuatro veces por semana, dictar dos veces lecciones, oír las causas, escribir cartas y, además, escribir libros para el pú­blico. No obstante, Dios me ha provisto bien al darme una mujer excelente que cuida de todos los asuntos familiares, para que yo no me tenga que ocupar además de este menester[8]. Sin embargo, lo destacable, entre muchos aspectos, de esta pareja es el hecho de que a pesar de las múltiples ocupaciones de ambos en los asuntos de orden espiritual y cotidiano nunca descuidaron su vida matrimonial como así también la atención a sus hijos. Conocidas son las pausas musicales que hacía Martín Lutero durante las cuales reunía a la familia y amigos para cantar y alabar a Dios, como así también los tiempos de estudio y devoción familiar.

De Catalina solo ha quedado una misiva personal; pero las que su esposo le dirigía en sus viajes la muestran y ensalzan como una madre y administradora ejemplar[9], no tuvo miedo de los desafíos y riesgos que ser esposa de Lutero significaba.

 

[1] Biografía de Argula Von Grumbach.

[2] Joana Ortega. “Reforma protestante: ¿y las mujeres?”.

[3] Ídem

[4] Biografía de Argula Von Grumbach, fuente original: Women of the Reformation in Germany and Italy»,  Roland H. Bainton.Fortress Press, 2007.

[5] Alejandro Zorzin.

[6]Martín Lutero y Katherine Von Bora (Parte I), El Matrimonio Escuela de Carácter” por Matthew Barrett.

[7] Ricardo García-villoslada “Martin Lutero el fraile Hambriento de Dios” Biblioteca Autores Cristianos, Pág. 175

[8] Martín Lutero “Charlas de Sobremesa” Pág. 8

[9] Carlos Haller, Mujeres de la Reforma.

 

Ximena Prado Dagnino (Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Magíster en Historia Económica y Social PUCV).

 

 

*Se permite compartir incluyendo la fuente http://www.solosanadoctrina.com y la autora. Publicado con permiso para el presente y los siguiente Blog´s  (“Las mujeres de la reforma. Reformadas reformando hogares y reinos”)