La espiritualidad personal era para Bunyan requisito para la fidelidad y el éxito en el ministerio. Esta pasión se arraigó en la mente y corazón de C. H. Spurgeon.

La Clave del Exito Ministerial

Un fragmento de La clave del éxito ministerial de C. H. Spurgeon, de Bob Penhearow (Editorial Peregrino, 2016).     (La parte del libro referida a continuación trata sobre Bunyan y su influencia sobre Spurgeon)   Bob Penhearow.

Los escritos de Bunyan revelan su convicción personal de que la espiritualidad en el ministerio es absolutamente esencial para la fidelidad en el ministerio. Bunyan sostenía encarecidamente la idea de que un ministro debía ser nacido de nuevo y llamado al ministerio. Mantenía con tenacidad la integridad en el ministerio, la oración en el ministerio, la fidelidad en el ministerio, la espiritualidad en el ministerio y la gracia de Dios en el ministerio. Bunyan también creía que era necesario advertir severamente contra los falsos pastores.

1. Un ministro nacido de nuevo

Bunyan creía firmemente que un ministro tenía que ser convertido por encima de titulado. De manera clara advirtió a los predicadores y a los defensores del evangelio de que se aseguraran de ser verdaderamente nacidos de nuevo. Esto se ve en el libro escrito por John Bunyan en sus primeros años de ministerio y titulado A Few Sighs from Hell (Suspiros desde el Infierno) basado en una exposición de Lucas 16:19-31. El libro se publicó primeramente en 1658 y se publicó nueve veces más durante la vida de Bunyan. La primera publicación contiene un extraño prólogo escrito por John Gifford, el pastor de Bunyan en Bedford. Bunyan advierte a los ministros del evangelio de que se aseguren de ser verdaderamente nacidos de nuevo. Bunyan escribe: Aseguraos de no contentaros con tener una noción vacía de las Escrituras en la cabeza, la cual os puede llevar lejos, incluso tan lejos como para discutir por la verdad, predicar el evangelio, trabajar para defender el evangelio frente a aquellos que lo refutan, y aun así, encontraros a la mano izquierda de Cristo en el día del juicio, por cuanto tratasteis únicamente con una noción o con el conocimiento tradicional de ello. George Offor, el editor de Bunyan, añade en las notas a pie de página: «de todos los hombres más miserables deben estar aquellos ministros y profesores de religión que en el gran día digan: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre?” y a quienes el Señor les diga “nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad”». Para Bunyan, la conversión no era solamente una experiencia emocional sino más bien una vida transformada y vivida bajo el señorío de Cristo. Bunyan concluye su discurso diciendo: Asegúrate de escapar de esas rocas tan peligrosas a mano derecha e izquierda, mira que tu fe sea como la que habla la Escritura. Que no estés satisfecho sin ella, sin esa fe traída por la poderosa obra de Dios que revele a Cristo a ti y en ti y te libere completamente de tus pecados por su preciosa sangre. Tal fe, si atiendes a ella, obrará en tu corazón y primeramente verás la naturaleza de la ley y [segundo] también verás la naturaleza del evangelio y el deleite en su gloria; también encontrarás que tu corazón y alma son atraídos a Cristo Jesús hasta el punto de entregarle todo tu ser para que sea gobernado por él para su gloria y se conforme por la fe del mismo Señor Jesús.

2. Un ministro llamado al ministerio

Históricamente, los ministros disidentes ingleses creían fuertemente que el oficio de pastor era un oficio santo al cual el Dios Todopoderoso llama y nombra a sus siervos escogidos. Offor da detalle del llamado de los ministros disidentes Ingleses en el tiempo de John Bunyan: Primero, se notan sus dones en oración y conversación sobre las cosas del Señor, su aptitud en ilustrar y confirmar lo que avanzan en la Escritura; en segundo lugar, se les anima a orar y a dirigirse a los niños pobres en una escuela dominical. Si ellos manifiestan una aptitud para enseñar, en tercer lugar se les invita a dar una exhortación a la iglesia en privado; entonces, en cuarto lugar, se les anima a orar y a predicar entre los pobres de los pueblos y en las casas de trabajo. El Dios que dio el deseo y el talento, pronto abre puertas para un mayor uso público. En muchos casos entran en un curso de estudio para prepararse para su trabajo, pero muchos de nuestros más valiosos ministros, como Bunyan, confían solo en su oración y estudio de las Escrituras. Su colegio fue una prisión y su biblioteca, la Biblia. Bunyan vino con enorme poder para luchar contra el príncipe de las tinieblas. Ningún conocimiento humano podría haberlo preparado para esa terrible y misteriosa batalla. Bunyan comenta acerca de sus experiencias y de ese modo comparte el hecho de que cada ministro del evangelio debe ser llamado y apartado por Dios para este gran y glorioso oficio. Bunyan escribe: Después de llevar cinco o seis años despierto espiritualmente, y después de haber visto la necesidad y el valor de Jesucristo nuestro Señor, y también de haber permitido que mi alma se aventurase en él, algunos de los más capaces de entre los santos entre nosotros —yo digo que los más capaces en juicio y en vida santa—, percibieron que Dios me había tenido digno de entender algunas cosas de su voluntad en su santa y bendita Palabra y me había dado las palabras, en alguna medida, para expresar lo que veía para la edificación de otros; por lo tanto, ellos deseaban, y con gran sinceridad, que yo estuviese dispuesto, en algunas ocasiones, a liderar algunas de las reuniones y compartir una palabra de exhortación con ellos […]. Para ir concluyendo, siendo todavía requerido por la iglesia, después de una solemne oración al Señor y de ayuno, fui llamado aún más particularmente a seguir adelante, y nombrado a una mayor y más pública predicación de la Palabra, no solo a aquellos que creen sino también a compartir el evangelio a aquellos que todavía no han recibido la fe.

3. La integridad en el ministerio

Bunyan estaba firmemente convencido de que la integridad y la espiritualidad personal son esenciales para la fidelidad del ministro, ya que el ministro es el pilar de la iglesia y, por lo tanto, debe ser un ejemplo piadoso en vida y conducta. En el libro Solomon’s Temple Spiritualized (La espiritualización del Templo de Salomón) (1688; basado en Ezequiel 43:10-11), Bunyan busca presentar a sus lectores la maravilla de la «gloria del evangelio» en el Templo de Salomón. Bunyan advierte severamente a los ministros en relación a la codicia: La codicia hace a un ministro oler mal (un olor asqueroso), y parecerse más a un perro glotón que a un apóstol de Jesucristo […]. Ahora bien, ellos son las columnas de la iglesia y están en la puerta de la casa […] para que la iglesia pueda aprender de ellos a despreocuparse de las cosas del mundo y también a ser rica en amor y caridad hacia los hermanos. Un ministro codicioso es algo muy vulgar […] ya que los ojos de todos en las puertas están sobre ellos, han de ser modelos y ejemplos de buenas obras […]. Oh, iglesias, que vuestros ministros sean embellecidos con vuestro amor, que ellos puedan embelleceros con su amor y que también puedan ser un ornamento para vosotros y para el evangelio que os ministran para la gloria de Jesucristo.

4. La oración en el ministerio

Al exponer acerca del amor de Cristo, Bunyan espera que todo ministro ame sinceramente el rebaño que ha sido puesto bajo su cuidado. Este amor debe demostrarse a través de una sincera y honesta oración por el rebaño: Este es el primer lugar donde se nos muestra el amor de un ministro por Jesucristo. El amor de un ministro por su rebaño se ve en su oración por ellos; normalmente Pablo, en sus epístolas, ya sea al inicio o al final o en ambos lugares, da a entender a las iglesias que él a menudo ora a Dios de corazón por ellos […], y no solo esto, sino que también especifica las misericordias, bendiciones y beneficios que para ellos pidió sinceramente a Dios.

5. La fidelidad en el ministerio

Paul’s Departure and Crown (La partida y corona de Pablo), un manuscrito escrito y preparado por Bunyan para ser publicado, fue uno de los diez manuscritos encontrados después de la muerte de Bunyan. Según Offor, este manuscrito tiene la marca de haber sido compuesto y quizás predicado hacia el final del peregrinaje de Bunyan en esta tierra. En este manuscrito, Bunyan expone 2 Timoteo 4:6-8 y expresa la necesidad de ser fiel al manejar la Palabra de Dios: Este mal debe evitarse: por medio de un cuidado diligente por parte de los ministros; por medio de una predicación diligente de la Palabra del Señor; y por medio de sanos reproches, correcciones y exhortaciones a aquellos, quien quiera que sean, en quienes se observa cualquier mínimo viraje o desvío del evangelio. Todos los ministros del evangelio tienen la autoridad que pertenece a su llamado y oficio, y no necesitan del poder del ser humano para establecer las leyes de Cristo en plena ejecución en su iglesia.27 Más adelante en el manuscrito, Bunyan hace un número de consideraciones concernientes a la fidelidad de un ministro del evangelio: Primero: Si eres fiel al hacer el trabajo que Dios te ha encomendado en este mundo para su nombre, trabaja para vivir mucho en el favor y el sentido de la libertad dada por Jesucristo […]. Segundo, trabaja para ver belleza y gloria en la santidad y en todo buen trabajo: esto tiene mucho que ver con la dedicación de tu corazón […]. Tercero, […] ten en gran consideración tener un corazón y conciencia temblorosos […]. Cuarto, […] que la religión sea el único asunto que capture tu tiempo y tus pensamientos […]. Quinto, […] ten cuidado de no parar o quedarte estancado cuando tengas mucho trabajo por hacer […]. Sexto, […] esfuérzate para que tu corazón tenga un correcto entendimiento, tanto de las cosas de este mundo presente como de las cosas que han de venir […]. Séptimo, […] ten cuidado de que no se te escape o no dejes pasar la oportunidad presente que la providencia pone delante de ti […]. Octavo, […] cree que cualquier cosa buena que hayas hecho para él, si es hecha de acuerdo a la Palabra, no solamente es aceptada por él ahora, sino que también queda grabada para ser recordada en tu favor en el tiempo que viene; sí, está guardada para ti como un tesoro en un cofre y será sacada y galardonada delante de los hombres y los ángeles para tu eterna consolación por Jesucristo Señor nuestro.

6. La espiritualidad en el ministerio

Bunyan, en el mismo discurso, continúa escribiendo sobre la espiritualidad en el ministerio. Bunyan amplía el cuarto punto con una serie de puntos secundarios, designados para demostrar el ejercicio práctico de la santidad en el corazón: Diariamente reúne tu corazón con Palabra de Dios, de tal manera que esta lo nivele y también lo llene […]. Recuerda continuamente que cada día tienes el trabajo que se te ha asignado; y que basta a cada día su propio mal […]. Deja que a tu corazón le afecte más aquello que concierne al honor de Dios y al provecho de la gloria del evangelio, que tus preocupaciones como hombre y todo avance en este mundo […]. Analiza tu propio corazón cada día antes de dormir, considera lo que has recibido de Dios, lo que has hecho por él y dónde también has tenido carencias. Esto engendrará alabanza y humildad y te permitirá redimir el día que ha pasado […].

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Al exponer 1 Timoteo 3, Bunyan se centra en el oficio de pastor y enfatiza las demandas y expectativas en cuanto a la espiritualidad personal en el hogar. Bunyan destaca cuatro aspectos esenciales en la espiritualidad personal. Uno, un pastor debe tener un sano entendimiento de la verdad bíblica y ejercitar un liderazgo bíblico en su familia (Tito 1:9:2 Efesios 6:1-4). Dos, un pastor debería ser apto para enseñar, reprender y exhortar, como debe hacer el cabeza de familia (1 Timoteo 3:2; Deuteronomio 6:7). Tres, un pastor debe ser ejemplo en fe y santidad, al igual que el cabeza de familia (1 Timoteo 3:2-4; 4:12). Cuatro, el pastor debe ejercer liderazgo al convocar a la iglesia en la oración y en la predicación como verdaderamente debería ser de cada cabeza familiar.

7. La gracia en el ministerio

Bunyan tendría mucho que decir en cuanto a la dureza de algunos ministros de hoy en día y a la dureza de su mensaje. Bunyan correctamente creía en predicar de corazón a corazón más que en amartillar a la congregación domingo tras domingo. En referencia a la necesidad de que los ministros hablen llenos de gracia, comenta lo siguiente: Hay una incidencia [la fuerza con la cual un cuerpo choca contra otro] en nosotros, no sé cómo sucede, pero cuando nos convertimos tratamos con desdén a aquellos que dejamos atrás. Qué pobres necios somos, nos olvidamos de que nosotros mismos también estuvimos como ellos. Sería mejor que nosotros, ya que hemos probado la gracia del Señor, se la llevásemos a ellos, de tal manera que pudiésemos darles motivos convincentes para creer que hemos encontrado la misericordia que también deja la puerta abierta para que ellos puedan venir y ser partícipes con nosotros. Ministros, yo digo que así debería hacerse con la doctrina y en todos los demás aspectos. La austeridad no es para nosotros ni en doctrina ni en conversación. Nosotros mismos vivimos por gracia; demos como recibimos y trabajemos para persuadir a los pecadores que Dios ha dejado detrás de nosotros, seguir tras ellos para que puedan ser partícipes con nosotros de la gracia. Somos salvos por gracia; vivamos como aquellos que tienen la gracia. Que todas nuestras cosas, de cara al mundo, sean hechas con amor hacia ellos; compadécelos, ora por ellos, sé cercano a ellos para su bien; no caminemos por las calles y tengamos tal comportamiento que demostremos que eludimos tocar a los pobres que son dejados atrás; no, no lo hagamos con un par de pinzas. No debe ser así de los ministros.

[…]

Sin ninguna duda, la convicción de Bunyan de que al éxito ministerial le precede la espiritualidad ministerial queda innegablemente establecida.

Conclusión

John Bunyan murió en 1688. La búsqueda de santidad cautivó todo su ser a lo largo de su vida. Su predicación y escritos reflejan esta continua pasión, y su anhelo de una espiritualidad personal se resume en su libro Dying Sayings (Dichos de un moribundo) acerca del pecado: «El pecado convierte toda la gracia de Dios en algo licencioso; es el desafío de su justicia, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el desdén de su poder y el desprecio de su amor». La espiritualidad personal era para Bunyan requisito para la fidelidad y el éxito en el ministerio. Esta pasión se arraigó en la mente y corazón de C. H. Spurgeon quien, como veremos en el siguiente capítulo, examinó, cuando era joven, los escritos de Bunyan y continuó caminando en su camino a lo largo de toda su vida y ministerio.

Protestante Digital 

Editorial Peregrino 2016

 

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